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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-09-2018

Neoliberalismo & Violencias machistas
Alquilar vientres y regular la prostitucin: neoliberalismo 100%

Ana Bernal-Trivio
www.publico.es

"Los paralelismos que existen entre la prostitucin y la subrogacin se me hicieron evidentes de inmediato. Dos industrias se benefician de los cuerpos femeninos: una de su sexo y otra de su tero. Dos industrias comercializan funciones humanas bsicas: la sexualidad y la reproduccin. Y estas constituyen la base de la opresin histrica de la mujer y de su divisin permanente en putas y santas. (Kajsa Ekis Ekman)


Cada vez que me preguntan por qu no apoyo ni los vientres de alquiler ni la prostitucin siempre respondo que todas las violencias machistas tienen un punto en comn: la deshumanizacin.

La violacin existe porque nos deshumanizan.

Los asesinatos machistas existen porque nos deshumanizan.

Los malos tratos (fsicos y psicolgicos) existen porque nos deshumanizan.

Y s, los vientres de alquiler y la prostitucin existen porque nos deshumanizan.

Eliminan cualquier connotacin como persona para ser consideradas como un objeto ms, una propiedad sobre la que decidir, que machacar o que violentar. Obviamente, este proceso no se lograra sin una desigualdad previa que nos considera inferiores

Cmo se convierte una mujer en objeto? Con dinero. Si algunos hombres han justificado, solo por hecho del casamiento o formalizacin de la pareja, que ella es parte de su propiedad, imaginen hasta qu grado se fortalece esa idea cuando hay dinero. Para convertir a una mujer en cosa, de la manera ms rpida, extrema y eficaz posible, nada como el intercambio de dinero, como quien compra una mueca hinchable.

Cmo normalizar y convertir la explotacin en un acto comercial ms? Con la perversin del lenguaje.

Cmo aplastar derechos de la mujer y convertirlos en mercanca? Con tres puntos en comn que se pueden trasladar tanto a la prostitucin como los vientres de alquiler.

  1. Es su libre consentimiento. Nos dicen que la madre gestante es porque quiere, y que la prostituta es porque quiere. No nos dicen que la madre gestante vive en un pas pobre y que no tiene alternativa. No nos dicen (o lo pasan por alto) que la prostituta puede ser una mujer sometida, pobre, o vctima de trata.
    Para callar bocas ponen a la prostituta en un programa de televisin declarando que lo hace por libre eleccin, cuando algunos proxenetas (ver el libro de Mabel Lozano) admiten que llevan a esas mujeres por plats bajo amenazas de matar a sus familias en sus pases de origen.
    Luego aaden que quin eres t para decirle a ella qu hacer con su cuerpo, cuando son los primeros en decir a esa mujer que someta su cuerpo a explotacin y lo normalice. Mensajes como djala ser prostituta, que ella lo hace porque le gusta o djala, que se queda embarazada para otros porque le gusta validara otras situaciones violentas como djala y no te metas en la relacin, que hay mujeres a las que les gusta ser maltratadas o djala y no le digas que es vctima, que ser violada puede ser su fantasa. Eso, que hoy a una buena parte nos parece autnticas burradas, quedara legitimado bajo ese libre consentimiento que anula cualquier ley o delito, y deja todo en manos de una ley del salvaje oeste.
  2. Es su trabajo. Tanto en la prostitucin como en los vientres de alquiler desaparece el concepto de explotacin, y ponen de frente el derecho al trabajo o a la sindicacin mientras ocultan los derechos humanos que van por encima. Porque no todo es trabajo y mucho menos es trabajo cuando se manipulan conceptos como producto, fuerza de trabajo o medio de produccin.
    Lo sorprendente es que gente de izquierdas se trague el cuento del trabajo teniendo una formacin marxista en muchos casos. Lo sorprendente es que no se vea que en ninguna profesin su oficina o lugar de trabajo sea su propio cuerpo. Lo sorprendente es que considere trabajo una profesin con altsimos riesgos laborales, que lo anulara como tal. Lo sorprendente es que siempre que se habla de este tema surge la frase de pues peor es trabajar en un McDonalds. Y como siempre nos dicen que escuchemos a las prostitutas, pues eso, leed a Evelina Giobbe cuando responde: Bueno, al menos cuando trabajas en McDonalds no eres la carne.
  3. Hay trabajadoras, empresarios y clientes. Como buen neoliberalismo, no hay producto sin empresarios y sin clientes. Empresarios en lugar de proxenetas o traficantes de bebs a la carta. Clientes en lugar de puteros o compradores de mujeres como vasijas para bebs. Cada vez que se dice trabajadora sexual se deja de nombrar a las vctimas de trata. Cada vez que se dice empresario sexual se deja de nombrar los delitos que representan. Cada vez que se dice cliente, se deja de nombrar a quien crea una relacin econmica de explotacin o trfico de personas.

Es la perversin de llamar servicio a una explotacin, de llamar trabajo sexual a una esclavitud sexual, de llamar empresarios a proxenetas y a traficantes de bebs, de llamar cliente a proxenetas, puteros, y compradores de bebs

No es casualidad que esta estrategia que anula los derechos de la mujer, que anula toda la tradicin del feminismo contra la explotacin de nuestra libertad sexual y reproductiva, surja en el nacimiento del capitalismo y se fortalezca en pleno neoliberalismo. No es casualidad que, por eso, nos vendan como un objeto del que hacer negocio, porque nos siguen viendo inferiores y porque la misoginia tiene muchas caras.


Fuente: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/15271/alquilar-vientres-y-regular-la-prostitucion-neoliberalismo-100/



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