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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-09-2018

Develando el gnero: un debate contemporneo

Yasvily Mndez Paz
La Joven Cuba


A lo largo de la historia, en las sociedades patriarcales se han establecido etiquetas sociales que limitan las potencialidades humanas en funcin de su adecuacin de gnero. En la humanidad ha predominado el cacicazgo masculino; el hombre constituy el sujeto histrico dominante y la mujer se convirti en la dominada. Mediante la dicotoma de lo masculino-femenino se adjudican valores con significaciones antagnicas que, junto a otras categoras como estatus social, raza, nacionalidad, sexualidad, agudizan los niveles de discriminacin presentes en las relaciones de poder.

En la red persisten criterios en torno a estos temas, pero han mostrado ambigedades que suscitan las siguientes interrogantes; cules son los orgenes de gnero y sexualidad? Cul es su utilidad para el logro de una sociedad ms inclusiva? Qu rol debe ocupar la familia, instituciones educativas y culturales, medios de comunicacin, poder eclesistico, el gobierno y la ciencia en la deconstruccin de patrones tradicionales de gnero y sexualidad?

Durante la segunda mitad del siglo XX ocurra un hecho sin precedentes; movimientos feministas anglosajones develaban los estudios de gnero. Estereotipos sociohistricos asignados a hombres y mujeres -junto a roles, identidades y espacios de socializacin- fueron planteados como construcciones culturales, desvirtundose el carcter natural e inamovible con que se haban enmarcado hasta ese momento. Parafraseando a Simone de Beauvoir No se nace mujer: se llega a serlo; ser mujer/hombre y lo femenino/masculino no dependen de la biologa per se, obedecen a patrones socioculturales y educativos que pueden cambiar bajo los efectos del ser humano.

Como expone Reina Fleitas el gnero devino entonces un concepto que se refera a construcciones o pautas culturales que haban incidido en la formacin de una identidad femenina subordinada, mientras el sexo quedaba para explicar los procesos biolgicos diversos del ser mujer frente a los del hombre, los cuales atenido a su carcter natural no determinaban diferencias de posicin social. No se trataba de ignorar las diferencias biolgicas entre hombres y mujeres, sino que el mal considerado sexo dbil no continuara en condiciones de utillaje.

A medida que se profundizaban los estudios de gnero, aparecan otros problemas que complejizaban las concepciones tericas y la sexualidad mereci espacios diferenciados de anlisis. La teora queer trmino cuyos significados que se ajustan a este particular extrao, raro, invertido, tarado, desviado- fue muy til para que la comunidad LGBTI de los aos 90 llamara la atencin sobre la existencia de una sexualidad que haba sido considerada pecaminosa o criminal al transgredir la visin social basada en la heteronormatividad (normas establecidas donde se impone un modelo hegemnico heterosexual). Siendo Judith Butler una de sus principales representantes, se parta del presupuesto que si el gnero y la sexualidad eran construcciones socio-histricas y culturales, la liberacin sexual era posible.

En Cuba, si bien la familia, instituciones educativas y culturales, medios de comunicacin, poder eclesistico, el gobierno y la ciencia han representado canales expeditos para legitimar y reproducir visiones tradicionales al respecto; no se pueden obviar los cambios evidenciados en los ltimos tiempos. Ello resulta plausible pues constituyen vas certeras en la aplicacin de acciones educativas y culturales, fundamentales para influir en el imaginario social y que se adopten posiciones a favor de las denominadas sexualidades perifricas.

En el caso del poder eclesistico, las Iglesias de la Comunidad Metropolitana (ICM) han actuado como contraparte a posturas tradicionales adoptadas dentro de la Iglesia Catlica y otros devotos de la fe cristiana. Un estudiante me comentaba las manifestaciones pblicas adoptadas por algunos extremistas, que utilizan a Dios como fachada para esconder posiciones homofbicas. Le preocupa que esos hechos recientes sean analizados como estados de opinin y presionen a la sociedad cubana y el gobierno, cuando en realidad no todos los catlicos y cristianos asumen actitudes tan retrgradas.

Sus preocupaciones pueden tener fundamento, a juzgar por criterios que persisten en algunos corrillos polticos. Al interior del Partido Comunista de Cuba (PCC) coexisten varias posiciones; algunos consideran a los integrantes de la comunidad LGBTI como personas de dudosa moral; otros reconocen la necesidad de respetar sus derechos, pero no creen que deban ser centro de atencin del gobierno ante problemas ms concretos; existen casos que deciden no expresar sus opiniones quizs como resultado de una educacin machista; y otra posicin aboga por el amparo jurdico de sus derechos y que expresen su sexualidad sin ser objeto de tabes y manifestaciones de discriminacin.

Esperemos que enfoques polticos anclados en el tiempo no se interpongan; remover construcciones sociohistricas y culturales sobre gnero y sexualidad, aprehendidas y reproducidas socialmente, pudiera conducirnos a posiciones ms acertadas en la sociedad cubana. Resulta insoslayable tirar de los hilos para motivar a una reflexin colectiva; sojuzgar, limitar? consensuar y tolerar, verdaderas claves para el debate contemporneo.

Fuente: http://jovencuba.com/2018/09/23/develando-el-genero-un-debate-contemporaneo/



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