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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-09-2018

La memoria es signo de esperanza

Cristbal Len Campos
Rebelin


El mundo se rige por la soberbia del poder, Ayotzinapa est ms cerca de Tlatelolco de lo que la geografa fsica podra decir, el calendario de la muerte que cada ao trazan los jerarcas de la desesperanza los hermana, no hay casualidades, no las hay, apenas en unos das se cumplirn cuatro aos de la desaparicin de los 43 normalistas, tan slo en unas semanas la masacre del 2 de octubre cumplir cincuenta aos, tantos das, tantas horas, tanto dolor, el silencio sigue siendo el mismo, no se sabe lo que todos sabemos, se calla lo ya dicho, se evita nombrar lo que con sangre a escrito su nombre, parecera que funciona, dirn riendo que han vencido, que las pruebas se quemaron tan rpido como un instante, mas lo que se calla en lo profundo del corazn no alcanza jams olvido, y es que nuestro corazn, late, cada da late ms fuerte devolvindonos la esperanza.

El movimiento del 1968 gener un renacer social, critic cada una de las estructuras de aquella poca, profundo reclamo de cansancio y hasti, los roles de gnero, la poltica, la democracia, el gobierno, el poder y mucho ms fue cuestionado, los simientes de lo que se crea sagrado fue sacudido por las pisadas certeras de la juventud que dijo basta. Hoy vimos tiempos definitorios, de nuevo el grito que exclama sean removidas las simientes surge desde lo profundo, desde abajo, donde habitamos quienes damos forma a las sociedades. Ayotzinapa es un dolor fresco, Tlatelolco es el reuma de un sistema podrido sostenido por sus lacayos que con sus manos sostienen lo ya derruido. No hay casualidades, no las hay, hoy seguimos exigiendo justicia y sumando voces para este mundo transformar. Los estudiantes salen de nuevo a las calles, organizan asambleas, exigen sus derechos, inyectan frescura a este otoo.

Entre tanta muerte, entre tanto cinismo, hay luces de esperanza, los padres de los normalistas ejemplifican la grandeza del amor y la fortaleza de la conciencia que despierta en el rojo amanecer, Ayotzinapa tiene en ellos su expresin de vida. En Tlatelolco an se enmudecen muchos nombres, los centenares de desaparecidos no llenan libretas ni sus rostros conocemos, annimas deudas, impunes sus verdugos se repiten cada ao, cincuenta aos de un dolor inagotable y a pesar de todo, de tanta muerte: seguimos cantando!

En Tlatelolco se pretendi aniquilar a una generacin, se propuso la bengala con sus tonos de guerra opacar las luces de la razn, esa tarde, esa noche, naci la conciencia que hoy vamos consolidando, se fortalece en los jvenes que recuerdan, que hacen suyo los reclamos de un tiempo no vivido, se reproduce en las mujeres que luchan por ser libres, en los intelectuales que siguen declarando la verdad sin importa tanta censura y tanto asesinato de periodistas, se refuerza en las calles autogestivas, en los barrios autnomos, en la autogestin acadmica que tanto pugno Jos Revueltas, en las comunidades zapatistas, en los okupa, en los que gritan no al poder y s a las estructuras horizontales, se genera y se re-significa cada vez que un muchacho lee y conoce un poco de tanta historia negada, en cada nio que aprende a observar y aprecia lo que nadie puede negar de nuestra realidad social. Cada vez que desde lo ms adentro gritamos prohibido prohibir!

Pendiente hay mucho, tanto, avanzamos pero nos falta, no alcanzamos an lo justo, la justicia, se necesita reivindicar, conocer los nombres, limpiar las crceles de presos polticos y poner en alto, en los ms alto a quienes hoy informan, a quienes su vida entregan por el ideal, por el sueo, por la verdad, la verdad cierta, la real, no esa mentira de telenovela, no las frases huecas y los discursos inflados, hay que conocer, hay que sembrar esperanza para cultivar utopas.

No hay casualidades, no las hay, nada es casual, la muerte es presente como pasado, la burla cnica es la cena de quienes alimentan el terror, Tlatelolco en la memoria es signo de esperanza, y es que aunque pudiera parecer escabroso es un hecho palpable, de la muerte viene la esperanza, cuando la conciencia fomentamos entre tanta efemride de dolor.

Cristbal Len Campos. Integrante del Colectivo Disyuntivas

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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