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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-09-2018

Violencia & Machismo supremo
La manada del asesino

Tasia Arnguez Snchez
TribunaFeminista

Las mujeres denuncian y los pleitos se archivan sin ser investigados. En los juzgados los hombres no parecen encajar en el perfil de maltratador y las mujeres se presumen mentirosas. La presuncin de inocencia se distorsiona y el garantismo se transforma en indefensin.


Las mujeres hemos ido conquistando cotas de igualdad y libertad, pero muchos hombres nos observan agazapados, llenos de resquemor, deseosos de ponernos en el lugar que creen que nos corresponde. Como sostiene Amelia Valcrcel, esa rabia contenida suelen ejercerla mediante formas sutiles de violencia, como la verbal, en los medios de comunicacin, en las relaciones con nosotras o en las que desarrollan al margen de las mujeres en su mbito profesional, de ocio o de militancia. Aunque est reprimida, la ley patriarcal es un cdigo oculto que permea cada poro de nuestra sociedad. La amenaza de la ira desatada y del castigo ejemplar est siempre presente. Cuando uno de los miembros de la manada comete un crimen atroz invocando la ley patriarcal, los dems miembros de la fratra salen como alimaas en su defensa.

En Castelln, un hombre ha asesinado con un cuchillo a sus dos hijas de 4 y 6 aos para vengarse de su exmujer. La mujer haba pedido proteccin a la justicia, pero la justicia no confi en ella. Ella haba solicitado medidas de proteccin en el juzgado, pero la jueza consider que el riesgo era bajo y desestim las medidas destacando que ambos progenitores se encontraban inmersos en un pleito por la custodia y que haba contradicciones entre el testimonio del hombre y el de la mujer. Hoy sus hijas estn muertas, los gritos de horror de la madre se escucharon en todo el vecindario y, mientras los pequeos cuerpos an estn calientes, la fratra escribe comentarios a la noticia como los que siguen, inventando todos los datos que sean necesarios para excusar el crimen:

Era un hombre cuyo matrimonio haba fracasado y su mujer se haba largado con sus hijas, haba perdido su empleo y su ex le haba demandado por no pagar la pensin logrando que le embargaran sus cuentas bancarias. Estaba tocando fondo y no le quedaba moral para buscar una salida. () se suicid llevndose a sus hijas con l. Fue por venganza o fue por desesperacin?.

La madre tena trabajo, l estaba en paro, ella le haba arruinado. Por eso ha pasado esto. Los asesinatos tienen su causa en que los varones se ven obligados a pagar pensiones a sus exmujeres o hijos, cuando ellas se quedan el piso o no les dejan ver a sus hijos.

 La madre haba alquilado otro piso a dos manzanas, que es lo que suelen cubrir las rdenes de alejamiento, por qu pidi entonces una orden de alejamiento? Imagino que estas circunstancias debieron de influir en la decisin de quienes instruyeron el caso. Probablemente vieron indicios de mala fe por parte de la mujer.

 Se culpa a todos los hombres arbitrariamente, por qu no se habla de los infanticidios cometidos por las madres?.

 La violencia de gnero es un concepto absurdo que fomenta el odio al hombre. No hay ningn patriarcado, no hay discriminacin hacia las mujeres. Hay relaciones txicas con agresiones mutuas. Las mujeres mueren ms porque tienen menos fuerza fsica.

 La pobreza energtica mata ms gente en Espaa que la violencia de gnero. El alcohol mata a ms gente que la violencia de gnero.

 Las socialistas se han montado un tinglado a costa del sufrimiento de los dems. Tapan la parte de la realidad que no les interesa. Llevan as unos doce aos. La violencia engendra violencia, y esta ley de violencia de gnero es muy violenta contra los hombres y provoca que muchos hombres, al ver las desproporcionadas medidas que se les aplican reduciendo su existencia a la miseria moral ms absoluta (que empieza con detenciones aleatorias si su ex pareja lo decide, el arrebato instantneo de su descendencia, la ruina econmica, el estigma social, etc.), pasen la raya al sentirse agredidos y maltratados por el sistema y pierdan cualquier atisbo de humanidad hasta puntos como el que nos ocupa.Una Ley equilibrada, es decir, otra diferente a la actual, generara mucha menos violencia de gnero que la que actualmente sufrimos.

Vemos que estos comentaristas son incapaces de sentir empata por las nias asesinadas y por la madre, que ha sufrido el dao ms grande que se puede infligir a una persona. Son incapaces de ponerse del lado de inocentes y vctimas. En lugar de ello lo primero que se les ocurre es escribir un comentario quejndose de que la sociedad, las leyes y la prensa criminalizan a los hombres y santifican a las mujeres. Como solo piensan en s mismos, su nica preocupacin en ese momento es la reivindicacin de que las noticias en las que el criminal sea un hombre concluyan con una coletilla del tipo sabemos que no todos los hombres sois asesinos o tambin hay madres asesinas. Otros van ms all en su iniquidad y justifican al asesino o culpan a la vctima. Sus comentarios ponen de manifiesto que se identifican con el asesino y se sienten parte de un mismo grupo agraviado.

Sabemos que la consideracin social de los hombres como seres superiores a las mujeres ha sido ilegalizada formalmente en la Constitucin y en las leyes. Sin embargo, como sostiene Amelia Valcrcel, la idea sigue funcionando en muchas mentes masculinas como algo de sentido comn. Muchos hombres perciben que los tiempos son distintos y que es polticamente incorrecto decir en voz alta lo que en el fondo creen, pero en su fuero interno creen en su superioridad y en su derecho a la violencia. La fratra (podramos llamarla tambin la manada) se mantiene completamente vigente. En las conversaciones privadas y en los espacios de hombres la fratra puede actuar sin contencin. La manada es un conjunto de iguales potencialmente violentos acostumbrados a que la violencia pueda ser utilizada como instancia definitiva de poder. Cada individualidad prueba su igualdad, su masculinidad, su pertenencia a la manada, mostrando su capacidad de usar la violencia.

Las mujeres somos consideradas objetos, seres inferiores que pueden ser utilizados sexualmente por todos los hombres o ser sometidos en exclusiva a uno para ejercer los roles naturales de cuidado abnegado y entrega fiel. Las demandas legtimas de libertad, de igualdad y justicia que parten de las mujeres son percibidas como ataques contra los derechos de los hombres. Ejemplos de estos razonamientos son los siguientes: cmo se atreve esta a separarse, que las haya cuidado ms tiempo hasta ahora no le da ningn derecho a quedarse la custodia de las nias, ni a pedir dinero, no voy a pagar ni un duro a esta zorra que se ha ido para follar con otros, se quejan de que ganan menos, pero es que trabajan menos, prefieren ser madres, pues que no se quejen de cobrar menos, yo trabajando toda la vida para que esta lista se quede con el piso, todo el mundo sabe que me ha dejado tirado como un perro, pero yo la voy a destrozar, es una mentirosa, una falsa que me denuncia para quedarse con todo, con la ayuda de las leyes hembristas.

Los hombres que piensan de este modo se exhiben pblicamente como negacionistas del patriarcado y ponen en cuestin las estadsticas y datos oficiales relativos a la discriminacin de las mujeres, como si fuesen fruto de una conspiracin. Tienen tan naturalizada la subordinacin de las mujeres que les resulta intolerable la rebelda femenina, hasta el punto de justificar el ms espantoso de los crmenes. Cuando ocurre un crimen machista, lo justifican con un nada creble es horrible pero seguido de la excusa expuesta en un lenguaje revanchista, fro y calculador.

El cdigo patriarcal de la fratra infesta la sociedad. Difunde la visin de las mujeres como mentirosas que denuncian con la intencin de arruinar a los hombres (y esta perspectiva alcanza los juzgados). Al pasar por el tamiz legal, una larga historia de violencia de gnero queda reducida a unos pocos eventos aislados que resultan en fragmentos inconexos de escasa gravedad, de apariencia poco peligrosa. Las medidas de proteccin se deniegan. El riesgo se estima insignificante. Mientras tanto, en la vida cotidiana de la mujer, el proceso la seala socialmente con una sombra de sospecha. Para la familia de su ex (que si tienen descendencia, tambin es su familia), ella es una arpa mentirosa. Para el maltratador, el proceso marca un punto de inflexin: ella le ha humillado y va a pagar por ello. Las criaturas son el arma para la destruccin definitiva de la enemiga.

Las mujeres experimentan que se las revictimiza, que se las juzga, como si el asunto central del pleito fuese si su denuncia es falsa o no lo es. Si denuncian, no encajan en el perfil pasivo que se espera de una vctima. Si se retiran, el asunto se archiva y para la fratra esto implica que la denuncia era falsa. Aunque las asesinadas sistemticamente sean las mujeres y sus criaturas, la fratra logra imponer su discurso. La sociedad debe vencer a la fratra para poner fin a los feminicidios y a su impunidad.


Fuente: https://tribunafeminista.elplural.com/2018/09/la-manada-del-asesino/



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