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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-09-2018

Entrevista a Ariel Petrucelli sobre Ciencia y utopa. En Marx y en la tradicin marxista
La libertad era para Marx el mayor bien, nunca estuvo dispuesto a sacrificar el principio de la libertad por consideraciones pragmticas de prudencia

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Profesor de Historia de Europa y de Teora de la Historia en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Comahue (Argentina), Ariel Petruccelli ha publicado numerosos ensayos y artculos de marxismo, poltica y teora de la historia. Es miembro del consejo asesor de la revista Herramienta. En esta conversacin nos centramos en su libro Ciencia y utopa, Buenos Aires, Ediciones Herramienta y Editorial El Colectivo, 2016. Se define como marxista libertario con una amplia participacin poltica en el movimiento estudiantil (en tiempos ya lejanos) y sindical docente. Ha cultivado el humor poltico en un colectivo de agitadores culturales (El Fracaso) que edit a lo largo de ms de una dcada dos publicaciones satrico-revolucionarias: La Poronguita y El Cascotazo.

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Estamos en el ltimo captulo del libro. Antes de entrar en l, quiere hacer algn comentario general sobre la situacin poltica argentina en estos momentos, septiembre de 2018?

Dada la volatilidad de la situacin, cualquier comentario puede quedar desactualizado en cuestin de das. Digamos, en todo caso, que Argentina vive una crisis econmica caracterizada por varios aos de crecimiento lento y/o descenso de la economa, en medio de un proceso inflacionario y de cuentas estatales deficitarias. Ms recientemente, la suba del precio del dlar encendi todas las alarmas. Para agravar la situacin hay un gobierno dogmticamente neo-liberal que ha hecho ms que bastante para agravar las cosas. La credibilidad de Macri est ms baja que nunca. La ayuda (salvavidas de plomo, podramos decir) del FMI entraa exigencias socialmente desastrosas. Hay un gran malestar social, y ya ha comenzado cierta resistencia popular: dentro de la cual las Universidades estamos librando un fuerte plan de lucha. Sin embargo, la oposicin parlamentaria peronista y la burocracia sindical se han convertido -para decirlo con las palabras de Jorge As, escritor y periodista insospechado de ninguna clase de izquierdismo- en dadores voluntarios de gobernabilidad. Cualquier chispa puede encender una fogata de rebelin, como ya ha pasado en reiteradas oportunidades en este pas: la ltima en 2001. Nadie puede hoy asegurar que Macri seguir siendo presidente el prximo verano.

Que las fuerzas dinmicas de la historia, cualesquiera que sean stas, le oigan.. y que el nuevo escenario sea mejor por supuesto! El ttulo de este 4 captulo: Una tica marxista?. Por qu los interrogantes? Duda usted su existencia? An ms: no es muy pero que muy extrao que se dude de ello? Cmo alguien, Marx o quien sea, va a ser un rojo, un socialista transformador, alguien que apuesta por los ms desfavorecidos, por los de abajo en el decir de Brecht (un decir que sola usar alguien que ya hemos citado, Francisco Fernndez Buey) y va a carecer de tica?

No se trata de que lo dude yo, personalmente. De hecho no lo dudo: intento mostrar, por el contrario, que efectivamente hay una tica marxista. Sucede, sin embargo, que Marx rechaz repetidas veces que l mismo tuviera ningn ideal (de justicia o de lo que fuera), y tambin rechaz que el proletariado los tuviera y/o los necesitara. Lo hizo en una famosa carta a Ruge de 1843, lo reiter en La ideologa alemana (1845), lo expuso enfticamente en el Manifiesto Comunista (1848) e insisti en ello en La guerra civil en Francia (1871). No se trata, pues, de una idea surgida al pasar. Y sin embargo se equivocaba.

Los gigantes tambin echan una cabezadita de cuando en cuando!

Hay, de hecho, una contradiccin flagrante entre lo que Marx deca y lo que haca; no soy ni el primero ni el nico en haberlo notado. Norman Geras, por ejemplo, ha escrito que Marx pensaba que el capitalismo es injusto, pero no pensaba que pensara as. Y acaso ms elocuentemente, Jon Elster, a este respecto, afirm que es como si Marx argumentara en prosa contra la imposibilidad de hablar en prosa.

No estn nada mal esas citas!

Por mi parte, he intentado mostrar que un nmero considerable de opciones marxianas (como su admiracin por Espartaco, sus simpatas por Tomas Muntzer o su apoyo a la Comuna de Pars) son incomprensibles sin remitirlas a una concepcin tica subyacente: en ninguno de estos casos las simpatas de Marx se inclinan hacia los realizadores de ninguna necesidad histrica. Sus simpatas estn con los derrotados; con los que se rebelan infructuosamente contra la injusticia, la explotacin y la opresin.

Marx, pues, tuvo ideales que orientaron muy fuertemente su vida; y todo movimiento social y/o poltico -lo reconozca o no, lo haga explcita o implcitamente- necesita de algn ideal. Esto por un lado. Pero, adems, hay que sealar que la tica marxista no coincide necesariamente con la tica del proletariado, si por la misma entendemos las premisas ticas que la mayora de los proletarios realmente existentes en un momento y lugar determinado efectivamente tienen. Intento mostrar que la tica de Marx es una tica de la libertad y la auto-realizacin, que siempre orient la vida de Marx, pero no siempre orient a los proletarios realmente existentes.

Abre usted el captulo con dos citas. La primera es de Eugene Kamenka. Es esta: El mismo [Marx] vivi la vida peligrosa, combativa (Croce) a que se entregan los bienes; l mismo despreci la vida prudente y precavida de los males como una existencia ruin y vil. Nos puede traducir usted como debemos entender este enunciado: l mismo despreci la vida prudente y precavida de los males como una existencia ruin y vil? 

La libertad era para Marx el mayor de los bienes, y nunca estuvo dispuesto a sacrificar el principio de la libertad por consideraciones pragmticas de prudencia. En nombre de la libertad de pensamiento renunci tempranamente a una segura carrera acadmica. En nombre de la libertad poltica debi marchar al exilio. Por la libertad de ser lo que quera ser sobrellev miseria y sufrimientos en Londres, mientras el hermano de Jenny, su esposa, era ministro en Prusia. La actitud que Marx ms despreciaba era el servilismo; pero tambin aborreca el filistesmo: no hacer las cosas como un fin en s mismo. Kamenka muestra muy bien (empleando la distincin de origen platnico entre los bienes, que constituyen un sistema armonioso y cooperativo, y los males de carcter parasitario y que se hallan en pugna con los bienes y entre s) que el grueso de los proletarios, sobre todo en la segunda mitad del siglo XX, eligieron diferentes formas de reformismo o de conciliacin de clases, por motivos muy atendibles y entendibles, pero que no dejaban de ser motivos malos, en tanto y en cuanto subordinaban la seguridad a la libertad, el consumo a la autorrealizacin. Y Kamenka concluye que difcilmente hubiera sido esa la opcin de Marx. Para Marx, un esclavo bien pago no deja de ser un esclavo.

Sugiere usted, por otra parte, con la eleccin de la cita, que la vida de Marx puede ser una buena gua para construir, pulir o revisar una tica marxista. Todo vida concreta tiene sus contradicciones o inconsistencias, sus cadas si permite la palabra. Tambin las tuvo la de Marx quien, tal vez, no siempre supo o pudo estar a la altura de sus circunstancias familiares. Menos mal que tuvo a Jenny y Engels cerca! 

Marx no siempre estuvo a la altura de su tica, claro est, sobre todo en algunos aspectos de su vida privada: la historia de su hijo con Helen Dehmuth es una clara muestra. Pero, puesto todo en la balanza, su comportamiento resulta la ms de las veces admirable. 

La segunda cita es an ms sorprendente. De Popper, nada menos que de Sir Karl! La copio para nuestros lectores: (...) Marx sigui un cdigo moral sumamente riguroso y () exigi a sus colaboradores un alto nivel moral. Qu entenda Sir Karl por cdigo moral sumamente riguroso? Qu alto nivel moral exigi Marx a sus compaeros? Por cierto, el fsico y filsofo austriaco, el asesor de Miss Thatcher, habla de odas o con conocimiento de causa en temas y asuntos marxianos?

Sir Karl, como usted gusta llamarlo, percibi muy bien el profundo contenido tico de la vida y la obra de Marx. No es un dato menor, dado que no se trata de un revolucionario ni mucho menos. Popper no especifica a qu se refiere exactamente, pero supongo que tiene en mente la profundidad de las convicciones (se las comparta o no), la estricta escrupulosidad en la exposicin de las ideas de los adversarios, el imperturbable espritu crtico, la unin de pensamiento y comportamiento. Todo esto caracteriz a Marx, y a quienes le rodeaban familiar y polticamente.

Hace usted referencia a autores que han afirmado que la tica es incompatible con el marxismo. Con qu argumentos centrales sostienen su posicin crtica?

El argumento es que el marxismo no necesita de ninguna tica, dado que para luchar por el socialismo le basta con el descubrimiento de lo que necesariamente debe ocurrir.

El determinismo (favorable) obnubila muchas mentes. Le cito de nuevo: Pero este convencimiento era el convencimiento de los hombres de accin; el convencimiento del sujeto poltico que evala una hiptesis como posible y se lanza con todas sus fuerzas a convertirla en realidad. Hay una moral propia de los hombres de accin?

No dira que hay una moral de los hombres de accin: se puede actuar siguiendo diferentes morales. A lo que me refera en el pasaje citado es a que los hombres y las mujeres de accin suelen poseer una conviccin prctica que quiz no puedan sostener con todas las letras intelectualmente: actan sabiendo que vencern, aunque en un contexto ms reflexivo quiz acepten que a lo sumo tienen muchas chances de vencer. Sin embargo, ese convencimiento prctico facilita que lo meramente probable se realice. Algo as como las profecas auto-cumplidas (en las que el profetizar algo colabora en su realizacin, que en modo alguno era inevitable); aunque aqu la clave no est en la profeca sino en la disposicin prctica, en la actitud combativa.

Por cierto, moral y tica seran trminos equivalentes o convendra hacer alguna distincin?

Depende de los contextos y de los problemas. A veces se usa tica y moral como sinnimos, sin que ello entrae problema alguno. En otros casos se diferencia las ticas o las morales histricamente empricas y relativas de los criterios ticos o morales universales y abstractos. En tal caso puede resultar conveniente utilizar uno de los trminos (tica y moral) para cada cosa, aunque en la literatura sucede que quienes realizan dicha distincin -que, insisto, puede ser importante establecer- no siempre acuerdan en la terminologa. As por ejemplo, Dussel llama tico a lo que Habermas denomina moral, y viceversa.

Menudos los que nos hacemos con las palabras! Otra pregunta ms, fuera de guin: le interesa algn autor, en este mbito de la eticidad, de lo que suele llamarse filosofa analtica?

Por supuesto. Quiz sera discutible si Rawls es, estrictamente, un filsofo analtico; pero los componentes analticos son claramente importantes en su obra, que es un clsico de la filosofa poltica y moral. Thomas Nagel es otro autor muy interesante. Gerald Cohen es fundamental: analtico y marxista a la vez; al igual que Fernando Lizrraga, cuya obra es de lo mejor en lengua castellana.

Es Cohen el autor, marxista y analtico, que ms le interesa? No est ahora de capa cada o no muy en el candelero esta tendencia marxista? 

Es uno de los pensadores marxistas y analticos que ms me interesa. Pero no es el nico. Al mismo nivel yo colocara a Erik Olin Wright y a Robert Brenner. Cohen creo que proporciona el mejor punto de partida para las discusiones de filosofa normativa contemporneas desde una perspectiva socialista. Wright viene desarrollando lo que seguramente es el ms amplio y sofisticado anlisis de las clases sociales desde cualquier perspectiva terica. Brenner es un autor indispensable para entender tanto la transicin al capitalismo como las tendencias actuales del desarrollo capitalista. Est de capa cada esta corriente? Muchos parecen pensarlo. Yo no estoy tan seguro. En primer lugar porque el marxismo analtico no fue nunca una corriente mnimamente homognea; ni en opciones polticas, ni en perspectivas metodolgicas, ni en objetos de indagacin. No es cierto, como muchas veces se afirma, que lo distintivo del marxismo analtico sea la incorporacin del individualismo metodolgico. Cohen de hecho polemiz fuertemente con Elster defendiendo la modalidad funcional de explicacin en las ciencias sociales. Wright ha sido crtico del individualismo metodolgico: su enfoque no es ni holista ni individualista metodolgico; es, para decirlo en sus propios trminos, anti-reduccionista. Aunque no ha sido explcito al respecto, considero que, metodolgicamente, Brenner es igualmente anti-reduccionista, no individualista. El nico punto en comn de los llamados marxistas analticos (adems de las reuniones anuales del september group) ha sido la voluntad de clarificar el lenguaje, precisar los conceptos, hacer ntidas las tesis. Desde esta perspectiva, Fernando Lizrraga o yo mismo somos marxistas analticos. Lo cual no quiere decir que seamos anti-dialcticos. A lo que nos negamos, en todo caso, es a una dialectizacin prematura, a una especulacin dialctica que no se ha tomado el trabajo de una fuerte indagacin emprica y de una seria clarificacin lingstica y conceptual.

Tommonos un descanso si le parece.

De acuerdo.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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