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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-09-2018

La Repblica no est en discusin

Julio Antonio Fernndez Estrada
Cuba Posible


Descargue aqu, en un click, los textos de las Constituciones cubanas de 1901, 1940, 1959 y 1976 (con sus reformas de 1992 y 2003)

Socialismo y Partido Comunista: los contenidos indiscutibles del Proyecto constitucional. Y la Repblica?

Las asambleas que se organizan desde el 13 de agosto para discutir en barrios, centros de trabajo y escuelas, el Proyecto de Constitucin de la Repblica de Cuba, parten de una verdad poltica que trasciende a la ley y al propio Proyecto: hay algunos contenidos del documento que no estn en discusin. Dos llaman la atencin, por ser los que se dejaron sobre la mesa desde antes de comenzar el proceso pblico de reforma constitucional: a) el partido nico como fuerza dirigente de la sociedad y el Estado y b) el Socialismo como sistema econmico, social y poltico. Ambas realidades no se discuten, porque se consideran principios rectores del proyecto de nacin.

Ambos contenidos estn previstos en el Proyecto, pero solo ha pasado a ser una clusula de intangibilidad constitucional la irreversibilidad del socialismo. De paso es bueno decir que ello ya estaba consagrado en la constitucin vigente, desde la reforma de 2002; pero que este Proyecto ha sobrevolado, al proponer otro sistema poltico, econmico y social contra lo regulado en el artculo 3 de la Constitucin. El artilugio queda completo al incluirse de nuevo en este Proyecto la misma clusula ptrea; es decir, los sistemas poltico, econmico y social se han cambiado de hecho al escribirse este Proyecto, pero se ha repetido la irreversibilidad del socialismo como propuesta para la nueva constitucin.

El Partido Comunista de Cuba, ahora expresamente nico, democrtico y fidelista, no se considera, en ninguna parte del Proyecto, un contenido intocable por posteriores reformas. En ninguna parte del Proyecto que se discute hoy aparece una referencia incontestable al sistema poltico socialista, ni al econmico, ni al social; pero podemos considerar que algunos datos aparecen en los Fundamentos polticos y econmicos de la Nacin cubana, aunque no tienen sentido de definicin.

El sistema econmico socialista cubano se basaba hasta ahora (y se basa, hasta que tengamos otra constitucin), en la propiedad socialista de todo el pueblo, en la inexistencia jurdica de la propiedad privada, en la prohibicin de la explotacin del hombre por el hombre, en la proteccin de la gestin cooperativa, en el protagonismo de los trabajadores en la creacin de los planes de desarrollo en fbricas y empresas, en la regulacin especial sobre el uso, disfrute y abuso de la tierra, que inclua la posibilidad de heredar este inmueble solo para los que trabajen de forma directa en el surco.

Ahora el sistema econmico es otro: se basa en la propiedad socialista con un representante que no administrar, como hasta ahora, la propiedad del pueblo, sino que ser en toda relacin jurdica el propietario, porque el Estado nos representar; imagino que alguna incapacidad debe habrsele descubierto al pueblo para dejar de ejercer su derecho de dueo de los bienes fundamentales de produccin.

El sistema se basa, de pronto, en la planificacin que considera al mercado; en la preponderancia de la empresa estatal; en la existencia de la propiedad privada y la mixta; en el fomento de la inversin extranjera; en la prohibicin de la concentracin de la propiedad en los particulares, pero no en el Estado; en la prdida de importancia del papel de los trabajadores a la hora de decidir cuestiones trascendentales; adems de que se ha eliminado, sin plebiscito previo, al comunismo, como derrotero poltico y tico; el internacionalismo proletario; el trabajo voluntario y a la proscripcin de la explotacin del hombre por el hombre. Ningunos de estos cambios estaban permitidos desde que en el 2002 el pueblo de Cuba consider la irreversibilidad del sistema econmico socialista.

El sistema social cubano tampoco est definido en la constitucin vigente, ni en el Proyecto actual, pero entendemos que se basa en la justicia social, en la igualdad, en los servicios sociales inclusivos, universales, y gratuitos, en la proteccin de los derechos (hasta ahora no llamados humanos), en la no discriminacin de ninguna especie, y en la voluntad del Estado de velar por el desarrollo social en todas sus formas.

Ahora se propone, por primera vez, una regulacin constitucional basada en la proteccin de los derechos humanos, se avanza mucho en la lista de derechos que Cuba haba amparado en diversos instrumentos internacionales, y que ahora forman parte de nuestro ordenamiento jurdico.

Sin embargo, el captulo de igualdad ha desaparecido del Proyecto, ahora ella es parte de la proteccin de los derechos humanos; pero no estn ms los enunciados que definan a nuestra sociedad como justa e inclusiva. No contamos en el Proyecto con la consagracin de que usaremos los cubanos, sin separacin, de los transportes de todo tipo, de los restaurantes, de las playas, de los balnearios, de los hoteles.

Es otro sistema social. Tenemos ms derechos, pero algunos se han contrado de forma sospechosa. El principio de progresividad, que ahora nos adorna, ya padece cuando se limita la gratuidad de la educacin pblica hasta la enseanza universitaria de pregrado; cuando desaparece del Proyecto la alusin a los Crculos Infantiles; y cuando no estn ms los detalles del tipo de servicio de salud pblica con que contamos, con la mencin de los hospitales rurales y la atencin estomatolgica gratuita.

Ahora, adems, el Proyecto remite demasiadas veces a la ley para regular los derechos que se promueven por primera vez; y el glosario de este documento dice, disparatada y peligrosamente, que en este Proyecto se entender ley como sinnimo de cualquier tipo de disposicin normativa; por lo que cualquier norma, y de cualquier jerarqua, puede decirnos despus cmo se protegern nuestros derechos humanos.

No hay dudas de que ser otro sistema social: ahora existe el derecho al agua, pero debidamente retribuida. En el nuevo Proyecto se aclara que tendremos derecho al agua potable cuando el desarrollo econmico del pas lo permita, el mismo argumento que ha usado por siempre el capitalismo ms brutal para justificar la debilidad de sus servicios sociales.

Tambin se incluye entre los derechos, el derecho a la propiedad; cuando antes se ha dicho que los derechos humanos no son enajenables ni divisibles. El derecho de propiedad no es un derecho humano, porque no participa de las mismas caractersticas de los dems derechos universales. La propiedad es un derecho esencialmente transmisible, es parte de un patrimonio, es enajenable, y es casi siempre divisible.

Por otro lado, tambin tenemos otro sistema poltico. Este salta a la vista, y es llamativo que el Proyecto repita la irreversibilidad del sistema poltico socialista cuando este ha sido tan diverso en la historia de la institucionalidad no capitalista. Es extrao tambin que el Partido Comunista de Cuba, marxista-leninista, acepte que una institucionalidad sea irreversible, porque esta es una tesis en todo caso hegeliana, no marxista. Marx y Engels crean en que no haba un Estado que resuma toda la historia poltica de un pueblo; sino que la lucha de clases marcaba el camino de las formas de organizacin poltica de la humanidad.

Nosotros aceptamos, sin embargo, lemas, consignas, postulados, raramente contrarios al materialismo dialctico y al materialismo histrico, como los eptetos teolgicos para definir a los lderes de un partido marxista; o como los eptetos de Marvel para designar al partido mismo: dgase eterno, de acero, inmortal, invencible, invicto, etc. Tal vez esta sea la razn por la cual la alusin al comunismo se ha dejado fuera del Proyecto: se trata de otra poca, de otra ideologa dominante, de otra clase en el poder, de otra nomenclatura poltica.

Nuestro sistema poltico se propone ahora basado -muy bien, dgase de paso- en el estado de derecho, en la supremaca constitucional, en el mismo principio de democracia socialista; pero han aparecido, a la vez, estructuras polticas no colegiadas, y no electas por el pueblo (como la Presidencia de la Repblica -porque imagino que una mujer pueda desempear el cargo-, los Gobernadores Provinciales y los Intendentes).

El Estado cubano ser otro si se aprueba este Proyecto. El sistema de gobierno se propone ahora ms enrevesado que antes, porque junto a la Asamblea Nacional (mximo rgano de poder del Estado), contamos con un Presidente (jefe de Estado), con un Primer Ministro (jefe de gobierno), con un Consejo de Estado (que ser, en la prctica, rgano legislativo), y con un rgano permanente que dirigir los procesos electorales.

Las consecuencias de una Repblica

Llama la atencin que en las discusiones sobre el Proyecto no se haya incluido entre los contenidos protegidos de antemano, para ser incuestionables, a la Repblica; entendida esta como forma de gobierno y como forma de organizacin de la vida socio-econmica de la nacin.

Las noticias se repiten en los medios de prensa cubanos. La gente pide cosas inauditas en las asambleas, algunas de ellas contrarias al republicanismo que nos funda y nos sustenta como Patria. La Repblica no est en discusin, ella tiene consecuencias histricas, institucionales, ticas, econmicas y sociales.

La Repblica es la forma de organizacin poltica contraria al reino, a la corona, a los reyes, a los ttulos nobiliarios, al vasallaje; y en Cuba, contraria al yugo colonial y a la esclavitud. La Repblica debe ser custodiada, en ella los cargos pblicos deben ser electivos, renovables, colegiados y controlados por el pueblo. En ella el soberano es el pueblo y l no puede ser tratado como incapaz, ni como sujeto de representacin constante y asfixiante.

La Repblica no est en discusin, en ella solo se aceptar la dictadura como la magistratura excepcional -Estado de Emergencia, Situacin de Desastre, etc.- que nos permita salvar el flujo institucional hasta que se resuelvan las emergencias de la soberana popular.

En la Repblica el pueblo tiene iniciativa legislativa, y l crea las normas jurdicas ms importantes, que se llama Ley, no Decreto. La Repblica en Cuba es la obra de Cspedes, Agramonte, Maceo, Mart, Juan Gualberto, Villena, Mella, Guiteras, Jos Antonio y los jvenes de la Generacin del Centenario, que lucharon por una repblica; no por una monarqua.

No todas las repblicas han sido democrticas en la historia. El republicanismo oligrquico es una opcin que se ha defendido contra los reyes y contra las mayoras populares, por los que creen en la sociedad gobernada por minoras selectas; pero la Repblica de Cuba, que hemos defendido con ese nombre y con sus smbolos histricos, se ha pretendido democrtica, y para eso Mart la so inclusiva, hasta de los mejores vencidos; para eso l cre el partido ms democrtico posible, puerta de entrada en contenido y forma, a la Repblica venidera.

Las discusiones del Proyecto de Constitucin deben empezar por aclarar que el documento se llama Proyecto de Constitucin de la Repblica de Cuba, por lo que la forma de gobierno est considerada desde antes de plantearse el Prembulo y los dems contenidos. La Repblica es una garanta histrica, es un postulado que no discutimos, que damos por hecho, pero que tiene consecuencias, como la bsqueda de la justicia social, porque la Repblica es la cosa de todos, contra el reino, que es la cosa de uno.

La Repblica no se puede violentar con rasgos polticos contrarios a su naturaleza, ni con prcticas de desconfianza en el pueblo; por eso en nuestra Repblica deberan desaparecer las mediaciones que el sistema electoral ha creado para interponer entre el pueblo y sus elegidos instancias burocrticas, que solo subrayan el miedo a las mayoras.

La democracia no se agota con la eleccin, ni la Repblica queda consumada con ella, pero sin elecciones no hay Repblica. Despus es necesario que los elegidos no conviertan nuestra voluntad y nuestra fe en ellos, en silencio, corrupcin o traicin a los intereses del pueblo, pero todo debe empezar por un acto democrtico de eleccin.

Nadie tiene el derecho de enajenar la soberana popular: ni un partido, ni un grupo, ni un hombre; por lo que los cargos pblicos ms importantes deben ser electivos, no designados, y deben ser todos revocables por el pueblo. No hay Repblica donde un pueblo asiste a la puesta en escena de su destino y no se entera de que tiene que tomar las riendas de la poltica; aunque sea estresante, difcil, agotador, abrumador, trascendental e histrico.

En la Repblica manda el pueblo, en la nuestra as debera ser. No discutimos dejar detrs la forma de organizacin poltica por la que se ha peleado en Cuba por 150 aos. Esos aos de lucha no han sido por cualquier Estado, ni por cualquier sociedad: sino por la Repblica que los contiene a ambos.

Julio Antonio Fernndez Estrada. Licenciado en Derecho y en Historia. Doctor en Ciencias Jurdicas. Profesor Titular. Docente desde 1999 en la Universidad de la Habana, con experiencias en cursos presenciales, y semipresenciales. Profesor de la Facultad de Derecho de 1999 a 2008 y en las filiales universitarias de 2008 a 2012. Fue profesor e investigador del Centro de Estudios de Administracin Pblica de la UH de 2012 a 2016. Ha publicado libros, ensayos acadmicos y artculos sobre temas jurdicos.

Fuente: http://cubaposible.com/cuba-la-republica-no-esta-discusion



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