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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-09-2018

Camp David cre Oslo y acab con la lucha palestina

Ahmed Abu Artema
Al Jazeera

Traduccin para Rebelin de Loles Olivn Hijs.


Nuestro nico enemigo es el rgimen racista de Israel y tenemos que luchar contra l hasta alcanzar nuestro momento sudafricano, cuando todo el pueblo de Palestina est dentro de un solo Estado y goce de igualdad, justicia y dignidad.

 

Durante las negociaciones secretas de Oslo entre Israel y la Organizacin para la Liberacin de Palestina ( OLP ), el gobierno israel envi al abogado israel Joel Singer para formular cien preguntas a los negociadores palestinos. Una de las preguntas que les hizo fue si estaran de acuerdo con que los colonos israeles permanecieran en sus tierras. La respuesta fue s. No me extra que contestaran a mis cien preguntas. Lo que me sorprendi es que no me hicieran ni una sola a mi, dicen que dijo Sinder. Cuando acab su interrogatorio a los funcionarios palestinos, Singer le dijo al entonces ministro de Exteriores israel, Shimon Peres: Seor ministro de Asuntos Exteriores, si no hacemos un trato inmediato con esta gente, es que somos idiotas.

Esta breve ancdota ilustra bien lo que realmente significaban los Acuerdos de Oslo firmados en el csped de la Casa Blanca el 13 de septiembre de 1993. Fue un acuerdo alcanzado entre adversarios desiguales en el que uno se aprovech de la debilidad del otro para imponer sus exigencias.

La eficacia de los Acuerdos de Oslo estuvo en poner fin a la lucha de la OLP por la liberacin de Palestina y en facilitar la ocupacin hacindola menos costosa para el Estado israel. El establecimiento de la Autoridad Palestina (AP) eximi a Israel de tener que hacerse cargo de las necesidades del pueblo palestino. Asimismo comport la creacin de fuerzas de seguridad palestinas dirigidas por palestinos para vigilar a los propios palestinos y hacerle ms fcil a Israel la tarea de controlarlos y reprimir su lucha popular. El estatuto de Jerusaln y el derecho al retorno de los refugiados palestinos quedaron fuera de las negociaciones, lo que permiti a Israel intensificar su control sobre las tierras palestinas ocupadas ilegalmente.

No obstante, el terreno para el desastre de los Acuerdos de Oslo se prepar 15 aos antes cuando el presidente egipcio Anwar al Sadat firm el acuerdo de Camp David con el presidente de la ocupacin israel Menachem Begin el 17 de septiembre de 1978.

Esa fecha marca el comienzo del largo proceso de normalizacin de relaciones entre Israel y los Estados rabes. Fue entonces cuando los lderes rabes abandonaron las ideas revolucionarias y el tab de las negociaciones con los israeles, y optaron por el pragmatismo y el inters propio.

A la OLP no le qued otra opcin que seguir el mismo camino. En este sentido, Oslo naci en Camp David y fueron Estados rabes como Egipto los que lo hicieron fructificar y los que lo mantuvieron vivo una vez firmado. En mayo de 1994, el primer ministro israel Yitzhak Rabin y el presidente de la OLP, Yaser Arafat, se reunieron en El Cairo para negociar un Acuerdo sobre Gaza y Jeric como parte del proceso de Oslo. Cuentan que cuando Arafat trat de resistirse en la ceremonia de la firma, el sucesor de Sadat, el presidente egipcio Hosni Mubarak , se inclin y le grit a la cara Firma, perro!.

Esta es la actitud que varios Estados rabes han mantenido hacia los palestinos y sus dirigentes en las ltimas dcadas. Revisando las negociaciones de Oslo y de Camp David, uno se da cuenta de que se cumplieron todas las exigencias de Israel y de que sigue siendo el nico beneficiado de ambas iniciativas de paz.

Hoy, el Estado de Israel sigue en constante normalizacin de relaciones con varios Estados rabes a la vez que consolida su control sobre los territorios palestinos. Sigue afianzando su ocupacin al coste ms bajo posible con la ayuda de una AP que persiste en su cooperacin de seguridad con las autoridades israeles y estadounidenses.

Israel puede asimismo seguir ampliando con impunidad sus asentamientos en tierras palestinas. El nmero de colonos en Cisjordania ocupada el ao pasado era de 400 mil y sus asentamientos ocupaban el 42% del territorio cisjordano; a principios de la dcada de 1990 eran alrededor de 100 mil.

A la vez, el gobierno israel sigue aprobando leyes que discriminan a los no judos, la ltima la Ley del Estado-Nacin que efectivamente ha proclamado que el Estado de Israel es un Estado judo.

Sin embargo, el peor impacto de Camp David y de los Acuerdos de Oslo ha sido la divisin y la desesperacin que sembraron entre los palestinos. Hoy, el pueblo palestino parece haber perdido su brjula nacional: la relacin con los ocupantes ya no es una lucha poltica por la libertad y la autodeterminacin. Se ha instalado tambin una brecha creciente entre la gente y su direccin poltica. La elite poltica palestina ya no puede hablar en nombre de la lucha ni del Estado palestino. Ahora solo le mueve el inters propio y el enriquecimiento personal, y se empecina en preservar el status quo para garantizar su supervivencia poltica.

Y mientras la elite poltica palestina se ocupa en sus disputas internas por el poder, Israel sigue creando nuevas realidades sobre el terreno. La reciente demolicin del pueblo palestino beduino de Jan al Ahmar ha cristalizado su plan de desconectar por completo Cisjordania de Jerusaln.

Desvanecida la esperanza de un Estado palestino independiente dentro de las fronteras de 1967, ha llegado el momento de que los palestinos aceptemos la realidad de que solo puede haber un Estado entre el ro Jordn y el mar Mediterrneo. Hace falta un nuevo enfoque: una lucha pacfica que se centre en los derechos, tal y como ocurri en la lucha contra el apartheid en Sudfrica.

En Gaza ya se intent extender la lucha popular y no violenta a escazla nacional a travs de la Gran Marcha por el Retorno desde marzo, pero las divisiones polticas dentro de la lite poltica palestina la han perjudicado. La hostilidad entre la AP y Hamas ha impedido que los palestinos extendieran la marcha hacia Cisjordania. Ramala no ha garantizado cobertura poltica a esta iniciativa pacfica en los foros internacionales ni ha usado su posicin internacional para reclamar justicia por los asesinatos de civiles a manos de soldados israeles. Por el contrario, la AP ha endurecido sus sanciones contra la Franja de Gaza, lo que ha empeorado an ms la situacin humanitaria.

La Gran Marcha del Retorno era una oportunidad para establecer un nuevo programa de lucha nacional capaz de inspirar a la poblacin palestina para resistir las consecuencias de los Acuerdos de Oslo. Han sido las divisiones polticas internas las que han truncado esa oportunidad y la han transformado en otro punto de desacuerdo poltico.

Es hora de dejar de lado las diferencias y centrarse en la lucha que est por venir. Nuestro nico enemigo es el rgimen racista de Israel y tenemos que luchar contra l hasta alcanzar nuestro momento sudafricano, cuando todo el pueblo de Palestina est dentro de un solo Estado y goce de igualdad, justicia y dignidad.

 

Ahmed Abu Artema, palestino, es periodista y activista.

Fuente: https://www.aljazeera.com/indepth/opinion/camp-david-created-oslo-killed-palestinian-struggle-180918182921223.html



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