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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-09-2018

Razones por las cuales el pueblo an no estall contra Macri y su banda
Diques

Gustavo Robles
Rebelin


El pueblo argentino est siendo brutalmente apaleado y saqueado por las polticas del gobierno del criminal Mauricio Macri y su Banda, comnmente llamada Alianza Cambiemos (PRO-CC-UCR). El ajuste y los tarifazos constantes hacen que millones de seres humanos no puedan pagar los servicios bsicos para tener una vida digna, como la electricidad, el gas o el agua, el transporte o los combustibles. La actual crisis econmica, la fuga de capitales propiciada por el gobierno, que gasta millones de dlares diarios del prstamo del FMI para frenar el dlar, a pesar de lo cual en un ao ha aumentado ms del 100%; la inflacin incontrolable que en 2018 apunta al 45%, superando el 110% en el periodo macrista; ya producen lo ms temido para todo pueblo: que los ingresos no alcancen ni siquiera para acceder a la canasta bsica de alimentos. En Argentina hay enormes bolsones de pobreza muchos ms de lo que indican las insensibles y mentirosas estadsticas oficiales-, millones de nuevos pobres y el hambre comienza a enseorearse en todo el territorio nacional.

Quien camina las barriadas populares, es consciente de que la paciencia se ha terminado hace rato. El esto no se aguanta ms, o hay que echar a este hdp, se escuchan en cada manzana del pas. En toda familia hay alguien que ha perdido su trabajo y debido al proceso inflacionario, la miserable ayuda que llega del Estado se lica en una expresin ms que humillante. Los cortes de servicio se multiplican y la bronca y la organizacin barrial y popular tambin. Se siente el odio hacia el opresor, se mastica la rabia por el hambreador, la bronca es un volcn a punto de explotar.

Un nuevo Argentinazo, similar al que ocurri en el 2001 y que sacudi los cimientos de la organizacin poltica del pas, se vislumbra en el corto plazo. Pero esa certeza se viene profetizando desde el comienzo de la administracin del lavador offshore. Y ante tanta brutalidad gubernamental, cabe preguntarse por qu esta sociedad no ha estallado por el aire an.

Cules son los factores por los cules, ante tanto despojo, el pueblo no ha explotado y ganado las calles?

Como se ha dicho en infinidad de ocasiones, el sistema capitalista no es slo un rgimen poltico y econmico, un sistema basado en un modo de produccin desigual alrededor del cual se erige el ordenamiento social consecuente, sino que de l surge una determinada cultura, una determinada forma de ver la sociedad, la vida y el cosmos. Esa cultura, que emana del pensamiento burgus, se impone en la consciencia de sus explotados.

Cultura que se manifiesta con matices en cada pueblo, segn el desarrollo de la lucha de clases en cada parte del mundo. En nuestro pas, la marca de la ltima Dictadura y su genocidio ha calado profundo en la consciencia de quienes la sobrevivieron y de las generaciones posteriores. Las clases dominantes impusieron un concepto de democracia bastante lejano al verdadero significado de la palabra, haciendo prcticamente un culto de las normas republicanas cuya legitimidad no puede discutirse so pena de ser tildado de golpista, destituyente, antidemocrtico a quien se atreva a cuestionarla. Para ello, los medios de comunicacin, concentrados en pocas y poderosas manos, han cumplido y siguen cumpliendo un rol fundamental. De ese modo, qued instalado que las normas de nuestra republiqueta subdesarrollada, semicolonial y tremendamente injusta y desigual, son la acabada expresin del concepto de democracia. No importa si no hay justicia, no importa si se destruyen derechos adquiridos y se talan de raz los necesarios por otorgar, no importa si aumentan el hambre y la pobreza, no importa si se reprime la justificada protesta, no importa si se mata por la espalda al que alza su voz: lo nico que importa son las formas institucionales, de instituciones que hacen exactamente lo contrario de lo que le hacen creer al pueblo que deben hacer.

Violentos no son los que hambrean y reprimen, sino los que reaccionan contra ellos.

Eso, en realidad, nada tiene que ver con democracia.

Nada tiene que ver con el concepto de democracia que el Congreso vote leyes que roban a los jubilados, como el 18 de diciembre pasado cuando el oficialismo le esquilm $100 mil millones a los viejos de nuestro pas.

Nada tiene que ver con la democracia el hecho de que los senadores voten contra la soberana de las mujeres sobre sus cuerpos, mucho menos cuando ms de dos millones de ellas se movilizaron bajo las peores condiciones climticas para que hicieran lo contrario.

Nada tiene que ver con la democracia que las escuelas exploten por desidia y abandono gubernamental, matando trabajadores de la educacin, a pesar de las multitudinarias movilizaciones y carpetazos docentes que avisaban del peligro inminente, por las condiciones lamentables en las que deben trabajar por salarios de miseria.

Nada tiene que ver con la democracia endeudarse con los buitres de afuera, sin pasar por el Congreso (an este nefasto Congreso!) y de espaldas al pueblo.

Nada tienen que ver con la democracia la baja de subsidios a la discapacidad, a la niez en zonas lejanas y desfavorables, el acceso a los remedios para los que menos tienen. Tampoco los salarios miserables, los despidos y la angustia infinita para los ms humildes.

Nada tiene que ver con la democracia una institucionalidad que deja afuera de sus cifras a los que no estn conformes, como a los que no van a votar o lo hacen en blanco en los procesos electorales, para as inflar los nmeros de apoyo a los funcionales al sistema. Nada tiene que ver con la democracia un gobierno que con slo el 30% real de apoyo popular gobierne como si fuese mayora.

Dentro de la institucionalidad que han modelado los dueos del poder econmico para su provecho, no es ilegal y es tolerado por los voceros de la corporacin meditica el hecho de que los buitres del poder financiero produzcan corridas bancarias que los llenan an ms de plata a costa del sufrimiento del pueblo. Nadie va preso por eso, y slo puede causar lamentos ms serios desde los medios al servicio del sistema, si llegan a hacer caer un gobierno con sus fechoras. En ese caso, no piden represin ni mano dura.

Pero si es el pueblo o parte de l, el que genera zozobra institucional con huelgas, movilizaciones y piquetes, sacan de sus arcones toda la artillera pesada de argumentaciones contra los sediciosos, y piden la peor de las condenas posibles para ellos.

En serio a eso se le puede llamar democracia?

Atado a esa conciencia colectiva, impuesta por sus beneficiarios corporativos, el pueblo no delibera ni gobierna por coaccin constitucional, dejando en manos de representantes la discusin poltica para la organizacin del Estado. La lucha de clases intenta de ese modo ser amaada para beneficio de unos pocos, pero eso es una utopa de derecha que no puede durar ante la eternizacin de las injusticias. Quiz estemos viviendo un proceso que lleve al quiebre de ese encorsetamiento, aunque por ahora se mantenga y son las propias formas de organizacin poltica, social y gremial del pueblo en sus diferentes expresiones las que se encargan de plasmarlo en lo concreto, desde las tradicionales hasta las que dicen querer cambiarlo todo.

En la coyuntura actual, los factores que se constituyen como diques de contencin de la bronca popular e impiden la posibilidad de una pueblada, se podran enumerar de la siguiente manera:

1- Los partidos polticos del sistema en la oposicin. Con un oficialismo dbil y en minora en el Congreso Nacional, son los que sostienen el status quo por tradicin y convencimiento ideolgico. Posibilitan la gobernabilidad de un gobierno que destruye la vida de sus gobernados. Entre ellos sobresale el llamado PJ dialoguista, una caterva de impresentables que en aras de la institucionalidad, no para de traicionar los intereses populares. Son cmplices de la tortura a la que someten al pueblo. Tambin la dirigencia kirchnerista, que a pesar de su retrica duramente opositora, apunta al recambio presidencial recin para el 2019, mientras el caos y las injusticias se profundizan, en contradiccin con las aspiraciones de su base militante o sus simpatizantes, que quisieran terminar con este periodo nefasto ya mismo.

2- La podrida burocracia sindical cgtista. Se han gastado toneladas de palabras para sealar a estas lacras como cmplices de todas las polticas de saqueo a los trabajadores no slo hoy, sino desde hace dcadas. Se han constitudo en verdaderos diques de contencin de la bronca popular, adormeciendo o impidiendo la protesta del movimiento obrero, gracias a lo cual el oficialismo ha podido durar hasta la actualidad.

3- La dirigencia sindical medrosa, institucionalizada dentro de los marcos de los intereses de la burguesa, y/o subsumida a las polticas e intereses de partidos polticos que creen que a Macri y su Banda hay que echarlos, pero en 2019 y a travs de las urnas, desdeando el sufrimiento de las masas asalariadas. Las CTA son clara representacin de ese sector, ms all que, unidas y de la mano con el sindicalismo reunido en el espacio denominado 21F parecen marchar hacia un horizonte de mayor combatividad.

4- El ms importante de todos los factores que han evitado un estallido social en el pas es, sin dudas, la accin de contencin que han elegido ejercer la mayora de los movimientos sociales. Estas organizaciones, adems de contribuir a la divisin del campo popular, mueven multitudes enormes de personas slo para peticionar o a lo sumo exigir ddivas del Estado burgus, sostenindose en los lmites de la lucha reivindicativa, con lo cual hacen poltica pero no a favor de la liberacin de las masas que manejan, sino para mitigar la miseria a la que las condenan. Como muestra basta escuchar a uno de los mximos referentes del sector, Juan Grabois, vocero del Papa, que no se cansa de decir que hay que tener cuidado con las instituciones, las mismas que hambrean a las personas que l entre otros- alimenta en sus comedores.

5- La izquierda electoralista, que se dice revolucionaria pero pone su inters por las urnas por encima de las luchas necesarias, y el particular por encima del colectivo de clase y hasta el ideolgico, por lo que increblemente sigue dividiendo un espectro poltico-ideolgico que debera estar unido y tener un peso determinante en una crisis como la actual, que contiene todas las condiciones objetivas para transformarse en revolucionaria, pero que derrumban al atentar contra las subjetivas. El cuidado que tienen estos sectores con las formas institucionalizadas los ubican claramente como la izquierda del sistema.

6- La izquierda no electoralista, que parece tener en claro que el escenario electoral puede y debe ser slo tctico, que apunta a la rebelin popular como mtodo realmente democrtico para terminar con sus opresores, pero que con su sectarismo salvo contadsimas excepciones- impide la conformacin de espacios de lucha tcticos que puedan legitimarse ante los trabajadores para llamar a las masas a la lucha contra el gobierno antiobrero desde una postura coherente.

Todos estos sectores, en mayor o en menor medida, podran convocar a miles de personas al centro poltico del pas a concentrarse para exigirle la renuncia al gobierno en pleno. Sin embargo no lo hacen, conscientemente, algunos por convencimiento, otros por oportunismo, otros por sectarismo. Todos, le dan la espalda al sufrimiento del pueblo.

La lucha de clases se da con las dirigencias a la cabeza o a pesar de ellas. Un fuerte cuestionamiento a esta democracia surgida de la Dictadura que no ha solucionado los problemas, anhelos y angustias de la poblacin asalariada sino ms bien, las ha empeorado, est en el horizonte no muy lejano. Esa bisagra se llevar puestas a las direcciones que no hayan sabido entender lo que se viene y ser el punto de partida de una nueva sociedad.

Lo concreto, lo necesario, lo imprescindible hoy en da, es generar una masa crtica que pase por arriba los tabes conservadores que han instalado los privilegiados del sistema burgus y conforme un movimiento para derrotar y echar al gobierno mafioso y semi dictatorial de Macri y su Banda, como punto de inflexin hacia la construccin de una sociedad distinta de la que vivimos. Si no somos capaces de vencer a este gobierno que se sostiene con un respirador artificial y agoniza irremediablemente, mucho menos podemos pensar en cambios de raz para nuestra sociedad.

Para lograr el objetivo de sacar al macrismo del gobierno y mellar el poder burgus, no hay otro camino que un frente de lucha lo ms amplio posible. Eso slo suceder cuando todos los sectarismos caigan, cuando todas las mezquindades sean borradas, pero tambin cuando se entienda que para hacer poltica en serio se necesita un cierto grado de pragmatismo; que para objetivos distintos deben construirse unidades distintas. No es lo mismo un frente de lucha contra un enemigo comn de adversarios polticos, que un frente poltico que proponga una forma de organizar la sociedad. Para el primero se puede ser elstico en lo ideolgico, para el segundo, no. All est la respuesta para quienes desde el purismo prefieren la nada a dar un paso en la direccin correcta, mientras los humildes ven arrasada su vida por las lacras a las que dicen combatir.

Nos han hecho creer que es atentar contra la democracia voltear a un gobierno haga lo que haga, as est saqueando nuestras riquezas, entregndolas al imperialismo, arrasando derechos, sembrando pobreza, destruyendo las vidas de los asalariados, violando las garantas constitucionales, los derechos civiles y hasta la presuncin de inocencia como lo est haciendo el actual. La historia de la humanidad nos ensea que las leyes, las instituciones e incluso las concepciones culturales no son inmodificables, mucho menos cuando son injustas y afectan a las mayoras. No hay nada ms democrtico que un pueblo ejerciendo sus derechos e imponiendo su voluntad, arrasando las trabas que lo condenan a una vida de miserias. En ese sentido, no ha habido hecho ms democrtico en la historia reciente de nuestro pas que las gloriosas jornadas de diciembre del 2001.

Hacia ese horizonte debemos marchar.

Fuera Macri YA! porque el hambre y la angustia no pueden esperar ms

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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