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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-09-2018

Los Acuerdos de Oslo, una excusa para llevar a cabo crmenes de guerra

Diana Butto
Palestine Square

Traduccin para Rebelin de Loles Olivn Hijs.


Hace veinticinco aos, la firma de los Acuerdos de Oslo gui el comienzo de un nuevo paradigma en las relaciones israelo-palestinas estableciendo un marco negociador. En el transcurso de varios aos los negociadores israeles y palestinos mantuvieron innumerables reuniones repletas de apretones de manos y fotografas. Al mismo tiempo, aunque de manera menos evidente para la opinin pblica, estaban cambiando radicalmente el panorama fsico y legal palestino.

Los cambios en el panorama legal adquirieron diferentes formas: un sinfn de leyes como consecuencia del establecimiento de la Autoridad Palestina (AP), un sistema legal palestino inoperante para hacer frente a la ocupacin, un sistema israel que rubric la ocupacin, y un acomodo del derecho internacional para apaciguar a Israel.

Con el establecimiento de la AP, cuya jurisdiccin es limitada, los palestinos se enfrentaron a un trepidante conjunto de leyes: mientras que la legislacin militar israel sigue vigente en la totalidad de Cisjordania, Jerusaln y en la Palestina histrica, la legislacin de la AP se instaur en las reas A y B, que suman el 41% de Cisjordania y la totalidad de la Franja de Gaza.

Este laberinto legal no era meramente fsico: las leyes vigentes dependan de la identidad de cada cual. As, por ejemplo, a diferencia de lo que ocurre en cualquier pas, donde uno debe respetar su ley cualquiera que sea, los Acuerdos de Oslo establecieron perversamente que la ley fuese aplicable solo para algunos. Para ilustrar este punto, pongamos por ejemplo: un ciudadano canadiense que visite Estados Unidos no tiene derecho a reclamar que no se le aplique la legislacin estadounidense por ser ciudadano canadiense. Al contrario, la ley se le aplica independientemente de su nacionalidad.

Pero cuando la Organizacin para la Liberacin de Palestina (OLP) firm los Acuerdos de Oslo, firm tambin la aplicacin de un conjunto dual de leyes basadas en la nacionalidad, lo que significaba que las leyes de la AP solo podan aplicarse a los palestinos, mientras que Israel retuvo la jurisdiccin personal exclusiva sobre los israeles en todos los asuntos penales y civiles, incluso por delitos cometidos en reas bajo jurisdiccin de la AP. En otras palabras, el derecho civil y penal israel pero no la legislacin militar israel se aplica a los israeles, independientemente de que se encuentren en las reas de la AP, en el rea C o en Israel; los palestinos de las reas A y B estn sujetos, sin embargo, a las leyes civiles palestinas y a la legislacin militar israel, independientemente de que se encuentren en las reas A, B o C. En resumen, la OLP acept el apartheid.

As, por ejemplo, un israel que hiere o mata a un palestino en el rea A o B no puede ser juzgado por sus actos [con la legislacin de la AP]; sin embargo, los palestinos que viven en el rea C [bajo jurisdiccin exclusiva israel] estn sujetos a la autorizacin de Israel para aadir una habitacin ms en su casa o para levantar una tienda o instalar paneles solares. Y el colmo del absurdo: en los casos en que un israel y un palestino cometen el mismo delito, tanto los derechos que se les garantizan como las penas a las que estn sujetos difieren sustancialmente.

Paralelamente, la competencia de la AP se dise para legislar en asuntos que caen exclusivamente dentro de las reas bajo control de la AP, pero no en lo que afecte a los palestinos fuera de esas reas. Por ejemplo, la AP nunca ha emitido pronunciamientos ni requerimientos relacionados con el robo de tierras palestinas por parte de Israel sino que se ha centrado en cuestiones internas.

Mientras tanto, el sistema legal israel, lejos de desafiar la ocupacin de Israel, no vacil en confirmarla como se ve en los casos relacionados con demoliciones de viviendas y en oponerse taxativamente a su rechazo. Por ejemplo, los tribunales israeles se han negado a escuchar impugnaciones a la construccin de asentamientos israeles sobre la base de que es mejor dejar estos asuntos a los polticos y no a los jueces.

Probablemente, el aspecto ms preocupante de los cambios en el paisaje legal se han producido a escala internacional. Si bien los Acuerdos de Oslo establecen que las negociaciones conducirn a la aplicacin de las resoluciones 242 y 338, el mero hecho de que se incluyan en un proceso de negociacin sobre fronteras, asentamientos, Jerusaln y refugiados indica que estos asuntos quedan sujetos a un acuerdo. Y este ha sido el resultado: aunque est claro que los asentamientos son crmenes de guerra, que la anexin de Jerusaln es ilegal, que Israel no tiene derecho ni a un palmo de territorio ocupado y que los palestinos tienen el derecho legal al retorno, los Acuerdos de Oslo transformaron estos derechos en meras cuestiones que se negociarn.

Los representantes de la comunidad internacional destacan retricamente en sus declaraciones que no se reconocern los actos unilaterales israeles y que la ocupacin solo puede resolverse mediante negociaciones. Lo que estn diciendo en realidad aunque expresado de manera diferente, es que reconocern aquellos asentamientos, aquellos crmenes de guerra, que la OLP acepte. Lo que equivale a decir que no existen estndares internacionales, que no hay leyes objetivas, sino que el consentimiento, sin importar cmo se obtenga, puede justificar cualquier acto ilegal.

El impacto de estos cambios es muy perjudicial. Hoy en da los palestinos estn sujetos a un laberinto legal cuyo recurso ante los tribunales es inviable en un contexto en que el impulso negociador ha permitido a la comunidad internacional esconderse en declaraciones sin sentido y evitar comprometerse.

Despus de veinticinco aos y sin perspectivas de liberacin a la vista, solo la AP sigue tragndose la ficcin de las reas A, B y C. Israel ha abandonado esta divisin hace tiempo fortalecido por el poder de seguir imponiendo sus leyes militares a los palestinos y a sus tierras. La eleccin que encara la AP hoy en da es retirar su reconocimiento al rgimen de apartheid que ella misma ayud a crear y abandonar las negociaciones, o mantenerse en la ficcin de que a travs de este laberinto interminable se llegar a la libertad.

 

*Diana Butto, palestina, es analista y activista en Ramala. Fue asesora de Mahmud Abbas y del equipo negociador de la Organizacin para la Liberacin de Palestina.  

Fuente: https://palestinesquare.com/2018/09/16/the-oslo-accords-an-excuse-for-war-crimes/



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