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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-09-2018

La ltima crisis

Antonio Jos Gil Padilla
Rebelin


Son casi tres meses sin publicar, aunque son varias las pginas que he rellenado y, sobre todo, muchas las notas tomadas a lo largo de todo este tiempo, coincidente con la etapa veraniega. A las ocupaciones y actividades propias del esto se aade el desnimo. La dura realidad da la cara, y ese deseo de que las cosas mejoren, aunque sea mnimamente, se desvanece, y aparece la crisis personal, inmensa en esa crisis del sistema que no cesa.

Sneca deca aquello de que: Cuando la tristeza por la condicin humana te conduzca a la oscuridad, suaviza tu nimo y piensa que ms merece quien se re del gnero humano que quien de l se lamenta (Lucio Anneo Sneca, 0035 aprox.).

Pero hay momentos o etapas de la vida en las que resulta difcil, casi imposible, sobreponerse a la deriva de la humanidad, y, en consecuencia, abandonar el barco, sobre todo, cuando eres absolutamente consciente de la imposibilidad de que nuestra especie vaya por el buen camino, cuando sabes que la condicin humana, de momento, no es capaz de mejorar sus propias condiciones de vida, las de la mayora, cuando ests convencido de que los individuos de las sociedades de los pases ms desarrollados son material maleable hasta el extremo. Pocas y pocos son capaces de enfrentarse a la situacin y revelarse, negarse, a todo aquello a lo que nos incitan a hacer. Las mentes se embotan y, cada vez, somos, en general, ms mansos, ms indiferentes, ms sumisos ante el poder, ms serios, ms tristes y, en consecuencia: ms agresivos.

Se vive ahora ajeno a la realidad que se nos escapa. La falta de control social sobre la economa, sobre la poltica, ocasiona que los ciudadanos vivan embelesados, sin conciencia, ni esperanza. Enajenados como en las peores etapas de la historia, agravada esta pasin por la necesidad extrema del consumo en todas las dimensiones posibles.

Un poder concentrado en unos pocos, desorientados aquellos que ilcitamente lo ostentan, sin salidas, pero aferrados a ese poder destructor. Desviando la atencin de los asuntos importantes que no saben abordar.

Establecida una serie de reglas, acuadas por ellos y asumidas por la masa, intentan dar una psudoestabilidad, pero nos deslizamos por el filo de la navaja. Los que detentan el poder estn dando palos de ciego, sin rumbo, pero agarrndose cada vez con ms fuerza a sus riquezas como resultado de su inseguridad, de su demencia.

El sistema, en los ltimos cien aos, ha discurrido de crisis en crisis con la intencin de que los poderosos sigan manteniendo los beneficios. Hace unos aos decamos que entre unas burbujas o crisis y las siguientes, el tiempo que transcurre es cada vez menor; van apareciendo nuevas burbujas y nuevas crisis con una frecuencia que va en aumento, o crisis de ms larga duracin hasta llegar a una crisis sin retorno. Nos encontraremos ya en esa fase irreversible? Sin lugar a dudas, sta es la crisis definitiva que, segn nos dijeron, comenz en 2007-2008. Sin que la situacin de precariedad del trabajo, la pobreza de amplias capas, la provisionalidad de las pensiones y la desigualdad hayan llegado a su fin, en pases como el nuestro, nos quieren convencer de que la crisis econmica ha finalizado, pero inmersos an en ese estado, anuncian una recesin, seal inequvoca de que esto no se ha superado.

La poltica siempre ha sido una fachada para el mantenimiento de dominio de unas clases sobre otras, y las democracias modernas una estrategia para contener al pueblo. Pero, en estos tiempos que vivimos ahora, el modelo poltico que les ha servido a los de arriba durante tanto tiempo, se tambalea y, como hemos sealado, andan dando palos de ciego lo que est ocasionando, entre otras cosas, la aparicin y consolidacin de formaciones de corte fascista en la Europa clsica.

Para ser lo ms grficos posible, nos centraremos en el caso de nuestro pas, sin abordar el asunto cataln, que arrastramos desde hace siglos, sin encontrar una solucin.

La corrupcin generalizada y la inactividad del Partido Popular (PP) le convirtieron en un grupo invlido para seguir en el Gobierno, un grupo amortizado. La salida ha sido el xito de la mocin de censura de mayo/junio, algo que se ha conseguido por primera vez, a pesar de la escasa participacin parlamentaria del partido ganador: El PSOE. Es de suponer que el poder real aprob ese cambio, si no es que lo propici. Pero ahora, despus de unos pocos meses, en ese marco de inestabilidad poltica, ya no les sirve, y han puesto en marcha todo el arsenal a su alcance. Se han puesto en marcha las cloacas del Estado, y los ministros, incluido el propio Presidente, estn siendo pasados a cuchillo. Al da de hoy son cinco los atacados con dos dimisiones, y lo que queda. El objetivo es el derrumbe del Gobierno, y forzar nuevas elecciones.

En connivencia con otras mafias y con los medios de corte fascista, el PP ejerce la oposicin de la manera ms cruenta posible, Es lo mejor que sabe hacer este partido. Ciudadanos ahora se encuentra en tierra de nadie, apoyando puntualmente la poltica de tierra quemada del PP. En ese ataque despiadado, los intereses que defienden ambos, PP y Ciudadanos, son los suyos propios, importndoles un bledo los del pueblo llano.

Los medios de comunicacin, la mayora, embarran el actual estado poltico echando lea al fuego que hacen los dems. Los peridicos y las cadenas de radio y TV siempre han sido de corte reaccionario. Los nuevos dirigentes de la radio-televisin pblica, en un alarde de ser objetivos, son ms crticos con el Gobierno que con la oposicin. Algunas cadenas como la Sexta, del grupo Planeta, juegan a ser una emisora escorada a la izquierda, pero nada ms lejos de la realidad. El observador ms perspicaz se ha ido dando cuenta de que son unos farsantes, lo que est dando lugar a significativos cambios en el tipo de audiencia.

El PP, descabezado y dividido ha elegido a un joven militante, socialmente desacreditado e implicado en un turbio asunto de falsificacin de ttulos universitarios. Un asunto del que no le va a resultar fcil desprenderse. El Gobierno socialista en fase de descomposicin por los furibundos ataques que estn sufriendo, y Ciudadanos desorientados, sin apenas espacio poltico. Los nacionalistas en su particular guerra que nada tiene de social o trasformadora.

En consecuencia, nos encontramos con una situacin poltica inestable sin que se vislumbre una solucin a corto o medio plazo. La oposicin PP-Ciudadanos, en esa tarea de desgaste, se limitan a pedir dimisiones y elecciones generales, pero esto, se convoquen antes o despus, no va a resolver los problemas de inestabilidad poltica y, mucho menos, la situacin de desigualdad, de precariedad y de pobreza.

Crisis econmica, crisis poltica, crisis social, en suma crisis sistmica sin que se vislumbre una salida, ni siquiera un camino para buscar esa salida. El desarrollo tecnolgico prosigue de manera exponencial, pero ello no resolver los problemas, por el contrario los empeorar. Las sociedades anestesiadas, tristes, agresivas, como decimos, son incapaces de cambiar el rumbo. Nos tienen entretenidos con la aproximacin personal a una u otra organizacin poltica, al estilo de la aficin futbolera.

Un cambio real pasa por una revolucin: quitar la riqueza a los que de manera absurda la acumulan, cambiar la correlacin de fuerzas y quitar el poder a quienes lo tienen. Pero no hay ni agente que lo pueda llevar a cabo, ni hay condiciones, ni la especie, en su conjunto, goza de las capacidades intelectuales y emocionales suficientes que nos permitan vivir de mejor forma con arreglo a una serie de valores que, nicamente, estn instalados en el pensamiento de algunos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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