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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-09-2018

El triste caso de la manzana de Blancanieves

Juan Triana Cordov
Segunda Cita


La manzana es una noble fruta con mala suerte. Eva la us con Adn y toda la humanidad pag la culpa. La malvada reina se la dio a comer a Blancanieves y la puso a dormir por aos (cierto que luego apareci el Prncipe); y para colmo una le cay en la cabeza a alguien que dorma debajo de un rbol y apareci la gravedad, en virtud de la cual todos, aunque flotemos un rato, nos caemos. Cierto tambin que hay quien se vuelve a parar, pero otros ni con una gra vuelven a ponerse en la vertical. Tambin estn los que flotan perenemente. En resumen, que la pobre fruta ha tenido mala suerte.

Vi con asombro la noticia de las 15 000 manzanas (de la discordia)[1]. Mi primera reaccin fue pensar como mi abuelo, que era bodeguero en el Giro --un pueblo all entre Quivicn y el Gabriel--, y fue as mi reaccin desde ese gen de comerciante: magnifica operacin, me dije. S, y slo si no se ha producido ningn acto de corrupcin (precios ms bajos, cantidades no facturadas, etc.), entonces los que vendieron las manzanas han logrado vender quizs todo el inventario de una sola vez; con ello, de una parte, aumenta la rotacin del capital comprometido, lo cual, segn creo, debe influir positivamente en la masa de ganancias --entonces es bueno para la empresa, digo yo--; segundo, La Puntilla se ha quitado de arriba posibles prdidas por deterioro de la calidad, lo cual tambin es bueno para la empresa; tercero, la empresa puede rpidamente y a partir de esos ingresos volver a comprar manzanas!, ese fruto no tropical que gusta tanto, y de esa forma rpidamente vender ms en menos tiempo! Tambin bueno para la empresa. Reconozco, sin embargo, que esta es una forma de pensar muy sesgada y que deja de lado la realidad del mercado? cubano. De hecho, existe una resolucin de las tiendas de CIMEX que prohbe vender ms de un determinado % de sus inventarios a un solo comprador, para evitar el acaparamiento, resolucin que se debe a la forma peculiar en que funciona el mercado? en Cuba.

Desde la perspectiva del consumidor de manzanas, hay dos situaciones: la de aquellos que fueron a la Puntilla (tienda situada en un lugar de no muy fcil acceso en Miramar) y de pronto no pueden satisfacer la ilusin de comerse una manzana; pero tambin hay otros consumidores, a los cuales les cuesta relativamente caro (en tiempo o en dinero, que a veces es lo mismo) alcanzar esa tienda, pero que tambin gustan de las manzanas y son capaces de pagarlas un poco ms caro, siempre y cuando la tengan ms cerca. No s cul de los dos grupos de consumidores es ms importante. Existe, adems, otro tipo de consumidor de manzanas: aquel que tiene, por ejemplo, una pastelera o dulcera y necesita manzanas en grandes cantidades, pero no existe ningn mercado mayorista donde comprarlas.

Pero despus de esa reflexin tan fra de nieto de comerciante, volv a mi condicin de profesor de economa. El hecho en s mismo me pareci fantstico para un estudio de caso desde dos perspectivas distintas: la de la microeconoma y la de la Economa Poltica.

Desde la perspectiva microeconmica no hay nada que decir, excepto que quizs el precio al que se venden las manzanas en la Puntilla tampoco es un precio determinado por las condiciones del mercado (no slo la oferta y la demanda, que no hay que ser tan simplistas) en tanto existen condiciones monoplicas conferidas a una empresa estatal para la importacin de las manzanas. No obstante ese precio, hay mercado para las manzanas, al extremo de que hay quien toma el riesgo de comprar 15 000 de una sola vez. Por lo tanto, no hay problemas.

Ahora bien, fjense en una cosa interesante: quien compra las manzanas a un precio que generalmente est multiplicado por un coeficiente mayor de 1.80, tiene dinero suficiente para importarlas! a un precio menor o para comprarlas en un mercado que practique la modalidad de venta al por mayor. Si as fuera, entonces quizs las manzanas se venderan en esos puntos de distribucin probablemente a un precio menor que el de La Puntilla, con beneficios para los consumidores y tambin para el pas, pues no habra que arriesgar dinero del pas (o sea, del pueblo) en un producto perecedero, para nada decisivo en la estructura de los bienes de consumo fundamentales del cubano promedio. De poder existir esa posibilidad, tanto los consumidores, como el vendedor, como el propio Estado (que as no tiene que gastar en lo que no es decisivo) estara maximizando la utilidad de sus recursos. Este tambin es un razonamiento fro, calculador, hecho desde la microeconoma, que es demasiado impersonal y est alejada de las relaciones sociales de produccin.

Entonces mirmoslo desde la economa poltica. Ese acto de intercambio no es ms que una manera en que diversos actores de la sociedad se relacionan en unas condiciones determinadas en un momento determinado. La empresa del Estado, como representante del dueo --que es el pueblo--, y el comprador al por mayor de manzanas, que despus se las vende al mismo dueo (no al Estado sino al pueblo que las consume) a un precio mayor (s, parece raro pero es as), vela por los intereses del dueo y hace que sus tiendas funcionen bajo determinadas reglas que garantizan la existencia de las manzanas, y parte de la utilidad que producen las manzanas revierte al dueo en algn tipo de producto o servicio subvencionado, o de programa de desarrollo a partir de esos ingresos producidos por las manzanas.

Del otro, el comprador de manzanas, que ha descubierto una oportunidad en la distribucin al detalle y territorial de la fruta, su inters es venderla y hacer una ganancia para apropirsela de forma privada. Sin embargo, al comprar todas las manzanas de una vez a la empresa estatal le ha facilitado a la misma poder volver a comprar manzanas y seguir cumpliendo con su propsito social, producir mas beneficios para el dueo, que es el pueblo. Es cierto que ese comprador se apropia de una utilidad, pero si y solo si logra vender las manzanas con lo cual permite la realizacin del producto en el cual una empresa estatal invirti dinero (del pueblo).

El vendedor, como ya se dijo, se apropia de un ingreso, una parte del cual sirve para pagar a sus vendedores detallistas, con lo cual genera algn tipo de empleo y provee de un salario a personas generalmente de la tercera edad y/o mujeres, o a otros negocios privados, as que si bien es cierto que los consumidores de La Puntilla se quedan sin sus manzanas, tambin es cierto que el propsito por el cual las manzanas se importan y se venden se cumple! Si la empresa que provee las manzanas o La Puntilla pudiera inmediatamente reponer el inventario, sera un gran crculo virtuoso. Pero no es as y, en este caso, no es por causa del Bloqueo (se pueden comprar manzanas no slo en Estados Unidos, sino tambin en Mxico o en Canad).

Tambin es cierto que a la manzana le tiene sin cuidado si es vendida en un lote masivo o si es vendida de forma individual. Ella, siempre que no se pudra, cumplir con su papel de convertirse en alimento natural directo, en jugo, en parte de algn tipo de postre (recuerdan aquel pasaje famoso del oso Yogui Pastel de manzanas, Bub!) o en una buena y refrescante bebida, como la sidra. Ella es, en definitiva, una manzana, y est consciente de su papel --y si no lo est pues peor para ella--.

Lo de la manera de solucionar el problema --esto es la propuesta del MINCIN de racionar la venta de cuarenta y ocho productos sensibles en las tiendas que venden a precios diferenciados y altos (antes conocidas como TRD, pero que desde que no venden en dlares de forma directa solo recaudan CUC, que a pesar de todo lo que pensamos no es una divisa y de hecho hoy est sobrevaluado en su relacin con el dlar)-- es otro asunto. Hay que recurrir a la historia econmica de Cuba y de otros pases que en algn momento practicaron el racionamiento (en el caso de Cuba pues le hemos sido fiel y no lo hemos abandonado), para entenderlo.

En Cuba la historia del racionamiento est asociada a tres factores: el bloqueo y, antes de l, a las medidas de reduccin de comercio que tom el gobierno norteamericano desde el inicio de la Revolucin; la decisin del gobierno revolucionario de garantizar determinados bienes a toda la poblacin en aquella dura poca y, adems, de derrotar los planes de los gobiernos norteamericanos de rendirnos por hambre y luego, cuando ya tenamos bastante segura la ayuda fraternal y solidaria del URSS, entonces esa medida de guerra se convirti en un instrumento de igualdad, donde la libreta de abastecimientos es su expresin icnica.

Luego, nuestras fallas productivas, tanto o ms que el bloqueo, hicieron que la oferta de productos en Cuba, a pesar de contar con energa barata, crditos a muy bajo costo y mercados y precios seguros para nuestros productos de exportacin, nunca pudiera ser suficientemente flexible y responder rpidamente a las variaciones de la demanda. Hoy esa expresin de igualdad deviene sustento de injusticias distributivas pues a pesar de las diferencias de ingresos todos los ciudadanos cubanos recibimos productos y servicios subvencionados, desde los mas ricos (el comprador de manzanas, por ejemplo) hasta los mas pobres, como los jubilados con su pensin como nico ingreso. Ojo que el comprador de manzanas no es culpable de ello, ni tampoco de que la Puntilla no pueda volver a comprar manzanas rpidamente.

En general las experiencias de racionamiento fsico de productos slo cumplen un rol muy temporal y corto como forma de regular el mercado. Su permanencia en el tiempo genera distorsiones que a la larga afectan al sistema en su conjunto y lo hacen poco productivo y poco eficiente, adems de tener un problema intrnseco de asignacin deficiente de recursos (el Plan, nuestro viejo y querido Plan, que no se cumpli nunca, ni aun en aquella poca de vacas gordas, qu decir de ahora). Recurrir a ellas nuevamente es como comerse la mata de yuca y botar la raz o, como decimos los economistas marxistas, es conformarse con solucionar momentneamente el efecto y no la causa. Recuerdo que en el Proyecto de Reforma Constitucional que discutimos todos ahora mismo dice su artculo 20: En la Republica de Cuba rige el sistema de economa basado en la propiedad socialista de todo el pueblo sobre los medios fundamentales de produccin como forma de direccin principal, y la direccin planificada de la economa, que considera y regula el mercado en funcin de los intereses de la sociedad. Vaya esta solucin que se ha propuesto como una forma sui generis de considerar al mercado, muy parecida a las de los aos sesenta, que despus fuera reconocida en la Plataforma Programtica del Partido Comunista de Cuba como un error.

La historia ltima reciente (o sea, de los ltimos cincuenta aos ) de nuestro comercio interior es un gran libro para aprender que es lo que no se debe hacer (no me extiendo aqu, pues da para un par de tomos). Si la medida de racionar productos al final se toma nuevamente, que va a pasar?. Lo primero es que crear mas incertidumbre hacia el proyecto actual de modernizacin / actualizacin de nuestra economa, y ese es un mal efecto poltico; la segunda es que generar tambin incertidumbre en los consumidores, que se protegern comprando esos productos aun cuando no los necesiten (por si acaso) y obligar a gastos adicionales aun cuando no sean necesarios, o sea, habr una asignacin no eficiente de recursos escasos; y la tercera --y esta puede que no sea tan mala para algunas personas--, crear un nuevo tipo de empleo, el del COMPRADOR PERMANENTE, que estar afuera en las tiendas presto a ayudar a aquellos que necesitan / quieran comprar un poco ms del producto normado: otro empleo improductivo que, probablemente, tenga como correlato alguna relacin especial dentro de las tiendas, y eso no es ciencia ficcin, ya ha pasado y aun pasa y volver a pasar mientras las causas sigan sin ser resueltas. Creo que primero habra que preguntarse cmo es posible que se importen manzanas cuando otros productos mucho ms importantes padecen de la enfermedad de la intermitencia. Alguien se ha hecho esa pregunta?

Desde la perspectiva de la poltica econmica, resulta evidente que falta hoy --y ha faltado desde hace mucho-- esa modalidad de mercado que es la venta mayorista, algo que se ha reconocido por todos como una necesidad de estos tiempos pero que ha sido demorado una y otra vez, a veces con razones que no se sostienen ni desde la economa ni desde la economa poltica, mucho menos desde la poltica econmica --y aun menos desde la realidad de tener recursos limitados--. Vender al por mayor no requiere ni de un edificio siquiera, es una decisin, y para hacerle funcionar se pueden utilizar los propios almacenes estatales. Slo hara falta una cuenta de cliente para los que necesitan o estn legalmente autorizados (por su condicin de trabajadores por cuenta propia o cooperativistas) hacer ese tipo de operacin.

Mientras nos debatimos en este pastel de manzana, temas muy sensibles y decisivos para el bienestar, para la percepcin de prosperidad, para la justicia social y para la equidad, as como para el desarrollo, permanecen sin solucin, a pesar del esfuerzo realizado y de las horas que muchas personas le han dedicado. Asuntos que han sido pblicamente tratados por nuestros diputados ms de una vez o que han aparecido tambin ms de una vez en las asambleas de rendicin de cuentas de los barrios.

Algunos ejemplos: la dbil dinmica de la inversin extranjera, la baja participacin de la inversin en ciencia y tecnologa en el volumen total de inversiones, el xodo de profesionales, salarios tan deprimidos que ya estn casi psiquitricos, el uso para beneficio personal de servicios pblicos, el deficiente sistema de atencin a las personas de la tercera edad, la falta de insumos bsicos en hospitales --como sbanas, toallas, jeringuillas y agujas (que por cierto, estas ltimas se venden en las farmacias en CUC)--, las medicinas por la izquierda, la falta de mdicos, las deficiencias casi seculares de transporte pblico, la basura en las esquinas y la falta de higiene de la ciudad, el dficit de vivienda.

Todas estn ah, han sido tratadas una y otra vez. Algunas tienen causas objetivas, otras dependen en un grado elevado de subjetividades de uno y otro tipo. Sin embargo, varias de ellas no logran alcanzar la alharaca que se ha armado por culpa de esta pobre fruta mal comprendida. Y no s por qu, siendo asuntos tan candentes y decisivos, y estando todos a la vista pblica, no han tenido la suerte de ser tratados de igual manera que la manzana de Blancanieves.

Les confieso que a m me gustan las manzanas, todas, la de Eva y todas las otras tambin. Cierro con una versin libre del ttulo de esa famosa cancin de Silvio: QUIN SE COMPR MI MANZANA?

Nota:

[1] Lo que sigue a continuacin parte de de un hecho real y un supuesto: el hecho reales que las manzanas no son un bien de primera necesidad ni en Cuba ni en otro ningn lugar; el supuesto es que la compra masiva de manzanas en Cuba no es un acto dirigido a provocar algn tipo de inestabilidad poltica va acaparamiento.

Fuente: http://segundacita.blogspot.com/2018/09/el-triste-caso-de-la-manzana-de.html



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