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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-09-2018

Frankenstein y la criatura a la que no siempre entendimos

Ignasi Franch
El Salto

Las formas narrativas empleadas en el clsico de Mary Shelley le otorgan una riqueza que, a menudo, se ha pasado por alto. Las adaptaciones flmicas han ayudado a perpetuar el mito, pero tambin han contribuido a confinarlo en lecturas ms bien conservadoras.


La escritora Mary Shelley. MARA CASTELL SOLBES

En 1818 se public annimamente Frankenstein o el moderno Prometeo. Poco despus saldra a la luz su autora, la debutante Mary Shelley. Con ella, la literatura gtica comenzaba a poner los dos pies en la modernidad. La historia que cont es bien conocida: Victor Frankenstein es un estudiante que crea una vida humana a partir de trozos de cadveres. A partir de ah comienzan las interpretaciones. En el prlogo de la edicin de 1831, Shelley sugera que su novela no solo era una historia de atrevimiento prometeico, sino de irresponsabilidad del creador y abandono de su criatura. As, se abra el camino a la lectura biogrfica: la relacin entre Frankenstein y su hijo cientfico poda remitir a los vnculos de la escritora con su padre el filsofo y librero William Godwin y con su marido el poeta Percy Bysse Shelley.

La autora de Frankenstein haba nacido en el seno de una polmica pareja de intelectuales. Mary Wollstonecraft fue la autora de un ensayo clsico del feminismo, Vindicacin de los derechos de la mujer. Godwin, por su parte, era un antiguo sacerdote calvinista que se haba reconvertido en precursor del anarquismo. Wollstonecraft muri por complicaciones del parto de Mary, su segunda hija. La relacin que esta ltima mantuvo con su padre, emocionalmente distante, marcara sus dos primeras novelas: Frankenstein y Mathilda. Tambin lo hara el amor de los Shelley, que inclua dosis de resentimiento y frustracin. Con solo veinte aos, la escritora haba sufrido penurias econmicas, experiencias extremas y desengaos. En paralelo supo crear un mito moderno que perdurara.

QUIZ LA VERDAD NO EXISTE

Un interminable torrente de interpretaciones ha ido enriqueciendo la recepcin de la primera novela de Shelley desde que esta dej de considerarse una simple truculencia de la literatura gtica tarda. En Frankenstein, the man and the monster , Arthur Belefant expuso que algunas incoherencias de la novela podan revelar que, en realidad, el protagonista no consigui hacer vivir a su experimento. El libro sera, en buena medida, un delirio de su narrador.

La construccin de la obra facilita las lecturas encontradas. El libro toma forma de novela epistolar. Robert Walton, lder de una expedicin del Polo Norte, explica la experiencia a su hermana mediante cartas. Cuando encuentra a un Frankenstein agotado en la persecucin de su criatura, ambos traban una relacin basada en su reconocimiento mutuo como personas a la bsqueda de grandes gestas. El cientfico explica su historia a Walton, deseando que el fruto de sus ansias no se convierta para usted en una serpiente que le muerda, como me ocurri a m. El capitn transcribe el relato de Frankenstein para hacrselo llegar a su hermana. A su vez, dentro de esas explicaciones, se incluyen largos parlamentos de la criatura.

Shelley plante un juego narrativo de muecas rusas que conlleva algo ms profundo: un choque de verdades que anticipa el cuestionamiento posmoderno de la verdad nica. Una vez se comienza a dudar del punto de vista autocompasivo de Frankenstein, sus acciones admiten una lectura crtica. El cientfico es un egocntrico, de conducta errtica, que se desentiende de la vida que ha creado por motivos esencialmente estticos. Cuando la digestin del experimento le transtorna, emplea ms de un ao en recuperarse... y en realizar viajes tursticos. A pesar de todo lo acontecido, muere sin arrepentirse de ninguno de sus actos.

El choque de perspectivas entre Frankenstein y su criatura es evidente cuando esta ltima toma la palabra durante varios captulos. La criatura, vilipendiada por su creador, emerge como un ngel cado romntico que tambin remite al gusto de los Shelley por Rosseau o por la filosofa poltica del mismo William Godwin. El denominado monstruo es alguien que nace sin maldad, un anarquista intuitivo, que envilece a causa del rechazo social y la frustracin.

EL CINE: POPULARIZAR Y EMPEQUEECER EL MITO

Frankenstein se ha interpretado como una advertencia, en clave ntima y tambin en clave colectiva, sobre los peligros del progreso cientfico y sobre las posibles consecuencias negativas de la aplicacin irresponsable de ideas revolucionarias. Los cambios que la misma autora incorpor a la versin de 1831 de Frankenstein, quiz influidos por la necesidad de congraciarse con el albacea testamentario de su marido muerto, refuerzan sutilmente una lectura en clave conservadora. Y el cine ha contribuido a fijarla.

Una versin de las principales adaptaciones audiovisuales, La novia de Frankenstein, fue estrenada en 1935, cuando la censura de Hollywood era especialmente intensa. Los censores no solo se fijaban en las posibles infiltraciones del realismo literario contemporneo en el entretenimiento cinematogrfico: tambin clsicos como Anna Karenina eran objeto de mltiples revisiones. No debe extraar, por tanto, que una Mary Shelley flmica afirme al principio de la pelcula: Los editores no se dieron cuenta de que mi propsito era escribir una leccin moral sobre el castigo que recay sobre un hombre mortal que se atrevi a emular a Dios.

Este subrayado de las connotaciones sacrlegas de la creacin de vida, unido a la reaccin de unas instituciones bastante ausentes en la novela, han fundamentado la mirada cinematogrfica por defecto del mito frankensteiniano. Las tramas de investigacin policial o las imgenes de grupos de personas con antorchas han servido para impulsar desenlaces contrarreloj con los que emocionar y escenificar una vuelta al statu quo. Incluso la versin de Kenneth Branagh, promocionada como especialmente fiel al original literario, se tomaba bastantes libertades dramticas. Con todo, se daba ms espacio a la representacin de la criatura como un ser condicionado por el repudio de su creador.

Aunque se liman algunas de sus acciones u omisiones ms lamentables, el Victor encarnado por Branagh tiene algo del egocntrico romntico que aparece en la novela. En este aspecto, recuerda ms al original que el progresivamente despiadado doctor interpretado por Peter Cushing en las producciones de Hammer Films. Aun as, estas adaptaciones remitan al mundo gtico y a algunas situaciones y temas tratados por Shelley. En otros casos, la palabra Frankenstein solo ha servido de conjuro, de apelacin a la curiosidad del lector y a su atraccin por el mito. Uno de los ejemplos ms delirantes es Frankenstein conquers the world, dirigida por Ishiro Honda (Godzilla). Cualquier relacin tica o esttica entre esta pelcula de monstruos y el libro es pura coincidencia... con la excepcin de la consabida advertencia sobre los usos irresponsables de los avances cientficos.

MS HERRAMIENTAS PARA APRECIAR A MARY SHELLEY

La celebracin alrededor de Frankenstein o el moderno Prometeo ha trado algunas buenas noticias editoriales para los aficionados a la literatura gtica. Uno de los acontecimientos del bicentenario de Frankenstein en Espaa ha sido la publicacin de una edicion crtica de Mathilda (Ctedra, 2018) a cargo del especialista Juan Antonio Molina Foix. Mathilda fue la segunda novela de su autora, una obra breve concebida pocos meses despus de la publicacin de su pera prima. En ella se relata otra historia de confianzas y vnculos traicionados. Una joven, cuya madre muere pocos das despus de dar a luz, es abandonada por su padre, superado por el duelo. El posterior reencuentro entre ambos es una muestra evidente de las tendencias maniacodepresivas de la literatura romntica: los personajes pasan de felicidades absolutas a abismales pozos de desesperacin. Todo ello se adereza con multitud de referencias culturales grecolatinas, bblicas, del teatro elisabetiano o de poetas contemporneos.

Despojada de los juegos de perspectivas que enriquecen Frankenstein, la segunda obra de su autora se antoja ms limitada. Su intensidad emocional sostenida puede resultar algo risible a ojos contemporneos, pero la lectura no resulta precisamente blanda. En Mathilda no hay elementos fantsticos, pero s muchos horrores psicolgicos y pasiones destructivas. Para amenizar la narracin, se incluyen persecuciones a caballo, naturalezas tempestuosas, retiros atormentados y angustias inconsolables.

Esta nouvelle no ha sido la nica publicacin reciente alrededor del bicentenario de Frankenstein. Como suele pasar con ocasin de este tipo de efemrides, Frankenstein ha tomado las estanteras de las libreras mediante reimpresiones, nuevas ediciones ilustradas, reinvenciones (Frankenstein resuturado), ensayos originales (Mary Shelley i el monstre de Frankenstein, de Ricard Ruiz Garzn) o la traduccin al castellano de un ensayo que explora la biografa de Mary Shelley y de su madre (Mary Wollstonecraft, Mary Shelley, de Charlotte Gordon).

Entre las diversas ediciones del clsico que se han comercializado recientemente, destaca la ambiciosa Frankenstein anotado (Akal, 2018). Esta edicin crtica, a cargo de Leslie S. Klinger, incluye un generoso estudio introductorio, diversos apndices y centenares de notas explicativas. Como era de esperar, Klinger atiende especialmente a los cambios que introdujo la misma autora para la versin de 1831, y a los que introdujo Percy Shelley en el proceso de edicin del manuscrito publicado en 1818. El rol del poeta ha sido ampliamente debatido por la crtica, que otorga una importancia y un valor desigual a sus aportaciones. Trabajos como el de Klinger dan herramientas para que cada lector extraiga sus propias conclusiones.

La publicacin de Akal se suma a otras ediciones crticas como las realizadas por la historiadora Isabel Burdiel (publicada por Ediciones Ctedra), quien tambin ofrece un detallado estudio introductorio pero opta por una menor carga de anotaciones, y por una de las principales autoridades en la historia textual de Frankenstein, Charles E. Robinson (comercializada en traduccin castellana por Ariel). Todas ellas contribuyen a la comprensin de la narracin, decodifican o contextualizan algunas de sus referencias culturales, detallan en mayor o menor grado la evolucin de la novela en sus diferentes versiones y abren caminos interpretativos que exploran la riqueza del artefacto literario y reivindican la figura de Shelley.

@IGNASIFRANCH

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/literatura/frankenstein-y-la-criatura-a-la-que-no-siempre-entendimos



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