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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-09-2018

Sobre armas, empleos y tica

Isidoro Moreno
Diario de Sevilla


Andaluca ha vuelto a tener estos das el protagonismo que pocas veces tiene polticamente, hasta el punto de torcer el brazo de una ministra (Margarita Robles) consiguiendo que el Gobierno al que pertenece la desautorice. Como todos sabemos, hace unos das la ministra de Defensa inform de que se suspenda la entrega a Arabia Saud de 400 bombas o pequeos misiles "de alta precisin" cuya venta haba sido acordada por el anterior Gobierno. Incluso lleg a decir que se devolveran los poco ms de nueve millones de euros ya cobrados. En realidad, aunque esto se conozca menos, esas armas haban sido compradas por el Reino de Espaa a Estados Unidos y se revendan a Arabia Saud, supongo que dejando alguna jugosa comisin en algunos bolsillos. Dada la directa implicacin de ese pas en la guerra del Yemen y la evidencia de que ha utilizado bombas semejantes en recientes crmenes de guerra y matanzas de poblacin civil (ataques a autobuses escolares, a asistentes a bodas, a hospitales), la seora ministra debi tener un ataque de conciencia humanitaria e incluso, quiz, lleg a tomarse en serio la legislacin tanto internacional como espaola que prohbe la venta de armas a pases en guerra, y paraliz la entrega.

No tuvo en cuenta dos cosas: la muy estrecha relacin (sobre todo econmica) entre las familias reales de aqu y de all, y que los obreros de la baha de Cdiz reaccionaran con la contundencia que acostumbran cuando consideran que se pone en riesgo sus empleos, en concreto ahora la construccin de cinco barcos de guerra que ellos creen garantizan sus puestos de trabajo tres o cuatro aos. Respecto al primer asunto, como casi nadie ha comentado nada, dejo a los lectores libertad de imaginacin. Respecto a lo segundo, s se ha informado mucho. Los hijos (supongo que muchos lo sern) de quienes, hace unas dcadas, rechazaron reparar un barco de la armada chilena porque perteneca al Chile de Pinochet y mostraron su arrojo repetidamente en legendarias manifestaciones que perviven en la memoria colectiva y en canciones y coplas carnavaleras, se han movilizado ahora exigiendo al gobierno medidas para conseguir la confirmacin por parte de Arabia Saud de la vigencia de los contratos. A sabiendas de que estas medidas no podan ser otras que la rpida entrega de las cuestionadas bombas. Y lo han conseguido, con la ayuda de doa Susana Daz, que no dud en desestabilizar el gobierno de su propio partido con tal de conseguir, para ella, unos miles de votos en una provincia electoralmente difcil, como Cdiz, y con el apoyo, tambin, del alcalde gaditano y de los sindicatos "mayoritarios". Han sido pocas las organizaciones y colectivos que han hecho frente a la fcil demagogia del "pan para los trabajadores por encima de todo": un discurso populista y/o electoralista que no tiene en cuenta que ese pan puede estar ensangrentado (porque la fabricacin de artefactos de muerte solo puede producir sangre y dolor) y que, en todo caso, es pan para hoy y hambre para maana.

Las declaraciones de Borrell, que no ha tenido pudor en suplantar a su compaera de gabinete, y, ms an, las de la inefable ministra portavoz del gobierno (y responsable de Educacin!), para justificar la definitiva entrega de las bombas a los saudes, calmando con ello a estos y a los trabajadores de los astilleros gaditanos, rayan en el surrealismo y parecen inspiradas en los monlogos de Gila -recuerdan?-. Entre otras cosas increbles afirman, con cnico desparpajo, que, como son de alta precisin, las bombas "no se van a equivocar matando yemenes" (Isabel Cela dixit).

En realidad, el dilema del que tanto se habla estos das entre tica y estmago, entre una posicin que responda a los Derechos Humanos y a la legalidad internacional y espaola o la defensa innegociable del empleo, de cualquier empleo en cualquiera condiciones, aunque sea para fabricar artefactos de muerte, es un falso dilema producido por el pensamiento dominante neoliberal, que pretende convertirse en "pensamiento nico", con el fin de anestesiar al conjunto de la sociedad, incluida la otrora revolucionaria clase obrera, eliminando en nuestras mentes y en nuestras decisiones toda referencia tica. El verdadero dilema es otro: seguir aceptando el papel asignado a Andaluca por el capitalismo globalizado bajo la vigilancia de sus manijeros polticos: especializacin en turismo, agricultura insostenible e industrias de muerte o contaminantes -que es la fuente de la gran mayora de problemas que nos agobian- u oponerse a esta planificacin, que nos subalterniza an ms econmica y polticamente y nos degrada ticamente como Pueblo, planteando alternativas situadas en otra lgica diferente: una lgica de defensa de la vida, de valores morales igualitaristas y de solidaridad.

Isidoro Moreno es catedrtico de Antropologa y miembro del colectivo Asamblea de Andaluca.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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