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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-09-2018

Guitarras para Vctor Jara

Ximena de la Barra
Rebelin


Cuarenta y cinco aos atrs, un 16 de Septiembre, en el centro de detencin, tortura y exterminio del Estadio Chile2 caa el cantautor chileno Vctor Jara, solo 5 das despus que su Compaero Salvador Allende y una semana antes que el poeta Pablo Neruda. Lo mataron 44 balas con las que lo acribillaron los esbirros de la Dictadura. Queran asegurarse que estuviera bien muerto y para siempre. Al igual que como quisieron asegurarse antes de matarlo, de que no volvera a cantar, destrozndole las manos con las que acompaaba su canto en la guitarra. Mis manos son lo nico que tengo, mis manos son mi amor y mi sustento.3

Los torturadores y asesinos no lograron ninguno de esos dos propsitos. La msica y los versos de Vctor Jara, siguen recorriendo el mundo, su voz se escucha an en la memoria de los pueblos, y muy especialmente en la del pueblo chileno. Todos los aos en Septiembre en Chile se hace el Festival de Mil Guitarras al que acuden a homenajearlo msicos de varias partes del mundo. La bailarina y coregrafa britnica Joan Turner de Jara, su viuda, ha dicho que esta ola de solidaridad le parece a ella como un milagro humano.

Como acostumbra a hacerlo, y en los mas diversos lugares del mundo, el Viernes pasado, Vctor Jara volvi a renacer en Madrid. En el saln de actos del Sindicato Unin General de Trabajadores (UGT) se reunieron unas 300 personas a rendirle homenaje bajo el lema El Derecho a Vivir en Paz4. Gozamos escuchndolo una vez mas en las voces y las guitarras de Jos Mara Alfaya, Cristina Narea, Myriam Quiones y Alfredo Becker, este ltimo fungiendo de maestro de ceremonias con un relato conmovedor y una impecable y emotiva seleccin de canciones y ancdotas. Entre otras alegras, pudimos recuperar la legendaria y cinematorgrfica sonrisa de Vctor, proyectada en la pantalla.

El lugar, la sede de una gran sindicato, estaba escogido a la medida para lo que representa el cantautor. No solo por su origen en el seno de una familia campesina, pobre, sin tierra, sino adems por su condicin de nio trabajador, por su labor de recopilacin histrica en fabricas y poblaciones callampa5., Vctor Jara no slo era conocedor del pueblo al cual perteneca, sino que adems saba interpretar sus anhelos y esperanzas. Por aquellos aos, as como no haba ni obrero ni campesino que no conociera la poesa de Pablo Neruda, la msica y las palabras de Vctor eran patrimonio de todos. Lo mismo ha ocurrido entre las gentes humildes en otras latitudes donde su figura se ha constituido en un referente internacional de la cancin de denuncia y de los pueblos en lucha. Su voz revive una y otra vez en la lucha social, donde quiera que surja.

Siendo un artista polifactico: msico, folklorista, investigador, recopilador, compositor musical, cantautor, mimo, poeta, profesor y director de teatro, director de grupos musicales, coregrafo, productor de eventos culturales, y activista poltico, se ha constituido adems como un referente tico para un publico que lo premia con su cario incondicional. De todos los gneros en que destacaba, su legado principal y universal est en la msica. No creo que ser cantor revolucionario signifique slo cantar canciones polticas. Profundamente revolucionario es salvar los valores de nuestros pueblos de la penetracin imperialista. El canto mapuche, el canto quechua, el canto aymar, tienen tareas que cumplir en las transformaciones de nuestro continente.6

En el Chile de finales de la dcada de los sesenta y comienzos de los aos 70, su actividad artstica era parte de un proyecto cultural y social reivindicativo y l, uno de los artistas ms relevantes del movimiento msico-social llamado Nueva Cancin Chilena Estos artistas no competan entre si por la audiencia, sino que colaboraban en un proyecto comn. Mi canto es una cadena sin comienzo ni final y en cada eslabn se encuentra el canto de los dems.7 Hicieron campaa poltica por la candidatura de Salvador Allende. Pusieron msica a las 40 primeras medidas del futuro gobierno popular y recorrieron el pas cantando en barriadas y fabricas.

No es de extraar entonces de que al luchar por la reivindicacin social de las clases ms desposedas, constituyeran un peligro para la Dictadura que se impuso a sangre y fuego, dando trgico fin a los mil das del gobierno popular. El asesinato de Vctor Jara lo transform en un smbolo de los mrtires por la libertad y la democracia. Por aquel entonces corramos graves riesgos al escucharlo o al tener sus discos entre nuestras pertenencias. Pero el estaba y sigue estando grabado en nuestra memoria.

El pacto de silencio de los militares han entorpecido seriamente la investigacin de este crimen. Cuarenta aos despus de su muerte, el Estado Chileno recin solicitaba la extradicin desde los Estados Unidos de su torturador y autor del primer disparo, el ex militar Pedro Barrientos, quien hasta hoy permanece en rebelda. Hubo que esperar cinco aos mas para que se hiciera justicia con la condena de nueve militares Barrientos en ausencia - por el secuestro, asesinato y la complicidad que llev a estos hechos. Sin embargo, no cabe duda de que ellos no son los nicos culpables, sino la mera mano ejecutora.

Cientos de testigos entre sus compaeros de la Universidad Tcnica y del infierno que fue el Estadio Chile, adems de pobladores de Lo Espejo, han puesto alguna luz para determinar los hechos.

El 11 de Septiembre, a pesar de las alarmantes noticias, como cualquier otro militante Comunista o de un Comit de Unidad Popular, Vctor se dirigi a defender su lugar de trabajo. La noche entre el 11 y el 12, vigente el toque de queda, Vctor permaneci en las dependencias de la entonces Universidad Tcnica del Estado, donde enseaba, abrazado a su guitarra para compartir con ella sus penas. Ya se saba que Allende haba muerto. La Universidad estaba siendo sitiada y asediada por los militares y se disparaban rfagas de arma larga sobre estudiantes profesores y trabajadores desarmados. No hubo resistencia posible.

El da 12 se produjo el allanamiento. Se emplearon obuses y ametralladoras contra el centro educativo. El Rector Enrique Kirberg, intentando salvar vidas y accediendo a la demanda de los asaltantes, sac una bandera blanca de rendicin. Como el resto de sus compaeros, Vctor fue obligado a permanecer largas horas tendido en el suelo con las manos en la nuca, bajo los golpes de los militares.

Al finalizar el da fueron trasladados al Estadio Chile. Vctor fue reconocido, no solo por sus compaeros quienes intentaron cobijarlo, sino tambin por sus carceleros que se ensaaron con el. En todo momento recibi un brutal y sistemtico tratamiento especial que termin primero con sus manos y finalmente con su vida cuatro das mas tarde. Su ultimo verso, sacado del Estadio Chile por un compaero que logr sobrevivir, denuncia el horror de esos momentos. Comienza as:

Somos cinco mil
en esta pequea parte de la ciudad.
Somos cinco mil
Cuntos seremos en total
en las ciudades y en todo el pas?
Solo aqu
diez mil manos siembran
y hacen andar las fbricas.
Cunta humanidad con hambre, fro, pnico, dolor,
presin moral, terror y locura!

En la maana del domingo 16 de septiembre, el cadver de Vctor Jara fue lanzado en un terreno baldo cercano a la lnea frrea, al exterior de uno de los muros que rodean el Cementerio Metropolitano al Sur de Santiago8, donde en los das posteriores fue reconocido por pobladores de Lo Espejo y llevado a la Morgue de Santiago. Hctor Herrera, funcionario del Registro Civil que fue llevado al depsito para prestar ayuda ante el desbordamiento del servicio, tambin lo reconoci pero guard silencio. Para salvarlo de la fosa comn y de una eterna condicin de desaparecido, Herrera arriesg su vida avisndole a su viuda y acompandola a depositar sus restos en un nicho humilde en un funeral casi clandestino.

En junio de 2009 se exhumaron por orden judicial los restos mortales de Vctor Jara para la realizacin de un estudio que determinara las causas precisas de la muerte. Finalizados los estudios forenses en noviembre de 2009, se realiz un acto de homenaje, del 3 al 5 de diciembre, permaneciendo los restos mortales del artista en la sede de la Fundacin Vctor Jara. Recibi final sepultura en el Cementerio General de Santiago acompaado por una procesin fnebre de miles de personas, encabezadas por Joan y sus dos hijas, Manuela y Amanda.

Este segundo funeral, fue uno de los homenajes mas emotivos y cargados de amor en que me ha tocado participar y que me ha causado un impacto emocional profundo y duradero. Un puado de compaeros nos dirigamos al Galpn de la Fundacin Vctor Jara, frente a la Plaza Brasil en Santiago, a acompaar a Vctor. Al bajarnos del metro en la estacin Cummings, aunque aun estbamos a una distancia importante, comenzamos a ver un gento y a escuchar una suerte de cacofona que se haca progresivamente mas estridente. En cada esquina, en cada rincn, bajo cada rbol frondoso, ensayaba un grupo musical esperando su turno para entrar al Galpn. Nos tomamos de la mano para no separarnos en la multitud. Al llegar encontramos una fila interminable de personas como nosotros, esperando. Diabladas9 del Norte chileno bailaban sin descanso frente a la puerta de la Fundacin.

Cuando finalmente pudimos entrar, el espectculo era inimaginable. Bien digo espectculo porque se trataba de una gran fiesta popular alegre, colorida y estrepitosa en un escenario humilde. Solo cabamos las personas. Las flores hubo que redirigirlas a un espacio contiguo. En el centro estaba el fretro con los restos de Vctor envueltos en el chamanto que le tejera Angelita Huenumn10, custodiado en un primer circulo por la guardia de honor de las Juventudes Comunistas. El segundo crculo lo formbamos quienes de da y de noche circulbamos a su alrededor en homenaje silencioso, en un dilogo mudo con Vctor, lleno de admiracin y respeto, algunos entregndole un regalito, un pequeo smbolo de lucha, una flor. El tercer y mayor de los crculos estaba constituido por los conjuntos de artistas que circulaban a su alrededor en sonoro homenaje musical y teatral.

Mientras caminbamos por el segundo circulo, nos toc ver a un conjunto callejero bailando y tocando instrumentos de bronce. Se trataba del joven conjunto Conmocin. Cuando estos salieron, apareci una legin de organilleros y chinchineros11 desbordando la fiesta con su msica y su baile. No poda haber habido una manifestacin mas clara de que Vctor Jara era un artista popular y amado por su pueblo.

Pasados esos 3 das, esa multitudinaria comparsa lo acompao al Cementerio General. Hasta el da de hoy, la demanda popular por la verdad y justicia para el artista y para todos los detenidos, desaparecidos y ejecutados polticos de Chile, contina. Con ella el mensaje de Vctor, siempre cargado de ternura y con algo de premonitorio. El fue como su canto porque muri cantando las verdades verdaderas.

Yo no canto por cantar
ni por tener buena voz,
canto porque la guitarra
tiene sentido y razn.
Tiene corazn de tierra
y alas de palomita,
es como el agua bendita
santigua glorias y penas.
Aqu se encaj mi canto
como dijera Violeta12
guitarra trabajadora
con olor a primavera.
Que no es guitarra de ricos
ni cosa que se parezca
mi canto es de los andamios
para alcanzar las estrellas,
que el canto tiene sentido
cuando palpita en las venas
del que morir cantando
las verdades verdaderas,
no las lisonjas fugaces
ni las famas extranjeras
sino el canto de una lonja
hasta el fondo de la tierra.
Ah donde llega todo
y donde todo comienza
canto que ha sido valiente
siempre ser cancin nueva.

Manifiesto /13, Vctor Jara,1973


Notas:

1. Te Recuerdo Amanda, Vctor Jara, 1969

2. Estadio Chile ahora llamado Estadio Vctor Jara donde se realiza el Festival de Mil Guitarras con el objetivo unir lo que nunca debe estar separado: el arte y la memoria, aquello que nos llama a seguir trabajando por toda la verdad y la justicia pendientes en nuestro pas. (Cristian Galaz, Director Fundacin Victor Jara)

3. Lo nico que Tengo. Vctor Jara,1972. Incluido en el long play La Poblacin

4. Ttulo de una cancin que Vctor dedic a Ho Chi Min y a la lucha del pueblo vietnamita.

5. Poblacin callampa: poblacin informal, ilegal y precaria. Conocida es la investigacin que Vctor realiz recopilando testimonios de los pobladores en Herminda de la Victoria en los cuales basara su disco La Poblacin (1972).

6. Vctor Jara. El Rol del Artista. Fundacin Vctor Jara

7. Canto Libre. Vctor Jara, 1970

8. Este muro del Cementerio Metropolitano fue declarado Sitio Histrico en 2015

9. La diablada es una danza religiosa, catlica y de imagen, donde los bailarines se deshumanizan para interpretar personajes teolgicos cristianos. Es uno de los bailes ms representativos del norte grande chileno, y se identifica particularmente con la Fiesta de la Tirana. Su origen se remonta a la Europa medieval, considerndose la reminiscencia de un antiguo auto sacramental religioso espaol. Entre sus participantes, diablos y cholas.

10. Angelita Huenumn Vctor Jara, 1970. Se refiere a una campesina y tejedora mapuche con la que Vctor hizo amistad en el Sur de Chile. Entre esos versos, de ella dice la cancin:

Teje Angelita su vida
Sus manos bailan en la hebra
Como alitas de chincol
Es un milagro como teje
Hasta el aroma de la flor
En tus telares Angelita
Hay tiempo, lgrima y sudor
Estn las manos ignoradas
De este mi pueblo creador

11.
Organillero: Artista urbano, callejero e itinerante, que recorre con un organillo las calles de la ciudad. Girando la manivela interpreta un repertorio que incluye: foxtrot, valses, cuecas, tangos, paso-dobles, jotas, marchas. En la actualidad es considerado como un oficio patrimonial intangible, reconocido por el Consejo de la Cultura y las Artes de Chile.

Chinchinero: Lleva en su espalda un bombo con parche para lado y lado ms un tira-pi que controla unos platillos de hi-hat. Inspirado en el hombre orquesta, nace bajo el alero del organillo y tradicionalmente es un fiel compaero. La palabra es chinchinero es semi onomatopyica porque alude al sonido rtmico que emite el platillo atado a su pi al tiempo que baila: chin-chin...chinchin, chinchinero.

12 Vctor se refiere a la cancin de Violeta Parra (1960), Yo Canto a la Diferencia que dice:

Yo canto a la chillaneja si tengo que decir algo,
Y no tomo la guitarra, por conseguir un aplauso,
Yo canto a la diferencia que hay de lo cierto a lo falso,
De lo contrario no canto.

13. Texto que apareci en la Revista Ritmo del 25 de Septiembre de 1973, bajo el ttulo Los folkloristas hablan de los valores patrios

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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