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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-09-2018

Derecho de asociacin y sociedad civil en la Constitucin cubana

Ailynn Torres Santana
OnCuba


La sociedad civil aparece en los artculos 14, 15, 60, 61 del Proyecto de la Constitucin cubana. Ellos se ocupan, respectivamente, de las organizaciones de masas, las instituciones religiosas, los medios fundamentales de comunicacin social, y los derechos de reunin, manifestacin y asociacin.

Cada uno de esos artculos debera desmenuzarse en todas las goras habilitadas para la consulta popular: en los barrios, en los centros de trabajo o estudio, en los medios de comunicacin y hasta en las sobremesas de los hogares y los juegos de domin de las esquinas.

El artculo marco que regula las posibilidades de ampliacin, modificacin y existencia de la sociedad civil, como espacio asociativo, es el 61. Su redaccin es la siguiente:

Artculo 61. Los derechos de reunin, manifestacin y asociacin, con fines lcitos y pacficos, se reconocen por el Estado siempre que se ejerzan con respeto al orden pblico y el acatamiento a las preceptivas establecidas en la ley.

La nueva clusula muestra cambios respecto a su homloga (Artculo 54) de la Constitucin en vigor. All se formula del siguiente modo:

Artculo 54.- Los derechos de reunin, manifestacin y asociacin son ejercidos por los trabajadores, manuales e intelectuales, los campesinos, las mujeres, los estudiantes y dems sectores del pueblo trabajador, para lo cual disponen de los medios necesarios a tales fines.

Las organizaciones de masas y sociales disponen de todas las facilidades para el desenvolvimiento de dichas actividades en las que sus miembros gozan de la ms amplia libertad de palabra y opinin, basadas en el derecho irrestricto a la iniciativa y a la crtica.

El cambio ms notable que introduce el artculo 61, es que ahora el derecho de asociacin, reunin y manifestacin no aparece indexado a las organizaciones de masas. A ellas se dedica otro artculo, el 14, segn el cual el Estado socialista cubano reconoce y estimula a las organizaciones de masas, las cuales agrupan en su seno a distintos sectores de la poblacin, representan sus intereses especficos y las incorporan a las tareas de la edificacin, consolidacin y defensa de la sociedad socialista.

El artculo 61, por el contrario, habla del derecho en general, y lo supedita como en casi todas las Constituciones modernas a dos principios cvico-normativos: el respeto al orden pblico y a la ley. Si se cumplen esas condiciones, el derecho de asociacin, reunin y manifestacin podra ejercerse sin ms condicin. El cambio da cuenta de una forma distinta de atender un derecho largamente disputado poltica y socialmente en Cuba.

Qu son los derechos de asociacin?

Los derechos de asociacin no han tenido siempre un estatus claro. Son derechos civiles, como la libertad de expresin o los derechos de propiedad? Polticos, como el derecho al voto? Sociales, como el derecho a educacin o a salud?

Para algunos, el derecho de asociacin es una anomala; son sujetos individuales los que se asocian con un fin comn y funcionan como colectivo. Esta existencia, al mismo tiempo individual y colectiva, se ha prestado a confusin. Por no ser individuales, esos derechos no deben calificarse como civiles. Pero tampoco son polticos, si por ello se entienden solo los derechos a elegir y ser elegidos, o a la capacidad de accin de organizaciones con una agenda estrictamente poltica. Tampoco pueden categorizarse como derechos sociales, que son aquellos que el Estado asegura a travs de acciones positivas (derechos de salud, educacin, etctera).

Un sector marxista ortodoxo ha entendido los derechos de asociacin as como los de expresin o libertad de prensa como derechos burgueses. Esa confusin interesada ha falseado un hecho firme como un templo: puede existir un uso burgus de los derechos, pero ningn derecho lo es en s mismo.

En el caso de los derechos de asociacin, han asegurado, probablemente como pocos, la participacin popular en la vida poltica. Obreros y obreras organizadas, periodistas, defensores de derechos de minoras, mujeres, migrantes, y la plebe en general, ha ejercido ese derecho para entrometerse en el orden existente, y democratizarlo.

Pero el derecho de asociacin no basta por s mismo. No hay que hacer de l pedestal exclusivo de la democracia. Los derechos son interdependientes. Un irrestricto derecho de asociacin, reunin y manifestacin no asegura, por s solo, una sociedad ms democrtica.

Si pensamos que es as, ignoramos como hace el liberalismo ms rancio que los ciudadanos y grupos sociales no parten del mismo suelo para ejercer libremente el derecho. En sociedades desiguales, unos actores tienen voces ms altas que otros y que otras. Sus agendas tienen ms alcance no necesariamente porque sean ms importantes, sino porque sus plataformas estn en condicin de ventaja (socioeconmica, de redes polticas, reconocimiento social, etctera) frente a las de otros.

Tampoco todos los esfuerzos asociativos son necesariamente democratizadores. Al interior de los espacios asociativos podrn encontrarse tendencias explcitamente antidemocrticas y anti-igualitarias, que de hecho (re)producen exclusin y marginacin informal o formal.

Sin embargo, el derecho de asociacin, reunin y manifestacin encarna la naturaleza prctica de la ciudadana. Y asegura que esta sea no un solo ideal igualitario o estatus, sino tambin, accin ciudadana. Por tanto, el mejor camino, siempre, es la garanta del derecho y el establecimiento de normas no arbitrarias para que sea efectivo.

Haciendo uso de ese derecho, los y las ciudadanas pueden colocar asuntos en la agenda pblica para la discusin colectiva; disear estrategias diversas de participacin social; crear redes de sostn social frente a necesidades de grupos especficos o de la sociedad en pleno; elaborar, negociar y disputar normas; solicitar audiencia en los espacios polticos; participar, en definitiva, en la construccin de las reglas que la comunidad poltica se da a s misma para su funcionamiento, y permear, as, el orden pblico. Ser intrusos en todos los espacios y temas que puedan despertar inters colectivo.

Itinerario cubano

Solo la ley nos hace libres. Sin ella, se abre paso a la arbitrariedad y el despotismo.

En Cuba, el derecho de asociacin est registrado en la Constitucin desde 1901. Aquella refrend en su artculo 28: Todos los habitantes de la Repblica tienen el derecho de reunirse pacficamente y sin armas, y el de asociarse para todos los fines lcitos de la vida.

La Constitucin de 1940 asegur y ampli ese derecho, con un contenido similar al que propone el artculo 61 del actual Anteproyecto:

Art. 37- Los habitantes de la Repblica tienen el derecho de reunirse pacficamente y sin armas, y el de desfilar y asociarse para todos los fines lcitos de la vida, conforme a las normas legales correspondientes, sin ms limitaciones que la indispensable para asegurar el orden pblico.

En el mismo artculo se calific como ilcita la conformacin de organizaciones polticas contrarias al rgimen del gobierno representativo democrtico de la Repblica, o que atentaran contra la plenitud de la soberana nacional.

As, sin interrupciones en los textos constitucionales, el derecho de asociacin, reunin y manifestacin se ha asentado en la historia cubana. En todos los casos, ha supuesto la creacin, por parte del Estado, de condiciones institucionales para su ejercicio. En este caso, ello se trata del establecimiento real y efectivo de normas y registros que hagan jurdicamente relevante el acto de asociacin, y regulen el derecho de reunin y manifestacin.

Hoy, la posibilidad de asociatividad con registro legal se regula por la Ley de Asociaciones , vigente desde 1985. Actualmente ms de 2 mil asociaciones cuentan con registro en el Ministerio de Justicia. El mayor nmero de ellas son fraternales (1200), deportivas (400 aproximadamente) y culturales (200 aproximadamente).

Sin embargo, desde hace varios aos se admiten pocos nuevos registros. El nmero de asociaciones ha quedado casi congelado y est completamente desactualizado respecto a las reales dinmicas de la sociedad cubana. Colectivos de defensa de derechos de mujeres, LGTBIQ, de derechos de los animales, asociaciones con carcter econmico o profesionales, y otras muchas iniciativas ciudadanas, han quedado fuera. Funcionarias del Ministerio de Justicia de Cuba han confirmado la necesidad de modificar la Ley.

Adems, la norma vigente establece que no es posible el registro de una asociacin si existe otra con idnticos o similares objetivos. As se restringe la iniciativa ciudadana a un solo esfuerzo en toda la nacin. Ello supone que un actor social de cada sector tiene la capacidad de ser representativo de la agenda del sector, y de llevarla a cabo siempre, para todo el territorio nacional.

Por otra parte, esa Ley no atiende el derecho de reunin y manifestacin. Las garantas del artculo 54 y del prximo artculo 61 quedan, entonces, sin regulacin legal ni institucional.

Si no hay modificaciones en el corto plazo, el derecho que refrendar el prximo artculo 61 ser, en efecto, una anomala o letra muerta.

Segn la disposicin transitoria decimotercera del Anteproyecto constitucional, la Asamblea Nacional del Poder Popular deber aprobar, en el trmino de hasta dieciocho meses de entrada en vigor de la Constitucin, un cronograma legislativo que dé cumplimiento a la elaboracin de las leyes que desarrollan los preceptos establecidos en esta Constitucin. La revisin, reforma y activacin de la Ley de Asociaciones cubana tiene que ser parte de ese cronograma legislativo, para beneficio del soberano: el pueblo.

Fuente: http://oncubamagazine.com/columnas/sin-filtro/derecho-asociacion-sociedad-civil-la-constitucion-cubana/



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