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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-09-2018

Irn: Entre la espada militar y la pared econmica

Rahim Hamid
Monitor de Oriente


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El Lder Supremo iran Ali Khamenei presenta su aprobacin oficial a Hassan Rohan, quien fue reelegido en las elecciones presidenciales de mayo de 2017, durante una ceremonia en Tehern, Irn, el 3 de agosto de 2017 [Oficina de Prensa del Lder iran / Agencia Anadolu]

Quienes siguen la poltica estadounidense saben que varios intereses corporativos, lobbies polticos y agentes de poder son los responsables de generar las lneas rojas o verdes de la poltica presidencial.

Dicho de otra forma, el poder de la influencia radica en las grandes empresas, bancos, redes mediticas y miembros ricos y bien relacionados polticamente de los lobbies , por no mencionar las poderosas firmas extranjeras.

Esto significa que el poder econmico y militar de Estados Unidos ha sido utilizado contra Irn en nombre de intereses creados ms que por la decisin personal del presidente. Hay fuerzas mayores trabajando en empujar al rgimen iran a una trampa para ratones de la que no pueda escapar, en un juego letal que determinar su capacidad de mantener su poder y sobrevivir. Esto tambin amenaza las ambiciones coloniales de Irn en la regin rabe.

Bajo Jomeini y su sucesor, Jamene, la influencia iran ha aumentado. El pas ha expandido su influencia hasta zonas donde las superpotencias cuentan con intereses vitales. Han cruzado una lnea roja para una nacin del tercer mundo, una para la que ni siquiera el nuevo imperio persa habra tenido el atrevimiento de cruzar.

Cuando el ex presidente de los EEUU Barack Obama acept la propuesta de un acuerdo nuclear con Irn, bastante defectuoso, le dio miedo tomar acciones firmes contra el rgimen iran. Por lo tanto, decidi escurrir el bulto, dejando cualquier enfrentamiento en manos de su sucesor. Esto dej al presidente Donald Trump con dos opciones: o aceptar la agenda del rgimen iran, incluido su expansionismo regional y las amenazas a los intereses estadounidenses, permitiendo al pas moverse libremente por la regin, o revertir el rumbo de Obama y adoptar una postura poltica, militar y econmica mucho ms dura.

Trump, junto a los principales agentes de poder de Estados Unidos, se propuso restaurar el prestigio de su pas y demostrar al mundo que los intereses y posturas estadounidenses sobre varios temas han dado un giro de 180 grados respecto a los de su predecesor.

Su decisin de retirarse del acuerdo nuclear e imponer nuevas sanciones sobre Irn es parte de una serie de medidas estadounidenses cuyo objetivo es igualar o superar los puntos polticos frente a varios pases. Este enfrentamiento actual con Irn es una de las batallas existenciales en las que se espera que Trump juegue personalmente un papel protagonista.

Aparentemente, el lder supremo de Irn, el ayatol Ali Jamene, y sus ayudantes no pueden o no quieren aceptar este gran cambio y revs para su suerte. Tras acostumbrarse a la idea de ejercer un poder poltico masivo regional y globalmente durante el gobierno de Obama, el rgimen se aferra a la ilusin de que an conserva este estatus tremendamente poderoso e influyente, no slo nacional sino tambin regionalmente. El sentimiento enraizado del rgimen de triunfalismo supremacista, sectario y profundamente racista por encima de los pueblos rabes inferiores es tan absorbente que es incapaz de rectificar este rumbo y aceptar cualquier regreso a su estatus de paria previo.

A pesar de contar con una amplia gama de misiles, milicias, reactores nucleares y cientficos, Irn todava es una nacin del tercer mundo y, como tal, no tendr permitido controlar o dominar la regin, ni tampoco cruzar las lneas rojas delimitadas por las grandes potencias.

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 Irn copia los drones estadounidenses Caricatura. [Sarwar Ahmed/MiddleEastMonitor]

Actualmente, Irn gasta tres cuartos de la riqueza del pueblo iran en sus activos militares y guerras regionales, incluyendo su objetivo de poseer armas nucleares y misiles balsticos intercontinentales, as como milicias, partidos y organizaciones trabajando para Irn en Irak, Siria, Lbano, Yemen y otros pases remotos. Para el pueblo iran, ya no existe ninguna explicacin aceptable o racional para el generoso gasto del lder supremo en guerras, expansiones, intervenciones y conflictos con Estados de la regin, mientras que el pueblo iran es aplastado por una oleada de crisis, pobreza y desempleo masivos.

Nos basta con recordar la leccin que seal Robert McNamara, ministro de Defensa de EE.UU. con el presidente John F. Kennedy, cuando explic que, aunque la Unin Sovitica fuese un fuerte armado, no tenan ni mantequilla.

De hecho, Estados Unidos y sus fuerzas europeas aliadas obligaron a la Unin Sovitica a participar en una carrera armamentstica convencional y nuclear muy costosa, adems de empujarla a guerras calientes y fras en varias regiones, lo que obligo a la URSS a gastar gran parte de su riqueza en arsenal militar y en mantener su estatus como una potencia nuclear global. Sin embargo, los niveles de vida de los ciudadanos de la URSS decayeron, hasta que la Unin Sovitica acab derrumbndose con Mikhail Gorbachov, desmoronndose desde dentro, bajo la carga de las guerras en el extranjero. Hoy en da, el rgimen iran est atrapado en la misma trampa.

Consideremos las opciones que tiene el rgimen iran frente a los desafos del castigo econmico por parte de EEUU y los conflictos blicos en Siria, Irak y Yemen.

Despus de que Trump amenazara al rgimen iran con consecuencias desastrosas en caso de que se violara el histrico tratado de 2015, el presidente de Irn, Hassan Ruhan, se dirigi a sus compatriotas y dijo: Seguiremos enriquecindonos, y continuaremos nuestra investigacin nuclear, pero en el momento adecuado, despus de negociar con nuestros socios.

Esta cita refleja la trampa que ha puesto Trump para el sistema del Wilayat-e Faqih -por el que se rige la Repblica Islmica de Irn-; a pesar de los alardeos del rgimen sobre misiles capaces de alcanzar a buques de guerra americanos y de amenazar los intereses de EE.UU. en la regin, en especial en el Golfo Prsico, el Mar Rojo y los Estrechos, las palabras de Irn son vacas.

Quienes escucharon el duro discurso del secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, seguro que recordaron otro discurso de James Baker, quien ejerci el mismo cargo con George W. Bush, que advirti al ministro de Exteriores de Saddam Husein, Tariq Aziz, que Estados Unidos devolvera a Irak a la Edad de Piedra si no se retiraba de Kuwait inmediatamente.

Del mismo modo, las demandas de Pompeo al rgimen tambin lo obligan a decidir entre el suicidio econmico o militar. Bien el rgimen iran se adhiera a su posicin o, por el contrario, ceda, sus perspectivas de futuro son oscuras de todas formas.

Las exigencias de Pompeo de que el rgimen detenga su trabajo para desarrollar un arma nuclear, permita a inspectores de la Agencia Internacional de Energa Atmica entrar en todas sus instalaciones nucleares, detenga la produccin de misiles con capacidad nuclear y divulgue los esfuerzos previos por construir un arma nuclear se presentan por una razn; para justificar una nueva guerra contra el rgimen en caso de que no cumpla con las condiciones. Incluso si el rgimen iran acepta estas demandas bajo coaccin, simplemente para evitar una guerra con Estados Unidos, el dominio de unas sanciones cada vez ms restrictivas supone que el colapso econmico sea un peligro real.

Incluso si Irn accede a la mayora de las demandas, nadie espera que acepte otras; los gobernantes de Irn nunca aceptarn retirar el apoyo a Hezbol o a las milicias chies de la regin, detener la ayuda a los hutes, retirar sus fuerzas de Siria o detener su apoyo a los grupos que apoya en Afganistn, ni tampoco dejarn de albergar a los lderes de Al-Qaeda que les resulten tiles polticamente. Si el rgimen aceptara estas demandas incondicionalmente, estara renunciando a sus propias armas y a su influencia nacional y regional. Sin duda, esto llevara a un recrudecimiento de la oposicin interna y regional, que se unira rpidamente para expulsar al rgimen, que ahora es considerado como un opresor y enemigo no slo por los disidentes de Irn, sino por pueblos y Estados de toda la regin, sobre todo por su participacin en la guerra de Siria. Este esfuerzo unificado podra derrocar al rgimen en semanas, particularmente en su estado actual de debilidad, obligando a los lderes iranes a enfrentarse al mismo amargo destino que su antigua nmesis y archienemigo, Saddam Hussein.

@samireza42

Las opiniones expresadas en este artculo pertenecen a su autor y no reflejan necesariamente la poltica editorial de Monitor de Oriente

Fuente: https://www.monitordeoriente.com/20180919-iran-entre-la-espada-militar-y-la-pared-economica/



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