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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-09-2018

En Yemen, la paz est fuera de alcance

Khaled Alyan
Al-Ahram Weekly

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


Las ltimas tentativas de la ONU para resolver la crisis yemen han resultado todas ellas un fracaso al no aparecer por Ginebra los representantes hutes. Pero el verdadero problema radica en que las potencias extranjeras estn empeadas en prolongar la guerra.

Tras el fracaso de las rondas de conversaciones de paz en Ginebra que trataban de resolver la crisis yemen, las esperanzas se volvieron hacia Kuwait, donde ni en cien das se ha logrado un avance en los esfuerzos diplomticos internacionales para poner fin a la guerra que estall en 2014. Este verano, tras una larga interrupcin, la atencin se centr en el renovado impulso conducido por el Enviado Especial de la ONU, Martin Griffiths, que intentaba producir algo nuevo en la crisis ms complicada de Medio Oriente. En lugar de proseguir desde el punto donde se haban quedado sus predecesores, comenz desde cero y, como explic, se reuni con todas las partes y escuch todos los puntos de vista conflictivos. Celebr innumerables reuniones con lderes hutes en Sanaa, con lderes del gobierno internacionalmente reconocido con sede en Aden, con expertos en la crisis yemen y con numerosas figuras influyentes en Londres, Riad, Muscat y otros lugares. Los analistas sintieron que algunas de las reuniones fueron importantes pero que otras slo sirvieron para recuperar a personas que ya no tienen capacidad para influir en los acontecimientos. Todo esto se demor un tiempo considerable, sobre todo teniendo en cuenta la vida del pueblo yemen, que sigue sufriendo los estragos de la guerra, el bloqueo, las dificultades econmicas, el hambre y las enfermedades.

Ese algo deba fructificar en Ginebra, donde Griffiths fij el 6 de septiembre como fecha para las conversaciones entre los contendientes despus de ms de dos aos de estancamiento diplomtico. El enviado de la ONU intent hacer todas las componendas necesarias para garantizar que este importante paso funcionara. Tambin se le asegur que los hutes esperaban ansiosamente las consultas en Ginebra y que se sentan optimistas. Pero cuando lleg el momento, la delegacin del gobierno yemen apareci a tiempo y no as la delegacin hut. Griffiths pidi a los presentes que dieran ms tiempo a la delegacin hut para que pudiera resolver sus asuntos pendientes, pero sigui sin aparecer. En una conferencia de prensa del 8 de septiembre, confes la incapacidad de las discusiones y negociaciones y arreglos y opciones y alternativas para llevar a la delegacin de Sanaa a Ginebra. Para no tener que declarar el fracaso total y con la esperanza de mantener las vas abiertas, dijo, es muy pronto para que pueda decir cundo tendr lugar o se realizar la prxima ronda de consultas, aunque expres su determinacin de viajar a Muscat y Sanaa en los prximos das.

Los comentarios de Griffiths enojaron a la delegacin del gobierno yemen. Segn el jefe de la misma, el ministro de Relaciones Exteriores de Yemen, Khaled Al-Yamani, lo que el enviado de la ONU le dijo a la prensa era diferente de lo que haba comunicado a los miembros de su delegacin. Denunci que Griffiths haba hecho esas declaraciones ante la prensa para apaciguar a los hutes y justificar su comportamiento, mientras que en la reunin con la delegacin del gobierno yemen haba criticado su conducta.

Abdul-Malik Al-Houthi, el lder de Ansar Allah, afirm que se estaba dificultando que la delegacin de su movimiento pudiera abandonar la capital, Sanaa, para asistir a las conversaciones. En un discurso televisado transmitido por los medios de comunicacin hutes, explic que a un nmero de personas heridas que iban a acompaar a la delegacin se les negaba el permiso para viajar. Tambin se quej de que no haba podido obtener las garantas suficientes de la ONU para que la delegacin negociadora hut pudiera regresar a Sanaa. Insisti en que la delegacin debera tener derecho a viajar con seguridad en las lneas areas de un pas neutral, como China o Rusia o incluso Kuwait. Evidentemente, los hutes sospechaban de la oferta de un avin de la ONU.

En junio de 2015, el avin de la delegacin hut sufri un retraso de un da entero en su viaje a Suiza porque, segn los hutes, las autoridades de la aviacin civil sudanesa y egipcia se negaron a permitir que el avin de la delegacin atravesara el espacio areo de esos pases. Esas autoridades de la aviacin civil lo niegan, tanto en El Cairo como en Jartum. Las conversaciones debieron posponerse del 14 al 16 de junio. Los hutes se perdieron el primer da de las negociaciones de Biel sin ofrecer una explicacin. La delegacin hut lleg con una semana de retraso a las conversaciones en Kuwait. Al final de esa larga sesin, se negaron a suscribir los acuerdos que haban sido firmados por la delegacin gubernamental. Tales hechos son indicativos de cun frgil es la confianza mutua entre las partes en el conflicto yemen, para quienes Ginebra III iba a ofrecer la oportunidad de hablar sobre el futuro de su pas devastado por la guerra, y cuyas desavenencias se han visto agravadas por una intervencin extranjera dedicada a explotarlas en beneficio propio.

A medida que las perspectivas de paz retrocedan y las recriminaciones mutuas se repetan a raz del fracaso del enviado de la ONU para avanzar en el acercamiento de puntos de vista y la construccin de confianza, parece que la falta de franqueza y claridad al diagnosticar el problema y remediar sus efectos han socavado la capacidad para alcanzar y mantener acuerdos. Para agravar la situacin, las resoluciones internacionales encuentran cada vez menos posibilidades de aplicacin, lo que ha permitido a los golpistas aprovechar la debilidad de la ONU en su beneficio y explotar las rivalidades internacionales sobre la regin.

Y ahora qu?

La falta de claridad respecto a las races y naturaleza de la crisis yemen en su conjunto slo sirve para espesar la niebla que enturbia las avenidas hacia la paz. El golpe debera llamarse como lo que es y condenarse como acto poltico. Debera idearse un mecanismo para restablecer el gobierno legtimo y reconstruir el Estado respetando los tres marcos de referencia establecidos, y todas las partes deberan entender que las negociaciones deben abordar soluciones viables de acuerdo con las resoluciones internacionales y una descripcin precisa del problema.

Devolver el proceso de consulta y negociacin a la casilla nmero uno no es slo una prdida de tiempo. Es tambin un desperdicio de las vidas y esperanzas del pueblo yemen, cuyos sueos han sido destrozados por la maquinaria de la guerra. Deben adoptarse todos los medios posibles para poner fin a esta guerra lo ms rpido posible, no slo por sus consecuencias para el Yemen sino tambin por los peligros que representa para el Golfo y para el mundo en general. Esta es una guerra en la que el territorio yemen y el pueblo yemen estn siendo explotados para promover otros proyectos. Que se perpete slo sirve a las agendas de las potencias involucradas en otros conflictos de la regin, como Irn, que ve a Yemen como un entorno de bajo coste para atraer a los pases del Golfo a una guerra de desgaste sin reglas claras de compromiso. Para las potencias occidentales, el conflicto yemen es un medio para mantener a la regin rabe envuelta en conflictos y debilitar an ms a sus gobiernos para que ellas puedan saquear ms fcilmente los recursos de estos pases y controlar sus destinos. Tales intenciones han quedado claras en las interminables pruebas con armas inteligentes letales en esta regin plagada de enfrentamientos y en las innumerables transacciones de armas a precios astronmicos.

A nivel humanitario ms amplio, el Yemen no slo ha experimentado un golpe de Estado contra su gobierno y una usurpacin del poder, sino que tambin ha sufrido un golpe mucho ms doloroso. Todo ello va contra el valor de la vida en Yemen mediante el empobrecimiento deliberado, la degradacin y la inanicin del pas en beneficio de un puado de elites. Los alarmantes nmeros citados en los informes internacionales y locales nos advierten que la gran mayora de los yemenes necesitan urgentemente ayuda humanitaria. La pobreza no tiene religin, no obedece ninguna regla y amenaza con empeorar la situacin del Yemen y de la regin en general.

 

Fuente: http://weekly.ahram.org.eg/News/25373.aspx  

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org   como fuente de la misma.

 

 

 

 



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