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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-09-2018

Politica y ciencias sociales: dos aliados contenciosos?

Esteban Morales
Rebelin


No debemos temer a las contradicciones.

Pues ellas son las fuentes del desarrollo.

 

Como nunca antes, poltica y ciencias sociales deben funcionar interconectadamente dentro de nuestra realidad poltica. Existe entre ellos una dialctica, objetiva y subjetiva, que se expresa como unidad y lucha de contrarios. Como fuente del desarrollo y la solucin de todos los problemas.

En particular, nuestras ciencias sociales y humansticas tienen dos enemigos a vencer en el accionar de los cientficos: la ignorancia, que es la madre, y la cobarda que es el padre. Ambos operan de manera muy negativa.

Si los cientficos sociales cubanos somos realmente consecuentes con la tarea que nos corresponde desarrollar, debemos estudiar, investigar y debatir sobre todos los problemas hasta la saciedad. Y ser consecuentemente valientes al defender nuestras opiniones. Porque, en definitiva, la ciencia es tambin una forma de poder.

No puede haber problema tab para el cientfico social. Todo debe ser investigado y debatido hasta el cansancio. No podemos dejar la conduccin de nuestro proceso solo en manos de los polticos. Sino trabajar con ellos, exigindoles nuestro lugar.

Tal cosa es vlida tambin para las relaciones internacionales, relaciones de segundo grado, porque se refieren a lo externo, pero sobre todo para las relaciones internas. Aquellas que discurren dentro de la realidad de la sociedad cubana, y constituyen la variable fundamental de toda accin o proceso que pretenda transformarla.

La economa, la poltica y la ideologa, para resumirlas en sus enclaves principales, constituyen momentos clave del accionar de las ciencias sociales. No es posible soslayar ni que nos soslayen de ninguna de las esferas mencionadas.

La variable fundamental es la dinmica interna de cualquier sociedad. Especialmente, dentro de una como la cubana socialista actual, respecto a la cual pesa continuamente la intencin de nuestros enemigos por subvertirla, atrayndola continuamente hacia el capitalismo, la sociedad que nos hemos propuesto superar.

En esa situacin, el cientfico social revolucionario debe estar consciente del papel que le corresponde desempear: el de ser uno de los arquitectos de las relaciones sociales dentro de la sociedad cubana, de conjunto con la economa, la poltica y las artes. Utilizando esa forma de poder que nos provee la ciencia.

Respecto a las artes y las humanidades en general, a pesar de que no pocas veces tropiezan con los mismos obstculos que el resto de las ciencias sociales, podemos momentneamente descartarlas, no porque carezcan de importancia, sino porque sus lenguajes y formas de expresin, les permiten, a veces, escapar, de los prejuicios, con que s tropiezan ms frecuentemente el resto de las ciencias sociales.

La pintura, las artes plsticas en general, la msica, la danza, las llamadas ciencias audiovisuales, son las que no pocas veces pueden sortear, con mejores augurios, los prejuicios que atacan a las ciencias sociales. Estas ltimas tienen siempre que referirse directamente a la poltica, un espacio en el que el celo de los polticos y los prejuicios subyacentes actan con mayor fuerza.

Luego, el cientfico social no debe y no puede subvertir su lenguaje, ni ocultarlo con sofismas, ni dentro de una forma de expresin de la realidad, en el que se puede actuar, disfrazando sus producciones, o movindose dentro de las licencias de la creacin artstica. Estas tendran a su favor las expresiones de la realidad de manera figurada, bajo smbolos, apelando a la ficcin y representaciones, que no son directamente la realidad, sino formas metamorfoseadas de la misma. Con frecuencia, no tienen que enfrentar de modo directo la poltica.

Por su parte, los cientficos sociales tienen que presentar esa realidad con un lenguaje claro y directo, que a veces resulta relativamente agresivo, o que pudiera ser asimilado por los polticos como agresivo.

Entonces, los sofismas, la ficcin, las representaciones y las formas metamorfoseadas, no pueden ser el lenguaje de estas ciencias ms arriba mencionadas, porque ellas, necesariamente, siempre, tienen que enfrentar a la poltica de manera directa. Forma con esta ltima un verdadero do contencioso.

La una no puede prescindir de la otra. Ni el poltico puede desentenderse de lo que la ciencia social est diciendo; ni los cientficos sociales pueden desentenderse de la poltica, pues en ltima instancia, ambos actan dentro de ella, la que aporta siempre el contexto. Esto ltimo es tambin vlido para las humanidades, pero no les toca siempre de manera tan frontal.

No obstante, se manifiestan continuamente, en tales relaciones, visiones contradictorias, de las que no es posible desentenderse, ni tampoco, simplemente, escapar.

En medio de tal situacin, si el cientfico social no acta de manera consciente sobre el papel que le corresponde como arquitecto de la sociedad, si no acta con valenta y no defiende sus criterios frente al de los polticos, la poltica lo aplastar; porque los polticos poseen el poder corriente que les permite hacerlo. Y no pocas veces han hecho uso de ese poder.

Por celo, o por conveniencia, los polticos pueden actuar para aplastar las opiniones de las ciencias sociales y tambin de las Humanidades. Sobre todo, cuando estas, opinan, o adelantan escenarios, que los polticos no comprenden, o nos les conviene comprender. Los polticos, revolucionarios o no, pueden actuar aqu tambin por ignorancia o por conveniencia.

El poltico revolucionario no debiera actuar por conveniencia, pues dejara de serlo. Dndole el beneficio de la duda, podemos decir que el poltico revolucionario no debiera actuar negativamente, ante el criterio fundamentado de las ciencias sociales. Ms bien, podra hacerlo solo por ignorancia y no por conveniencia. Pero ambas situaciones ocurren. No es posible ser idealista ante esta realidad.

Existe la actuacin de la burocracia gubernamental, que es un asunto de muy alta complejidad. Se trata de una dimensin que se presta a la corrupcin por su propia naturaleza, aunque no todos los burcratas lo sean.

La burocracia estatal administra los bienes de la sociedad y ello lleva implcito la posible desviacin, la de usufructuar esos bienes, como si fueran de su absoluta propiedad. El hecho crea y alimenta una forma de corrupcin, que es bien difcil de extirpar, y de lo cual tenemos ya ejemplos mltiples en la Cuba actual.

El cientfico social debe comprender que el poltico acta en el contexto de una situacin, dentro de la cual su principal deber es el de defender la estabilidad de la poltica; no permitir que se le ataque; vindose obligado a actuar dentro de unos lmites y plazos de tiempo, que no le permiten a veces entender y muchos menos aceptar, de manera inmediata, que una poltica deba ser cambiada, aunque las ciencias le estn diciendo que debe cambiar.

Por esa razn, dentro de una sociedad como la nuestra, hay que dejar espacio al debate, consciente e informado, de todos los fenmenos sociales. Deben existir espacios en los cuales los polticos y los cientficos sociales puedan debatir abiertamente, sobre la conveniencia o no de cambiar una poltica.

En ese momento, el cientfico debe demostrar, de manera clara y valiente, que la poltica debe ser cambiada. Y ambos, el poltico y el cientfico, deben actuar con la conciencia de que una poltica que debe ser cambiada, pero que no cambia, est afectando a la sociedad, que es lo ms importante. Para ambos, si son revolucionarios, no debe existir una presin mayor que la ejercida por la sociedad.

Es muy frecuente el error de considerar que las ciencias sociales, tienen que ser facturadas por la poltica, para estar en condiciones de ser consumidas por el resto de la sociedad.

Ello se expresa claramente, en que, aun dentro de un proceso de comprensin del papel que deben desempear las ciencias, la poltica frecuentemente reacciona con tendencia a monopolizarlas, facturndolas continuamente, como si la poltica fuera el nico destinatario de las ciencias.

Dentro de tal proceso, algunos cientficos se dejan facturar, mientras que otros se resisten, defendiendo el papel relativamente independiente de las ciencias sociales. Es un conflicto que solo tiene solucin sobre la base del debate y de la mutua comprensin, por ambos sectores sociales, del papel que corresponde a la poltica y el que toca a la ciencia. Pero sobre todo, por la comprensin de que las ciencias sociales van dirigidas tambin al individuo, a ellas mismas, a la familia, la escuela y los medios de comunicacin, entre otros, que las consumen, muchas veces, sin que estas tengan que pasar, ser mediadas, o facturadas por la poltica.1

Esta incomprensin, nos ha llevado no pocas veces a confundir el discurso poltico con el cientfico y ha tenido consecuencias negativas para el trabajo ideolgico. Este fenmeno tiene su ms frecuente expresin en la deficiente calidad de nuestra prensa.

Sera una verdadera tontera, que nos hace mucho dao, que otras esferas de la sociedad, se dejasen arrebatar los beneficios que les acarreara mantenerse en contacto directo con las ciencias sociales y humansticas, y de aprovechar sus resultados.

Todo lo cual desborda en mucho el inters en las ciencias sociales solo como un objeto utilizable por la poltica.

Las ciencias sociales, adems, no pueden sustraerse a la realidad de que esas actividades que las consumen son tambin generadoras de conocimientos. No solo dentro de la academia pueden generarse conocimientos cientficos, que son resultado de la gama de profesionales de las ms dismiles especialidades, que, en muchos lugares, desempean su actividad concreta, enfocando sus tareas tambin con un sentido investigativo y cientfico.

Tal situacin implica tambin que las ciencias sociales, al ser facturadas solo para la poltica, pueden entrar en maridaje justificativo de la poltica, que les hace perder personalidad, entrando en un incesto con la poltica, que les cercena la posibilidad de preservar su carcter de ciencias.

El pensamiento cientfico no puede estar subordinado a la coyuntura poltica, ni a la poltica misma. Porque entonces se tiende, oportunistamente, por parte de los cientficos sociales a tratar de encontrar las soluciones que ms acomodan a la poltica, perdiendo las ciencias su capacidad de hallar las alternativas necesarias.

Debemos partir de otro lugar: la mejor poltica es aquella que desde el momento de su formulacin ya comienza a pensar en cmo debiramos ajustarla o cambiarla. Se trata de una dialctica. Comprenderla es indispensable. Ninguna poltica es eterna, como no lo es tampoco la situacin que la gener. Es un asunto al que los polticos, no pocos, se resisten con mucha frecuencia.

Una variante extrema de la relacin entre poltica y ciencia es considerar que las ciencias sociales y humansticas, sus mtodos y procedimientos, tienen que estar divorciados de la poltica y de la influencia de la coyuntura.

Aun y cuando las ciencias sociales tienen que llegar a sus propias conclusiones y por sus propios medios, incluso, con independencia de que puedan entrar en contradiccin con la poltica presente, ello no significa que sus mtodos y procedimientos de trabajo, ni sus resultados, tengan que estar divorciados de la poltica, ni de sus coyunturas. Me refiero a una independencia relativa de la ciencia, y no absoluta, de la poltica y sus coyunturas.

Es muy sintomtico, que, en periodos de coyunturas crticas, como lo es ahora, la poltica se lance rpidamente buscando el auxilio de las ciencias sociales y humansticas.

Lo anterior es cierto. Se ha repetido como una constante desde que el Comandante en Jefe, Fidel Castro, fund los Equipos de Investigaciones Econmicas, en la Facultad de Economa de la Universidad de La Habana, en 1964. Tambin, cuando se hicieron los trabajos para formalizar matrimonios en la Cinaga de Zapata en los aos sesenta, o cuando fue necesario crear un equipo de cientficos para participar activamente en la organizacin de las Conferencias Internacionales Girn 40 aos despus y La crisis de Octubre 40 aos despus. Ello, solo para situar algunos ejemplos.

Sin embargo, el proceso de acercamiento a las ciencias sociales y humansticas que se viene produciendo ahora, tiene un carcter mucho ms profundo. Responde no solo a las necesidades actuales sino al grado de madurez alcanzado, por la comprensin que han ganado, tanto los cientficos sociales, pero sobre todo los polticos, acerca la necesidad de trabajar juntos.

Asimismo, responde a las exigencias que los cambios econmicos actuales reclaman, dentro de un mundo extraordinariamente complejo, lleno de peligros y frente a una administracin estadunidense que se ha propuesto llevar la poltica de Estados Unidos a su periodo de poder absoluto, expresado en la consigna Amrica para los americanos. En el caso de Cuba, ella ha significado un activo retroceso de lo que se haba logrado en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, durante la administracin de Barack Obama.

La importancia de la teora

No es difcil en un pas, incluso como el nuestro, escuchar frecuentes diatribas en contra de la teora. Me pregunto, de qu modo podremos llegar a ser un pas de hombres de ciencia si menospreciamos la teora? De qu modo podramos llegar a obtener una cultura general e integral?

Hasta que no sea superada esa disfuncionalidad cultural, no seremos un pas realmente culto, ni tampoco, definitivamente, de hombres de ciencia. Este resulta el precio a pagar por tantos aos de subdesarrollo, a pesar de todo lo que se ha avanzado. A pesar de lo tan tempranamente que nuestro mximo lder Fidel Castro dijo que el futuro de nuestro pas deba ser un futuro de hombres de ciencia.

Cientficamente hablando siempre ser ms importante hallar el camino del conocimiento, que el conocimiento mismo. La ciencia, entre otras de sus funciones fundamentales, tiene la de ser capaz de construir modelos de interpretacin de la realidad.

La ciencia no puede ser una bitcora de hechos recogidos al azar, que no indiquen ningn camino para la interpretacin de la realidad y de sus movimientos futuros. La ciencia tiene que predecir. Tiene que ayudarnos a visualizar el futuro; de lo contrario, para qu la necesitamos si no es para adelantarnos a lo que pudiera ocurrir, en todos los planos de la vida social y cultural. Asunto, por dems, de vida o muerte, para un pas como Cuba.

Sin embargo, a pesar de complementarse, existen diferencias objetivas bsicas, entre la teora de las ciencias sociales, la academia y la prctica poltica.

El asunto es que debemos distinguir, entre el especialista que busca lograr una comprensin terica de los fenmenos formulando generalizaciones y proyecciones acerca de su comportamiento poltico, basndose en un alto nivel de probabilidad; y el encargado de tomar decisiones, para lo que se ve obligado a elegir cursos de accin inmediato.

El encargado de trazar polticas se preocupa por los detalles sutiles, los valores, las fuerzas y las preferencias que operan dentro de una situacin particular, formada por toda su realidad existencial; ms que por la abstraccin o la probabilidad.

El terico social quiere concentrarse primordialmente en aquellos elementos comunes a muchas situaciones. Observa los hechos histricos a largo plazo, para extraer del pasado, la comprensin del futuro y analiza los hechos del presente y construye predicciones sobre sus comportamientos.

No me es posible escribir un artculo, como el que ahora me ocupa, sin mencionar una ancdota especfica del compaero Fidel Castro. En cierta ocasin, imparta yo conferencias sobre Cuba en los Estados Unidos, y alguien afirm que Fidel en poltica era un genio, pero que, en economa, era un out vestido de pelotero. Le respond entonces: mencineme un lder en el mundo, un pas, que, en las condiciones de Cuba, bajo el bloqueo ms feroz, por parte de la mayor y criminal potencia imperialista, haya podido sobrevivir, tambin econmicamente, como Cuba. No existe esa persona. Fidel ha tenido que dirigir a Cuba y su economa, como no lo ha tenido que hacer nadie en el mundo. Y tanto Cuba como su economa han sobrevivido. Fidel es un genio de la supervivencia econmica, de la economa y tambin de la poltica.

No podemos olvidar quin fue Fidel Castro. Muchos decan, y yo lo creo, que viajaba al futuro y volva para contrnoslo, o que era capaz de mirar y ver, al doblar de la esquina. Fue un hombre que tuvo la capacidad de planear el futuro de la ciencia en Cuba. Cuando estbamos literalmente murindonos de hambre, durante el llamado Perodo Especial, tuvo la valenta y la capacidad de utilizar recursos para construir casi todos los centros de investigacin de que hoy disponemos.

Nadie como Fidel lograba una simbiosis tan perfecta en ciencia y poltica. Creo que se trataba, del espritu visionario de Jos Mart, que llevaba dentro.

Fidel fue capaz siempre de adelantarse a lo que los yanquis queran hacernos y trazaba la estrategia para vencerlos. Pronostic la victoria de Girn cuando dijo: trenle a los barcos, lo que sirvi para cortarles la retirada a los mercenarios. Formul pautas para la Crisis de Octubre, sin las cuales pudo haber terminado de otro modo. Pronostic la cada del Campo Socialista. Llegaba a los lugares antes de que los ciclones azotaran. As sucedi, por ejemplo, una vez en Pinar del Rio. El cicln hizo una recurva y la gente deca, que el cicln le haba cogido miedo a la actitud desafiante con que Fidel lo estaba esperando.

Sin la capacidad de pronosticar los acontecimientos que tena Fidel Castro, de la cual nos imbua a todos, estoy seguro que la Revolucin cubana no hubiera sobrevivido. Se adelant a casi todo, desde los conflictos internos, como los del sectarismo en sus dos etapas; absolutamente a todo lo que pudo habernos hecho un dao irreparable y haber dado al traste con la revolucin cubana.

Finalmente, antes de irse fsicamente, en su concepto de revolucin, nos dej un legado inconmensurable, que estamos obligados a seguir, si queremos superar esta difcil encrucijada en que hoy nos encontramos.

El encargado de trazar poltica, invariablemente, quiere informacin detallada acerca de aquellos elementos que son nicos respecto al curso que tiene entre las manos. Los nfasis estn determinados por la posicin de cada uno ante la realidad; sobre todo, en cuanto a las urgencias con que se debe operar dentro de ella.

El poltico est ms apresurado por dar respuestas a la coyuntura; el cientfico tiene relativamente ms tiempo para el anlisis, pero permanece acicateado por el necesario avance de la ciencia. Fidel, fue capaz de captar y seguir esa dialctica. Y por eso an estamos aqu. Fidel fue el nico lder, en el cual ciencia y poltica, emergieron en una simbiosis perfecta. Por eso era un genio, en todo el sentido de su expresin cientfica y poltica.

En general, ni el cientfico ni el poltico profesional pueden permitirse el lujo de desestimar el conocimiento, generalizando o particularizando. Ninguno de los dos puede operar olvidndose del otro. Ambos se complementan objetivamente. Al margen de sus mutuas voluntades y sus acciones, tambin responden siempre a un contexto poltico.

Los tericos acadmicos apuntan hacia la comprensin de los fenmenos, los polticos prcticos deben elegir cursos de accin. Los primeros intentan prescindir de los acontecimientos de todos los das, los segundos no pueden hacerlo.

Al terico le urge buscar, no ya lo excepcional, sino lo general y sacrificar las descripciones detalladas del caso aislado, en favor de los modelos ms amplios y abstractos que abarquen muchos casos. El terico, adems, debe estar dispuesto a tolerar las ambigedades y a enfrentarse con probabilidades, hacindolo ms, que con certidumbres absolutas.

Se debe dar riendas sueltas a la imaginacin, para tratar con ideas poco comunes, incluso a veces, al parecer absurdas, que nos puedan llevar a reflexiones sobre asuntos antes impensados. Estando siempre dispuestos a la aceptacin de que podamos estar equivocados.

Entonces, al adentrarnos en la teora, esta debiera permitirnos predecir algunos fenmenos, al menos, ayudndonos tambin a llegar a ciertos juicios de valor respecto a ellos: Una teora, tal y como la concebimos, ser entonces una herramienta intelectual, que nos ayuda a organizar nuestro conocimiento, formular preguntas significativas y guiar la formulacin de prioridades, tanto en la investigacin, como en la seleccin de mtodos para llevarla adelante de manera fructfera. (Dougherty- Sfaltzgarff).

Esta teora, por supuesto, estara en capacidad de suministrar un marco para evaluar las recomendaciones polticas explcitas o implcitas, que abundan en todas las ciencias sociales y humansticas. Por ello, los polticos tampoco pueden prescindir de ella. En ltima instancia, un poltico dotado de las capacidades necesarias, es tambin un cientfico.

A partir de la filosofa de la ciencia, una teora tambin se define como una construccin simblica, una serie de hiptesis interrelacionadas, definiciones, leyes, teoremas, axiomas, variables y constantes; plantendose un enfoque sistmico de los fenmenos y presentndonos una serie de proposiciones o hiptesis que especifican las relaciones entre variables y constantes, a fin de presentar explicaciones y hacer predicciones acerca de los fenmenos futuros.

Por supuesto, las ciencias matemticas, serviran aqu de idneo instrumento, aunque no de simple pincel de representacin, sino para operar con ellas, sobre la base de descubrir en el objeto de estudio seleccionado, los algoritmos, funciones y relaciones, biunvocas o no, ampliar el anlisis dialectico, que nos permitan trazar el modelo de la investigacin, elaborar las hiptesis y arribar a conclusiones aceptablemente fundamentadas.

Esteban Morales. Maestro primario. Lic. economa. Dr. Ciencias Econmicas. Dr. Ciencias. Profesor investigador titular de la Universidad de la Habana entre 1966-2010. Recibi el reconocimiento de la UH por la obra de la vida en 2009. Fue presidente del consejo cientfico de la UH. Miembro de la Academia de ciencias (2004-2007). Posee 3 premios relevantes de la Academia de Ciencias; 15 premios de investigacin en la universidad de la habana (4 como coautor y 11 como autor principal); y 4 premios de investigacin del ministerio de Educacin superior. Ha recibido la distincin especial del ministro de Educacin Superior en 3 ocasiones. Ha sido nominado en 4 ocasiones al Premio Nacional de Economa. Dos libros suyos han sido Premios Choice en los Estados Unidos. Premio de la Crtica de Ciencias Sociales en 2012. Premio de la Academia de Ciencias en 2015. Ha sido profesor visitante en ms de 15 universidades en Estados Unidos, Canad, Japn, Mxico, Italia, Venezuela, Colombia. Ha publicado 15 libros en Cuba, Estados Unidos, Mxico, Japn

Nota:

1 La valenta del cientfico social, para reclamar este lugar, no siempre es entendido por algunos polticos, es de vital importancia, si realmente el cientfico quiere desempear la funcin que le corresponde.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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