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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-09-2018

Asesinatos en paz

Luis Mangrane Cuevas
Rebelin


La paz avanza en Colombia a punta de pistola. Cerca de 500 lderes sociales han sido asesinados desde que el anterior presidente, Santos, alcanzase el acuerdo de la Paz con las FARC en noviembre de 2016. Las veredas y morgues del pas son los escenarios principales de este nuevo episodio de la historia de la violencia colombiana. Un pas marcado por esta lacra desde la conquista y un sinfn de contiendas diversas desde las guerras de independencia hispanoamericanas, el Bogotazo con el asesinato de Gaitn, la poca de la Violencia entre liberales y conservadores, el surgimiento de las guerrillas marxistas en la dcada de los 60, el narcotrfico hasta la actualidad. Un pasado as imprime carcter y la mentalidad violenta de los conquistadores y criollos terratenientes pervive hoy en los latifundistas, galvanizada a fuego por 50 aos de doctrina de seguridad militar y enemigo interno impulsada por EEUU en Colombia como parte de su geopoltica imperial en Latinoamrica. Con los acuerdos de la Habana, las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, otrora la mayor insurgencia del hemisferio, se han transformado en la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Comn, un partido poltico que amenaza con descomponerse: las disidencias (facciones al margen de la negociacin y acusadas de narcotrfico), la persecucin y asesinatos de sus lderes (Santrich en trmite de extradicin a EEUU, Simn Trinidad en una crcel norteamericana,) o la desaparicin de su antiguo jefe negociador Ivn Mrquez, unido a los malos resultados electorales y divisin interna no indican lo contrario. El desescalamiento del conflicto blico interno es positivo e innegable que la poblacin civil vctima colateral y principal del conflicto ha visto mejorada su condicin despus de su firma. Sin embargo, desde movimientos sociales como el Congreso de los Pueblos afirman que las clases dominantes por medio de los gobiernos de turno han concebido la paz como una oportunidad para desmovilizar a las insurgencias armadas y cooptar, neutralizar o aniquilar al movimiento popular, al tiempo que refuerzan las bases polticas y materiales para la acumulacin de capital. Las aparentes rivalidades entre Santos y Uribe consiguieron reducir los acuerdos de paz a su mnima expresin y contener las exigencias de transformaciones estructurales de los movimientos sociales, tratando de deslegitimar a las organizaciones sociales con el argumento de pertenecer, simpatizar o colaborar con la insurgencia. El mandato del nuevo presidente, Duque, tildado por muchos como marioneta de Uribe, tambin expresidente, ultraderechista,.., no augura nada bueno para abordar las problemticas que tiene que afrontar Colombia como la participacin poltica institucional o la solucin del conflicto social y armado. El desplazamiento forzado signific el despojo de 8 millones de hectreas y los paramilitares, a pesar de ser el grupo armado ilegal que ms muertes y expolio ha causado, en lugar de ser desmantelados por el Estado estn resurgiendo con trgicas consecuencias. Santos venda una concepcin de la paz centrada en los beneficios que le traera a la inversin extranjera y al gran empresariado multinacional, el cual podra explotar los recursos naturales, principalmente los minero-energticos, sin el temor a ataques o extorsiones de grupos insurgentes (J. Giraldo, sacerdote colombiano) y ah s que ha cumplido el Gobierno ya que la presencia de multinacionales se ha incrementado .

En este contexto, el ELN (Ejrcito de Liberacin Nacional) es la nica guerrilla relevante que queda en Colombia, con la misma antigedad que las FARC, el Gobierno de Duque ha suspendido los dilogos que mantena su antecesor y para los que el Presidente Snchez haba ofrecido Espaa para su continuacin. Los lderes sociales se han vuelto a convertir en objetivo del actuar paramilitar y se repite lo ocurrido con los militantes de Unin Patritica que durante 18 aos fueron objeto de un exterminio sistemtica con la muerte o desaparicin de ms de 4000 personas .

El dilema histrico entre guerra y paz se mantiene. Aunque desde la institucionalidad el silenciamiento de las armas de la insurgencia era el primer paso hacia la paz, la realidad actual en Colombia es que el goteo diario de asesinatos de lderes sociales no augura que ello sea as. Quiz sea como siempre porque ante la visin oficial y complaciente del Gobierno se alza una pretensin de paz con justicia social, en la que se asegure el disfrute pleno de los derechos a los que una sociedad puede aspirar, con respeto a la nacin plural que es Colombia, donde las Comunidades afrocolombianas, indgenas, campesinas y pobladores urbanos, de acuerdo con sus cosmovisiones y con las tradiciones de las regiones que habitan tengan la posibilidad de ordenar los territorios para el bien y la dignidad colectiva .

La solidaridad y acompaamiento internacional es ms necesario que nunca. El CSIZ viene organizando brigadas internacionales y hace parte de las caravanas que durante los veranos se organizan para conocer de primera mano la realidad colombiana. Este ao el centro-oriente fue la regin elegida: Meta, Casanare, Arauca, Boyac, Cundinamarca y Bogot. Internacionalistas y colombianos recorrieron el territorio en un intercambio de experiencias con las gentes de cada lugar y en el que las consecuencias del extractivismo petrolero, turismo descontrolado, escasez de vivienda, monocultivos, persecucin y desplazamiento forzado fueron explicados por sus protagonistas directos, sin intermediarios. Las reivindicaciones ms repetidas: paz con justicia social y que la paz no nos cueste la vida , ni la libertad .

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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