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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-09-2018

Qu es El Mercurio?

Rodrigo Karmy Bolton
El Desconcierto


Resulta verdaderamente interesante el que cierto progresismo e, incluso, cierta izquierda haya expresado tanta ansiedad por salir en un supuesto medio como ste. Inclusive desde el Frente Amplio que, desde que surgi en la escena pblica, parece estar en un permanente juego con El Mercurio para mostrar sus fragilidades frente al Padre.  

1.- Hace varios aos atrs el filsofo chileno Claudio Durn (en colaboracin con el filsofo Carlos Ruiz Schneider) emprendi un trabajo del todo relevante para la reflexin en torno al poder en Chile: se trataba de atisbar qu era El Mercurio. Sus investigaciones fueron minuciosas y se expusieron en un pequeo, pero decisivo libro titulado El Mercurio. Ideologa y Propaganda 1954-1994 /1. En l, Durn reflexiona desde un enfoque marxista que le permite atender al peridico como una ideologa en accin y desde el psicoanlisis, en particular, desde aqul desarrollado por Matte Blanco en el que se privilegia la bi-lgica, esto es, la existencia de dos lgicas en la psique humana, una consciente y racional y otra enteramente inconsciente e irracional.

La ideologa movilizar la parte irracional de la psique que, por cierto, para Durn constituir un lugar fundamental para pensar en los efectos que ha producido El Mercurio en la conformacin de un imaginario chilensis acerca del otro: desde su fundacin en 1827 El Mercurio no ha dejado de construir a otro como exento de moral y, por tanto, presto a la delincuencia con la que el peridico pretende generar una atmsfera de terror en la poblacin lectora.

Pero es fundamentalmente sobre el perodo de 1954 a 1994 donde Durn enfoca su anlisis mostrando cmo el contexto de la guerra fra construye a ese otro como un marxista que le asocia siempre a la delincuencia, al caos y a la intervencin extranjera: La intencin de El Mercurio escribe Durn- habra sido provocar pnico y es evidente que asociar al gobierno de Allende con todo tipo de situaciones escabrosas contribua decisivamente a aumentar las tensiones sociales. Ello provocaba rabia, odio, miedo en la sociedad chilena en su conjunto y particularmente en la clase media y en los militares. El lugar de agitacin del peridico de Edwards y su contribucin en la construccin de una atmsfera adecuada al interior de la clase media y los militares habran sido cruciales para la posterior consumacin del golpe de Estado de 1973.

Clave del anlisis de Durn resulta el nfasis en intentar comprender cmo se construy tal atmsfera, donde justamente el lugar de El Mercurio fue, desde el principio, una pieza fundamental. Los dlares recibidos desde la CIA por el peridico de los Edwards no fueron en vano, sino que constituyeron parte del armatoste golpista con el que la oligarqua chilena termin no slo gestando el golpe de Estado sino, adems, re-fundando la Repblica a la luz de una matriz neoliberal en base a una renovacin de su pacto oligrquico que se expres en la redaccin e instauracin de la Constitucin de 1980 vigente hasta la actualidad.

La reflexin de Durn es clave, no slo porque es una de las primeras indagaciones que problematiza a El Mercurio como una ideologa en acto presente en la historia oligrquica de Chile hasta su momento transicional, sino que adems, porque no se ocupa en examinar cun verdaderos o no resultan sus enunciados sino mas bien, se pregunta cul es su lugar en la configuracin de un cierto imaginario acerca del mundo y porqu ha sido capaz (a partir de qu mecanismos) de desplegar una sistemtica y permanente propaganda, sea para apaciguar los nimos conciliando a la oligarqua a nivel cupular, sea para agitarlos e inventando a un enemigo que atenta contra el orden institucional. Se trata menos de los enunciados como de la fuerza con la que se invisten, la trama del deseo que alimentan, los fantasmas que despiertan. En este sentido, El Mercurio funciona, para Durn, a partir de una suerte de retorno de lo reprimido, segn la tradicional nomenclatura psicoanaltica en la cual, las fantasas ms atvicas aquellas congeladas en la forma del trauma- vuelven para repetirse en el presente.

Segn desprendemos del trabajo de Durn, un peridico histrico de la oligarqua chilena ha disciplinado los cuerpos y almas de los chilenos por casi dos siglos (desde 1827 a 2018) construyendo eficazmente a un otro sobre el cual se desatan todas las fantasas de destruccin masiva (el anarquista del siglo XIX, el marxista de la guerra fra o, el susodicho trmino populista, tal como se repite incansablemente en la actualidad) funcionando as como un eficaz dispositivo de propaganda de la clase dominante y sus militares siempre asociados. En otros trminos, la investigacin de Durn muestra cmo lo que muchas veces sentimos, pensamos, imaginamos acerca de algn evento noticioso pasa por la mediacin de El Mercurio como ideologa operando indicar el filsofo- en la vigorosa escena de nuestro inconsciente.

2.- Sigamos de cerca el trabajo de Durn y pensemos con l: El Mercurio no es un simple peridico que circula junto a otros al interior de la opinin pblica, sino mas bien, es la condicin de posibilidad de la opinin pblica misma, su a priori fctico: dado que es uno de los grandes monopolios informativos y que engarza una serie de redes oligrquicas (al interior como al exterior del pas) en su interior, El Mercurio no es slo el discurso del poder en tanto expresin de la oligarqua (es el modo en que se enfoca la investigacin de Durn que concibe a El Mercurio como ideologa en accin), sino sobre todo, el poder del discurso, esto es, el mecanismo que incluye o excluye, que visibiliza o invisibiliza a todo discurso pblico. Los filsofos diran: El Mercurio es el trascendental. Pero, por cierto, no porque sta sea su naturaleza, sino porque ha sido la denodada historia del poder en Chile la que ha ido construyendo y lo construye todos los das- su lugar. En este sentido, podramos decir que El Mercurio es a la opinin pblica, lo que los militares son a la Constitucin vigente: garante de la institucionalidad.

Porque no se trata de si la opinin pblica lee o no El Mercurio (de hecho, no es ste el peridico de mayor venta), sino de la posicin de poder que ste asume en la trama discursiva chilena en la que, en virtud de su larga y eficaz historia iniciada en 1827, ha podido condicionar el marco, definir la atmsfera, encuadrar el campo en el que se domestica y sanciona a la misma palabra pblica.

El Mercurio aparece como si fuera la autoridad que, como tal, legitima o no a cierta palabra pblica. Y en ello reside su eficacia: en disciplinar el campo de la opinin, domesticando la palabra pblica, conducindola como parte de su rebao. El Mercurio es, por cierto, un peridico, pero como tal, funciona como la ideologa en acto de la oligarqua, aqul que sanciona o bendice, el que legitima o no cualquier discurso pblico.

Resulta verdaderamente interesante el que cierto progresismo e, incluso, cierta izquierda haya expresado tanta ansiedad por salir en un supuesto medio como ste. Inclusive desde el Frente Amplio que, desde que surgi en la escena pblica, parece estar en un permanente juego con El Mercurio para mostrar sus fragilidades frente al Padre. En vez de asumir como tarea poltica fundamental de crear y potenciar medios alternativos, de crear y potenciar lugares en los que la palabra pueda sino desactivar, al menos, resistir al dispositivo mercurial, cierta izquierda no ha hecho mas que mostrar ansiedad por aparecer en sus pginas. Hay que volcarse sobre la tesis de Durn, reflexionar sobre ella y abrir un campo de resistencia que posibilite el flujo de la imaginacin popular. Slo desde ah, podremos abrir una verdadera lucha por el presente.

Porque si El Mercurio no hace mas que expropiar y privar a los pueblos de su imaginacin poltica, la tarea poltica de fuerzas que se digan de izquierda tendra que ser la de restituir dicha imaginacin a los pueblos construyendo soportes mediales capaces de acometer tal tarea a travs de la promocin del pluralismo informativo, creacin de mltiples plataformas de redes sociales que permitan no ir simplemente contra de El Mercurio, sino mas bien, que puedan desactivar su autoridad mostrando que tras su mscara, tras su autoridad (pues mscara y autoridad son siempre lo mismo) no hay ms que una familia (los Edwards) de una gran familia como es la oligarqua chilena y mundial.

En este escenario, el Mercurio es, en s mismo, una dictadura meditica. Como tal, funciona como una red de redes que durante casi dos siglos fue capaz de instalarse como condicin de posibilidad de la opinin pblica chilena, imponiendo el marco sobre el cual tienen lugar determinados discursos. Que los cuerpos puedan ver restituida su potencia depende de que las fuerzas polticas puedan construir nuevos soportes mediticos y no alimentar al gran Padre de las comunicaciones. Menos an, para salir a rasgar vestiduras acerca de una coalicin que pretende transformacin de las actuales y penosas- condiciones del pas.

Miente El Mercurio? Claramente, la investigacin de Durn nos lleva a un solo punto: El Mercurio no slo miente (si acaso entendemos por mentira como accin deliberada), sino que adems, crea la realidad a la que se refiere, domesticando y constituyendo el marco de la opinin pblica. La mentira es parte de su estrategia, pero ms decisivamente, sta se inserta en el objetivo general de crear una conciencia, una atmsfera en la que impera un orden que promueve el consenso cupular y su terror.

1/ Claudio Durn El Mercurio. Ideologa y Propaganda 1954-1994. Ensayos de interpretacin bi-lgica y psicohistrica. Ed. CESOC, Santiago de Chile, 1995.

http://www.eldesconcierto.cl/2018/09/25/que-es-el-mercurio/




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