Portada :: Brasil :: Elecciones en Brasil
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-09-2018

Entrevista a Luciano Wexell Severo, profesor de Economa, Integracin y Desarrollo en la Universidad Federal de Integracin Latinoamericana (UNILA)
"Pese a los grandsimos avances en el campo social, la cpula del PT apost por la desmovilizacin social y la despolitizacin"

Bruno Sgarzini
Rebelin


Bruno Sgarzini.- Con el ascenso de Jair Bolsonaro ha salido tambin que es apoyado por Steve Bannon. En este sentido: Qu influencia tiene el movimiento Alt Right en la candidatura de Bolsonaro? De dnde viene Bolsonaro y qu sectores de peso lo apoyan?

Luciano Wexell Severo.- Es cierto que uno de los hijos de Jair estuvo con Steve Bannon, quien fue estrategista-jefe de la Casa Blanca en el gobierno de Donald Trump y director del Breitbart News, una pgina web de noticias falsas y comentarios de extrema-derecha. En Brasil se habla muy poco sobre alguna influencia de Bannon en el proceso electoral. Todava hay pocos elementos para afirmar que Bolsonaro, aunque asuma posicionamientos fachos, haga parte de la llamada onda populista global, atada con financiamiento de Estados Unidos, de pases europeos y grandes empresas, va Organizaciones No Gubernamentales.

Como se sabe, Brasil es un pas inmenso, con muchas particularidades regionales. No es posible decir que el gran capital brasileo, industrial o bancario, hoy, est con Bolsonaro. Eso no es cierto. Una parcela de la lite, s. Hay sectores de las Fuerzas Armadas que s. Hubo algunos grandes cambios en las ltimas semanas. Desde el rarsimo ataque al candidato con un arma blanca, la Rede Globo parece haber extendido algn apoyo. Antes, el conservador tena un tiempo de solamente 8 segundos del horario electoral. Despus, aument su presencia en los noticieros y peridicos. Hay una masacre comunicacional que promueve la condolencia, el sentimentalismo y la consternacin. As se busca convertir el bufn en salvador de la Patria. El agresor fantico en vctima. Y le viene rendiendo frutos. Quizs, frente a la imposibilidad de tener a alguno de sus candidatos preferenciales (Geraldo Alckmin y Marina Silva) en la segunda vuelta, la lite, en un acto de desesperacin, escoja a Bolsonaro.

Todava es importante decir que Bolsonaro ascendi hasta el grado de capitn, pero fue retirado del Ejrcito por insubordinacin e indisciplina. Sus superiores confirmaron textualmente su falta de lgica, de racionalidad y de equilibrio al intentar argumentar. Como parlamentario tambin es limitado, sin expresin. Jams fue relator de proposiciones destacadas, tampoco presidi comisiones. Se luce por asumir un discurso de odio en contra de los movimientos populares, negros, homosexuales, indgenas, mujeres, migrantes y sin tierra. Es decir, en contra de gran parte de la gente. Defiende una pauta muy primitiva, de violencia e intolerancia, como un hombre de las cavernas. Desgraciadamente, expresa una parcela de la opinin de la poblacin brasilea. Desde 1991, es elegido consecutivamente diputado federal por Ro de Janeiro, alcanzando un 6% de los votos de ese estado.

Su diferencia con Trump es la siguiente: no es nacionalista sino entreguista. Es liberal, privatizador, aperturista. Despus hay similitudes. Atrapa a la gente insatisfecha con problemas reales, como la inflacin, la corrupcin o la inseguridad. Atrae personas decepcionadas con la situacin poltica y econmica del pas. Pero parece demasiado afirmar que integra la denominada global populist wave, compuesta, entre otros, por el banquero y presidente francs Emmanuel Macron, la primera-ministra britnica Theresa May y el italiano Silvio Berlusconi. Se trata de gente mucho ms expresiva. De derechas, pero de otro nivel. Ese perfil se encajara mejor en otra postulante, por ejemplo, Marina Silva.

Bruno Sgarzini.- En las otras candidaturas del establisment aparecen figuras como Marina Silva y Geraldo Alckmin. De Silva se sabe que en algn momento fue apoyada por George Soros y de Alckim, que viene de un partido ampliamente respaldado por el dinero de Sao Paulo En algunas de estas candidaturas se replica la contradiccin entre Wall Street y ultranacionalismo, como sucede hoy con Donald Trump y los demcratas en EEUU? Si no es as o es ms complejo Qu diferencias hay entre estas tendencias del establishment?

Luciano Wexell Severo.- Maria Osmarina da Silva Vaz de Lima es celebrada en Estados Unidos y Europa. Considerada lder mundial, promueve algo llamado Nueva poltica. Sus charlas son un conjunto de ideas sueltas, reproducidas como si fuesen grandes contribuciones para la construccin de un mundo diferente. Integra el movimiento internacional Tercera Va, que en Brasil asume la denominacin de Nueva Poltica. Es como una Dalai Lama amaznica, financiada por la Fundacin Ford. Realiza conferencias sobre esa Nueva Poltica Global y el Desarrollo sostenible del planeta. Fue bastante celebrada por Barack Obama y Hillary Clinton o por socialistas como el ingls Tony Blair o los franceses Lionel Jospin y Franois Hollande. Igualmente, por el alemn Gerhard Schroeder, el italiano Matteo Renzi y el nazi-israel Ehud Barak. En las elecciones presidenciales de 2014, alcanz un 21% de los votos en la primera vuelta, superando los 22 millones de electores.

Claramente ha perdido bastante apoyo en los ltimos cuatro aos. Como reflejo de sus limitadas alianzas partidarias, tendr solamente 21 segundos en el horario electoral. Pero sera la candidata ideal para profundizar el liberalismo, destruir todava ms el Estado, entregar la Amazonia a los intereses internacionales y someter Brasil a las grandes potencias. Podra surgir como una alternativa a la polarizacin entre derechas e izquierdas, a los dos partidos tradicionales PSDB y PT. Eso tambin podra servir para otros dos candidatos, Bolsonaro y Ciro Gomes.

Es importante notar que lo que est en juego en esas elecciones es el futuro de los BRICS, las gigantescas reservas de petrleo del Presal, el proyecto de integracin sudamericana, el respaldo a las iniciativas emancipadoras de la UNASUR o la CELAC. Sin dudas, sobrar dinero de la National Endowment For Democracy (NED), del Departamento de Estado de los Estados Unidos. Llover plata del International Republican Institute (IRI), del Partido Republicano, y del National Democratic Institute for International Affairs (NDI), del Partido Democrata. Detrs de algunos de los candidatos estn los recursos de la Open Society Fundation, de George Soros. Ya conocemos los impactos de la Revolucin Colorida promocionada por Otpor (hoy llamado Center for Applied Nonviolent Action and Strategies - Canvas), con las multitudinarias manifestaciones de 2013 y el impeachment de Dilma Rousseff en 2016. Los tentculos de esa guerra indirecta se extienden hasta el grupo de jvenes liberales del denominado Movimiento Brasil Libre (MBL), cyberguerrilleros que ahora son candidatos a cargos legislativos por el partido DEM.

Otro de los postulantes liberales con peso es Geraldo Alckmin, del Partido de la Socialdemocracia Brasilea (PSDB), la agrupacin de Fernando Henrique Cardoso. El PSDB perdi los ltimos cuatro comicios presidenciales para el PT. Derrota de Jos Serra contra Lula, en 2002; derrota del propio Alckmin frentre a Lula, en 2006; nueva derrota de Serra por Dilma, en 2010; y derrota de Acio Neves frente a Dilma, en 2014. Alckmin es un mdico de Sao Paulo, con larga experiencia en la administracin pblica. Fue vice y es gobernador del mayor estado de Brasil desde 1995, hace casi dos dcadas. Tiene nada menos que el 44% del tiempo de la propaganda electoral en la radio y en la televisin, ms de cinco minutos y medio. Su equipo econmico es la ms fina flor del liberalismo verde y amarillo, casi todos con experiencia en el ministerio de Hacienda, en el Banco Central y en el Banco Nacional de Desarrollo Econmico y Social (BNDES) durante la Era Cardoso.

Segn las encuestas, todava estara ocupando un lugar inferior entre las opciones de voto. Sin embargo, hay quienes apuestan en un crecimiento del volumen de su campaa y en una subida que lo conduzca hacia la segunda vuelta contra el petista Haddad, reeditando la disputa aparentemente bipolar que ocurre desde 1994. Slo aparentemente, porque se trata de dos partidos paulistas, cosmopolitas, liberales en esencia, aunque de distintos colores, matices, intensidades y tonalidades. El tema es que, en un escenario de esos, sin dudas, Haddad y el PT siempre sern la mejor opcin para cualquier progresista, humanista, nacionalista o militante de izquierdas. As como lo fueron, pese a cualquier crtica en su contra, Lula y Dilma.

Hay otros dos candidatos liberales conservadores, adems de Marina y Alckmin, sin posibilidades de superar, juntos, los 8% de los votos. Uno es el banquero Henrique Meirelles (del MDB), quien fue funcionario del Bank Boston por casi 30 aos, llegando a ser su presidente internacional. Entre 2003 y 2010, durante el gobierno de Lula, fue la autoridad mxima del Banco Central de Brasil. Desde la salida de Dilma, en 2016, acept ser ministro de Hacienda de Michel Temer. Tendr casi dos minutos de propaganda en el horario electoral. Su principal funcin ser, muy probablemente, vender el apoyo a algn candidato, ms o menos cercano, en la segunda vuelta. A su vez, el banco Ita-Unibanco, la mayor institucin financiera privada del pas, tambin tiene su nombre. Se trata de otro banquero, que atiende por Joo Amodo. Se lanz por un partido llamado Novo (Nuevo). Entre sus principales atributos se pueden citar el trabajo en Citibank, algunas iniciativas de financieras propias y una humilde carrera de triatleta. Su currculum apunta que ya complet seis ironman y diez maratones.

Ninguno de los cuatro (Alckmin, Marina, Meirelles ni Amodo) representara alguna contradiccin con los intereses de Wall Street. Son los propios candidatos de los bancos.

Bruno Sgarzini.- Segn los ltimos sondeos Ciro Gomes y Fernando Haddad an tienen chances de pasar a una segunda vuelta y ganarle a Bolsonaro. En un contexto de gobierno de facto, utilizacin de la justicia y los medios, encarcelamiento Cul crees que son los escenarios y las posibilidades?

Luciano Wexell Severo.- Bolsonaro todava no est en la segunda vuelta. Este ao la campaa es ms corta que en otras oportunidades. Los candidatos se dieron a conocer ms tarde. Las propagandas empezaron despus. El cielo todava est bastante encapotado. Es muy complicado hacer previsiones faltando veinte das para los comicios. Cualquier analista con algn sentido de precaucin y responsabilidad podra presentar tres o cuatro escenarios ms previsibles. Eso es muy arriesgado, pero desde mi punto de vista, tomando en cuenta el cuadro tal cual lo vemos hoy, los escenarios seran los siguientes:

1) Que el candidato del mercado, de la oligarqua paulista, de los grandes empresarios y los sectores conservadores, es decir, Geraldo Alckmin, vaya al segundo turno contra el candidato de Lula, Fernando Haddad;

2) Que Bolsonaro, desde el hospital, pueda sostenerse y llegue a la segunda vuelta contra uno de los candidatos de las llamadas izquierdas, Haddad (en un escenario mucho ms probable) o Ciro Gomes (en un escenario menos probable);

3) Que Bolsonaro se mantenga y vaya a la segunda vuelta contra uno de los candidatos de las derechas, Alckmin o Marina (esa situacin parece muchsimo menos probable); y

4) Que siquiera haya elecciones, debido al ambiente de tensin, relacionado con el supuesto atentado en contra de Bolsonaro. Los comentarios del Comandante del Ejrcito, Eduardo Villas Boas, sobre la instabilidad poltica, la intolerancia creciente, la dbil gobernabilidad e, incluso, la posibilidad de cuestionarse la legitimidad del futuro elegido sonaron como una amenaza.

El desorden institucional en Brasil, despus de los tramposos mecanismos que sacaron a Dilma de la Presidencia de la Repblica sin haber cometido crimen de responsabilidad, es tan brutal que los militares expresan opiniones polticas en los peridicos como si nada. Y la Constitucin simplemente los prohbe.

En mi interpretacin hay dos cuestiones. Primero, algo polmico para los lectores simpatizantes de la izquierda petista. La sociedad brasilea podra entrar en una falsa polarizacin entre Jair Bolsonaro, un liberal de la derecha ms rabiosa, tosca y rudimentaria, y Fernando Haddad. Ese sera un enfrentamiento bizarro entre el mal y el bien, casi una disputa del siglo XIX entre la oscuridad y la luz. Parece imprevisible lo que podra pasar en una segunda vuelta en trminos de conflictividad, aunque sea razonable prever que Haddad vencera la contienda con poco margen. Segundo, algo todava ms polmico, aunque sea necesario reafirmar. Que el PT, pese a los avances entre 2003 y 2015, no representara una amenaza real a los intereses estadunidenses, a las transnacionales, al sector financiero, a las petroleras, a los bancos o a la oligarqua brasilea. Y eso no dependera, para nada, de la figura de Haddad, quien sin dudas se trata de un intelectual, un poltico y un ser humano de altsimo nivel.

Incluso por lo que se manifest anteriormente, habra una baja probabilidad de que el PT pudiera gobernar en un eventual escenario de victoria en segunda vuelta, sea contra quien sea. El actual momento no es simple. El estado de cosas no es normal. Hubo una trama que caracteriza un golpe de Estado reconocido en todo el mundo. El poder judicial, los medios de comunicacin, las Fuerzas Armadas, el parlamento, estn bien atados y muy claros con relacin a lo que pas y lo que debe hacerse. El grado de tensin, de conflictividad y de polarizacin de la sociedad brasilea es altsimo. Y el grado de insatisfaccin y desilusin con el PT tambin. Eso probablemente ser verificado en estas elecciones para presidente, diputados estadales, diputados federales, senadores y gobernadores, como ya lo fue en las elecciones municipales del 2016, cuando el partido retrocedi ms que cualquier otro.

Es que ahora el hechizo se volvi en contra del hechicero. Pese a los grandsimos avances en el campo social, desde 2003, la cpula del PT apost por la desmovilizacin social, por la despolitizacin, por la anti-lucha poltica, por la homogenizacin y la pasteurizacin del discurso y las acciones. La parlisis impact visiblemente a la Central nica de Trabajadores (CUT), a la Unin Nacional de Estudiantes (UNE) y al Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra (MST). Si acaso un extraterrestre bajara a Brasil, en 2014, tendra mucha dificultad para identificar quin era de izquierdas o de derechas. Y eso sucedera porque la directiva del PT apost a atenuar esas diferencias. No hubo acciones para la formacin de conciencia poltica e ideolgica. No hubo esfuerzo por politizar, por reforzar la comprensin de los elementos que ayudaron a empujar y promocionar la transformacin econmica y social de Brasil. Hubo poco contacto con la poblacin va televisin, radio o peridicos. Se apost a un alejamiento y una esterilizacin, que refleja tanto las disputas internas dentro del gobierno como la flacidez ideolgica de la direccin del PT. Los resultados ms bizarros son los llamados pobres de derecha y la clase media mal-agradecida, dos de los sectores ms beneficiados por el progresismo, que atribuyen su xito a Dios o al merecimiento personal, sin asociarlo a las polticas pblicas del gobierno del PT o al economista ingls John Maynard Keynes.

Es decir, el gran problema es que el PT sintetiza una izquierda gaseosa, humanista y liberal, que no asimila el nacionalismo. Tradicionalmente asocia el nacionalismo con la derecha. No entiende a Getlio Vargas. No posee un Proyecto Nacional. Pasa lejos del llamado nacionalismo popular, antiimperialista y latinoamericanista de algunos grandes partidos polticos de nuestra regin. Obviamente, no se niega la realidad. Hubo, con Lula, una reorientacin hacia el mercado interno, incorporando a millones de personas al consumo. El nmero de pobres y miserables se desplom, las fuentes de trabajo formal crecieron, los bancos pblicos ampliaron sus crditos. Aun as, prevaleci intocable el llamado trip (las tres patas) de la poltica macroeconmica ortodoxa:

1- Las tasas de inters ms altas del planeta, para supuestamente controlar la inflacin;

2- Las tasas de cambio sueltas, flotantes y sobrevaluadas;

3- El control del gasto pblico, contrario a la macroeconoma irresponsable y al manejo populista del Estado.

Segn informes de la consultora KPMG, la ola de desnacionalizaciones de empresas brasileas no disminuy con Lula y Dilma. Continuaron los remates de estructuras pblicas, como puertos, aeropuertos, carreteras o centrales elctricas.

Mientras se aplic una poltica externa ms independiente (tanto de apoyo a la integracin regional como a la promocin de un mundo multipolar o la cooperacin Sur-Sur) se mantuvo una poltica econmica interna de carcter convencional. Pese a los grandes avances sociales, la accin macroeconmica sigui oscilando entre el neoliberalismo de los aos anteriores y una suerte de keynesianismo tmido, avergonzado. Se ampliaron las oportunidades de los brasileos ms pobres va acciones paliativas de transferencia de los recursos oriundos de la creciente extranjerizacin del centro decisorio de la economa nacional.

Bruno Sgarzini.- Teniendo en cuenta el desmantelamiento del Estado brasileo que ha emprendido el gobierno de Temer y se ha producido con un modelo no convencional de intervencin de Estados Unidos a travs, entre otros, del dispositivo meditico judicial parlamentario, qu opciones penss que tiene Brasil para reconstruir su proyecto geopoltico? Qu posibilidades existen y cul seran los sectores que podran movilizar una coalicin de poder?

Luciano Wexell Severo.- Brasil necesita de un proyecto de unin nacional, no de fragmentacin. Los enemigos de nuestro desarrollo interno y de nuestra autonoma externa son el imperialismo y la oligarqua. La contradiccin principal es entre la Nacin y los intereses extranjeros, asociados a sus representantes internos. Construir esa unin nacional es el principal desafo de los brasileos hoy. El otro camino significar el despedazamiento del pas, el enfrentamiento entre hermanos, la intensificacin de las profundas desigualdades regionales, la intensificacin de los conflictos tnico-raciales. No vendra mal para las grandes potencias la fragmentacin de Brasil. Por eso, en mi interpretacin, deberamos huir de una falsa polarizacin entre el PSDB y el PT. Despus de todo, y sobre todo tomando en cuenta las experiencias negativas de Dilma en 2010 y 2014, parece evidente que la salida no ser por ah.

Hay que observar los programas electorales y las propuestas escritas de cada candidato. El tema es que ya no estamos en 2002. Siquiera estamos en 2010 o 2014. El PT ya no representa lo mismo que hace algunos aos. Desde entonces, tuvimos el desastre del gobierno de Dilma, que aplic medidas macroeconmicas exactamente al revs de lo prometido en su campaa electoral. La gente se sinti engaada. Eso incluso fue denunciado por ms de una centena de intelectuales, socilogos, economistas y militantes del propio partido. No slo dijeron sino gritaron. Hasta la fundacin editorial del PT public un libro contra el ajuste fiscal de 2015, denominado "Alternativas para o Brasil voltar a crescer.

Por otro lado, el rechazo al PT es mucho mayor despus de la prisin de algunos de sus lderes. Parece imposible negar que, en algunos casos, sin dudas, los juicios y encarcelamientos fueron resultado de una postura unilateral, selectiva y direccionada por parte del poder judicial y de los medios de comunicacin. El caso de la prisin de Lula es el ms vergonzoso. Se trata de una clara persecucin en contra del mayor lder poltico del planeta Tierra. Un tremendo fiasco, inaceptable para cualquier persona que tenga dos dedos de frente. Por otro lado, es bueno pensar que, a lo largo de 500 aos, los brasileos demostraron muchas veces que cuentan con la fortaleza moral para retomar el rumbo. Fuerza para levantarse y empezar otra vez. Reconocer el fin de una etapa, admitir los errores y asimilar las prdidas. Obviamente, no hay forma de apretar un botn y regresar hacia 2002 o hacia 2010. De una u otra manera, pese a grandes avances, no se hicieron los cambios necesarios y caminamos hacia un callejn sin salida.

Los monopolios de desinformacin y de alienacin masiva, controlados por pocas familias, se convirtieron en cajas de resonancia de las denuncias de corrupcin. Los medios de difusin impresos, radioelctricos o radiofnicos se presentan como los defensores de las libertades individuales, los guardianes de la justicia y de los derechos ciudadanos. Los mismos medios hegemnicos que nacieron, se crearon y se callaron durante la dictadura militar. Ahora, respondiendo a sus inconfesables intereses econmicos, denuncian la existencia de la mayor corrupcin de la historia. Sostienen permanentemente que el PT quebr a la economa.

Algunos sugieren que la anulacin del PT requiere obligatoriamente, para justificarse, la anulacin del PSDB. Los principales caciques de ese partido tambin estn metidos hasta el pescuezo en escndalos de corrupcin, obviamente sin recibir el mismo tratamiento por parte de la justicia o de los medios de comunicacin. La lista es larga. Va desde Acio Neves hacia Jos Serra, pasando por otros peces grandes. El MDB despus de Temer est enterrado. Es decir, podramos pensar que la candidatura de Alckmin, a pesar de todos los recursos y del tiempo disponible, tendra pies de barro. Eso es un punto clave. Otro punto clave es que la campaa de Marina no logra despegar. Sumados esos dos puntos, las debilidades del partido de Alckmin y la apata de Marina, surge Bolsonaro. Quizs el ultra conservador gane fuerza como ltima alternativa de los sectores ms reaccionarios. Quizs eso ya haya quedado claro. Quizs sea esa la opcin de Globo. Eso es lo que todava no queda claro.

Por fin, es importante notar que hay tres supuestos outsiders con posibilidades reales de ir a segunda vuelta: Bolsonaro, Marina y Ciro. Probablemente, el escenario de los sueos de la lite sera Bolsonaro versus Marina, lo que solucionara el inmenso problema de eliminar al PT y al PSDB juntos, alzando al poder polticos nuevos y limpios. Lo bueno de lo nuevo sera, propagandsticamente, espantar el fantasma de la corrupcin y, a la vez, poder ensearles a gobernar con buenas polticas y buenas prcticas. Vale apuntar que, segn los actuales sondeos, siempre totalmente cuestionables, Bolsonaro perdera facil la segunda vuelta contra cualquiera, excepto frente a Haddad.

En ese sentido, el gran problema para la lite brasilea sera tener al otro outsider, Ciro Gomes, en la segunda vuelta. Se trata de un poltico con experiencia. Fue alcalde, gobernador de Cear y ministro de Hacienda del presidente Itamar Franco y de la Integracin Nacional de Lula. Representa el partido de Leonel Brizola, reivindica a Getlio Vargas y asume un discurso en defensa del desarrollismo y del nacionalismo. Su programa de gobierno sugiere, entre otros puntos relevantes, anular las medidas aplicadas por Temer, sea con relacin a las polticas sociales, de gastos pblicos o de desnacionalizacin de pozos petroleros, centrales elctricas y la empresa de aviacin.

Trat de invitar al empresario Benjamin Steinbruch, uno de los mayores de Brasil, quien es alto directivo de la Federacin de Industrias de Sao Paulo (FIESP), para ser su vice. Termin aliado a una diputada exponente del agronegocio. Es rarsimo observar que un sector de la izquierda logra justificar que un banquero de Bank Boston haya sido presidente del Banco Central de Lula por ocho aos y no haga el mismo esfuerzo para interpretar la presencia de Katia Abreu como vice de Ciro. Pareciera que la economa es un tema secundario, trabajado por pocos doctores formados en Wall Street, mientras la produccin agrcola se tratara de algo muchsimo ms importante.

Segn los datos de hoy, Ciro estara en tercero lugar, detrs de Bolsonaro y Haddad. Transita por un sendero embrollado, asumiendo un discurso interventor y al mismo tiempo presentndose como posible salida para la polarizacin. El cuadro actual sugiere que la sociedad brasilea podr ser conducida, por sptima vez seguida desde 1994, a un punto de chantaje en el cual tenga que elegir obligatriamente entre el neoliberalismo del PSDB y la, en el mejor de los casos, socialdemocracia del PT. El otro escenario diseado por las instituciones que hacen las encuestas electorales, faltando veinte y pocos das para los comcios, sera an peor: entre Bolsonaro y el PT. En cualquiera de las dos situaciones, repito, Fernando Haddad sera la opcin para todos los que comulgamos en las anchas fileras del nacionalismo popular, del progresismo, del humanismo o de las izquierdas liberales.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter