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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-09-2018

El miedo a la revolucin del saber

Eugenio Ral Zaffaroni
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La ignorancia siempre fue condicin del sometimiento: hace doscientos aos, en Estados Unidos, se penaba a quien ensease a leer y escribir a un esclavo; si quien lo haca era negro, la pena era de azotes.

En la Argentina tuvimos la suerte de que los proyectistas del pas oligrquico del siglo XIX montasen un control social homogeneizante del variopinto transporte masivo de poblacin europea, tambin mediante la enseanza primaria obligatoria en la escuela pblica y laica. Fue una ventaja innegable, por ms que estuviese acompaada con una segunda etapa de domesticacin de hombres mediante el servicio militar obligatorio y, para los indeseables, la ley de residencia del autor de Juvenilia y nuestra Siberia de Ushuaia. Con las mujeres no era necesario nada de eso, pues se las controlaba indirectamente mediante el patriarcado.

De toda forma, se reparti instruccin, aunque sin exagerar, porque el nivel universitario segua estando reservado a una minora. Con la Reforma de 1918 entr ms plenamente la clase media a nuestra vida universitaria. La gratuidad la complet el peronismo en 1949. Sin Yrigoyen y Pern no sabemos cuntos de nosotros no hubisemos podido llegar a la universidad. Por suerte, la historia no se escribe con potenciales.

Esa apertura a la clase media y a algunos esforzados ms humildes, produjo toda clase de profesionales, muchos brillantes, pero no se debe pasar por alto que tambin salieron de nuestros claustros algunos personajes que Max Weber clasificara en sus tipos ideales como especialistas sin corazn, o sea, quienes saben todo de su especialidad, pero ignoran el resto y tampoco quieren saber al respecto.

Este producto se combin frecuentemente con el meritocrtico individualista radicalizado, que alucina que todo lo obtenido se debe a su esfuerzo personal, como si no existiese el Estado, la sociedad, la cultura, el prjimo, o sea, slo l aislado en un autoclave. De esta ensalada result el medio pelo que caricaturizaba Jauretche, con las incontables variables de sonseras argentinas que siguen hasta el presente. Es decir, que nuestra universidad produjo personas brillantes y lcidas, pero tambin contribuy a sembrar el odio del eterno gorilismo argentino, antiyrigoyenista en 1930, antiperonista en 1955 y anti todo lo popular y solidario hasta hoy.

De todas maneras, la gratuidad universitaria no era suficiente para abrir las puertas de la vida acadmica a toda nuestra juventud. Los jvenes humildes de los conurbanos profundos y los que vivan en las provincias alejados de las sedes universitarias, no podan ingresar a los estudios terciarios, salvo casos excepcionales de casi herosmo o, al menos, de fuerte empecinamiento por el saber. Los pibes trabajadores deban viajar horas o tratar de sobrevivir lejos de sus familias, adems de los inevitables gastos en textos, material, etc.

Fue en las ltimas dcadas que las nuevas universidades nacionales convocaron a los jvenes de las clases trabajadoras, no slo en el conurbano bonaerense sino tambin de los rincones lejanos de nuestras provincias. El impulso que recibieron esas universidades dio lugar a un espectculo maravilloso. Hay pibes y pibas universitarios que viven en barrios precarios, en villas. A veces nos emociona hallar al padre jubilado que compensa su frustracin juvenil- junto al hijo en la misma aula. No es cierto que los pobres no van a la universidad, se equivoca la gobernadora, quiz debi sincerar su pensamiento y decir que los pobres no deberan ir a la universidad.

Por cierto, no faltan los crticos que observan que hay mucha desercin. Es posible, pero al menos esos pibes y pibas llegaron a la universidad, y quienes desertan quiz sean maana dirigentes sindicales, legisladores, intendentes, gobernadores, algo habrn aprendido, en modo alguno se trata de un esfuerzo o dispendio intil para el Estado, salvo para quienes piensan que repartir conocimientos aunque no terminen en un diploma- es algo socialmente negativo.

Lo que molesta al elenco gobernante y al gorilismo ancestral es que esta entrada de nuevos estudiantes provoca un cambio cualitativo al que temen los pocos lcidos del pobre elenco gobernante y que los ms, menos lcidos, se limitan a intuir. Ese pibero de chicos y chicas que entr a la vida universitaria trae consigo sus vivencias infantiles y adolescentes, preguntan y van tomando consciencia de la larga discriminacin clasista y hasta racista de que son vctimas los suyos y ellos mismos y, por ende, no se conforman con especializarse, sino que quieren saber ms y ms sobre el resto, sobre la Nacin, la historia, la sociedad, el mundo en que les toca vivir.

El elenco gobernante sabe o intuye que estamos enseando al pibero pobre el know how que ellos queran monopolizar y que lo aprende rpido, al tiempo que van sabiendo que son vctimas del programa de endeudamiento (o de administracin fraudulenta) del actual gobierno y de los que lo precedieron en las anteriores etapas de entreguismo colonialista que sufri nuestra Nacin.

Esto horroriza al elenco gobernante y al eterno gorilismo, que con gritos chillones reclaman la poltica fuera de la universidad, como si no fuese funcin de ella tambin la de generar buenos ciudadanos y no los especialistas meritocrticos sin corazn. La universidad (la univesitas, el universo todo uno), es por excelencia el lugar donde todo debe ensearse, tratarse y discutirse. Reducir la universidad a una fbrica reproductora de ese producto hbrido de alta peligrosidad social es, sencillamente, pretender que pierda su esencia y su razn de ser que, justamente es lo que se proponen los pedigeos que, con la escudilla en mano, se sientan en las escaleras del Fondo Monetario Internacional.

Los agentes de este totalitarismo corporativo financiero (slo enmascarado con la ideologa del neoliberalismo), saben muy bien que cuando los excluidos dispongan del know how disputarn con ellos y lo harn con ventaja, porque como son pobres tienen ms tiempo que los tteres locales de transnacionales. Saben tambin que eso es incompatible con su proyecto de sociedad 30 y 70 (70% de excluidos), pero por sobre todas las cosas, algunos de los ms lcidos pocos por cierto- saben algo que es mucho peor para ellos: el sistema no est hecho para resistir esa inclusin que, de producirse, lo hace estallar y pone en movimiento una nueva dialctica.

Esa sera la verdadera revolucin, la revolucin del saber, la revolucin pacfica que no pueden tolerar. Los descendientes de quienes para escndalo de nuestras oligarquas- en 1916 desataron las caballos del coche que llevaba a Yrigoyen a la Casa de Gobierno, de los que en 1945 refrescaron sus pies en la fuente de la Plaza de Mayo, de los que en 1955 fueron ametrallados en el mismo lugar, van siendo nuevamente incorporados, pero la incorporacin en el siglo XXI debe ser por medio del saber, del know how, ahora no basta con adiestrar los brazos, es necesario preparar las neuronas, romper el monopolio del saber y empoderarse del conocimiento.

Hoy no se hace una revolucin tomando por la fuerza, violentamente, el palacio de invierno y derrocando zares, porque, adems de que la violencia provoca violencia y a la larga casi nada ms, no hay ms zares ni existe un poder concentrado en ningn palacio. El cambio social profundo, inclusivo, la revolucin del siglo XXI se hace apoderndose del conocimiento, que la elite se empea en monopolizar. La persona que carece de conocimiento est destinada a ser subalternizada en la sociedad actual, al igual que la nacin que carece de desarrollo cientfico lo est en el concierto mundial. Las elites saben que financiar universidades nacionales es serruchar la rama en que estn sentados. Por eso, tienen miedo.

El miedo impulsa al colonialista elenco gobernante a sostener que hay demasiadas universidades, en una versin actualizada de la tctica esclavista bicentenaria norteamericana. Por eso no slo reducen los presupuestos universitarios, desfinancian el desarrollo tecnolgico, desmantelan proyectos, persiguen penalmente a los rectores (con el abuso de poder de algn fiscal de los que ponen el cuerpo), sino que incluso quieren acabar con lo rescatable del programa de control social del siglo XIX, insultan y difaman a los maestros y profesores, les retacean aumentos, precarizan escuelas, mandan matones a secuestrar maestras.

Los docentes de todos los niveles nos hemos convertido en un peligro para este gobierno que, cada da, parece ms cercano a un rgimen (si es que ya no lo es). Ahora no distinguen entre esclavos y no esclavos al penalizar a quienes cometen el tremendo delito de ensear y a todos nos quieren tratar a los azotes.

En este contexto persecutorio y difamador, el oficialismo incurri en la hipocresa de querer participar en un homenaje a Alfredo Bravo. Por suerte lo pararon, advirtiendo que Alfredo estara hoy de paro. Quienes tuvimos la suerte de conocerlo sabemos que no slo estara de paro, sino que dira cosas irreproducibles, con las que tambin ensea un buen maestro cuando es menester decirlas. Nos falta Alfredo, Mary Snchez y otros, pero tenemos maestros, universidades y nuestro pibero haciendo la revolucin silenciosa del saber. No podemos detenernos.

E. Ral Zaffaroni. Profesor Emrito de la Universidad de Buenos Aires

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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