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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-09-2018

Erradicar virus ideolgicos: campaa de represin contra los uigures

Human Rights Watch


Publicamos a continuacin el resumen del informe de la ONG Human Rights Watch sobre la represin a que se ven sometidos los uigures, de mayora musulmana, por parte del Estado chino, con medidas que incluyen el internamiento en campos de reeducacin. (Redaccin de Viento Sur)

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La formacin tiene un nico objetivo: aprender las leyes y reglamentos, erradicar de las mentes pensamientos de extremismo religioso y terrorismo violento y curar enfermedades ideolgicas. Si la educacin no da fruto, seguiremos impartiendo enseanza gratuita hasta que los estudiantes logren resultados satisfactorios y se graden sin problemas.

Discurso del dirigente de la Liga de la Juventud Comunista de China, seccin de Xinjiang, marzo de 2017

Lo que quieren es obligarnos a asimilarnos, a identificarnos con el pas, de manera que en el futuro el nombre de uigur no sea ms que un nombre, pero sin su significado.

Tohti, quien se fue de Xinjiang en 2017, marzo de 2018

El gobierno chino viene aplicando desde hace tiempo polticas represivas contra los pueblos trquicos musulmanes de la Regin Autnoma Uigur de Xinjiang (RAUX), en el noroeste de China. Esta actividad se ha intensificado enormemente desde finales de 2016, cuando el secretario del Partido Comunista, Chen Quanguo, fue trasladado de la Regin Autnoma del Tbet para asumir el mando en Xinjiang.

El presente informe ofrece nuevas pruebas de detenciones, torturas y malos tratos de naturaleza arbitraria y masiva practicados por el gobierno chino con los musulmanes trquicos en Xinjiang y detalla las prcticas sistemticas y cada vez ms generalizadas de control de la vida cotidiana en la regin. Estos crecientes abusos violan derechos fundamentales a la libertad de expresin y religiosa y a la intimidad, as como garantas frente a la tortura y juicios injustos. Ms en general, los controles gubernamentales sobre la vida cotidiana en Xinjiang afectan principalmente a los uigures y kazajos tnicos y a otras minoras, violando la prohibicin de toda discriminacin estipulada en el Derecho internacional.

El presente informe se basa principalmente en entrevistas con 58 antiguos residentes en Xinjiang, incluidos 5 exdetenidos y 38 familiares de detenidos. De las 58 entrevistadas, 19 personas haban abandonado Xinjiang desde enero de 2017. Proceden de las 14 prefecturas de Xinjiang.

En mayo de 2014, China lanz su Campaa de mano dura contra el terrorismo violento en Xinjiang. Desde entonces, el nmero de personas formalmente detenidas se ha multiplicado por tres en comparacin con el quinquenio anterior, de acuerdo con cifras oficiales y estimaciones de la ONG Defensores Chinos de los Derechos Humanos. El gobierno ha mantenido a personas en prisin preventiva en centros de detencin y crceles, que son instalaciones formales, y en campos de educacin poltica, que carecen de cualquier base en la legislacin china. A estos detenidos se les ha negado el derecho a un juicio justo y han sufrido torturas y otros malos tratos.

As, los medios internacionales en Xinjiang han centrado su atencin en los campos de educacin poltica. Pese a que el gobierno chino no facilita informacin pblica sobre el nmero de detenidos en dichos campos, estimaciones crebles sitan la cifra en alrededor de un milln. En estas instalaciones secretas, los internos estn obligados a someterse a cursos de adoctrinamiento poltico durante das, meses e incluso ms de un ao. No son pocos los casos en que personas uigures, especialmente de Hotan y Kashgar, en el sur de Xinjiang que las autoridades consideran focos antigubernamentales, informan de que la mitad o ms de sus familiares directos se hallan internados en campos de educacin poltica, en prisin preventiva o en la crcel. Por ejemplo, una mujer entrevistada declar que su marido, sus cuatro hermanos y 12 sobrinos es decir, todos los hombres de la familia estn detenidos en campos de educacin poltica desde 2017.

Se ha informado de muertes habidas en los campos de educacin poltica, suscitando sospechas respecto a posibles abusos fsicos y psicolgicos y al estrs provocado por las malas condiciones, la masificacin y el confinamiento indefinido. Aunque se presta atencin mdica bsica, las personas siguen detenidas incluso estando gravemente enfermas o siendo mayores; tambin hay adolescentes, mujeres embarazadas y amamantadoras, y personas discapacitadas. Antiguos internos informan de intentos de suicidio y severos castigos por desobediencia en los centros.

Portavoces oficiales chinos han negado que se hayan producido abusos; a su vez, califican dichos campos de centros de formacin profesional y formacin para el empleo para criminales implicados en delitos menores. Sin embargo, no permiten ninguna inspeccin independiente de esas instalaciones por parte de Naciones Unidas, organizaciones de derechos humanos ni medios de comunicacin.

En los ltimos aos, el gobierno chino ha destinado enormes recursos financieros, humanos y tcnicos al control social en Xinjiang. Las autoridades han contratado a decenas de miles de vigilantes de seguridad y han construido numerosas comisaras de conveniencia y puestos de control en la regin. Han seguido de cerca las redes familiares y sociales de la gente como indicadores de su grado de fiabilidad poltica. El gobierno detiene a personas y las somete a controles ms estrictos, no solo sobre la base de su propio comportamiento o creencia, sino tambin de los de miembros de su familia, una forma de castigo colectivo contrario al Derecho internacional en materia de derechos humanos.

Tal vez la medida represiva ms innovadora y preocupante en Xinjiang sea el uso por parte del gobierno de sistemas de vigilancia masiva de alta tecnologa. Las autoridades de Xinjiang proceden a la recogida masiva y obligatoria de datos biomtricos, como muestras de voz y ADN, y emplean inteligencia artificial y bases de datos masivos para identificar, caracterizar y seguir a todo el mundo en Xinjiang. Las autoridades contemplan estos sistemas como una serie de filtros que permiten seleccionar a personas que muestran cierto comportamiento o ciertos rasgos que segn ellas suponen una amenaza para el poder del Partido Comunista en Xinjiang. Estos sistemas tambin han permitido a las autoridades implementar un control muy selectivo, sometiendo a la gente a restricciones diferentes en funcin del grado de fiabilidad percibido.

Las autoridades han intentado justificar la mano dura y golpear con dureza a los supuestos terroristas y extremistas de una manera precisa y a fondo en nombre del mantenimiento de la estabilidad y la seguridad en Xinjiang. Portavoces oficiales de Xinjiang afirman que la raz de estos problemas est en las problemticas ideas de los trquicos musulmanes. Entre dichas ideas se incluyen lo que las autoridades califican de dogmas religiosos extremos y asimismo cualquier sentimiento de identidad china ajena a la etnia han, ya sea islmica, trquica, uigura o kazaja. Las autoridades insisten en que tales creencias y afinidades deben corregirse o erradicarse.

Durante los ltimos cinco aos ha salido a la luz una serie de incidentes violentos atribuidos a autores uigures en Xinjiang y otros lugares de China, y se ha informado de que combatientes uigures se han unido a grupos extremistas armados en el extranjero. El gobierno ha impuesto restricciones mucho mayores a los uigures que a otras minoras tnicas. Sin embargo, desde finales de 2016, los kazajos tnicos que viven en su mayor parte en el norte de Xinjiang han sido objeto, cada vez ms, de la Campaa de Mano Dura. Ahora bien, el objetivo difuso de la Campaa de Mano Dura de castigar y controlar a los trquicos musulmanes en Xinjiang en razn de su identidad no puede justificarse al amparo de la responsabilidad del Estado de garantizar la seguridad pblica.

El trato dado a todos los trquicos musulmanes en Xinjiang tanto los internos en centros de detencin como los que estn ostensiblemente libres presenta similitudes preocupantes. Dentro de los campos de educacin poltica, los internos estn obligados a aprender el chino mandarn, a cantar alabanzas al Partido Comunista de China y a memorizar normas aplicables ante todo a los musulmanes trquicos. Quienes estn en libertad han de asistir una vez a la semana, o incluso una vez al da, a ceremonias de izado de la bandera china, a sesiones de adoctrinamiento poltico y ocasionalmente a clases de chino mandarn.

Dicen a los internos que no les permitirn salir del campo hasta que hayan aprendido por lo menos un millar de caracteres chinos o que se considere que se han convertido en sbditos leales chinos; los trquicos musulmanes que viven fuera de los campos tienen restringida su libertad de movimientos, una medida que va desde el arresto domiciliario hasta la prohibicin de abandonar la localidad o el pas. Dentro de los campos, castigan a las personas que practican pacficamente su culto religioso; fuera, las restricciones religiosas del gobierno son tan severas que de hecho prohben el islam. En el interior, los detenidos son vigilados de cerca por los guardias y no pueden comunicarse con sus familias y amigos. Quienes viven en su casa son espiados por sus vecinos, agentes y sistemas tecnolgicos de control de masas, y no se les permite entrar en contacto con quienes se hallan en el extranjero.

La Campaa de Mano Dura de Xinjiang tambin ha tenido repercusiones en el extranjero. Las autoridades de esta regin han declarado delito punible mantener relaciones con extranjeros, lo que afecta sobre todo a personas con conexiones con una lista oficial de 26 pases sensibles, entre ellos Kazajstn, Turqua, Malasia e Indonesia. Personas que han estado en estos pases, que tienen familiares all o que se comunican por cualquier otra razn con habitantes de los mismos, han sido interrogadas, detenidas e incluso procesadas y encarceladas. Las personas entrevistadas informan de que incluso han detenido a quienes tienen contactos con pases que no figuran en dicha lista o que han sido sorprendidas utilizando WhatsApp u otros programas de comunicacin extranjeros. Y en los ltimos aos, el gobierno chino ha intensificado las presiones sobre otros gobiernos para que devuelvan a la fuerza a China a los uigures que viven en sus respectivos pases.

Human Rights Watch ha constatado asimismo que la Campaa de Mano Dura ha dividido familias, quedando algunos miembros en Xinjiang y otros en el extranjero, interceptados inesperadamente por el refuerzo de los controles de pasaportes en los cruces de frontera. En ocasiones ha habido nios retenidos en un pas sin sus padres. Dado que las autoridades de Xinjiang castigan a la gente que se comunica con sus familias en el extranjero, muchos entrevistados han declarado que han perdido el contacto, incluso con nios pequeos, durante meses o ms de un ao. Otros han declarado que sus familias, cuando logran comunicarse con ellas, han recibido instrucciones de las autoridades de presionarles para que vuelvan a Xinjiang, o de obtener informacin detallada sobre su vida en el extranjero. Debido a ello, muchos kazajos y uigures tnicos en el extranjero viven atemorizados y con ansiedad, especialmente en pases que mantienen estrechas relaciones con Pekn, pues sienten que se hallan a merced del gobierno chino pese a vivir al otro lado de la frontera o no tener siquiera la nacionalidad china.

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Las violaciones de los derechos humanos en Xinjiang tienen actualmente una amplitud y un alcance que no se conoca en China desde la Revolucin Cultural de 1966-1976. La creacin y proliferacin de campos de educacin y otras prcticas abusivas indican que el propsito de Pekn de transformar Xinjiang a su propia imagen y semejanza constituye una operacin a largo plazo.

Tambin es evidente que China no prev un coste poltico significativo de su campaa abusiva en Xinjiang. Su influencia global le ha ahorrado en gran medida toda crtica pblica. Y su posicin como miembro permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas implica que puede vetar cualquier accin internacional, ya se trate de sanciones impuestas por el Consejo, ya de querellas criminales ante la Corte Penal Internacional, a la que China no se ha adherido.

Los obstculos polticos para reclamar responsabilidades a China por sus violaciones no eximen a Naciones Unidas y los gobiernos de su deber de proteger los derechos humanos. Deben recurrir a foros internacionales, como el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, para llamar la atencin del mundo sobre estas cuestiones, en particular en la Revisin Peridica Universal de China, y proponer una accin concertada, como el establecimiento de un mandato especial de investigar la Campaa de Mano Dura. Si Naciones Unidas no establece un mecanismo para investigar los abusos en Xinjiang, los gobiernos interesados deberan crear el suyo propio para reunir pruebas de detenciones arbitrarias y otros abusos.

Si estas iniciativas no consiguen cambiar la poltica china en Xinjiang, los gobiernos deberan adoptar de todos modos medidas unilaterales para enviar un mensaje firme a las altas esferas del gobierno chino de que ponga fin a esas grotescas violaciones. Los polticos deberan aprovechar todas las oportunidades para echar en cara pblicamente al presidente Xi los abusos de su gobierno en Xinjiang.

El secretario del partido Chen Quanguo y otros altos cargos responsables de la Campaa de Mano Dura deberan ser objeto de sanciones selectivas, mediante instrumentos como la Ley Global Magnitsky de EE UU y los protocolos de concesin de visados. Habra que imponer mecanismos adecuados de control de exportaciones para denegar a China tecnologas que faciliten los abusos. Y los gobiernos deberan adoptar medidas para ayudar a sus propios ciudadanos perjudicados por las polticas chinas en Xinjiang, concediendo el asilo a quienes corren el riesgo de ser devueltos a Xinjiang para ser perseguidos. Asimismo, deberan investigar la intimidacin por parte del gobierno chino de las comunidades trquicas musulmanas de la dispora e invocar la legislacin nacional. Los gobiernos interesados deberan asegurar el seguimiento de los cambios en materia de derechos humanos en Xinjiang, incluida la creciente represin gubernamental de la poblacin trquica musulmana, a fin de asegurar una respuesta internacional rpida, incluida la condena pblica y sanciones selectivas.

Fuente: Human Rights Watch, 9-9-2018 https://www.hrw.org/ Traduccin de Viento Sur

https://www.vientosur.info/



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