Portada :: Chile
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-09-2018

Quemar la caza. Hacia un incendio feminista

Javiera Manzi A.
Revista Rufin


Avanzaba en la bici escuchando el Burning down the house de los Talking Heads. El disco recin comenzaba y mi recorrido tambin. Mientras esquivaba micros por la calle Compaa casi pasando la plaza Brasil, un tipo en una moto comenz a gritarme desde la pista de al lado.

Como tantas otra veces en mi vida, ignor sus buenos deseos y sub el volumen del mp3. Se supo ignorado y comenz a hacerme un gesto con su lengua a la distancia. Dio verde y avanc no sin antes estirar mi brazo e indicarle con el dedo bien erguido mi falta de aprecio por su triste espectculo. Segu pedaleando mientras Byrne me entusiasmaba con sus alaridos, sin detenerme a pensar en lo que haba pasado y en todas las veces que me ha sucedido desde los 12 aos en las calles de Santiago.

Unas cuadras ms adelante, llegando a Almirante Barroso se acerca a mi pista y comienza a hacer sonar su motor de ese modo que es tan propio de quienes requieren confirmar su hombra al volante. Tampoco se bien qu es lo que me dijo en ese momento, ni siquiera me di vuelta a mirarlo mientras intentaba avanzar entre sus ruedas y la cuneta. Fue casi una cuadra que sigui maniobrando su motor mientras invada mi metro cuadrado, cuando nuevamente dio verde y logr esquivarlo entre los autos. Una vez ms no quise contener la rabia ante su despliegue y mientras dejaba atrs unos autos volv a estirar el brazo y regalarle un puo apretado con mi dedo de aprecio. No pens entonces en el riesgo, ni en la calma, ni en la seguridad, ni en eso de quedarnos quietas, o tranquilas, o impvidas, o simplemente en hacer como si nada, en cmo siempre nos dicen cuando nos pasan estas cosas, que hemos de hacer como si nada.

Y fue entonces que justo antes de atravesar la Norte-Sur, o ms bien en medio de ello, que vuelve el prncipe de la moto ms intrpido que nunca. Se acerca desde atrs, avanza unos segundos para estar a mi altura, apenas alcanza a detenerse un momento y me escupe con toda su fuerza y desprecio. S, me escupe directo a la cara, justo abajo de mi ojo derecho. No alcanzo a reaccionar a lo que acaba de suceder cuando l ya ha salido rajado para doblar al norte y perderse entre el trfico.

Como no poda parar porque en el fondo nunca podemos parar del todo, segu pedaleando. Pas el semforo, avanc un par de cuadras y por un momento pens en no concederle ni los pocos minutos que me quedaban antes del encuentro con unas amigas al almuerzo. Estaba en eso cuando dio roja y me toc parar frente al paso de cebra de Plaza de Armas. Fue ah que un hombre de unos cincuenta me queda mirando y pregunta, se le cay algo? Yo miro al suelo a modo de reflejo, y al ver que no haba nada, record inmediatamente como termina ese verso infesto. Ese que nos recuerda que en el espacio pblico, no somos ms que mera mercanca, un chocolate o caluga de color. Levant la vista y lo mir fijo por el segundo antes de que diera verde mientras l se decida a seguir o no con su halago. No alcanz a hacerlo, no fue necesario. La estrofa que quedaba, esa que me se de memoria, como tantas otros versos y canciones que nos dedican a diario, la continu repitiendo rabiosa en las cuadras siguientes como el perfecto mantra del matrimonio entre capitalismo y patriarcado.

Ya no recuerdo qu sonaba en ese momento por mis audfonos, en qu cancin iba del Speaking in Tongues o si acaso se haba quedado en pausa, ido a mute o soltado el audfono. Lo que s recuerdo es que detrs de aquel mantra, segua ah la meloda del comienzo y ese llamado a la quema o ms bien esa constatacin de que ya se est quemando la casa, o mejor aun, de que aunque se les age todo, y pataleen en la calles, y nos amenacen en las redes o nos amedrenten en medio de sumarios universitarios y juicios pblicos, lo cierto es
que ya les estamos quemando
la caza.

https://rufianrevista.org/quemar-la-caza-hacia-un-incendio-feminista/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter