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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-09-2018

La encrucijada brasilea

Nicols Cabrera
Nueva Sociedad (Argentina)


Los balazos en la caravana del PT. La cicatriz del capitn. La proscripcin del candidato ms popular y un cadver poltico como presidente. Economa estancada, candidatos que polarizan y varios ciudadanos dubitativos. A menos de un mes de las elecciones en Brasil, la vertiginosa campaa presidencial tensiona cada da los lmites de lo imaginable. En este brumoso escenario arriesgamos, con justa cautela, balances y proyecciones. Las recientes encuestas sern el punto de partida pero no el de llegada. En un contexto tan virulento, sin los nmeros no se puede pero solo con ellos no alcanza. Debemos agregar al anlisis la dimensin no cuantificable del voto: qu sienten los brasileros ante una campaa de alto voltaje emocional.

El puntazo al candidato del Partido Social Liberal (PSL) Jair Bolsonaro y la confirmacin de Fernando Haddad como candidato presidencial por el Partido de los Trabajadores (PT), tras la proscripcin de Lula, abren una nueva etapa electoral de cara a la primera vuelta que se disputar el 7 de octubre. En mi opinin, la dinmica inmediata del voto depende de cinco interrogantes cruciales: Cmo impactar electoralmente el ataque al candidato que hoy encabeza las encuestas? Cunto de aquel 35- 40% de Lula puede ser transferido al ya bendecido Haddad? Cul es el techo de la lenta pero creciente imagen de Ciro Gomes (Partido Democrtico Laborista)? Cmo aprovecharan los candidatos Marina Silva (Red de Sustentabilidad) y Geraldo Alckmin (Partido de la Social Democracia Brasilea) la paulatina polarizacin entre la extrema derecha expresada en Bolsonaro y el campo progresista repartido entre Haddad y Ciro Gomes? y Cmo votar aquel 15% que todava no defini candidato?

La herida del capitn

Ninguna de las tres encuestas recientemente publicadas BTG Pactual, Datafolha e Ibope muestra un gran incremento de Bolsonaro tras el atentado. Su aumento oscila entre el 2% y el 4%, cifras que lo mantiene como puntero en la primera vuelta, con un porcentaje que va del 26% hasta un 30%. Tampoco hay variaciones en el alto rechazo que despierta el capitn retirado, casi la mitad del electorado nunca lo votara. A la barrera la edifican, principalmente, mujeres, una poblacin cotidianamente denigrada por un candidato que, por ejemplo, no tuvo pruritos en decirle a la diputada Maria del Rosario que no la violara porque no merece. En resumen, los nmeros aseguran un Bolsonaro en el balotaje con muchas dificultades para ganarlo, claro que sus posibilidades varan segn el contrincante.

No obstante,con el filo del pual se abrieron otras variables cualitativas a considerar. Bolsonaro, todava internado y sin poder capitalizar del todo su herida, ahora tiene evidencia corporal para argumentar sus principales ejes de campaa. La cicatriz sera una prueba irrefutable de la amenaza que representara para el establishment poltico. Bolsonaro siempre intent presentarse como un outsider de la dirigencia poltica brasilera. Una falacia que no por obvia hay que dejar de marcarla, pues el capitn lleva 27 aos en el parlamento brasilero y su apellido se repite en varios cargos pblicos del poder estatal. Pero, adems, la cicatriz se presenta como un emblema. Una marca de predestinacin del Mesas es su segundo nombre que viene a restaurar las tradiciones de una nacin sumergida en una crisis moral. Bolsonaro, liberal en la economa y conservador en las costumbres, hace de su cuerpo blanco, masculino, heterosexual, catlico, asctico y castrense el nico prototipo ideal de su Brasil imaginado. En la retrica Bolsomita, herir ese cuerpo, es atacar esos valores.

Lo dicho no significa, necesariamente, que Bolsonaro incrementar su caudal electoral, sino que sus bases sociales se intensifican. Sus ncleos duros, en su mayora jvenes blancos del sur y sureste brasileros, han radicalizado sus posturas. El resultado es una campaa ms agresiva y violenta, donde la polarizacin entre Bolsonaro y lo que su mundo denomina la izquierda o el marxismo cultural, imprimen una nueva dinmica para las elecciones de octubre.

Por donde la izquierda se bifurca

A la izquierda y los sectores progresistas de Brasil le sobran dilemas. Proscripto Lula, el camino a la presidencia se bifurca en dos opciones: el flamante candidato del PT Fernando Haddad y Ciro Gomes del PDT. La foto de hoy lo tiene a Gomes segundo, detrs de Bolsonaro, con un 12% y a Haddad en cuarto lugar con un 8%. Ya que ningn candidato despierta grandes adhesiones, las dudas del electorado progresista, en principio, se vinculan a las posibilidades y limitaciones de cada perfil. Primero, para llegar al balotaje y, despus, para vencer a Bolsonaro en una hipottica segunda vuelta.

El principal capital que posee Haddad es la bendicin de Lula, la nica figura en todo Brasil que, de haberse presentado, poda ganar en primera vuelta. Haddad al gobierno, Lula al poder. Pero los votos nunca se mueven de manera lineal o automtica. Haddad, por ahora, tiene serias dificultades para seducir al electorado lulista. En principio porque la oficializacin de su candidatura se hizo tarde. Adems, la adhesin a Lula, tiene ms que ver con la figura del ex presidente que con su partido. El PT cae en la volteada cuando la mayora de la sociedad brasilera habla de una dirigencia poltica corrupta. Finalmente, Haddad, ex alcalde de la ciudad de Sao Paulo, no parece ser una imagen tan seductora en el principal bastin electoral de Lula: el nordeste. Sin embargo, nunca hay que subestimar las pasiones que despierta el obrero metalrgico y todo lo que su mano de cuatro dedos sacraliza.

La otra opcin es Ciro Gomes. Mejor posicionado en la foto y en la pelcula. Hoy esta segundo en intencin de votos y tiene menos rechazo que Haddad en un hipottico balotaje contra Bolsonaro. Ciro tiene una trayectoria inversa a la de Lula. Naci en el interior de Sao Paulo y se mud al nordeste donde construy una carrera poltica tan vertiginosa como cambiante. Fue alcalde, gobernador, diputado y ministro, lo ltimo durante el gobierno de Lula hasta el ao 2006. Esta trayectoria seduce al mismo tiempo que repela. Si por un lado lo posiciona como un hombre de centroizquierda, por el otro, tampoco se lo ve como una figura vinculada a Lula, ya que, por ejemplo, siempre tuvo una posicin ambivalente en los casos de corrupcin contra el PT y en la destitucin de Dilma.

Encerrado, silenciado y proscripto Lula, el progresismo naufraga en una orfandad poltica. A eso debe sumarse las complicaciones de enfrentar un adversario nuevo, pues el PT siempre polariz con el PSDB, una derecha ms liberal. Ahora, la tensin es con un candidato abiertamente homofbico, racista, misgino y antipetista. Y ese coctel, que a priori podra ser ms inofensivo electoralmente, los complica. Pues Bolsonaro, paradjicamente, tiene una estrategia de Aikido: se fortalece por los ataques reales, imaginados o inventados de sus oponentes.

Polarizacin s, grieta no

Es posible que, hasta ahora, el anlisis no se haya detenido en el prximo presidente de Brasil. Una cosa es afirmar que hay una creciente polarizacin entre los candidatos ya mencionados, y otra muy distinta es sostener que entre ambos lados hay una grieta. Nunca la realidad se reduce a dos partes. Y mucho menos en una sociedad profundamente heterognea y desigual como la brasilera.Entre los intersticios asoman Marina Silva (REDE) y Geraldo Alckmin (PSDB). Los nmeros hoy los marginan. Ambos aparecen con 8% o 9%, la diferencia est en que Marina Silva cay tres puntos. Sin embargo, an con menos probabilidades que sus adversarios, ambos tienen algunas chances de llegar al balotaje y una vez ah, la presidencia queda al alcance de la mano.

Alckmin pareca ser el candidato de gran parte de los sectores dominantes de Brasil, pero su imagen no despega. Sera una opcin acorde a los vientos latinoamericanos: neoliberal de pura cepa. Promueve flexibilizaciones y privatizaciones como Bolsonaro, pero se presenta menos reaccionario frente a las mltiples diversidades que pueblan Brasil. Parte de su desgracia esta en que su partido no puede despegarse del actual presidente Temer. Un cadver poltico con una imagen negativa que araa el 80%

Finalmente, esta Marina Silva: mujer, negra y evanglica. Un perfil tan extraordinario entre los candidatos como repetido en la poblacin. Una figura difcil de definir, por ende, compleja para medir. Nortea y de origen pobre, Marina aprendi a leer y escribir de adulta, desde all no paro de estudiar. Se afili al partido Comunista Revolucionario, paso a la iglesia catlica y termino abrazando el evangelio de la Asamblea de Dios. Fue ministra de medio ambiente de Lula al que hoy condena sin medias tintas. Marina tiene una biografa digna de los sectores populares brasileros, sin embargo, entre ella y la poblacin que podra representar todava no hay un slido puente o una empata en va de desarrollo. No obstante, en caso de disputar el balotaje, creo que su contraste contra Bolsonaro sera tan radical que llevara todas las de ganar.

Bancarse ser segundo tambin es ser campen

La vorgine de la campana, la heterogeneidad de un electorado de 147 millones de personas, la dispersin del voto y un nmero importante de indecisos invitan a la cautela. Han sido varios los profetas que ha intentado predecir un pas donde lo creble no siempre se corresponde con lo verdico. Lo nico que parece relativamente evidente es que nadie ganara en la primera vuelta; que Bolsonaro pasara al balotaje; y que su competidor, hoy una absoluta incgnita, llegara con pasta de campen. El resto de las primicias son dignas de oportunistas a destiempo.

Fuente: http://nuso.org/articulo/la-encrucijada-brasilena/


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