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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-09-2018

Cambio climtico: otra guerra de la que huyen los hondureos

Jennifer Avila
Contra corriente


Emilio Rodrguez es el primero de la familia que migra a Estados Unidos, hace dos meses se fue con su hijo de 9 aos. Ahora es un nmero ms en la lista de 2,300 hijos separados de sus padres en el marco de la poltica de tolerancia cero que el Presidente Donald Trump lanz para desestimular la migracin. Su pequeo est en un refugio para menores en Nueva York y l en una prisin de Miami. Emilio huy con su hijo por algo muy alejado de la violencia de maras y pandillas que predomina en las ciudades cercanas a la comunidad costera donde l creci. A Emilio lo echaron las consecuencias del cambio climtico, ese mismo que Trump ha catalogado como una invencin de China.

La pesca ya no da y l se meti a trabajar de albail y cuidaba una casa, con 3 hijos y la mayor que ya iba al colegio no le ajustaba el dinero para mantener a la familia, cuenta la hermana mayor de Emilio, una de las tres hermanas que ahora buscan sobrevivir tratando de sacarle algo al mar que cada vez est ms cerca de su comunidad, amenazante. A menos de 10 kilmetros de la comunidad por la costa, hay dos comunidades que estn desapareciendo, el mar ha destruido alrededor de 30 casas y las familias se han desplazado.

Emilio sali de la comunidad de Las Flores en Masca, Omoa en el departamento de Corts, uno de los municipios con mayor afectacin por la erosin costera que ha causado la elevacin de los niveles del mar, sobre todo, como consecuencia del calentamiento global. A Las Flores lleg un grupo de familias campesinas en 1983 para habitar estas tierras entre montaa y mar, migrantes de las zonas ms deprimidas del occidente del pas, la familia de Emilio. All en Masca tambin hay una comunidad garfuna que est sufriendo estas consecuencias por el amarillamiento letal de los cocoteros, segn explica el investigador Fabricio Herrera en el estudio Cambio y Justicia Climtica en Honduras.

Jos Rodrguez Rodrguez, to de Emilio, recuerda cmo era la comunidad y lamenta que haya cambiado tanto aunque no ha cambiado la indiferencia con la que los polticos de todos los partidos los tratan.

Los que hacen la ley no saben cmo es la vida en las comunidades, cuenta este pescador que asegura que ya el mar no les da como antes y que sobrevivir cada da se ha vuelto ms difcil.

Aqu ha cambiado mucho, all donde se ven esas casas, ahora hay ms poblacin, as que hay ms prdidas. A veces hay mucha gente que no se organiza, que vive por vivir, que no cuida para el futuro, sentencia.

Y cuenta que la gente ya no puede vivir de la pesca ni de la agricultura. Los que pueden trabajar albailera han buscado eso y se van a otros lugares, agrega

Ya hay casas adentro del mar, antes haba 3 kilmetros que separaban el mar del casero, pero a partir del Huracn Mitch todo empeor, as lo recuerda Rodrguez. Y en 2009, el terremoto termin de acelerar el proceso, las comunidades quedaron casi debajo del nivel del mar y no solo afect el sitio donde habitaban sino tambin terrenos de cultivo.

Su hermano Jos Isabel dice que la nica manera de sobrevivir es huyendo, saliendo de esa comunidad que es un oasis de paz porque all no hay crimen, no hay maras o pandillas, no hay homicidios. Segn el Observatorio de la Violencia de la UNAH, para 2016 Omoa tena una tasa de 57.7 homicidios por cada 100 mil habitantes, algo que no refleja total paz, pero muy alejado a la tasa de ciudades cercanas como San Pedro Sula y Choloma.

Ahora de Omoa tienen que huir a la temible ciudad a buscar otros trabajos aunque la violencia probablemente los vuelva a desplazar. La manera de vivir aqu tendra que ser aprender otros oficios para salir a trabajar a otros lugares, pero as como yo y mi hermano que la edad nos avanz, aqu tenemos que morir aunque sea de hambre, se resigna. El camino que tom Emilio con su hijo hacia Estados Unidos ser la nica alternativa para los jvenes.

Comunidades hundidas

Doa Martina est recostada en una hamaca, intenta descansar pero el susurro del mar ya no es relajante. Le teme. Cada vez es menos susurro y ms advertencia. Su familia entera ya se fue y sus casas estn abajo del mar. Slo queda ella y su casa ya tiene dos escalones hundidos. Aqu ya slo estamos esperando que el mar entre, dice resignada, mientras un cachorro duerme plcidamente a sus pies y su nieta escucha atenta.

Su hermano y sus sobrinos huyeron a Estados Unidos porque era la nica forma de sacar a sus padres de ese lugar y ubicarlos en una casa decente en el pueblo cercano. Perdieron todas sus cosas, perdieron sus hogares y la nica opcin era irse a Estados Unidos, trabajar y enviar dlares para comprar una propiedad en un sector no tan vulnerable.

No le doy ms de un ao a esta comunidad para que desaparezca, dice convencido, el bilogo Gustavo Cabrera de Cuerpos de Conservacin de Omoa (CCO), mientras muestra las ruinas de la comunidad Barra de Cuyamel.

La Barra del Motagua y la Barra de Cuyamel son los dos ltimos poblados de Honduras de la zona costera pegada con Guatemala donde en los ltimos diez aos se han perdido alrededor de 800 metros de lnea costera.

Cabrera comenz a medir la playa desde 2006 cuando fue con un grupo de estudiantes de La Ceiba a sembrar un bosque de manglar. El ao siguiente que regres a ver si el manglar haba crecido, no lo pudo encontrar, ya estaba en el mar, all comenz su inters y alarm a las comunidades y a la alcalda. En 10 aos esa comunidad desaparecera pasaron 12, estuve cerca con la prediccin, dice Cabrera.

El cambio climtico es irreversible, eso va a suceder en toda la costa pero de la manera como est sucediendo aqu es acelerado. No es fcil predecir sobre las dems comunidades porque no lo hemos medido. Si aqu ocurre un frente fro u otro fenmeno, en 3 horas se pierde todo y la gente morir porque estn entre la barra del ro y el mar, esto es una trampa mortal, dice este bilogo que ahora ayuda a organizar una maratn para hacer efectiva una reubicacin que est valorada en 10 millones de lempiras. Las autoridades evaden el tema, dice Cabrera, porque es parte de su culpa, l viene hablando de esto hace 12 aos y no lo han escuchado.

El estudio Cambio y Justicia Climtica en Honduras del investigador Fabricio Herrera establece que el sobrecalentamiento est alcanzando umbrales por dems riesgosos, en tanto la actividad humana de modo persistente est emitiendo hacia la atmsfera grandes cantidades de Gases de Efecto Invernadero (GEI) que alteran su concentracin y, como consecuencia, se genera una reaccin en cadena que perturba la temperatura y corriente de los ocanos, los patrones de lluvias, frentes fros y temporadas secas. Estos fenmenos provocan a su vez la destruccin de los cultivos, trastocan la vida de las personas, animales y plantas, aumentando la pobreza, la miseria, las enfermedades y el hambre.

En el estudio Migracin y Cambio Climtico de Etienne Piguet, Antoine Pcoud y Paul de Guchteneire de 2011, definen que: las zonas costeras bajas como las situadas a una altura de 10 metros o menos representan solo un 2,2 por ciento de la tierra firme en el planeta, en ellas habita actualmente un 10,5 por ciento de la poblacin mundial es decir unos 602 millones de personas, de las cuales 438 millones viven en Asia y 246 en los pases ms pobres del mundo. La hiptesis de que las futuras emisiones de CO2 basada en el continuo crecimiento econmico con una moderacin del uso de combustibles fsiles (posibilidad A1B del IPCC) que prev un incremento de 0,3 a 0,8 metros del nivel del mar para el ao 2300, es preocupante. Y algunos clculos ms recientes muestran que este proceso podra avanzar bastante ms deprisa de lo que se pensaba antes. Sobre esta base, parece razonable considerar que las personas que viven a una altura de menos de un metro sobre el nivel del mar son directamente vulnerables y en un plazo de unos pocos decenios, segn Anthoff (2006), 146 millones de personas se veran afectadas en tal caso.

A pesar del compromiso que el gobierno de Honduras adquiri firmando el Acuerdo de Pars surgido de la Conferencia de las Partes en la Convencin Marco para el Cambio Climtico (COP21), de reducir en un 15 % las emisiones de gases de efecto invernadero en los sectores de energa, procesos industriales, agricultura y residuos para el ao 2030; en Omoa, despus que en 2010 se hiciera un ordenamiento territorial, se redujo el territorio de la reserva natural Cuyamel que contaba con parte en la costa y de frente en las montaas y el valle de Cuyamel. La parte del valle se declar para explotacin agroindustrial y han comenzado a sembrar monocultivos como la palma africana y el King Grass (para biomasa) en ms de 2000 hectreas.

Y estas acciones contradicen el compromiso, pero el discurso de la encargada de la Unidad Municipal Ambiental de la municipalidad de Omoa, Nancy Clix, busca otros culpables: los campesinos que han migrado a esta zona y utilizan implementos y mecanismos de pesca y agricultura nocivos para la tierra, el agua y las especies, del dao al medioambiente que luego termina en consecuencias como el calentamiento global.

En 2012 el territorio donde estn asentadas las comunidades en riesgo fue declarado inhabitable, pero una cosa es lo que diga un decreto y otra es la necesidad de la gente de tener tierra para sus casas y cultivos. La alcalda no implement en ese momento un plan de reubicacin y ahora que esto es una crisis humanitaria, da algunas soluciones, como la compra de un terreno en el pueblo cercano, pero no es suficiente para darle condiciones de vida a 86 familias que han quedado de las 150 que antes eran.

Estamos sumamente afectados, a parte de la basura de Guatemala es un contaminante enorme, un peso horrible, el cambio climtico ha afectado. Ahorita slo tenemos una comunidad que la vamos a evacuar, las barras porque es zona de riesgo, ya tenemos el terreno, la municipalidad est dando el terreno, la primera dama est prometiendo 100 viviendas, son como 150 personas, como 80 familias, pero cada da nace uno, dice el alcalde nacionalista Ricardo Alvarado quien lleva 9 aos en el poder, y lo dice riendo.

La gente que migr de aqu ya migr hace aos porque s hay mucha en EEUU, es posible como hace 5 aos cuando escucharon que levantaron la barrera, entonces mire, todos se fueron. Mucha gente vive de la remesa aqu, entra bastante. Aqu quisiramos arreglar el mundo pero no es tan fcil, estamos trabajando duro, la UMA tiene un programa bonito en tema ambiental, la reforestacin, y aqu somos enemigos de la palma africana, asegura el alcalde omoense, a quien le advirtieron del desastre en el inicio de su largo mandato, pero sigue sin resolver, sin dar respuestas ms all de la demagogia poltica.

Por su parte, Clix, de la UMA, cuenta que hay varias tesis sobre lo que ms ha afectado para que la erosin costera sea tan acelerada en esta zona.

Muchos de los problemas de erosin costera en el municipio son producto del cambio climtico, esto ha venido a inundar algunas reas que asociadas con otros eventos sucedidos han provocado una migracin. El terremoto de 2009 desplaz el rea verticalmente unos 10 centmetros, qued en depresin el rea, eso asociado al calentamiento global cuyos niveles de agua ha aumentado en la zona, eso ha provocado inundaciones severas. Otro problema asociado a las barras es el cambio de direccin en el ro Motagua, el ro se desplaz hacia Guatemala dejando un rea desrtica, un rea de playa en la barra de Motagua, eso ha creado mayor problema de erosin. Hay otras reas en el municipio que sufren de erosin costera esto asociado a estructuras mal ejecutadas que se han ido construyendo a lo largo de la costa del municipio en Puerto Corts.

Inversionistas de la parte turstica empezaron a construir estructuras para salvar su inversin, eso provoc daos a la comunidad, se generaron espigones para generar bienestar a la propiedad que tenan en ese momento, entonces esto fue contribuyendo a una serie de problemticas en el tema de erosin en el rea marino costera del municipio, es all donde tenemos prdida de playas, explica Clix, y recuerda que actualmente la empresa Gas del Caribe est financiando parte de un proyecto valorado en 90 millones de lempiras para la recuperacin de la laguna de Centeno, azolvada por las mismas malas prcticas de la empresa. A Gas del Caribe recin le renovaron su licencia ambiental con la condicin de tratar de resarcir el dao que ha hecho con la construccin de rompeolas que han afectado la lnea costera.

Por otro lado, Clix recuerda que su municipio ha estado en el ojo de la noticia mundial por la problemtica de contaminacin por residuos slidos generados en Guatemala y arrastrados por el ro Motagua hasta Omoa.

Entonces estamos en un proceso de limpieza y vigilancia en el sentido de que generamos informacin de que nos siguen afectando y que no nos han podido mitigar y queremos resultados. Con Mi Ambiente estamos vigilantes y haciendo limpieza como municipio, tenemos turismo, muchas visitas al municipio y necesitamos dar una imagen al que nos visita, nos toca invertir mucha plata que no la tenemos pero tenemos que hacerlo para precisamente mitigar esa situacin, explica Clix.

Hacer un recorrido por las playas en las barras de Motagua y Cuyamel puede ser peligroso, de la arena se asoman jeringas, vidrios, plsticos punzantes y hasta jarras plsticas con pinturas guatemaltecas. La gente de las comunidades ha creado comits de limpieza, porque tambin la basura les afecta, los dragados se obstruyen por los residuos y quedan en mayor vulnerabilidad de inundaciones. Eso tambin hace enojar al mar, y no se puede luchar cuando est as. Porque el mar adquiere la carga simblica de la devastacin para las comunidades costeras de Omoa.

Cerca de doa Martha est la escuela de la Barra de Cuyamel, una escuela que ya no funciona porque la mayora de nios ya no viven en esa comunidad devorada por el mar. El mar se escucha bravo cerca de all, y la escuela se convirti en el hogar de tres familias cuya casa est enterrada en la arena, as qued despus del frente fro nmero 5 ocurrido en febrero.

Antes de que el mar termine de llevrselos esperan que la municipalidad habilite un albergue que la organizacin Centro de Accin Social Menonita (CASM) est construyendo en una comunidad llamada Los Achiotes y all en esa misma rea y de una vez por todas los reubiquen.

Doa Nolvia Prez vive desde febrero en la Escuela Patria de la barra, all con sus padres que son unos ancianos y su nieto, un beb recin nacido, siete personas en total. Lograron sacar algunas cosas de su casa tragada por la arena y construyeron una cocinita de donde sale humo, su nuera cocina el almuerzo.

Se vino un gran norte, la casa se inund todita y entonces el patronato dijo que nos viniramos aqu. Estamos esperando que algn da nos reubiquen. Hemos vivido aqu toda la vida, no tenemos donde ir, dice afligida. Las comunidades buscan cmo resolver y es por eso que en las pocas casas que quedan viven 2 o 3 familias, porque quienes van quedando sin casas se van donde sus vecinos, a la escuela o a la iglesia antes de encontrar la forma de salir de la ciudad o el pas.

Segn Clix de la UMA, no se ha levantado un dato de cuntas personas han sido desplazadas hacia otros departamentos o pases debido a la problemtica. Sera un reto hacer una encuesta a nivel de comunidad de porqu se ha ido x o y persona para saber qu efecto est sufriendo el pas como consecuencia del cambio climtico.

En camino a las barras, se ven grandes propiedades cercadas y con vacas pastando. Esas son propiedades incautadas por la OABI a carteles del narcotrfico que tenan tierras e inversiones en Cuyamel. Estas propiedades no se han tomado en cuenta para la reubicacin de las 86 familias.

El Arca de Chico

En la comunidad Barra de Motagua hay un barracn grande de madera. Los ltimos hospedados de emergencia fueron los miembros de 11 familias que perdieron todo en el ltimo frente fro que azot el pas. A este barracn le llaman el arca de Chico porque as le dicen a Francisco Daz, el lder comunitario que se dedica a tiempo completo a atender a las familias en sus desplazamientos y problemas de inundacin.

No crea, es bien cansado hacer este trabajo, pero s le digo que esta comunidad es un ejemplo de cmo se sobrevive a las tempestades. Don Chico tuvo que migrar a Estados Unidos en 2015 porque la situacin econmica que se viva en su comunidad era muy precaria y l tena una misin: hacer dinero para construir una casa grande donde quepan los refugiados y comprar una lancha para poder sacar la gente en casos de emergencia.

Si aqu llega un huracn, en cuestin de 3 horas nos morimos todos, sentencia don Chico, no es suficiente el arca ni la lancha que pudo comprar con su trabajo en el norte y le preocupa la paciencia de las autoridades. Un vecino le dice que no se queje del alcalde, que las autoridades hacen lo que pueden, que si no trabajan juntos ser muy difcil salir adelante.

Don Chico padece de problemas respiratorios, esos son muy comunes en su comunidad donde el calor es ms agobiante por la humedad que generan las mltiples lagunas que se forman alrededor de las casas, la gente anda completamente hmeda todo el tiempo. Los nios chapalean y se introducen a lo que parece un campo de ftbol pero ahora es un pantano y se divierten. Las madres les reclaman quiz por divertirse en la desgracia, porque no tienen ms opcin que tirarse por los charcos.

Don Chico ha llevado a varios periodistas a conocer la trampa en la que viven y busca apoyo para seguir comprando lanchas y capacitando a la gente para cuando llegue lo peor. Aqu organizaciones como CASM nos han venido a apoyar para poder enfrentar las emergencias pero tambin para pescar de una mejor manera, para subsistir, asegura y cuenta que el ro Motagua les trae cada vez ms basura y hasta cadveres, al menos ha enterrado unos 25 cadveres que llegan junto con la basura de Guatemala. Peces no hay, ni pueden tampoco cultivar, slo muerte les trae el agua.

Jos Elvin Rodrguez ha sido pescador y agricultor toda su vida, ahora construye las barcas que con ayuda de CASM la comunidad tiene para moverse y para ir a pescar. Si hubiera un fenmeno como el huracn Mitch esta costa no va a esperar un ao para desaparecer, aqu hemos visto tantos desastres, si logramos salvar las vidas ser mucho. Se lo he dicho a las autoridades que manden al ejrcito a sacar a la gente de las comunidades en caso de una emergencia, aqu slo hay 2 lanchas cmo vamos a evacuar ms de 300 personas as? Cuando el mar se enoja no hay salida, explica este dirigente, tambin amigo de Chico con quien pasa organizando la forma de salvar a su comunidad.

La reubicacin de la comunidad es algo muy delicado, sino se hace adecuadamente respetando la forma de vida de la gente tendrn daos psicolgicos, dice Jos, l slo sabe de la vida del mar, y si los reubican esperan que sea siempre en la misma costa.

La gente est desesperada, no sabe ya qu hacer, la gente llora, las seoras piden que los saquen de all. Diez millones de lempiras no es nada comparado con la vida de 350 personas, la gobernadora de Corts le dijo al alcalde, usted tiene que solucionar ese problema, porque si una persona se muere all usted va a tener que responder, dice el bilogo Cabrera quien acompaa a estas comunidades.

Las familias que tuvo Chico en su casa lograron construir unos barracones de madera elevados y unas polleras elevadas con estacas para las gallinas. All viven 4 familias, las mujeres cuidan de los nios y bebs mientras los esposos buscan peces en el mar. Hay zancudos del tamao de moscas y moscas del tamao de escarabajos que muerden duro. As pasan todo el da las mujeres, viendo hacia el mar, viendo qu tan cerca est y recordando cuando de su comunidad el mar se miraba lejos y era un remanso de paz.

Estados Unidos ya no acepta desplazadas por violencia domstica y mucho menos aceptara desplazados por cambio climtico aunque sea igual de dramtico el conflicto en estas comunidades. Lo de Trump con el calentamiento global no es slo cuestin del tweet que dice que es un invento de China, llega a acciones ms serias como el retiro de EEUU del Acuerdo de Pars.

El concepto de calentamiento global fue creado por y para los chinos para hacer no competitiva a la manufactura de EE UU. No era un buen pacto para los intereses de los ciudadanos norteamericanos.

A una hora de Cuyamel est la frontera de Corinto, camino a Guatemala. All hay un Centro de Atencin al Migrante Retornado donde diferentes instituciones como El Comit de Cruz Roja Internacional (CCIC) y el Instituto de Migracin atienden a los deportados de Mxico que llegan en un bus de Chiapas. Cada da son dos o tres buses llenos de hondureos y hondureas que fueron retornados a la pesadilla de donde huyeron. Y cada da son cientos de hondureos que transitan por all en bus o a pie en su camino hacia el norte.

Un grupo de seis personas, dos mujeres y cuatro hombres, sale del CAMR planeando cmo regresar de nuevo al camino hacia Estados Unidos. Salen del CAMR despus de prometer que intentarn quedarse pero saben que su pas no es apto para vivir. En ese grupo est Nadia, una mujer de 36 aos que vivi 8 aos en Estados Unidos con el TPS (Temporal Protection Status) pero cuando la administracin de Trump lo suspendi ella fue deportada. Fue regresada a Honduras donde su marido haba sido asesinado por una pandilla, retornada a un lugar donde ya no tena casa porque la pandilla se la haba usurpado.

Yo no puedo regresar a Tegucigalpa, del lugar de donde soy, ya llevo 7 intentos de pasar de nuevo a Estados Unidos este ao y ahora voy de regreso, cuenta, y asegura que cada vez que regresa denuncia y explica que no puede regresar, ni al barrio donde ella creci y donde estn su madre y su hija. En el camino se junt con un campesino joven de Santa Brbara que dice que no puede vivir ms en el campo porque no le ajusta para vivir con los $5 que gana por el jornal y se junt con un cubano hondureo que parece hacer negocio de acompaar migrantes. Todos siguen al hondureo con acento cubano porque sabe moverse, y todos de nuevo en caravana, regresan a la frontera.

All cerca, Nadia no sabe que la gente tambin huye pero no de las pandillas, slo del mar. Huyen del mar que dicen ellos est enojado.

Fuente: https://contracorriente.red/2018/07/26/cambio-climatico-otra-guerra-de-la-que-huyen-los-hondurenos/



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