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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-09-2018

La carne de las palabras

Miguel Casado
Rebelin


Le doy vueltas al presente; no al que conforma la actualidad, sino al puro presente que se nos escurre de las manos, y leo estas frases de Bernard Nol: Pintar es un acto que se realiza y pasa, pero sin fijar de l ms que el presente. Un presente que se opone a la irreversibilidad del tiempo. Mirar es un acto que, siempre, sucede en presente. Pintar y mirar recortan lo inmutable en un perpetuo arrebato son unas lneas del Diario de la mirada. Me quedo pensando en la ltima frase; parece retrica, excesiva al lado de la evidencia anterior, pero luego me doy cuenta de que mi extraeza se debe a un modo de nombrar inesperado: lo inmutable sera el tiempo, aquello que estimamos lo ms mutable; y el perpetuo arrebato?, una forma de estar?, la energa necesaria para imponerle al tiempo la conciencia de un presente?, para separar en l algo que se singulariza, se hace propio de quien pinta o mira? Vuelvo as a preguntarme por ese corte del tiempo que juzgamos tan conocido, aqu mismo, al alcance de la mano; recuerdo que ya lo hice en estos artculos a propsito del curso de Roland Barthes sobre el haiku. Y, como entonces, la pregunta sera ms bien por la posibilidad de escribir el presente y no este presente de hoy, como digo, no la actualidad, sino una experiencia temporal que fluya con el mismo comps de la vida.

Bernard Nol empieza cada uno de los poemas de El jardn de tinta (libro inacabado, quiz por su propia naturaleza; pero ya con versiones en castellano del trabajo en proceso) diciendo: y ahora, as en minsculas, et maintenant. Este ahora, inevitable y dbil, es el presente sometido a todas las presiones el ya no es tan sospechoso como el an no. Resulta ser un sedimento de todo lo previo que ha llegado hasta aqu: experiencias ya tenidas, huellas de anteriores pisadas, palabras dichas. Resulta un ancla que se arroja como ltimo recurso para fijar algo que no cesa de irse. Una puerta cerrada ante la inexistencia de un futuro tan asumida que el no future, el lema punk, parece clsico ya. Quitando capas de pensamiento y memoria, escamas de frustraciones y edad, msicas de esperanza (pero todo esto nunca se podra quitar, dira Kafka), lo que quedara del ahora sera un fluir ajeno a todo, reacio a medida y periodizacin, hostil a relato, irresistible tentacin para el nombrar de los poetas. No en vano toda potica se constituye en torno a las imposibilidades que ha sido capaz de reconocer. As, el modo en que Nol se debate con el ahora: pero ahora ya no hay suficiente presente para ver / cmo se transparenta la nada que germina bajo los actos.

Todo consiste en probar, en seguir probando pese a la imposibilidad: como si alguna revelacin pudiese surgir al lmite de la insistencia, como si bastara con poner una palabra y luego otra / para construir por fin el punto de vista que cruce sobre el horizonte. Con una capacidad extrema de insistir, e inslito poder autocrtico, abierto a una bsqueda continua, las seis dcadas de escritura de Bernard Nol (Sainte-Genevive-sur-Argence, Aveyron, 1930) ofrecen una obra cuyas dimensiones son infrecuentes en la literatura actual. Poeta alto en su exigencia, autor de ensayos de reflexin esttica, de anlisis de la percepcin, de crtica antropolgica y social, comprometido siempre en una poltica del deseo revolucionario, no ha dejado de explorar las vas que permean los gneros literarios, como lo prueba su libro ms reciente, La comedia ntima, donde rene una coleccin de monlogos crecidos a partir de los pronombres personales (en cada monlogo, cada frase empieza siempre por el mismo pronombre; por otro pronombre, en el siguiente monlogo, etc.), encrucijada entre lo narrativo y lo reflexivo, mundos de lengua puestos en movimiento. Hay un espacio europeo de la poesa? Se dira que no, pues, de haberlo, figuras como la de Bernard Nol seran patrimonio comn, un camino para los pasos de todos; la docena de traducciones de sus libros al castellano, dispersa entre Espaa, Argentina, Mxico y Chile, abre al menos la va de la lectura.

Junto al desafo de la escritura del ahora, las pginas ejemplares de El jardn de tinta aparte de la dureza de su posicin poltica, de su oscuridad y su tenacidad existenciales abordan al menos otras dos imposibilidades. La primera apunta a la forma potica. El problema de la poesa ms o menos insoluble desde hace un siglo se lee en El espacio del poema, un volumen de conversaciones, es que solo puede ser informal. Y que no desea ser informal. Nos fastidia que sea informal, es como la ausencia de Dios. Mientras las narraciones y ensayos de Nol agrietan las convenciones, sus versos gustan de tantear alguna clase de pauta que restae esa nostalgia; pocas veces con el riesgo de El jardn de tinta, poemas de 17 versos de 17 slabas, donde una frmula mtrica alcanza quiz sus lmites con la prosa sin perder el aliento de un ritmo insoslayable.

La segunda imposibilidad parece resumida en unas frases de Jacques Rancire que tratan de caracterizar a la poesa moderna en general, en su libro La carne de las palabras: la literatura no vive sino de la separacin de la palabra respecto a cualquier cuerpo que encarnara su potencia; no vive sino de frustrar la encarnacin que vuelve a activar incesantemente. Quiz fue Bernard Nol, con Extractos del cuerpo (1958), quien introdujo el cuerpo en la poesa francesa, que lleg a hacer de l uno de sus tpicos; tambin fue Nol quien defini el espacio mental como un depsito de lo visto, equivalente de los pulmones para la otra respiracin que sera la vista, pero adonde no llegaban ya las cosas sino solo su representacin, consumando la fractura en el acceso al mundo. En El jardn de tinta regresa a esta imposibilidad ltima, con algo de implacable balance se ha hablado tanto del cuerpo que no le queda la mnima carne, aunque con ese punto de obstinacin que define, en efecto, a la poesa: un tiempo en que cada frase es pervertida para que se pudra en la cabeza / el lugar donde vocales y consonantes se renen para el acto de pensar / convocando entre saliva y dientes huecos la voluntad de resistir.

 

Lecturas:

Bernard Nol, Extraits du corps. Paris, Gallimard, 2006.

Lespace du pome. (Entrevistas con Dominique Sampietro). Paris, P.O.L., 1988.

Este jardn de tinta. Traduccin de Sara Cohen. Abbeville, Cadastre8zero, 2011.

El jardn de tinta. Secuencia 6. Traduccin de Miguel Casado. Minerva, nm. 19, 2012.

Diario de la mirada. Traduccin de Miguel Casado. Madrid, Libros de la resistencia, 2014.

La commedie intime. Paris, P.O.L., 2015.

Jacques Rancire, La chair des mots. Paris, Galile, 1998.

 

Fuente: El Norte de Castilla, septiembre de 2018


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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