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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-09-2018

La inviolabilidad monrquica ser derrotada por la realidad

Domingo Sanz
Rebelin


Comprendo que al PSOE le interese proteger al rey, pues sus dirigentes actuales an recuerdan que, sin la intervencin del coronado por el dictador Franco Bahamonde unos aos antes, Felipe Gonzlez no le habra ganado las elecciones del 82 a un Surez que previamente no hubiera sido desalojado de La Moncloa. Fue Juan Carlos I quien, con intrigas y amenazas antidemocrticas, acab con quien haba sido elegido libre y legalmente en las elecciones de 1977 y 1979. Incluso la aventura se le fue de las manos al monarca, y Tejero y los suyos se atrevieron a entrar a base de tiros en el Congreso de los Diputados en la tarde noche del 23 de febrero de 1981. Queran pescar en el ro revuelto por las penltimas borbonadas de la historia de Espaa.

Adems, ambas partes, tan interesadas en una inviolabilidad real que ms se parece a un negocio de inters compartido, han sido pilladas en delitos muy graves. Un PSOE con sus antiguos AVE y Filesa y sus modernos EREs y un ex rey acusado por su amante Corinna de robarnos a todos mediante el cobro de comisiones ilegales. Vinculadas, eso s, a la venta de productos y servicios de empresas privadas espaolas a dictaduras peligrosas para la estabilidad mundial. Casi nada lo que les conviene ocultar!!

Pero este pas, siempre dispuesto a encontrar miligramos de aire libre hasta en las cloacas ms putrefactas, conseguir romper tambin el blindaje real. Veamos cmo.

Dado que tanta proteccin convierte al rey de Espaa en alguien, en realidad algo, que no necesita defenderse de nada, la contrapartida necesaria es que nadie puede ni podr jams ofenderlo, pues ya se sabe que no ofende quien quiere. Abre as, el propio gobierno y sin saberlo, la veda, quedando autorizada toda clase de municin verbal durante las partidas de caza imaginaria a la busca de chistes buenos y malos, insultos, improperios y cualquier cosa que moleste a la Monarqua entera, la pasada, la presente y la futura, si esta ltima se atreviera a nacer, que hasta el cronista Peafiel lo duda. Se trata, para el pueblo llano, de poder respirar sin miedo, pues siempre ser mejor sobrevivir como sea que morir podridos de cursilera y cinismo. Adems, ahora nos sentimos ms seguros, pues sabemos que es Europa, y no nuestro bunker judicial, quien protege la libertad de expresin en Espaa. Con este panorama por delante, ms les vale pensarse, a Felipe VI y su familia, abandonar para siempre La Zarzuela. O tendrn que aguantar todos los improperios sin mover un dedo, hasta que de repente uno, el ms ingenioso y oportuno, los descomponga por dentro y terminen convertidos en juguetes rotos.

Siguiendo con los mismos protagonistas, hay ocasiones en las que se escribe por impulso. Como la de hoy. Paseas y te sientes ofendido por el nombre de una plaza. Siempre he respetado el valor de la memoria y, por eso, soy contrario a denominar lugares con los nombres de personas que sigan vivitas y coleando, esto ltimo con cualquiera de los mltiples sentidos que usted le quiera conceder al comportamiento de nuestro emrito, todos procedentes si son inconfesables. Resulta que la vida que nos queda por delante es siempre tan larga, y tantas, tan inmensas y tan peligrosas las tentaciones que nos esperan a la vuelta de cada esquina, que hasta el hroe ms templado puede terminar cubierto de caca de la mala y enmerdndonos a todos. Sensu contrario, soy partidario de borrar de cualquier lugar pblico los nombres de los criminales muertos, entre otros los franquistas, pues ya no tienen oportunidad de blanquear su currculum ni con mil montaas de caridades y cinismos que quisieran levantar. Que los coloquen en su sitio, los libros de historia, no vaya a ocurrir que algn paseante incauto pueda pensar que los admiramos.

Este quiebro discursivo ha venido a cuenta de un paseo, ayer domingo, por la plaza ms concurrida de Palma de Mallorca.

Encontr, junto a otros tambin terrenales, el cartel municipal que le da nombre: Pl. Joan Carles I.

Lo imagin boca abajo y me sent reconciliado.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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