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(Argumentos para la lucha)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-09-2018

El racismo sistemtico, un muro que impide el acceso a una vivienda digna

Mayt Guzmn Mariscal
Rebelin


De todas las personas que respondimos a la convocatoria de presupuestos participativos que lanz el Ayuntamiento de Bilbao el ao pasado, para su incorporacin en el Proyecto de Presupuesto Municipal de 2018, mi propuesta, relacionada con el reconocimiento de la Vivienda como Derecho Subjetivo pas a la fase de "priorizacin", pero fue desestimada en la segunda, es decir, no sera incorporada en el presupuesto. La propuesta aparece resaltada en la tabla siguiente:




El motivo: existen proyectos prioritarios de mayor impacto. Sin embargo, de las 14 propuestas aprobadas, entre 286 enviadas, para su incorporacin en los presupuestos de 2018, ninguna hace referencia al tema de la vivienda, aunque se trate de un derecho reconocido por las leyes vascas, el criterio de los evaluadores lo relega a un segundo plano.

La peticin habla expresamente de cesin de suelo y piso para la creacin de viviendas cooperativas, en un intento de replicar en Bilbao iniciativas que ya operan en la vecina Gipuzkoa. La propuesta, diseada para combatir la especulacin inmobiliaria, implica la suma de voluntades, ms all del inters individual, pues est orientada a generar redes de solidaridad para que cualquier persona goce del derecho a una vivienda digna.

Hace 41 aos que Espaa ratific el Pacto Internacional de Derechos Econmicos, Sociales y Culturales de la ONU, sin embargo, es habitual desde 2008, el anuncio de recomendaciones pblicas por parte de este organismo, debido al grado de incumplimiento del estado espaol, en lo referente al acceso a una vivienda digna para sus habitantes.

En aquel primer informe emitido hace diez aos, el Relator Especial de ONU ya exhortaba a prestar atencin inmediata a grupos concretos, y de manera expresa a las mujeres, los jvenes, los ancianos, las personas con discapacidad, las comunidades romanes (de gitanos), los migrantes y los sin hogar, y a que se asegure la posibilidad de recurrir a la justicia para hacer valer el derecho a una vivienda adecuada.

El documento manifiesta su preocupacin por el insuficiente porcentaje de vivienda social en Espaa que no supera el 2% del total, los precios excesivos de la vivienda, as como la falta de proteccin adecuada de los derechos de las personas inquilinas con respecto a las propietarias en el mercado de alquiler.

Daniel Ravents, economista e impulsor de la Renta Bsica Universal, en su artculo Especulacin, indigentes y vivienda en Europa, (Sin permiso, 2018), denuncia que el problema no es exactamente la escasez de viviendas (o lo es para criterio de los especuladores). En 2014, Europa tuvo ms de once millones de casas vacas, incluyendo 3,4 millones en Espaa, nmero ms que suficiente para alojar, dos veces, a los 4,1 millones de sintecho del continente. Muchas de esas viviendas, ni siquiera han sido habitadas porque fueron meras inversiones. Ms an, miles de viviendas a medio construir han sido destruidas para apuntalar los precios de las propiedades ya existentes, subraya Ravents.

Con todo esto, mi denuncia pretende aterrizar en el plano de lo cotidiano. Y es que quizs, ms de alguna persona que lea estas lneas habr padecido la engorrosa experiencia de buscar un piso o compartir un alquiler. As que probablemente lo que aqu cuente no sea novedad. Lo que s pretendo es que insistir en la exigencia del un ejercicio efectivo del Derecho a la Vivienda, as como su proteccin por las instituciones de Comunidad Autnoma del Pas Vasco.

En la web del Departamento de Vivienda del Gobierno Vasco (Etxebide) puede leerse la siguiente informacin sobre el Plan Director de Vivienda 2018-2020, que dice reunir la filosofa, los programas y los compromisos de la poltica de vivienda en Euskadi hasta el final de la legislatura.

El Plan tiene como objetivo garantizar la funcin social de la vivienda y el derecho subjetivo de la ciudadana a ella mediante la promocin preferente del alquiler, el impulso a la rehabilitacin, la regeneracin urbana o la utilizacin de los pisos vacos....

Quienes nos vemos orillados por la falta de ingresos suficientes, a compartir pisos en rgimen de alquiler, sabemos que los canales de bsqueda son las ya populares webs como idealista, mil anuncios, piso compartido, en alquiler, por citar algunas. Tambin es sabido que en estas webs proliferan anuncios con criterios que son explcitamente racistas.

Pero el problema se expande ms all, pues a la ecuacin debemos aadir a las inmobiliarias y las personas arrendatarias, que sumadas conforman el tringulo perfecto que obstaculiza el acceso al alquiler cuyas exigencias estn condicionadas, la mayora de las veces por el color de piel, el origen, el idioma o la preferencia sexual (Testing Vivienda, SOS Racismo): avales bancarios, nminas elevadas, oferta parcial de inmuebles, habitaciones en condiciones deplorables, en el caso de las viviendas compartidas, fianzas excesivas, y un largo etctera.

SOS Racismo aduce que cada vez son menos las personas que acuden a su organizacin a presentar denuncias relacionadas con la discriminacin para el acceso a la vivienda, y con razn, pues queda claro que esta batalla contra goliat, se debe librar en otro lado. Mucho ruido y pocas nueces, dira quien con impotencia, reconoce que las leyes se quedan en el tintero.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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