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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-09-2018

Ayotzinapa: resistencia y dignidad por la justicia

Jos Arreola
El Espectador


Hace cuatro aos el horror hizo que el mundo entero conociera la poblacin de Ayotzinapa. Los violentos desaparecieron 43 sueos estudiantiles, pero jams borrarn sus memorias.

La pobreza, la marginacin y las pocas oportunidades de empleo, educacin y acceso a servicios bsicos de salud son las constantes en el amplio territorio de Mxico. A lo largo y ancho del pas la historia se repite. Tixtla, un municipio enclavado en el Estado de Guerrero, al sur de la Repblica, tiene segn la Secretara de Desarrollo Social (SEDESOL) un grado de marginalidad medio; ah se encuentra Ayotzinapa, poblado que apenas rebasa las cien personas, en el que se ubica la Normal Rural Isidro Burgos.

La Normal de Ayotzinapa se fund en 1926 como fruto directo de la Revolucin mexicana. Desde entonces se caracteriza por albergar a estudiantes pobres provenientes de municipios con alta marginalidad en Guerrero y otros estados del pas; se convirti as en la nica alternativa de quienes poco tienen para continuar con estudios profesionales. En ella hay sistema de internado y servicio de comedor, ambos gratuitos, adems de talleres culturales y crculos de discusin poltica. Asimismo, los estudiantes tienen que vincularse con la comunidad en las labores de la tierra. Durante el periodo presidencial de Lzaro Crdenas (1934-1940) hubo un impulso a las Normales Rurales cuyo proyecto era llevar alfabetizacin y tcnicas modernas para el campo. Con Crdenas se crearon 36 de estas escuelas. Sin embargo, en los sexenios de Manuel vila Camacho, Miguel Alemn, Adolfo Ruiz Cortines y Adolfo Lpez Mateos, el proyecto no solo se abandon, sino tambin fue atacado con el objetivo de desmantelarlo de manera total.

La Normal Rural Isidro Burgos sobrevive y da cabida a los ms olvidados gracias a una lucha constante. Su permanencia en la historia no ha sido sencilla. Desde los gobiernos de Gustavo Daz Ordaz, Luis Echeverra, Jos Lpez Portillo, Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo presidentes todos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y luego los que encabezaron Vicente Fox y Felipe Caldern, del Partido Accin Nacional (PAN), los ataques contra ella han sido incesantes. Hay ofensivas econmicas, como los recortes presupuestales que obligan a la comunidad estudiantil a generar sus propios recursos. Adems, a los egresados que vuelven a sus comunidades de origen para impartir clases se les niegan las plazas de profesores que, segn el programa establecido, les corresponden.

El nombre de Ayotzinapa est ligado a la historia poltica de Mxico. Ah estudiaron Lucio Cabaas y Genaro Vzquez. Ambos, ya egresados, se alzaron contra el gobierno buscando que las condiciones de miseria, marginacin y olvido cambiaran. En la dcada de 1960, Lucio y Genaro hicieron temblar de veras a los poderes en turno. Por eso, uno de los argumentos ms socorridos contra el normalismo rural y, muy particularmente contra el de Ayotzinapa, es que se trata de un foco guerrillero. La estrecha vinculacin de los estudiantes con la comunidad genera fuertes lazos de empata. Los normalistas viven en carne propia las carencias de la gente y, por lo tanto, se involucran tambin en sus dolores y demandas. Como profesores, sus comunidades de origen les otorgan un papel importante al momento de decidir sobre un cmulo de problemticas; por tal razn, no es raro que sean ellos quienes encabecen diversas movilizaciones sociales.

Como sealan Roberto Arteaga y Francisco Mucio, cada ao los normalistas rurales luchan para que sus escuelas no mueran de hambre. Por eso se movilizan con la finalidad de que se abra la convocatoria de nuevo ingreso y as continuar operando; asimismo, demandan mayores recursos, a todos los niveles de gobierno, para que los alumnos tengan las mejores condiciones posibles. En 2011, el entonces gobernador de Guerrero, ngel Aguirre Rivero, hizo caso omiso a las demandas de los normalistas y desat una bestial ofensiva en su contra. El 12 de diciembre de 2011 fueron asesinados Jorge Alexis Pino Herrera y Gabriel Echeverra de Jess. Las balas del poder segaron la vida de dos futuros profesores que queran combatir con tablero y tiza.

El horror

El 26 de septiembre de 2014, la ciudad de Iguala, Guerrero, se colm de terror. Durante cuatro horas ininterrumpidas se desat una cacera contra los normalistas de Ayotzinapa. stos haban ido a Iguala para tomar camiones y trasladarse as a la marcha que en la Ciudad de Mxico conmemorara, pocos das despus, la masacre del 2 de octubre de 1968. El violento ataque en el que estuvieron involucrados miembros de las policas municipales, estatales y federales, as como integrantes del Ejrcito mexicano, deriv en el asesinato de seis personas tres normalistas y tres jugadores de futbol de Los avispones, un equipo de divisiones menores y en el secuestro de 43 estudiantes. A Julio Csar Mondragn, uno de los normalistas asesinados, le arrancaron el rostro. Se trat de una accin salvaje, brutal, estpida. Como seala Elena Poniatowska, el caso de Julio Csar es uno de los ms vergonzosos de Mxico y Amrica Latina.

Desde aquel 26 de septiembre, la administracin del todava actual presidente Enrique Pea Nieto ha hecho lo imposible para imponer ante la opinin pblica una verdad histrica: para las autoridades gubernamentales, los estudiantes fueron calcinados en el basurero de Cocula. Los responsables, insisten, estn relacionados con grupos del crimen organizado y, desde su perspectiva, la investigacin desarrollada no deja lugar a dudas del destino de los 43 estudiantes: son polvo, cenizas, restos de historias y de vidas.

La Procuradura General de la Repblica (PGR) no atrajo el caso de inmediato. El Estado mexicano pretendi circunscribirlo solo al mbito local y, para ello, encontraron rpidamente a un culpable: Jos Luis Abarca. En el rompecabezas de la mentira, el alcalde de Iguala era, sencillamente, sacrificable y fue apresado. De ese modo, se mostraba la actuacin expedita del Estado, pero la realidad ha sido bastante distinta. Las movilizaciones de la sociedad exigiendo la presentacin con vida de los estudiantes cimbraron al pas entero. Gracias a las miles de personas que voz en alma y cuello gritaban por la bsqueda de la verdad y la justicia, el mundo supo lo que suceda en un Mxico de por s herido por una violencia cotidiana y cruel. El gobierno federal actu para acallar las protestas y dar vuelta a la pgina. Lleg al grado de ofrecer dinero a los padres de los muchachos para reparar el dao y, de ese modo, desactivar su resistencia.

En la campaa del Estado contra los normalistas desaparecidos se sugiri la vinculacin de stos con carteles de la droga. De un modo burdo y vergonzoso se fabricaron culpables y se sembraron y alteraron pruebas en las investigaciones para dar punto final al lamentable suceso, como recientemente lo caracteriz Enrique Pea Nieto. No obstante, desde la perspectiva de Anabel Hernndez, lo sucedido en Iguala retrata con crudeza la degradacin de las instituciones y la manera en la que el Estado representa una parte fundamental del ejercicio de la violencia dirigida, especialmente, contra aquellos que pelean por los ms elementales derechos. El Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), con una amplia y reconocida trayectoria en la identificacin de restos humanos en Amrica Latina y otros lugares del mundo, acogi el caso desde marzo de 2015. Sin embargo, como el propio GIEI seala en su segundo informe de trabajo, su labor estuvo bajo el asedio de una campaa difamatoria contra sus integrantes. Lo que demuestra, desde su punto de vista, la existencia de sectores que no estn interesados por la verdad y la bsqueda de justicia.

Cuatro aos son treintaicinco mil sesenta y tres horas. En ese tiempo, la historia de Ayotzinapa, la vida de Mxico, se cuenta en dolor y rabia. Con razn, Diana del ngel se pregunta En qu momento la palabra justicia se volvi impropia en nuestro pas?. Y es que en treintaicinco mil sesenta y tres horas, las madres y padres de los 43 estudiantes han soportado lo innombrable, siempre en la incertidumbre de saber qu pas y dnde estn sus hijos. Han forjado paso a paso, grito a grito y con una dignidad inquebrantable la memoria de un Mxico bravo que se niega a la mentira. Su ya emblemtica resistencia es la de miles de personas en un pas devastado y convertido en una inmensa fosa. Enrique Pea Nieto lleva en sus hombros la desaparicin de los 43 estudiantes. Termina su administracin con ese peso y con su responsabilidad directa, como ya antes le ocurri en 2006 contra los campesinos de Atenco que continan resistiendo en la defensa de la tierra.

Treintaicinco mil sesenta y tres horas son llanto y gritos y marchas y dolor en el alma. Son tambin el ejemplo indmito de los olvidados que se niegan a morir en el terror del silencio. Por eso, en este cuarto aniversario tan cercano a los 50 aos del 2 de octubre de 1968, una fecha de horror en el calendario mexicano las calles retumbarn con el clamor de justicia y de verdad. Por eso, en estas treintaicinco mil sesenta y tres horas, en las calles, como dice el poeta Enrique Gonzlez Rojo, se dir el nombre y apellido de los pinches demiurgos de este infierno. Aunque lenta, como el paso de la tortuga con el que se vincula el vocablo nhuatl de Ayotzinapa llegar la justicia necesaria.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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