Portada :: Espaa :: Laboral y sindical (luchas locales, frentes globales)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-09-2018

Declaracin del SAT de Cdiz
Venta de armas a Arabia Saud y su implicacin en Navantia San Fernando

Rebelin


La Unin Local del SAT de Cdiz, tras recabar informacin directa de nuestra Seccin Sindical en Navantia San Fernando, conociendo la contradictoria y tensa situacin vivida en el conjunto de su plantilla, tras ver los diferentes posicionamientos llegados desde diferentes organizaciones (con especial atencin a aquellas con los que tenemos una relacin de trabajo cotidiano), sabiendo tambin de las expectativas que sobre nuestra opinin haba en diferentes colectivos compaeros en todo el Estado espaol, ha considerado que no poda dilatar ms un pronunciamiento pblico al respecto.

En este sentido, lo primero que tenemos que dejar por sentado es que no se nos escapa que este pronunciamiento sale ms tarde de lo que realmente corresponda. Y hemos tomado nota autocrtica ante ello y valorado la experiencia desde distintos ngulos para sacar las lecciones organizativas que corresponden a fin de afrontar situaciones parecidas que sin duda seguirn llegando. Pero al tiempo que nos excusamos ante quienes sobre todo desde el compaerismo y la amistad han aguardado a una posicin que se ha hecho esperar demasiado, les informamos que esa tardanza no ha sido porque no tuviramos una postura muy formada y bastante consensuada (y tambin diferenciada, como se ver) sobre el asunto en cuestin. Una posicin, la nuestra, que transmitimos en comunicaciones internas en las que, entre otras cosas, apostbamos por conjugar nuestros principios irrenunciables con la eleccin de los trminos ms eficaces para que especialmente nuestros compaeros de la Seccin Sindical pudieran proseguir en las mejores condiciones posibles el magnfico trabajo, en cuanto a ejemplaridad y concienciacin a largo plazo, que llevan haciendo desde hace aos bajo el lema somos clase obrera en (y no de) Navantia, y a los que en esta nota queremos reiterar nuestro mximo respaldo.

De hecho, esta nota pblica no es ms que una prolongacin de los puntos fundamentales que hemos expuesto en diferentes mbitos organizativos particulares. Tambin, por supuesto, ha tenido que adaptarse al cambio de la situacin tras el paso atrs del gobierno espaol con respecto a la venta de las bombas de precisin a la dictadura ultrarreaccionaria y proimperialista de Arabia Saud que ejecuta la masacre contra el pueblo yemen; un cambio de criterio que, por cierto, no hace sino confirmar la caracterizacin que de esa postura gubernamental hacemos en el primer punto de nuestra declaracin que ahora sigue.

*

- En el anuncio proclamado desde las instancias gubernamentales y de sus actuales aliados de no vender armas utilizables directamente en la masacre del pueblo yemen ha habido mucho de postureo y oportunismo pre-electoral; entre otras cosas, para dar un barniz progresista y elegir temas de los que distinguirse de la derechona, y as eludir meter el diente a lo que realmente es el programa del verdadero cambio que se corresponda con las movilizaciones de los ltimos aos. No ha sido realmente una postura de principio. No ya porque finalmente han echado marcha atrs con declaraciones vergonzosas por parte de diferentes elementos del gobierno, sino porque desde el comienzo se vio que se utilizaba como arma arrojadiza entre las diferentes sucursales de las marcas electorales en juego. Unas sucursales interesadas, ante todo, en situarse lo mejor posible ante el largo perodo electoral que de nuevo se avecina empezando por la primaria confeccin de sus listas.

- Es completamente hipcrita desgajar al rgimen ultrarreaccionario de Arabia Saud del conjunto del bloque guerrero imperialista occidental, sin el cual no se puede entender la destruccin brbara a que se viene sometiendo a todo Oriente Medio desde hace aos (Irak, Libia, Siria,) y ahora Yemen. Arabia Saud es un abominable pen de un bloque imperialista que bajo ningn concepto podemos tildar de acoger democracias ejemplares a los que s se pueden vender armas, como es el caso de una larga lista que encabezan EEUU, Inglaterra, Francia y Alemania en tanto que miembros cualificados de la organizacin terrorista por excelencia: la OTAN. As, la negacin de ventas a este execrable pen que es Arabia Saud no pude hacerse sustrayndolo del tablero imperialista del que el Estado espaol es activo jugador, todo l, de forma criminal. Estamos, pues, ante una cuestin de poltica de altura de proyeccin revolucionaria que requiere de una prolongada acumulacin de fuerzas que acabe con el sistema capitalista e imperialista que est llevando al escenario mundial a una nueva barbarie de la que el rgimen saud no es sino uno de sus peores abortos.

- Por tanto, no vemos correcto culpabilizar a quienes trabajan en las empresas fabricantes de material blico de la clientela a la que se vende este material. Insistimos en que estamos ante una tarea poltica de alcance en trminos de militancia anticapitalista y antiimperialista a fin de que nuestros compaeros de la clase obrera no tengan que vender su fuerza de trabajo para la produccin de mercancas que siembran la muerte; de la misma manera que es un reto estratgico mayor que nuestro pueblo no consuma mercancas realizadas con la superexplotacin criminal que nuestras empresas multinacionales estelares imponen en los talleres de la ignominia del llamado Tercer Mundo.

- Ahora bien, si en un momento dado, por contradicciones en determinadas instancias estatales o incluso a nivel internacional entre bloques imperialistas, se seala de forma parcial a un odioso rgimen como el de Arabia Saud (que ni siquiera guarda las formas para mejor cometer su crimen como s hacen las viejas potencias democrticas imperialistas, de largo e incesante currculo infame de atrocidades), si ese odioso rgimen es sealado, aunque sea por intereses espurios, entonces, cmo no aprovechar la coyuntura y contribuir a su aislamiento y destruccin pero siempre desde un discurso y una accin globales antiimperialistas? Por eso, apoyaremos toda movilizacin que dificulte la accin criminal de Arabia Saud en Yemen.

- Expresamos nuestra comprensin por la angustia de los trabajadores y trabajadoras ante la falta de carga de trabajo en general, y en particular en la machacada Baha de Cdiz. Y bajo ningn concepto apoyamos los pronunciamientos militantes que les califican de reaccionarios. Caer en eso es completamente contraproducente e impropio de quien pretenda un trabajo paciente de concienciacin y de fortalecimiento de la clase obrera. Otra cosa es el tratamiento que se dispense a esos representantes del sindicalismo llamado mayoritario, totalmente integrado en el sistema y que desde hace dcadas ha venido aislando, atomizando, dispersando, desmoralizando y dividiendo a la clase trabajadora que, efectivamente, conoci casos gloriosos como cuando se impidi entrar en la misma factora de San Fernando al buque-centro de torturas chileno Esmeralda. Pero aquello fue el resultado de un terreno previamente regado de organizacin y de cohesin obrera. Y es que la solidaridad y hasta el herosmo tambin se organizan con paciencia y humildad militantes; lo que incluye cuidar mucho en qu trminos nos dirigimos al resto de nuestra clase. Sobre todo, esta es una exigencia para quien tiene el honor de militar sin clculo personal alguno al servicio de la causa obrera y popular.

- Pero ciertamente todo esto est supeditado a algo ms supremo an. No puede haber final feliz ni en la senda del trabajo sindical ni en el de otra ndole de concienciacin y de organizacin combativas si el trabajo militante no parte de principios. Estos no bastarn: sern slo, en el sentido ms literal del trmino, un comienzo. Pero comienzo ineludible para no corromper todo el camino. Toca especialmente a las organizaciones militantes salvaguardar esos principios por mucha (y necesaria) comprensin que tengamos con determinados colectivos laborales.

Por eso:

- No avalamos ni pasadas ni futuras movilizaciones que exijan que se vendan armas letales utilizables por una asesina dictadura proimperialista y reaccionaria con tal de que no rompa determinados contratos. En consecuencia, por ms que sepamos del juego politiquero que rodea todo este asunto, no apoyamos movilizaciones que alimenten chantajes comerciales por parte de Arabia Saud.

- Denunciamos el discurso vomitivo de los portavoces de los "sindicatos mayoritarios" que han impulsado las recientes movilizaciones; una convocatoria que ha tenido por estos lares el apoyo no hay que sorprenderse de la caverna poltico-meditica de siempre. Pero que ha contado tambin con la connivencia habr que sorprenderse cada vez menos de las llamadas fuerzas del cambio ms locales que han antepuesto no la lgica prudencia de una concienciacin a largo plazo, sino un maniobrerismo cortoplacista electoral lleno de demagogia (otra vez primaria) sin apenas ningn cambio con respecto a la derecha de siempre.

- Por ltimo, llamamos a engrosar las filas de quienes apuestan por un cambio de modelo productivo en la Baha de Cdiz, sostenible en lo energtico y alejado de la industria de la guerra. Pero hacemos ese llamamiento desde la conviccin de que nada mejor para acercar su materializacin que integrar esa justa reivindicacin en una estrategia contundente y clara de superacin de un sistema que necesita de la precarizacin industrial que mata. Y de la industria de la muerte que presupone el chantaje de la miseria para asegurarse su infame singladura.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter