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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-09-2018

Delincuencia real e inviolabilidad del Rey

Fernando Lpez Agudn
Pblico.es


Es inevitable. Cada vez que se plantea una reforma constitucional, mxime como la que intenta limitar el nmero de aforados, termina pronto desembocando en la sacrosanta inviolabilidad de Felipe VI, heredada de Juan Carlos I, quien a su vez la hered del dictador Franco. Hasta el punto de que el propio PSOE erosiona hoy la mayora electoral sobre la que se sostiene, sumndose al PP y Ciudadanos para impedir que la propuesta del PNV y Podemos, que la persona del Rey no siga siendo inviolable, pueda prosperar. Los mismos que ayer obstruyeron la creacin de una comisin parlamentaria, sobre los efectos nocivos de la inviolabilidad real muy patentes en la conducta de Juan Carlos I, obstruyen ahora reformar el artculo 56, apartado 3, de la Constitucin que consagra claramente que el Rey no est sujeto a responsabilidad.

Anticipando la irresponsabilidad regia y no previendo, adems, su enjuiciamiento criminal por el Tribunal Supremo en pleno, previa autorizacin del Congreso, el Anteproyecto constitucional sostena el prestigioso penalista Gimbernat, el 18 de febrero de 1978, en El Pas- se niega a afrontar la evidente e incmoda posibilidad de un monarca delincuente. La perspicaz crtica de este catedrtico de Derecho Penal, formulada en pleno debate jurdico-poltico sobre la elaboracin de la Constitucin de 1978, adverta que los constituyentes podran acabar llegando a una regulacin que consagrara la impunidad de un monarca asesino o violador, y al que ni siquiera se le podra remover de su cargo si delinquiera. Aquella advertencia acadmica, hoy no tan terica, ni siquiera fue escuchada, consecuencia lgica de la peculiar transicin de la dictadura a la democracia.

La actual deriva de la Zarzuela no es la que prevea, por ejemplo, Oscar Alzaga, una de las mejores cabezas polticas de la derecha democrtica, que particip en la comisin constitucional, cuando por entonces sealaba que si la hiptesis de que el Rey delinca se hiciese realidad nos encontraramos ante el desprestigio y, por ende, ante el ocaso de la Institucin monrquica. Las sospechas, condenas e indicios, tanto sobre el padre como la hermana y cuado de Felipe VI, parecen indicar el excesivo grado de optimismo de este dirigente de Unin de Centro Democrtico sobre los Borbones a despecho de su trayectoria histrica. Quien busque protegerlos, sea del PSOE, PP o Ciudadanos, debera sumarse hoy a la firme propuesta del PNV y Podemos ms que a sancionar la patente de corso de la inviolabilidad.

La inviolabilidad, en la medida que impide investigar cualquier ilcito en la Casa Real, multiplica el creciente clima republicano en Espaa que no slo se extiende por la izquierda. Tres Reyes Isabel II, Alfonso XIII y Amadeo de Saboya fueron expulsados a lo largo de sesenta aos; un aspirante a Rey, el Conde de Barcelona, fue borboneado por el propio Franco, y el penltimo, Juan Carlos I, se ha visto obligado a abdicar. Quienes hoy pretendan mantener una monarqua inviolable, frente a una muy terica Corona constitucional en la que todos los ciudadanos son iguales ante la Ley, la harn inviable. Ese ftido teln de fondo, una institucin monrquica nunca refrendada, acabar volviendo a presidir el escenario poltico espaol, si la necesaria reforma constitucional contina siendo obstaculizada por lo que Luis Gmez Llorente, maestro de la tica socialista, defina bien como la oligarqua de las dos cabezas.

Delincuencia real e inviolabilidad del Rey es un binomio insoportable e insostenible. Lo fue en una transicin donde aquella correlacin de fuerzas era netamente desfavorable para los intereses populares, pero en la Espaa actual y, sobre todo de maana, carece de futuro. An lo es, ah est ahora la inexistente investigacin parlamentaria sobre Juan Carlos I o el silencio sonoro de la Fiscala General del Estado sobre las cintas de la conseguidora Corina, pero es el canto del cisne inviolable. Si una magistratura vitalicia, ms an hereditaria, siempre ajena a la renovacin, lo tiene muy difcil, cabe afirmar que lo tendr imposible si pretende continuar disfrutando de la inviolabilidad. No es casual que la complicidad existente, durante los ltimos cuarenta aos, entre los medios de comunicacin impresos y la Zarzuela, sea ahora casi inexistente, a excepcin claro est de diarios como La Vanguardia y ABC.

Que el Rey sea polticamente irresponsable en una Monarqua Constitucional es un principio poltico atvico que debiera figurar, junto con el hacha de bronce, en ese Museo de las Antigedades Polticas que imaginaba Engels. Esa frmula de la inviolabilidad, de gran tradicin monrquica, se plasma en la sentencia britnica de que el Rey no puede cometer injusticia (the King can do not Wrong), que aquellos hombres de hierro de Cromwel corrigieron con el hacha en 1640. Puede que el atraso histrico de la sociedad espaola explique la razn por la cual an no se ha resuelto en las urnas el dilema entre Monarqua y Repblica, pero desde luego lo que no explica de ningn modo es que todava se siga defendiendo que el Rey sea inviolable.

Fuente: http://blogs.publico.es/fernando-lopez-agudin/2018/09/21/delincuencia-real-e-inviolabilidad-del-rey/



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