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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-09-2018

El auge del teatro poltico arremete contra el sistema

Miguel ngel Villena
El diario


- Obras comprometidas y crticas con el capitalismo se extienden desde los teatros pblicos a las salas alternativas, en un fenmeno creciente de resistencia cultural

- "Vivimos un momento teatral muy interesante, fruto en parte de la precariedad social y de la necesidad de una tica de la resistencia", explica Alfonso Armada

El actor Israel Elejalde en uno de los discursos ms intensos de la obra

El actor Israel Elejalde, en la funcin 'Un enemigo del pueblo' VANESSA RBADE

 

El patio de butacas transformado en asamblea durante la representacin de Un enemigo del pueblo y el actor Israel Elejalde respondiendo de este modo al pblico que lo ha interpelado: "Cuando el Parlamento se convierte en un teatro, el teatro debe asumir el papel del Parlamento". Las funciones en el teatro Pavn de esta adaptacin libre de lex Rigola del clsico de Henrik Ibsen vienen a sumarse al auge en Espaa de un teatro cada vez ms poltico que cuestiona a tumba abierta el capitalismo con el trasfondo de una corrupcin que se ha convertido en sistemtica y que va mucho ms all de una crisis coyuntural.

"El teatro poltico ms grande", seala el autor y director teatral Juan Mayorga, "se produce cuando las obras hablan de su tiempo y, a la vez, abordan algo universal como la fragilidad del ser humano. En esa lnea encontramos desde los clsicos griegos a Ibsen o Brecht pasando por autores espaoles del Siglo de Oro".

Nria Espert en 'El pan y la sal'

Nria Espert en 'El pan y la sal' BELN HERRERO

 

As las cosas, este renacimiento del teatro poltico en nuestro pas, cuyo antecedente ms cercano sera la eclosin de los grupos independientes durante la Transicin, inunda cada vez ms las carteleras de las principales ciudades. Desde espacios alternativos como La Cuarta Pared , con su Nada que perder , hasta teatros pblicos como el Espaol y el Canal con montajes como El pan y la sal y Lehman Trilogy pasando por salas comerciales con Voltaire y Rousseau o por recientes xitos comerciales de obras como El crdito , de Jordi Galcern, o Mueca de porcelana , de David Mamet, la lista resultara casi interminable.

Experiencias rompedoras para pblicos transversales

De hecho, esta tendencia ha propiciado la aparicin de experiencias rompedoras en el mundo de la escena como el Teatro del Barrio o el Pavn Kamikaze , ambas en Madrid, por citar tan slo dos ejemplos. Lo curioso y en cierto modo sorprendente de este auge del teatro poltico apunta a una entusiasta respuesta del pblico que llena, en general, las salas donde se representan estos montajes que, durante dcadas, fueron tildados por muchos aficionados de aburridos y panfletarios.

Y se trata, adems, de un pblico muy transversal en edades, procedencias y gustos artsticos. Tal vez los espectadores se vean reflejados, concernidos o afectados por esa corrupcin que se muestra sobre las tablas como una lluvia fina que gotea desde las alturas del poder y empapa a toda la sociedad.

Los protagonistas de la obra de teatro 'Lehman Trilogy'

Los protagonistas de la obra de teatro 'Lehman Trilogy' PEPE H.

 

"Mucha gente", explica el periodista y dramaturgo Alfonso Armada, "se siente desencantada con el sistema y con sus instituciones y busca otras vas de intervencin poltica. En este sentido, el teatro puede actuar como una forma de contrapoder que recoge las inquietudes ticas y les da una traslacin poltica. Vivimos un momento teatral muy interesante, fruto en parte de la precariedad social y de la necesidad de una tica de la resistencia".

Como buen conocedor de la realidad cultural de este pas, Armada reconoce que el teatro se ha convertido en una punta de lanza contra el sistema con mayor fuerza que otras expresiones artsticas como el cine o la literatura. "Podra decirse", comenta, "que el teatro tiene el radar ms desplegado frente a la realidad social y establece adems una relacin muy directa entre la escena y los espectadores en una poca en la que empezamos a notar una cierta fatiga digital".

Apelar a la responsabilidad del espectador

Desde escenarios muy diversos se plantean multitud de preguntas e interrogantes, siempre con la crisis de fondo, en una rueda interminable que ejemplifica a la perfeccin el montaje colectivo Nada que perder , dirigido por Javier Garca Yage en la Cuarta Pared, una pionera de las salas alternativas de Madrid.

"El teatro", afirma Mayorga, uno de los autores ms reconocidos en Espaa y acadmico de la RAE desde el pasado abril, "fue poltico desde sus orgenes en Grecia y ese dato cabe tenerlo muy presente. Ahora bien, el teatro no tiene ni mucho menos la obligacin de plantear alternativas cuando la propia sociedad anda buscando soluciones a una corrupcin capilarizada y a un sistema econmico que est podrido".

"De todos modos", expresa el escritor, "el valor teatral de una obra debe ir ms all de un mensaje para los convencidos. De hecho, los montajes ms interesantes suelen interrogar al espectador sobre su responsabilidad y el teatro que yo amo se nutre de accin, emocin, poesa y pensamiento".

La directora del teatro Espaol, Carme Portaceli, que ha programado un ciclo sobre la memoria histrica como arranque de la temporada, coincide en que todo teatro, toda creacin artstica, es poltica. "Ha sido una constante en mi carrera como directora teatral", comenta Portaceli, "dar protagonismo a las mujeres, una actitud que afortunadamente se est generalizando. Ese enfoque, por supuesto, ya supone un acto poltico, ideolgico".

A pesar de reconocer la fuerza del teatro como espectculo en directo, "donde ves el sudor de los actores y las actrices", la directora del Espaol opina que esta politizacin de la escena se extiende tambin a otras disciplinas como el cine. "Una muestra", seala, "sera la pelcula Campeones que claramente defiende unos valores muy positivos".

El precio de la defensa de la libertad

En cualquier caso, estos realistas y demoledores retratos del pan nuestro de cada da en forma de codicia, fraudes e impunidad sobre las espaldas de una sociedad muchas veces dbil e ignorante interrogan por ello al pblico con una pregunta clave: Qu estamos dispuestos cada uno de nosotros a hacer o a sacrificar en defensa de valores como la libertad o la igualdad?

Sin desvelar nada de la obra, cabe resear como muy reveladora la reaccin de los espectadores ante este dilema en las funciones de Un enemigo del pueblo , una obra maestra del teatro poltico escrita a finales del siglo XIX en Noruega y que mantiene hoy toda su vigencia.

El pblico ejerce su derecho al voto en la obra de teatro 'Un enemigo del pueblo'

El pblico ejerce su derecho al voto en la obra de teatro 'Un enemigo del pueblo' VANESSA RBADE

 

Pero al margen de la reivindicacin del valor artstico de una pieza teatral para no caer en el adoctrinamiento, Alfonso Armada argumenta tambin que "el teatro ms rupturista y que impugna ms el sistema suele basarse en un texto, en la palabra en definitiva".

Polmica siempre presente, cuyo ltimo episodio se vivi en los debates sobre el tipo de teatro que deba representarse en las salas del madrileo Matadero, Mayorga opina, desde su doble experiencia como dramaturgo y como director, que el texto se halla en cualquier caso incluido en toda representacin."Puede renunciarse a la palabra y es algo muy legtimo", afirma, "pero detrs de cada gesto o de cada movimiento del cuerpo de un actor siempre hay un texto. Tampoco conviene olvidar que en una poca de acoso a la palabra, en tiempos de posverdad y de bulos, un teatro que atienda a la palabra se convierte claramente en un espacio de resistencia".

Fuente: https://www.eldiario.es/cultura/teatro/auge-teatro-politico-arremete-sistema_0_816818444.html



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