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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-09-2018

La gran traicin a Checoslovaquia

Rodolfo Bueno
Rebelin


El Pacto de Mnich, para resolver el problema checo, como ningn otro demostrara las falencias y las debilidades de la poltica anglo-francesa. Se dio hace 80 aos, luego de que Alemania se anexara a Austria. Checoslovaquia, Estado multinacional que surgi como consecuencia de la desintegracin del Imperio Austro-Hngaro, luego de la Primera Guerra Mundial, tena garantizada su existencia por el Pacto de Asistencia Mutua, firmado en 1925 entre Francia y Checoslovaquia. Por otra parte, exista el Tratado Checo-Sovitico, segn el cual, en el caso de una agresin a Checoslovaquia, la URSS se comprometa a pelear contra el agresor si Francia cumpla con el Pacto de Asistencia Mutua. El 28 de abril de 1938, Gran Bretaa se comprometi a luchar junto a Francia en el caso de una guerra contra Alemania.

Los Sudetes era una regin montaosa de Checoslovaquia, fronteriza con Alemania, que Hitler reclamaba para s por estar poblada en algunos sectores mayoritariamente por alemanes. En esta zona se encontraban las principales fortificaciones militares checoslovacas, por lo que Checoslovaquia quedara totalmente desprotegida si perda este estratgico territorio. Inglaterra y Francia, que no queran cumplir con sus compromisos, presionaban al gobierno checo para que, con respecto a los Sudetes, diera a Hitler todas las prerrogativas posibles. Se produjo, entonces, la siguiente situacin ridcula: Konrad Helein, Fhrer de los alemanes de los Sudetes, exiga concesiones al borde de lo imposible al Presidente de Checoslovaquia, Edvard Bene, que ceda por presiones anglo-francesas, entonces, Henlein, por indicaciones de Hitler, exiga ms todava.

En julio de 1938 arrib a Londres el capitn Wiedemann, enviado especial de Hitler. Inform al gobierno ingls que el Fhrer estaba iracundo y que, de no resolverse el problema de los Sudetes, habra consecuencias desastrosas. A lo que Lord Halifax, Canciller del Reino Unido, le respondi: Trasmtale a l que espero vivir hasta el momento en que se realice la meta fundamental de todos mis esfuerzos: Ver a Hitler con el rey ingls juntos en el balcn del palacio de Buckingham.

El 13 de septiembre de 1938, Chamberlain, Primer Ministro de Gran Bretaa, vol a entrevistarse con Hitler en su residencia del Berchtesgaden para lograr un acuerdo anglo-alemn que resolviera el problema checo. Le explicaba al rey de Inglaterra que se propona plantear a Hitler que Alemania e Inglaterra deban ser los pilares de la paz en Europa y los baluartes contra el comunismo. Luego de tres horas de conversacin, Chamberlain acept el traslado de los Sudetes a Alemania. Le pidi a Hitler tiempo para consultar con su gabinete y con Pars, a los que sostuvo que con la entrega de los Sudetes a Alemania se lograra el deseado arreglo con el Fher y se podra amortiguar las dificultades existentes y tambin alcanzar acuerdos en otros problemas. Francia e Inglaterra tomaron en cuenta al gobierno de Praga slo para recomendarle que cediera a Alemania aquellas partes de los Sudetes donde vivan ms del 50% de alemanes y que anulara los pactos de Checoslavaquia con Francia y la URSS; a cambio de todo eso, se comprometan a garantizar las nuevas fronteras. La respuesta deba ser inmediata, ya que Chamberlain deba encontrarse con Hitler el 22 de septiembre.

El Presidente Bene, pregunt a la Unin Sovitica si estaba dispuesta a ayudar a su pas en el caso en que Francia no lo hiciera y si tendra el respaldo de Mosc en la Liga de Naciones en el caso en que Checoslovaquia solicitara ayuda a ese organismo. Al da siguiente, Bene recibi la contestacin afirmativa de ambas preguntas. Con este apoyo, Bene rechaz la propuesta de Chamberlain. Inglaterra y Francia montaron en clera y le presentaron un ultimtum a Bene: Si los checos se agrupan con los rusos, la guerra podra transformarse en una cruzada contra los bolcheviques. Entonces a los gobiernos de Inglaterra y Francia les sera muy difcil quedar al margen. Los checos aceptaron el ultimtum la maana del 21 de septiembre.

Hitler le exigi a Chamberlain, en la ciudad alemana de Godesberg, que antes del 28 de septiembre los Sudetes deban formar parte del Tercer Reich y, a pedido de Chamberlain, alarg el plazo hasta el 1 de octubre. Lord Halifax fue el encargado de entregar el memorndum a Jan Masaryk, el Embajador de Checoslovaquia. Se produjo el siguiente dilogo, Lord Halifax: Ni el Primer Ministro ingls ni yo queremos darle consejo alguno con respecto al memorndum. Pero pinselo bien antes de responder negativamente a l. El Primer Ministro est persuadido de que Hitler slo quiere los Sudetes, si lo consigue no reclamar nada ms; Masaryk: Y usted cree eso?; Lord Halifax: Yo no le he dicho que el Primer Ministro est convencido de eso; Masaryk: Si ni usted ni el Primer Ministro quieren darnos ningn consejo sobre el memorndum, entonces, cul es el papel del Primer Ministro?; Lord Halifax: El de correo y nada ms; Masaryk: Debo entender que el Primer Ministro se ha convertido en recadero del asesino y salteador, Hitler; Lord Halifax, un poco turbado: Pues, si le parece, s.

Chamberlain envi a Bene un mensaje en el que insista que Praga deba cesar toda resistencia. La tarde de ese mismo da pronunci un discurso en el que sostuvo: Qu horrible, qu increble es que tengamos que abrir trincheras, ponernos mscaras antigs por la querella de un lejano pas, de cuyo pueblo no sabemos nada. Por noche, Alemania propuso la realizacin de una conferencia de cuatro potencias: Inglaterra, Francia, Alemania e Italia. No fue tomada en cuenta la URSS, tampoco Checoslovaquia, que en esta conferencia perdi la quinta parte de su territorio, la cuarta parte de su poblacin y la mitad de su industria pesada.

Chamberlain acept asistir a Mnich el 28 de septiembre. A la delegacin checa, que esperaba impaciente fuera del lugar de la reunin, se le comunic verbalmente el destino nefasto de su pas. Sus delegados reclamaron indignados por lo monstruoso, criminal y absurdo de la resolucin, a lo que se les contest: Es intil discutir! Est decidido. En Mnich se dieron los primeros pasos para la firma de una alianza entre Inglaterra y Alemania. El objetivo lo descubre el historiador conservador ingls Sir Wheeler Bennet: Exista la oculta esperanza de que la agresin alemana, si se la lograba encauzar hacia el Este, consumira sus fuerzas en las estepas rusas, en una lucha que agotara a ambas partes beligerantes.

Chamberlain regres a Londres. Blanda con mucho orgullo un papel que, segn dijo, aseguraba la paz por una generacin. Para reafirmar sus palabras cit la frase de Henrique IV, de Shakespeare: De la ortiga de los peligros sacaremos las flores de la salvacin. El peridico Izvestia de Mosc le record al da siguiente la rplica que sigue a la misma frase: La empresa que has cometido es peligrosa, los amigos que me has enumerado son inseguros, y el mismo momento ha sido mal escogido. Toda tu conspiracin es demasiado liviana como para pesar ms que dificultades graves.

El drama de Mnich tiene su eplogo. El 15 de marzo de 1939, las tropas alemanas entraron a Praga ante la impotente mirada de Inglaterra y Francia, los garantes que no movieron un dedo para prestar la mnima ayuda a Checoslovaquia; poltica que hasta ahora no ha cambiado y sigue favoreciendo al agresor. Actualmente estos dos pases, y otros aliados, se suman a las agresiones imperiales que se llevan a cabo a lo largo de todo el planeta.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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