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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-09-2018

Marx, los ratones y Alberto Garzn

Alberto Arregui/Alan Woods
Rebelin


La izquierda, no slo en el Estado espaol, vive aturdida por una paradoja evidente: el capitalismo, el sistema econmico sobre el que se edifica una relacin de explotacin destructora de la naturaleza y del trabajo humano, ha sufrido una crisis global, quiz la ms grave de su historia. Pareciera lgico que en ese momento se hubiese fortalecido una alternativa anticapitalista, pues nada mejor que la experiencia histrica para mostrar la necesidad del socialismo. Sin embargo, las formaciones polticas mayoritarias de la izquierda no han sido capaces de aprovechar estas condiciones favorables y ahora se debaten en luchas internas intentando encontrar a los culpables de su fracaso. El caso de Grecia es paradigmtico, pero tambin lo es el del Reino de Espaa, donde se ha frustrado la ilusin de cambio que impregn esta dcada.

Por supuesto es una obligacin de cualquier militante, no slo de los dirigentes, intentar entender el mundo en que vivimos y superar las deficiencias mostradas en la prctica. El compaero Garzn se ha puesto manos a la obra intentando averiguar dnde estn los fallos, pero para obtener una buena respuesta es necesario formular una buena pregunta y para encontrar algo es necesario buscar en el terreno adecuado. Nos tememos que al sumarse a la cohorte de profesores, parlamentarios e intelectuales en su ensimo intento de superar el marxismo se est equivocando de pregunta y de terreno y corre, entre otros, el riesgo de echar balones fuera en lugar de analizar su propia responsabilidad, la de la direccin de IU bajo su gida, y la del conjunto de la izquierda.

Nosotros pensamos que la tarea prioritaria no es descubrir deficiencias en la obra de Marx y Engels, para llamar a su sustitucin por la nada, sino establecer las bases para hacer posible el socialismo.

Uno de los trabajos de todos los plumferos al servicio de la burguesa de todos los pases, es el anuncio constante de la muerte o, al menos, de la superacin del marxismo. Alberto Garzn, en su artculo titulado con el prometedor nombre de El marxismo es un mtodo cientfico?, parece que se desliza por una pendiente que ms que llevar a corregir las ideas expuestas por Marx y Engels, puede conducir a una ruptura total.

Asevera el compaero: El marxismo no es, en resumen, la llave que abre todas las puertas. El marxismo es, ms bien, una herramienta humilde para el anlisis social y tambin para la prctica poltica.

Que nosotros sepamos, nadie ha afirmado nunca que el marxismo sea la llave que abre todas las puertas, si bien es la nica teora consistentemente revolucionaria que nos proporciona una herramienta insustituible para entender la sociedad capitalista y, por lo tanto, preparar el terreno para su derrocamiento revolucionario.

Si eso es lo que el coordinador general de IU quiere decir, entonces estamos de acuerdo con l. Sin embargo, todo el contenido de su artculo conduce a la conclusin opuesta.

Garzn hace una referencia irnica a las escrituras sagradas y al altar de la ortodoxia marxista, y a otros lugares comunes, presentndose como un valiente innovador comprometido en una lucha contra las ideas que se han convertido en una especie de religin, una ideologa petrificada que no admite ninguna modificacin o cuestionamiento.

El marxismo, en nuestra firme opinin, es de hecho el socialismo cientfico (sin comillas) y, por lo tanto, est muy lejos de cualquier tipo de religin. Se basa en un mtodo cientfico riguroso (materialismo dialctico) y una interpretacin cientfica de la historia (materialismo histrico).

Al igual que cualquier teora cientfica, el marxismo admite cambios y modificaciones a la luz de la experiencia. Pero si examinamos las ideas fundamentales presentadas por Marx y Engels, lo que sorprende es lo poco que han tenido que modificarse en el curso de los ltimos 150 aos. Este hecho es, en s mismo, una indicacin de la solidez y la vitalidad del marxismo.

Permtasenos someter esta afirmacin a una pequea prueba. Si vamos a una biblioteca y tomamos cualquier libro burgus sobre sociologa o poltica econmica escrito hace 150 aos, enseguida saltar a la vista que este libro no tiene ms que un mero inters histrico: aplicacin a las condiciones modernas, prximo a cero. Pero si abrimos las pginas del Manifiesto Comunista, escrito por dos jvenes en 1847, Marx y Engels, encontraremos una descripcin y un anlisis sumamente asombrosos, no del mundo de 1847, sino del mundo en que vivimos hoy.

Sobre la vitalidad del marxismo

Este hecho ha sido ampliamente comentado en los ltimos tiempos por individuos que no tienen conexin con el marxismo o que, incluso, son hostiles a l. Hasta el peridico oficial del Vaticano, L'Osservatore Romano, public un artculo en el 2009 elogiando el diagnstico de Marx sobre la desigualdad de ingresos, que es un reconocimiento asombroso hacia el hombre que declar que la religin era el opio del pueblo. El capital es ahora un best seller en Alemania. En Japn, ha sido publicado en una versin manga.

George Magnus, uno de los principales analistas econmicos del banco UBS, escribi un artculo con el ttulo intrigante: Dsele a Karl Marx la oportunidad de salvar la economa mundial. UBS, con sede en Suiza, es un pilar del poder financiero, con sucursales en ms de 50 pases y ms de 2 billones de dlares en activos. Sin embargo, en un ensayo para Bloomberg View, Magnus escribi que la economa global de hoy en da tiene algunas semejanzas asombrosas con lo que Marx previ.

En su artculo, comienza describiendo a los responsables polticos como luchando por comprender el aluvin de pnico financiero, protestas y otros males que afligen al mundo y sugiere que haran bien en estudiar las obras de un economista fallecido hace mucho tiempo, Karl Marx.

Considere, por ejemplo, la prediccin de Marx sobre cmo se manifestara el conflicto inherente entre capital y trabajo asalariado. Como escribi en El capital, la bsqueda de ganancias y productividad por parte de las empresas les llevara a necesitar cada vez menos trabajadores, creando un ejrcito de reserva industrial de pobres y desempleados: La acumulacin de riqueza en un polo es, por lo tanto, al mismo tiempo acumulacin de miseria.

El artculo contina: El proceso que l [Marx] describe es visible en todo el mundo desarrollado, especialmente en los EE. UU. Los esfuerzos de las empresas para reducir costes y evitar la contratacin han hecho dispararse las ganancias corporativas de EE. UU. como porcentaje del producto econmico total al nivel ms alto en ms de seis dcadas, mientras que la tasa de desempleo se ubica en 9,1 por ciento y los salarios reales estn estancados.

Mientras tanto, la desigualdad de ingresos en EE. UU. se acerca a su nivel ms alto desde la dcada de 1920. Antes del 2008, la disparidad de ingresos estaba oscurecida por factores como el crdito fcil, que permita a las familias pobres disfrutar de un estilo de vida ms acomodado. Ahora el problema sale a la luz en toda su crudeza.

The Wall Street Journal public una entrevista con el conocido economista Dr. Nouriel Roubini, el cual argumenta que la cadena de crdito est rota, y que el capitalismo ha entrado en un crculo vicioso donde el exceso de capacidad (sobreproduccin), la cada de la demanda del consumidor y los altos niveles de deuda generan una falta de confianza en los inversores, reflejada en cadas estrepitosas en la bolsa de valores, la cada de los precios de los activos y el colapso de la economa real.

Como todos los dems economistas, Roubini no tiene una solucin real a la crisis actual, excepto ms inyecciones monetarias de los bancos centrales para evitar otro colapso. Sus conclusiones no pueden ser ms pesimistas: Karl Marx tena razn, en algn momento el capitalismo puede destruirse a s mismo dijo Roubini. Pensbamos que los mercados funcionaban. No estn funcionando.

Los economistas burgueses ms serios, particularmente desde la crisis del 2008, se han interesado cada vez ms en las teoras de Marx y Engels. Por lo tanto, es irnico que en este mismo perodo un cierto sector de la izquierda haya decidido arrojar por la borda al marxismo. Alberto Garzn corre el riesgo de sumarse a esta tendencia.

La miseria del popperismo

Aunque Garzn trata de ocultar su abandono del marxismo por medio de circunloquios peculiares, haciendo preguntas a las que no da respuestas claras, el meollo de su argumento es muy claro: el marxismo est desfasado y ya no sirve como mtodo de anlisis. Por lo tanto, debemos encontrar una alternativa. Pero qu alternativa propone?

El camarada Garzn dice que se opone a citar autores muertos para ver si nuestros pensamientos actuales se ajustan a sus palabras. Por autores muertos, claramente se refiere a Marx y Engels. Pero acto seguido contina citando con aprobacin las palabras de Karl Popper, quien falleci en el ao de Nuestro Seor 1994 y, por lo tanto, es precisamente un autor muerto que, segn se nos dice, no debe ser citado.

La eleccin de Karl Popper como punto de referencia para la llamada filosofa de la ciencia es doblemente desafortunada en vista del hecho de que dedic casi toda su vida a vilipendiar el marxismo, el comunismo y el socialismo. Fue un defensor acrrimo de la llamada democracia liberal, es decir, el capitalismo.

Popper colabor ​​activamente con otros defensores radicales de la economa de libre mercado, como Friedrich Hayek y Milton Friedman. Sus libros ms famosos, La miseria del historicismo y La sociedad abierta y sus enemigos son ataques difamatorios contra el socialismo en general y el marxismo en particular.

Es francamente increble que un lder responsable de la izquierda espaola y destacado militante del Partido Comunista pueda asumir seriamente a este filsofo reaccionario como el punto de partida de su argumento contra el historicismo, es decir, contra el marxismo mismo. En lo que respecta a las pretensiones tericas de Popper, que se autoproclamaba el Supremo Sacerdote de una supuesta filosofa de la ciencia, stas no pueden tomarse en serio. Su intento de establecer una definicin arbitraria para lo que es y lo que no es ciencia (teora de la falsabilidad) ha sido ampliamente demolido y hoy la mayora de los cientficos lo consideran con desprecio.

Nos tomamos la libertad de sealar que las teoras absurdas de Popper no solo rechazan el marxismo como ciencia, sino tambin las ideas de Charles Darwin, Einstein y la gentica moderna. Popper afirm que el darwinismo no es una teora cientfica comprobable, sino un programa de investigacin metafsico: un posible marco para las teoras cientficas comprobables y casi tautolgico. Valga decir que estos argumentos falsos han sido utilizados por la derecha reaccionaria en los EE. UU. para defender las ideas del Creacionismo.

El marxismo est desfasado?

No podemos olvidar que Marx y Engels fueron hijos de su tiempo, nos dice el compaero. S, lo fueron, al igual que Charles Darwin, Albert Einstein, Napolen, Julio Csar y Jesucristo. Decir eso es decir lo obvio. Pero qu hay detrs de esta afirmacin? Se argumenta que Marx y Engels fueron, por citar al camarada Garzn, productos de su poca. Esa es una forma ladina de decir que son productos del siglo XIX y, por lo tanto, pasados de moda, irremediablemente desfasados e irrelevantes para el siglo XXI. Son ideas viejas, mientras que lo que se requiere en el siglo XXI son nuevos puntos de vista. Pero para un momento, camarada Garzn!

Una idea no es necesariamente falsa por ser vieja. En el cuento de Aladino, el mago prometi lmparas nuevas a cambio de viejas. Una joven insensata se lo crey y as perdi una fortuna. Es de suponer que esta amarga experiencia le habra servido para comprender que las nuevas lmparas no son necesariamente mejores que las antiguas, y que las personas que pregonan tales productos nuevos en las calles definitivamente deben evitarse.

Tomemos otro ejemplo. La rueda ha existido durante milenios y, a pesar de su avanzada edad, todava funciona bastante bien. Qu pensaramos de alguien que planteara que ya es hora de prescindir de la vieja rueda e inventar una nueva, que obviamente sera mucho mejor por el mero hecho de ser nueva? Qu forma tendra esta nueva rueda? Sera cuadrada, rectangular u octagonal? Cualquiera que sea la forma, uno puede estar absolutamente seguro de que no nos llevara un solo paso ms all.

Que vaya por delante que nosotros no tenemos la mente cerrada hacia nuevas ideas, siempre y cuando se nos demuestre que son superiores. Vamos a hacer una oferta al camarada Garzn: Si t eres capaz de ensearnos unas ideas que expliquen mejor que el marxismo la crisis actual del capitalismo, y que nos ofrezcan una alternativa mejor, nos comprometemos a abandonar el marxismo y pasar con armas y bagajes a la nueva teora.

Las tendencias histricas

El problema es que los detractores del marxismo, hasta el da de hoy, nunca han sido capaces de ofrecer nada remotamente similar ni explicar en qu consisten las ideas nuevas de las cuales tanto hablan, sin decir lo que son. Las ideas de Marx y Engels son mil veces ms relevantes y correctas hoy que cuando aparecieron por primera vez. El Manifiesto Comunista es el documento ms contemporneo que uno puede leer. Vamos a citar solo dos ejemplos para ilustrar la cuestin.

Hoy en da, la globalizacin se considera un fenmeno reciente. Sin embargo, fue explicado y predicho en las pginas del Manifiesto Comunista, 150 aos antes de que existiera. Marx y Engels explicaron que el capitalismo primero crea el Estado nacional como un medio para desarrollar las fuerzas productivas, pero el desarrollo de estas ltimas sobrepasa los estrechos lmites del Estado nacional, creando un mercado mundial. Hoy, la dominacin aplastante del mercado mundial es la caracterstica ms importante del mundo en el que vivimos.

Durante dcadas, los economistas burgueses nos aseguraron que Marx estaba equivocado cuando predijo una creciente polarizacin entre ricos y pobres, y una enorme concentracin de riqueza y poder en pocas manos. En los das de Marx no haba ninguna evidencia emprica para demostrar esto. El capitalismo solo exista en Inglaterra en algn grado, e incluso all la industria a gran escala an no se haba desarrollado. Cul es la situacin hoy?

El argumento de los economistas burgueses de que lo pequeo es bello ha sido totalmente refutado por la historia. Es una prediccin que est en flagrante contradiccin con la realidad actual. Hoy, toda la economa mundial est en manos de no ms de 200 gigantescas compaas multinacionales, la mayora de ellas con sede en los Estados Unidos de Amrica.

Tan solo 147 corporaciones que forman una super entidad tienen el control del 40% de la riqueza mundial. Estas megacorporaciones son las autnticas dueas de la economa global. Las 10 multinacionales ms grandes, incluidas Walmart, Apple y Shell, ganan ms dinero que la mayora de los pases del mundo combinados. El valor de las 10 principales empresas es de 285 billones de dlares, que es mayor que el valor de 280 billones de dlares de los ltimos 180 pases, incluidos Irlanda, Indonesia, Israel, Colombia, Grecia, Sudfrica, Irak y Vietnam.

Si uno de los requisitos de una teora correcta, de su carcter cientfico, es su capacidad para hacer predicciones, he aqu predicciones de lo ms audaces y brillantes, que han sido completamente confirmadas por la marcha de la historia.

Nos dice Alberto Garzn, aunque es imposible saber a qu fuente ha recurrido para ello, refirindose a los fundadores del socialismo cientfico que ambos autores pensaban que el futuro de la sociedad estaba escrito de antemano. Con cierta displicencia, el dirigente de IU aade que afirmaban que el capitalismo estaba embarazado de socialismo. Esta afirmacin, en s misma, es una confesin del rechazo del pensamiento dialctico, al no comprender que el socialismo es una necesidad histrica.

La nica manera de superar el capitalismo de manera positiva es el socialismo, pero no es la nica tendencia que late en su interior. Las contradicciones internas no tienen un desarrollo predeterminado, tambin existe una tendencia interna a la reproduccin del sistema ampliado, tal como Karl y Friedrich explicaron. Quiz sea ms sencillo para el coordinador general entender que un embarazo es una tendencia, el desarrollo superador ser el crecimiento del feto y su alumbramiento, pero caben otras posibilidades, pues existen otras fuerzas que operan en la naturaleza y en el cuerpo humano, incluso los que llamamos factores accidentales, que pueden llevar a un aborto, por ejemplo. Si presta atencin a Marx y Engels, sabra que incluso ellos valoraban la posibilidad de la destruccin mutua de los contendientes. En un ejemplo sencillo: una bellota est embarazada de encina, pero existen muchas posibilidades de que nunca llegue a ser un magnfico rbol, algn animal puede incluso deglutirla, sin comprender por ello que ha interrumpido un proceso dialctico

La historia conoce una lnea descendente adems de una lnea ascendente. Esto se ve claramente con lo que sucedi despus del colapso del Imperio romano. Marx y Engels explicaron que existen dos alternativas para la humanidad: el socialismo o la barbarie. En las condiciones actuales, quizs deberamos de modificar esta clebre frase. La alternativa ante la humanidad es el socialismo o la destruccin de la vida en la Tierra. Y el resultado, como siempre, depender de la lucha de clases.

Es el marxismo un mtodo cientfico?

El camarada Garzn, siguiendo ciegamente los pasos de Karl Popper, quiere excluir el marxismo como mtodo cientfico. Pero el intento de Popper de establecer una definicin arbitraria de lo que es la ciencia simplemente no guarda correspondencia con el mundo real. Ningn cientfico siente la necesidad de recibir un certificado de nacimiento firmado por el seor Popper para poder seguir haciendo trabajo cientfico. Tampoco los marxistas necesitamos un certificado de ningn autor vivo para seguir practicando socialismo cientfico.

Bien es verdad que hay ciencias y ciencias. Algunas son ms exactas que otras. Un astrnomo puede predecir la situacin exacta de una estrella o una galaxia a millones de aos luz con la ms absoluta certeza. En cambio, un gelogo puede tener la ms absoluta certeza de que va a haber un terremoto en un sitio determinado, pero hasta el da de hoy resulta imposible predecir cundo va a producirse ese terremoto, lo que no impide que la mayora de la gente reconozca sin rechistar a la geologa como ciencia.

Tambin se puede incluir la medicina como ciencia, aunque las predicciones de un mdico no puedan tener el mismo carcter que las de un astrnomo. Un mdico hace un diagnstico basndose, por un lado, en su conocimiento de la patologa y estudios de casos parecidos y, por otro, en los sntomas observables en un caso concreto. Un paciente puede quejarse de problemas estomacales. El mdico (suponemos que es cualificado y eficiente) tiene que decidir si se trata de un clico, una lcera, un cncer Incluso el mdico ms competente puede dar un diagnstico equivocado. Pero estos errores no pueden utilizarse como una excusa para negar el carcter cientfico de la medicina.

Tratndose de la psicologa, la situacin es todava ms complicada porque an es una ciencia en su infancia. Y cuando llegamos a las ciencias sociales, la cosa se complica ms todava, no solo porque se trata de una inmensa cantidad de factores cambiantes, sino tambin porque entran en juego intereses de clases antagnicas.

No es difcil de entender que detrs de la mscara de falsa objetividad acadmica de los autores burgueses se esconde la cruda realidad de la defensa de los intereses de su clase social. En contraste con la pseudo objetividad hipcrita de los historiadores acadmicos, los marxistas defendemos abiertamente la causa de la clase obrera y la revolucin socialista.

Pero esto quiere decir que los marxistas no pueden abordar cuestiones de una manera objetiva? Existe una contradiccin entre tener un inters apasionado en cambiar la sociedad y, al mismo tiempo, ser capaces de hacer una evaluacin objetiva de los acontecimientos histricos y el papel de los individuos en el proceso histrico? La respuesta la dio el gran marxista ruso Len Trotsky:

A los ojos de un filisteo el punto de vista revolucionario equivale a la ausencia de objetividad cientfica. Nosotros pensamos exactamente lo contrario: slo un revolucionario siempre y cuando, desde luego, est equipado con un mtodo cientfico es capaz de mostrar la dinmica objetiva de la revolucin. La aprehensin del pensamiento en general no es un acto contemplativo, sino una actividad. La voluntad es indispensable para penetrar en los secretos de la naturaleza y la sociedad. As como un cirujano, de cuyo bistur depende una vida humana, distingue con todo cuidado los distintos tejidos de un rgano, un revolucionario que encare seriamente su tarea debe analizar con toda conciencia la estructura de la sociedad, sus funciones y reflejos. (Trotsky, La Revolucin china, 1938).

Engels como cientfico

El camarada Garzn sin duda nos recordar que el contenido del clebre libro de Engels, La dialctica de la naturaleza, es un reflejo de la ciencia del siglo XIX. Pero, de hecho, Engels estaba muy por delante de la ciencia de su tiempo. Era extremadamente crtico con las teoras mecnicas que dominaban la fsica newtoniana. Sus crticas fueron corroboradas completamente por los descubrimientos de la mecnica cuntica y la teora de la relatividad a principios del siglo XX.

Engels no era un cientfico profesional, pero tena un conocimiento bastante extenso de las ciencias naturales de su tiempo. Sin embargo, basado en un profundo conocimiento del mtodo dialctico de anlisis, Engels hizo una serie de contribuciones a la interpretacin filosfica de la ciencia que siguen siendo muy importantes, a pesar de que han permanecido en el desconocimiento para la abrumadora mayora de los cientficos hasta el da de hoy.

La ciencia moderna nos proporciona muchas ms pruebas de lo correcto de la dialctica que los ejemplos que estaban disponibles para Engels. En particular, el nuevo campo de la teora del caos y sus derivados proporciona una prueba muy importante de la afirmacin de Engels de que, en ltima instancia, la naturaleza funciona dialcticamente. La ley dialctica de la transformacin de cantidad en calidad constituye la piedra angular de la teora del caos, y es absolutamente fundamental para el estudio de las transiciones de fase, un rea muy importante de la fsica moderna.

En su libro Ubiquity, el cientfico estadounidense Mark Buchanan seala que fenmenos tan diferentes como infartos, avalanchas, incendios forestales, el aumento y la cada de las poblaciones de animales, las crisis burstiles, el movimiento del trfico e, incluso, las revoluciones en el arte y la moda estn todos gobernados por la misma ley, que se puede expresar como una ecuacin matemtica conocida como ley potencial (power law). Esta es ni ms ni menos que la ley dialctica de la transformacin de la cantidad en calidad.

Y el materialismo qu?... El mtodo materialista es fundamental para toda la ciencia. Todo intento de sustituir el materialismo por el idealismo en el campo de la ciencia ha llevado a un error tras otro. Este es particularmente el caso en el estudio de los orgenes humanos, que durante ms de un siglo se vio obstaculizado por los prejuicios idealistas de los paleontlogos que buscaban un fsil con un cerebro grande.

Nunca lo encontraron, pero fueron engaados por un estafador que invent al llamado hombre de Piltdown, que result ser un crneo humano al que haba unido la mandbula de un simio. Los cientficos creyeron en este fraude porque coincida con sus prejuicios idealistas. Pero Engels haba explicado de antemano que no fue el cerebro quien cre la mano, sino la mano (trabajo) la que cre el cerebro.

He aqu lo que el ilustre cientfico estadounidense Stephen Jay Gould escribi sobre Engels:

El siglo diecinueve produjo una brillante expos [revelacin] procedente de una fuente que sin duda sorprender a la mayor parte de los lectores Friedrich Engels. ()

En 1876, Engels escribi un ensayo titulado The Part Played by Labor in the Transition from Ape to Man (El papel del trabajo en la transicin del simio al hombre). Fue publicado, pstumamente, en 1896 y, desafortunadamente, no tuvo impacto alguno en la ciencia Occidental. ()

La importancia del ensayo de Engels no yace en sus conclusiones sustantivas, sino en su lacerante anlisis poltico acerca de por qu la ciencia occidental estaba tan colgada de la afirmacin apriorstica de la supremaca del cerebro. () La importancia del ensayo de Engels no yace en el feliz resultado de que el Australopithecus confirmara una teora por l propuesta va Haeckel sino ms bien en su perspicaz anlisis del papel poltico de la ciencia y de los prejuicios sociales que afectan necesariamente todo pensamiento.

De hecho, el tema de Engels acerca de la separacin de la cabeza y la mano ha hecho mucho por establecer un lmite y fijar el curso de la ciencia a travs de la historia. (Stephen Jay Gould, Desde Darwin, pp.148-150. Ediciones Hermann Blume, Madrid).

El generoso tributo de Gould a Engels es una respuesta suficiente a las tonteras de Karl Popper y de todos los que intentan desacreditar al marxismo atacando su base filosfica, el materialismo dialctico.

El capitalismo en un callejn sin salida

En la coyuntura actual, el capitalismo se encuentra en una profunda crisis. Como sistema socioeconmico, hace tiempo que agot cualquier posibilidad de ofrecer un futuro a la humanidad.

Cuando un sistema social entra en crisis terminal, encuentra su reflejo no solo en la incapacidad de desarrollar las fuerzas productivas, sino tambin en otros campos: la cultura, el arte, la filosofa, la moralidad

En el pasado, cuando la burguesa todava era capaz de desempear un papel progresista, tena una ideologa y una filosofa coherentes. El liberalismo conceba el sistema capitalista (la economa de libre mercado) como el nico sistema posible, un sistema que garantizaba progreso y avance constante. Hoy es mejor que ayer, y maana ser mejor que hoy.

Despus de la cada de la Unin Sovitica, esta hermosa visin recibi un poderoso y nuevo impulso. Francis Fukuyama proclam el fin de la historia. El socialismo, supuestamente, haba fracasado, el capitalismo era el nico sistema posible. El futuro sera de paz y prosperidad para todos.

Veinticinco aos despus no queda piedra sobre piedra de estas consoladoras ilusiones. Durante los ltimos diez aos, los gobiernos y los economistas han estado luchando para salir de la crisis, sin ningn signo de xito. La burguesa y sus defensores ideolgicos rebosan pesimismo sobre el futuro. No tienen respuestas a la crisis de su sistema.

Este pesimismo encuentra un reflejo en la filosofa. En lugar de admitir honestamente que sobre la base del sistema actual no es posible el progreso, la llamada filosofa posmoderna afirma que el progreso en general no existe. La historia no se puede entender, excepto como una serie de accidentes. De manera similar, la ideologa no puede existir, por la simple razn de que la propia burguesa se ha quedado sin ideas.

Claridad, no confusin!

No nos complace decir esto, pero el artculo del compaero Garzn, lejos de aclarar las cuestiones que aborda, est repleto de confusiones desde la primera hasta la ltima lnea. Pareciera un intento de minar el marxismo sin admitirlo, o quiz sin siquiera ser consciente de ello.

No hace la menor mella en el marxismo, porque en ninguno de los casos trata seriamente el tema. Su mtodo es construir un espantapjaros para despus derribarlo. Eso no es realmente algo difcil de hacer, pero no sirve para aclarar nada o elevar la comprensin poltica de la militancia de Izquierda Unida. Esto es doblemente desafortunado, porque en este momento lo que se requiere para unir a la izquierda sobre una base slida es precisamente claridad.

La crisis del capitalismo ha producido una revuelta creciente en la sociedad. Lo vimos hace poco en el movimiento multitudinario de los pensionistas y las manifestaciones masivas y huelgas del 8 de marzo, y antes en la rebelin democrtica del pueblo cataln.

Por todas partes vemos el mismo descontento, enojo, furia y, sobre todo, frustracin, una frustracin que est dirigida en gran medida a los lderes de la izquierda y los sindicatos que, en lugar de proporcionar al movimiento el programa, las ideas y la organizacin necesarios, siembran sistemticamente la desilusin entre las masas y el descontento en sus propias bases.

El camarada Garzn no debiera ver el marxismo como un pesado lastre del pasado que hay que quitarse de encima cuanto antes; el marxismo no es una carga onerosa que impide nuestro progreso. Ms bien es una brjula absolutamente necesaria que nos permite encontrar el camino correcto. Sin la ayuda de tal brjula, inevitablemente nos perderemos en un marasmo de ideas incorrectas y contradictorias. Tampoco debiera dejarse arrastrar por la tentacin del eclecticismo diletante, aceptando cuarto y mitad de marxismo, y rechazando el resto, amputndolo hasta reducirlo a un mun impotente, privado de su mdula revolucionaria, eliminando el programa, convertido, ahora s, en una reliquia religiosa que sacar en procesin en las reuniones de profesin de fe, pero alejado totalmente de nuestra prctica.

Para ver cmo termina esta confusin ideolgica, solo hace falta sealar lo que ha ocurrido con Podemos. Los dirigentes de esta formacin pensaban que podran prescindir de la ideologa. Renunciaron explcitamente al marxismo, ofreciendo en su lugar nuevas ideas y nuevos mtodos organizativos. La organizacin Podemos pareca representar una salida. Los discursos radicales de Pablo Iglesias inspiraron esperanza en los corazones de mucha gente.

Pero no se puede volver la espalda tan alegremente a la ideologa que, expulsada por la puerta delantera, volver a entrar por la ventana de atrs. La poltica, al igual que la naturaleza, aborrece el vaco. La ausencia de ideologa simplemente significa la adopcin de una mala ideologa. Ideas tan confusas como no somos ni de izquierda ni de derecha abren la puerta a una poltica oportunista, con consecuencias desastrosas.

Las esperanzas iniciales, cada vez ms, se estn transformando en un creciente desencanto. Esto se debe precisamente a la confusin ideolgica y las ambigedades polticas de los lderes de Podemos, quienes neciamente imaginaron que la manera de obtener ms apoyo era moderar su lenguaje en un vano intento de ganar el llamado terreno del centro. Grave error! Si la gente quiere el reformismo, ya tiene al PSOE. No necesita de Podemos, que naturalmente ha cedido terreno al PSOE.

En tales condiciones, Izquierda Unida tiene una oportunidad de oro para ganar el liderazgo del movimiento. Pero la condicin sine qua non es que Izquierda Unida defienda firmemente las genuinas ideas de izquierda: las ideas del comunismo y el marxismo revolucionario. Al intentar distanciarse de estas ideas, el camarada Garzn est haciendo precisamente lo contrario de lo que hace falta en estos momentos.

No podemos olvidar lo sucedido en la Transicin, el abandono del marxismo y del leninismo, partes de un mismo proceso, expresado en primer lugar como una amalgama confusa. La siguiente cita bien podra ser un resumen de los ltimos artculos del compaero Garzn:

asume el marxismo como un instrumento terico, crtico y no dogmtico, para el anlisis y la transformacin de la realidad social, recogiendo las distintas aportaciones, marxistas y no marxistas, que han contribuido a hacer del socialismo la gran alternativa emancipadora de nuestro tiempo y respetando plenamente las creencias personales.

Pero, los puntos suspensivos deben sustituirse por El PSOE, pues es la resolucin que se aprob en el congreso extraordinario de 1979 en el que el partido dirigido por Felipe Gonzlez abandon formalmente el marxismo!

Las ideas confusas solo pueden ser combatidas con la firmeza ideolgica y la claridad completa. Lamentamos profundamente que las ideas del artculo del camarada Alberto no aporten claridad, sino que representan un evidente giro hacia la derecha, no hacia la izquierda.

El marxismo debe cambiar

El marxismo tiene que cambiar, nos dice. Esta es una cancin muy conocida para nosotros. Ha sido cantada durante ms de cien aos por gente como Bernstein, Kautsky y muchos otros. Todas estas personas queran transformar el marxismo en su contrario, privarlo de su identidad revolucionaria, castrarlo y reducirlo a un tipo de reformismo parlamentario inofensivo.

No obstante, al menos los pensadores revisionistas del pasado intentaron presentar un programa coherente. Eso, lamentablemente, no se puede decir en el presente caso. El artculo del coordinador de IU contiene muchas crticas al marxismo, pero cuando se trata de presentar una alternativa coherente, resulta ser una gran decepcin.

Parece ser que la actitud de Garzn hacia el marxismo, negando que articula un mtodo cientfico e incluso que ni siquiera nos proporcione un mtodo, es idntica a la actitud de su hroe Karl Popper hacia Darwin, es decir, que no es una teora cientfica comprobable, sino un programa de investigacin metafsico: un posible marco para las teoras cientficas comprobables.

Al igual que todas las dems declaraciones de Popper, esta requiere una traduccin a un castellano comprensible para un ser humano normal. Aunque rinde homenaje de mala gana a Charles Darwin como un pensador significativo del pasado (la palabra pasado debe ser bien subrayada), sus teoras son una completa prdida de tiempo.

El Coordinador de IU est dispuesto a mantener el retrato de Marx en la pared y el primer volumen de El Capital en su estante (despus de todo, es parte de nuestra tradicin) siempre que se ignore por completo lo que Marx realmente escribi.

En un rasgo de incomprensin del legado de los fundadores del socialismo cientfico nos dice:

En primer lugar, creo que es importante bajarse del fuerte determinismo que emana de su concepcin de la historia. La historia no est escrita de antemano por ninguna fuerza providencial y por lo tanto, no cabe presuponer ciertos desarrollos histricos sin la intervencin de otras variables no estrictamente econmicas.

En esto se equivoca el compaero, tanto al vulgarizar el marxismo hasta hacerlo irreconocible, como al llevarlo a un reduccionismo economicista y un determinismo religioso. Tal como lo explic Engels de forma brillante en su carta a Jos Bloch:

...Segn la concepcin materialista de la historia, el factor que en ltima instancia determina la historia es la produccin y la reproduccin de la vida real. Ni Marx ni yo hemos afirmado nunca ms que esto. Si alguien lo tergiversa diciendo que el factor econmico es el nico determinante, convertir aquella tesis en una frase vacua, abstracta, absurda ()

...Somos nosotros mismos quienes hacemos nuestra historia, pero la hacemos, en primer lugar, con arreglo a premisas y condiciones muy concretas. Entre ellas, son las econmicas las que deciden en ltima instancia. () El que los discpulos hagan a veces ms hincapi del debido en el aspecto econmico, es cosa de la que, en parte, tenemos la culpa Marx y yo mismo. Frente a los adversarios, tenamos que subrayar este principio cardinal que se negaba, y no siempre disponamos de tiempo, espacio y ocasin para dar la debida importancia a los dems factores que intervienen en el juego de las acciones y reacciones. () Desgraciadamente, ocurre con harta frecuencia que se cree haber entendido totalmente y que se puede manejar sin ms una nueva teora por el mero hecho de haberse asimilado, y no siempre exactamente, sus tesis fundamentales. De este reproche no se hallan exentos muchos de los nuevos marxistas y as se explican muchas de las cosas peregrinas que han aportado.

Alberto Garzn afirma: En cualquier caso, s creo que debemos recuperar el materialismo histrico, en una versin suavizada, como un instrumento til para las ciencias sociales y como una forma de contrarrestar las tendencias posmodernas cuyo anlisis ha sido desconectado de la economa base.

Pero en qu consiste esta versin suavizada del materialismo histrico, no lo sabemos. No se nos ofrece ninguna explicacin ni alternativa. El marxismo debe cambiar, pero nadie tiene la ms remota idea de en qu ha de consistir el cambio.

Entendemos perfectamente que el joven lder de IU se vea asaltado por las dudas acerca de la realidad que nos rodea e intente buscar salida a la crisis permanente en la que vive dicha organizacin, pero esas reflexiones, en muchas ocasiones antes de convertirse en afirmaciones ex ctedra, debieran seguir el consejo que marc el propio Marx. Su crtica de la filosofa de su tiempo fue magnfica, y sera difcil comprender bien el marxismo sin el estudio de La ideologa alemana, escrita con Engels. Sin embargo, aos despus, el propio Karl haca la siguiente reflexin al referirse a ella:

Entregamos el manuscrito a la crtica roedora de los ratones, muy de buen grado, pues nuestro objetivo principal: esclarecer nuestras propias ideas, ya haba sido logrado.

Marx analiz y desentra el mundo capitalista y propuso una alternativa. Ese mundo, en lo esencial, sigue siendo el mismo y las alternativas, tambin en lo esencial, siguen siendo las mismas, pues el problema de la explotacin subsiste, la pobreza, la concentracin de capital, la ley del valor, el plusvalor o las crisis de sobreproduccin. No slo demuestran la genialidad del pensamiento marxista, sino tambin indican el callejn sin salida al que est abocada la izquierda intentando buscar la alternativa en la repeticin, con otros nombres, de las ideas anteriores a Marx y Engels.

Tenemos que admitir que nuestra discusin no debe centrarse en rechazar las propuestas del socialismo formuladas por ellos, sino en encontrar la manera de llevarlo a la prctica a la luz de las experiencias vividas. Nuestra tarea es volver a estudiar el marxismo, pero para enviar este sistema con todas sus secuelas destructivas al basurero de la historia.

Lo que no entienden los economistas posmodernos crticos con Marx es que no era un economista, sino un revolucionario, no desarrolla una teora econmica para lucirse en una ctedra o para resolver los problemas de gestionar el sistema o elaborar un programa electoral reformista, sino que analiza la realidad para transformarla radicalmente y, por tanto, considera las fuerzas internas de la sociedad capitalista, sus contradicciones, y cuenta al elaborar su perspectiva con la capacidad de la clase obrera para transformar la sociedad. Lo que nos lleva a centrar nuestra atencin en la mdula de sus tesis: Los filsofos no han hecho ms que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.


Alberto Arregui
(Miembro de la Coordinadora Federal de IU)

Alan Woods (Editor de www.marxist.com)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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