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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-09-2018

Cerrar la universidad es cegar el derecho a pensar

Manuel Humberto restrepo Dominguez
El Diario de Boyac


Qu pasara si cuando determinen sus autoridades abrir la universidad, sus estudiantes se niegan a entrar a sus campus?

Puede ser que un cierre se produzca por el uso de herramientas conceptuales y metodolgicas inadecuadas, que el diagnostico sea impreciso, que confunda sntomas con efectos y causas con consecuencias y que el remedio aplicado sea equivocado? Quin y cmo responde?

La misin de la universidad es formar la inteligencia del pas, hacer ciencia, circular saberes, promover el conocimiento til para alcanzar el bienestar, la felicidad y la convivencia pacfica, y formar con prcticas humanistas, modos de pensar altruistas y maneras de actuar responsables con el entorno y la dignidad humana, es su visin. La universidad es de naturaleza cultural y cientfica y cuando es entendida solo con categoras y conceptos de la poltica y los modos de accin del poder, tienden a ocurrir fallas, distorsiones, y a poner en riesgo el mismo desarrollo de los conflictos, propios de todo escenario habitado por seres humanos iguales pero tambin diferenciados, heterogneos, diversos.

Cuando el poder usa herramientas inadecuadas para tratar los conflictos, se producen alteraciones y catstrofes irreparables. Las ciencias sociales y humanas no funcionan con pruebas de ensayo y error y aunque se usen variables y prcticas similares, el resultado cambia, lo que no ocurre con las ciencias exactas.

No es igual un genocidio (cuya medida no es el volumen de la tragedia numrica, si no la intencionalidad de aniquilacin) que una masacre o un asesinato mltiple, aunque en todos haya propiedades repetibles. Esto puede estar ocurriendo con el ejercicio del poder en la UPTC, es decir, que las lecturas del momento se estn haciendo con herramientas inadecuadas que lleven a confundir la universidad pblica con una empresa con dueos y excedentes a repartir entre socios, y esto haga creer que su centro de gravedad son indicadores, cifras y formalidades, y no su gente y su complejidad de relaciones y procesos. Una mala lectura se puede traducir en dficit democrtico, cercenamiento de la formacin humanstica en sus planes de estudio, destierro de la creatividad y la imaginacin y una ciencia sin arte ni discurso, convertida en distorsin.

Usar herramientas inadecuadas para el anlisis social, lleva a convertir en ilegal lo que es legal, y a desvirtuar la protesta, que con legitimidad es un derecho humano, cuya garanta est en poder organizar y realizar asambleas, debates y movilizaciones para expresar descontento o desacuerdo. La protesta es una conquista humana (nunca equivalente a violencia ni lucha armada) y est protegida por el cuarto convenio de Ginebra y el principio de distincin del DIH; y, en Colombia, corresponde al derecho fundamental a manifestarse pblicamente, art 37 C.N y no puede ser impedida, obstaculizada, bloqueada, infiltrada, saboteada, amenazada, y toda intencin de aniquilarla es una violacin a un derecho humano y tiene responsables, inclusive en el mbito penal y disciplinario.

Cerrar la Universidad porque hay un nimo de defensa de su existencia material y simblica, en una sociedad que no logra salir del estupor del regreso a la guerra y al odio, es incomprensible, mxime cuando hay unos intereses compartidos por las 32 universidades pblicas del pas. El propsito del cierre carece de motivaciones acadmicas, es poltico, y su intencin es desmovilizar, debilitar y poner en ultimtum a sus profesores y estudiantes. La desfinanciacin y los ataques a su autonoma son contrarios al orden del discurso de la academia y en eso se sostiene la razn de la protesta. A la que se ha respondido con una suspensin de actividades acadmicas en la UPTC que la pone en estado de excepcin, ciega el derecho al libre pensar e invade el territorio del conocimiento con un desprecio por los estudiantes que causa hasti, cansancio, sensacin de impotencia y llama a la violencia.

Cerrar, suspender o impedir la entrada de los estudiantes al campus universitario es una anormalidad para tratar de obligar a entrar en la normalidad; es promover que la vigilancia privada patrulle y cace estudiantes desobedientes. Cerrar afecta al cuerpo y al intelecto de 30.000 jvenes estudiantes, de 1500 profesores y de una sociedad entera, perpleja, que sufre su cierre. Pero tambin desprestigia y ofende el pensamiento porque una parte de la protesta legtima es la asamblea, el foro, que es un espacio de aprendizaje interdisciplinar, en el que circulan saberes y se aprende con contexto, se estudia el pas, se debaten sus conflictos y se llama por su nombre a los responsables de la tragedia. La asamblea es dilogo, humanismo til para hacer ciencia con conciencia y responsabilidad; sirve para evidenciar lo que est debajo y lo que es controlado con abusos, acosos y ultimtum del poder.

El cierre niega, discrimina, permite el ingreso a los estudiantes de posgrado y lo niega al resto, pone en riesgo la jornada de investigacin y sus enormes esfuerzos colectivos y recursos invertidos. El cierre margina a la universidad del debate nacional que confronta al gobierno y sus polticas contrarias a las demandas y necesidades de la universidad. El cierre afecta el presupuesto, es un todo de anomalas, producido por una equivocada (o perversa?) y repetida lectura del conflicto, que no es ajena en la historia, como ya ocurri hace 50 aos con Mayo del 68 en Paris, que inici con la toma de la facultad de sociologa por 17 estudiantes y termin con 10 millones de personas protestando en las calles, lo que dej un presidente depuesto y una consigna de fondo la imaginacin al poder, que sirvi para reconocer mltiples derechos negados y poner en ridculo, en evidencia y en caricaturas a los poderosos intocables de entonces y permiti devolver la armona rota por el poder ya descompuesto.

P.D. Tomo la palabra para agradecer al profesorado de la UPTC, que en un 70% asumi el compromiso de elegir a su representante al Consejo Superior. En especial, gracias a los 189 profesores y profesoras cuyos votos hacen posible que, Edilberto Rodrguez, aporte para acabar la mala costumbre de sumar a una mayora simple que lo impone todo. La universidad tiene que evitar a toda costa caer en el vaco sin retorno, por des financiacin y dficit democrtico. Con Edilberto, gana la universidad, llega una voz crtica con sentido de realidad y compromiso por la defensa de la institucin y del pensamiento libre, sin patrones polticos, ni centros de mando, llega a representar a todo el profesorado, sus derechos y garantas, a defender la misin y ayudar a construir desde abajo. Nadie perdi, aunque era claro que estaban en juego dos maneras de pensar y hacer universidad y hay necesidad en ampliar y fortalecer esta forma de hacerla con tica y respeto, con prudencia y resistencia. Gracias a Edilberto por su historia personal de honestidad, franqueza y compromiso con la construccin colectiva de la universidad. En todo caso queda claro que cerrando la universidad hay pensamientos que no cambian ni dejan de luchar.



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