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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-09-2018

Venta de armas y petrleo
La servidumbre culpable de Francia con Arabia Saud

Thomas Cantaloube y Edwy Plenel
Mediapart


Al igual que sucedi con Franois Hollande, la Presidencia de Emmanuel Macron alinea su poltica en Oriente Medio con los intereses de Riad. Una eleccin inmoral -la venta de armas utilizadas en la sucia guerra de Yemen- e irresponsable, acenta una dependencia energtica y geopoltica desastrosa.

Desde hace un ao y medio, se recibe regularmente en el Palacio del Elseo a dirigentes de ONG humanitarias y de defensa de los derechos humanos para hablar de la tragedia provocada por la guerra en Yemen o para quejarse de las abundantes ventas de armas francesas a las dictaduras, en particular a los pases del Golfo Prsico y Egipto. Una y otra vez son muy bien recibidos por los asesores, que escuchan atentamente sus puntos de vista e incluso parecen aprobar [sus] mensajes de alerta y [sus] recomendaciones , segn un integrante de estas organizaciones que ha participado en varias de dichas reuniones.

Sin embargo, invariablemente, en los das y las semanas siguientes, estos emisarios constatan que no se les ha escuchado y, sobre todo, que no se les ha tenido en cuenta. Como si se hubiesen dirigido a personas sordas. Hay un punto geogrfico de friccin que reaparece regularmente: Arabia Saud. La monarqua teocrtica absoluta parece intocable.

Puede bombardear 3 a civiles en Yemen de forma indiscriminada; puede encarcelar indefinidamente a activistas de la democracia y de los derechos de la mujer y ejecutar a un nmero creciente 3 de condenados; puede practicar un islam de lo ms riguroso, que no tiene nada que envidiar a las teoras de Daesh; puede empobrecer a su poblacin mientras sus lites se hartan de comprar yates y castillos en el extranjero; puede secuestrar al jefe de gobierno de un pas amigo 3, Lbano; puede hacer todo eso que Francia nunca levanta la voz. Y lo que es peor, halaga a Riad o le extiende la alfombra roja a la menor oportunidad. Qu no hara Pars para ganarse a Arabia Saud? Aparentemente todo.

El fenmeno no es del todo nuevo, pero viene cobrando cada vez ms importancia en los ltimos aos, primero con Franois Hollande en la presidencia y luego con Emmanuel Macron -Nicolas Sarkozy, prefera Catar-. El reciente nombramiento de un fiel macronista, Sylvain Fort, al frente de la comunicacin en el Elseo puede aumentar an ms esta inclinacin hacia los saudes: la agencia que l mismo fund, Steele & Holt, se encarg, tras aceptar su cargo en el Elseo y dejar dicha empresa, de asegurar la comunicacin del Reino y del prncipe heredero en Francia con el objetivo de mejorar su imagen y, segn el diario 3Le Monde 3, de acompaar la firma de un acuerdo de colaboracin con la pera de Pars.

Armas, petrleo e Irn; esta es la trada que dicta la relacin de Francia con el reino wahab y le lleva a hacer la vista gorda ante una de las autocracias ms regresivas y mortales del planeta.

Con Franois Hollande, su leal Jean-Yves le Drian fue a la vez ministro de Defensa y ministro de Armamento. Con su gabinete, el antiguo barn socialista de Lorient, feudo de la Direccin de Construccin Naval (ahora Grupo Naval), era conocido como el ms acrrimo promotor de la venta de armas francesas a pases que deseaban equiparse con misiles, aviones y tanques. Fue el primero en conseguir vender el avin Rafale de Dassault

Tras incorporarse a las filas de Macron, en mayo de 2017, se instal, junto a su crculo ntimo, en el ministerio de Asuntos Exteriores, y segn las confidencias de varias personas prximas al gobierno, sigue vigilando la venta de armamento y contina siendo uno de los interlocutores privilegiados de nuestros principales clientes . Por lo tanto, la diplomacia francesa no es la del respeto de los derechos humanos, como se proclama a menudo, sino la de los intereses de la industria armamentstica. Sabiendo que a Riad no le faltan los cortesanos en este campo, sobre todo en Estados Unidos, Pars se esfuerza por hacer todo lo que est en su mano para mantener la mejor relacin posible. No se culpa a Arabia Saud de las muertes evitables de civiles en Yemen, aunque se puedan emplear armas francesas para este fin, como no ha descartado Florence Parly, ministra de Defensa. El silencio es la consigna cuando las defensoras de los derechos de las mujeres han sido encarceladas arbitrariamente 3 durante ms de 100 das, a diferencia de lo que ocurre en Canad (leer el artculo de Mediapart en francs).

Y cuando la ONU trata con dificultar de arrojar algo de luz sobre el destino de la poblacin en Yemen con la ayuda de un grupo de expertos de Naciones Unidas, Pars pone la zancadilla a los procedimiento en la maquinaria de la organizacin para luego guardar silencio cuando su presidente evoca en voz alta la posibilidad de que Arabia Saud sea culpable de crmenes de guerra (leer el siguiente artculo en francs: Face aux possibles crimes de guerre de la coalition, Paris se tait Frente a los posibles crmenes de guerra de la coalicin, Pars se calla).

Del mismo modo, cuando Emmanuel Macron se jacta de haber permitido la liberacin de Rafik Hariri en noviembre de 2017 durante una escala en Riad, fue despus de haber luchado duramente durante varias horas con el prncipe Mohamed bin Salman, tan irrespetuoso con Francia, cuando el presidente tuvo que recordarle que hablaba con una potencia del Consejo de Seguridad , contaba hace unos meses un diplomtico al que se le inform de este intercambio.

Frente a este servilismo, no es de extraar que las ONG y los defensores de los derechos humanos sientan que estn predicando en el desierto: pueden hablar con asesores y miembros del ejecutivo bien intencionados, pero sus palabras son barridas sin vacilar por los adultos al frente: Macron, Jean-Yves Le Drian, empresarios, partidarios de la (verdadera) politik empresarial.

Francia nunca se ha hecho una foto de familia sellando un pacto petrleo por seguridad con la monarqua saud, como lo hizo el encuentro entre Franklin Roosevelt y el rey Ibn Saud en febrero de 1945, pero las relaciones entre los dos pases siempre han sido buenas. En 1979, incluso Pars salv al reino de la cruel humillacin cuando la Meca fue tomada, con el apoyo clandestino de la GIGN.

Francia, es verdad, tiene ideas y no tiene petrleo, pero necesita desesperadamente oro negro. De 1990 a 2012, Rusia fue el principal proveedor de hidrocarburos de Pars. Pero desde 2013, Arabia Saud ha pasado al primer plano: en 2015, el ltimo ao del que se tienen cifras, Riad suministr el 18,6% del petrleo crudo comprado por Francia. Dadas las tensiones con Mosc, obviamente se ha vuelto muy complicado enfadarse con los saudes. A diferencia del mercado de armas, en el que el comprador se encuentra en una posicin de fuerza, el poder sobre el mercado del petrleo pertenece al vendedor. Por lo tanto, Pars sale doblemente derrotado frente a Riad.

Adems de esta doble sumisin econmica, Francia se ha unido a las complicadas alianzas en Oriente Medio del lado de Arabia Saud contra Irn. Desde entonces, ha quedado fuera de juego en la alianza blica de Mohamed bin Salman y Benjamin Netanyahu, en un cambio asombroso en el que el enfoque ideolgico (y financiero) del peor terrorismo islamista se ha convertido en el aliado ms cercano de un Estado israel comprometido con la extrema derecha y sus ilusiones de apartheid.

Esta eleccin francesa es puramente poltica. Se debe al lento ascenso de los neoconservadores franceses al ministerio de Asuntos Exteriores y al Elseo, que comenz con Sarkozy, continu con Hollande y ahora con Macron. Este puado de altos funcionarios alineados con la posicin bushista del eje del mal ha ido ganando influencia. Para ellos, Irn es una amenaza mucho mayor para la paz mundial que Arabia Saud, a pesar de que 15 de los 19 terroristas suicidas del 11 de septiembre de 2001 eran saudes; a pesar de la propagacin del rigorismo wahab por el resto del mundo, especialmente en Europa; a pesar de la ausencia de cualquier tipo de contrapoder frente a la familia que dirige el Reino.

La atencin prestada a la posible adquisicin de armas nucleares por parte de Tehern se ha convertido en un obstculo para cualquier evaluacin racional del peligro. Durante los aos de negociaciones que condujeron a los acuerdos de Viena sobre la energa nuclear iran, los negociadores franceses, segn han confesado, fueron mucho ms duros y recalcitrantes que los diplomticos estadounidenses.

Irn no es, ciertamente, un dechado de virtudes ni un modelo de respeto de los derechos fundamentales, pero es un pas con corrientes de expresin contradictorias, con elecciones, con una poblacin altamente educada dispuesta a romper dcadas de aislamiento. Sobre todo, no es un pas donde los estados de nimo de un soberano, o de su hijo, son capaces de poner patas arriba el gobierno de las instituciones de la noche a la maana, de amenazar a un vecino con la guerra si no se somete a una lista de deseos, o de construir planes de desarrollo que servirn principalmente para enriquecer a los bancos extranjeros. Todo lo cual se lleva a cabo en Arabia Saud con el liderazgo actual del prncipe heredero Bin Salman.

Esta decisin de cortejar a Riad en lugar de discutir pacficamente con Tehern y, al hacerlo, alinearse con la posicin de los Estados Unidos de Trump, llev a Pars a alejarse inmediatamente cuando Washington denunci el acuerdo nuclear en mayo de 2018. Mientras que el ministro de Economa Bruno Le Maire, en un principio (gaulliste?) haba prometido que Francia no se dejara dictar por su poltica comercial, las empresas francesas que haban regresado a Irn (Peugeot, Total, Airbus) rpidamente hicieron las maletas para complacer a Estados Unidos, pero tambin a Arabia Saud.

Pensemos en todas las cosas que el petrleo nos hace aceptar, olvidar y tolerar . En 2006, hace ms de diez aos, un poltico francs de primer nivel expres en voz alta su enfado contra una situacin que llev a no poner suficientemente en cuestin a estos reinos, estos emiratos, estos regmenes totalmente corruptos y de ninguna manera democrticos, a los que vendemos armas por las que nuestros presidentes actan como representantes comerciales, mientras que la condicin de la mujer se limita a la llegada de pocas diputadas a las Cmaras de Comercio de Riad o Yeda .

En un fuerte credo ecolgico, instaba a salir del petrleo lo antes posible , aadiendo que esta revolucin es necesaria desde todos los puntos de vista, no slo desde el punto de vista medioambiental . La dependencia del petrleo , resumi, no es slo una cuestin ecolgica, ni incluso una cuestin de fuente de suministro. Es un problema poltico: hasta que no nos hayamos distanciado, hasta que no hayamos construido nuestra independencia, no recuperemos nuestra libertad, seremos dbiles, blandos e inescrupulosos .

Este lder francs hablaba en plata en un libro en el que, adems, reclamaba Le Devoir de vrit [El deber de la verdad]. Su nombre es Franois Hollande y seis aos despus de estas lcidas palabras, se convirti en presidente de la Repblica Francesa, un presidente que ser el que ms frecuentar, de la V Repblica, a la monarqua absoluta saud. Dbil, blandos, sin principios... . S, as es.

* Mediapart, versin espaola: Mariola Moreno, infoLibre 3, socio editorial de Mediapart. Edicin Irene Casado Snchez.

 

Fuente original: https://www.mediapart.fr/es/

 


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