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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-09-2018

La obra negativa del colonialismo francs y europeo en frica
Los Acuerdos de Asociacin Econmica (AAE): de Franafrique a Eurafrique

Sad Bouamama
Bouamamas (Blog)

Traducido del francs para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


En el momento en que se negocian las independencias de las colonias francesas en frica Central y frica Occidental Francia establece un sistema de cooperacin, es decir, un conjunto organizado y articulado de elementos ms o menos independientes, destaca el jurista Guy Feuer, (1) . El tratado de cooperacin y de defensa que Francia firma formalmente con sus colonias se construye segn una arquitectura y un contenido nicos. Incluye el conjunto de los dominio s de cooperacin (zona franco, cooperacin comercial y aduanera, cooperacin cultural, cooperacin militar, etc.). Este sistema se impone en bloque a la antigua colonia, como destaca de manera paternalista el primer ministro Michel Debr el 15 de julio de 1960 al dirigirse al futuro presidente del Estado gabons [Lon Mba]: Se concede la independencia a condicin de que, una vez independiente, el Estado se comprometa a respetar los acuerdos de cooperacin firmados anteriormente: hay dos sistemas que entran en vigor al mismo tiempo: la independencia y los acuerdos de cooperacin. Uno no va sin otro (2).

En una entrevista referente a la Cumbre Franco-Africana del 10 de mayo de 1976 el presidente francs Giscard dEstaing reconocer explcitamente 15 aos despus la naturaleza neocolonial de estos acuerdos: Hay que quitar al concepto de cooperacin la nocin de imperialismo en todas sus formas (3) . Es cierto que este reconocimiento se haca en un contexto de lucha de muchos pases del tercer mundo por un nuevo orden econmico mundial. Despus de tratar en nuestro artculo anterior la parte dedicada a la zona franco de estos acuerdos de cooperacin, analicemos el aspecto comercial, econmico y aduanero.

La cooperacin es la continuacin de la colonizacin por otros medios (4)

La historia de los acuerdos franco-africanos y malgaches va unida a las del grupo de Brazzaville, de la UAM y de la OCAM (5), recuerda el jurista Guy Feuer. El grupo de Brazzaville lo constituyen en diciembre de 1960 once Estados francfonos de tendencia moderada muy favorables a la cooperacin con Francia (6), destaca el historiador burkins Yakouba Zerbo. Estos Estados constituirn en septiembre de 1961 la Unin Africana y Malgache (UAM), que en febrero de 1965 se transforma en Organizacin Comn Africana y Malgache (OCAM). Estos reagrupamientos se dan como respuesta de los Estados africanos que denuncian el neocolonialismo y se unen en el seno del Grupo de Casablanca en enero de 1961 (7). Ambos grupos se enfrentan inmediatamente sobre la cuestin de la independencia de Argelia ya que los miembros del Grupo de Brazzaville apoyan en la ONU a su antiguo colonizador, mientras que el Grupo de Casablanca apoya a los nacionalistas argelinos. En este contexto marcado por la guerra de Argelia y la emergencia de una frica progresista es en el que se elaboran los acuerdos de cooperacin. El lder ghans Kwame Nkrumah describe as este periodo de transicin:

Cuando el imperialismo se encuentra ante pueblos militantes de los antiguos territorios coloniales de Asia, frica, el Caribe y Amrica Latina cambia de tctica. Se deshace sin dudarlo de sus banderas e incluso de algunos de sus representantes ms odiados. Segn proclama, esto quiere decir que da la independencia a sus antiguos sbditos y que esta independencia ir seguida de una ayuda concedida a su desarrollo. Sin embargo, bajo frases como estas utiliza innumerables mtodos para realizar los objetivos que no hace mucho alcanzaba gracias al simple colonialismo. Llamamos neocolonialismo al conjunto de estos intentos de perpetuar el colonialismo bajo el pretexto de libertad (8).

As pues, la planificada cooperacin no es sino continuar con la dependencia bajo nuevas galas. Adems, los responsables polticos de la poca no lo ocultan, empezando por el primer ministro antes citado y el general De Gaulle. Este ltimo aborda varias veces los objetivos de la cooperacin en una serie de apariciones en la televisin a principios de la dcada de 1960. En estas intervenciones, que se pueden ver en la pgina web del INA (rueda de prensa del 11 de abril de 1961 (9), rueda de prensa del 31 de enero de 1964 (10), discurso del 16 de abril de 1964 (11), etc.). repite la misma serie de argumentos: orgullo por la obra realizada en las colonias, necesidad de proseguir la obra civilizadora, cambio de poca que hace necesaria la descolonizacin, cooperacin como relevo para mantener unas zonas de influencia polticas y econmicas frente a los rivales, etc. La cooperacin gaullista es, en efecto, un proyecto de mantenimiento de la dependencia en una forma menos desacreditada y menos deslegitimada que la colonizacin directa.

Basta con echar una mirada a uno de estos acuerdos (copia literal de los dems) para entender los mecanismos de esta dependencia que se mantiene en los planos econmico, comercial y aduanero. Estos son algunos ejemplos de ello:

La Repblica Centroafricana, la Repblica del Congo y la Repblica de Chad reservarn para satisfacer las necesidades de su consumo interno las materias primas y productos estratgicos obtenidos en sus territorios. Conceden a la Repblica francesa una preferencia para la adquisicin del excedente y se aprovisionan prioritariamente en ella de estas materias y productos. Facilitan su almacenamiento para las necesidades de la defensa comn y cuando lo exigen los intereses de esta defensa toman las medidas necesarias para limitar o prohibir su exportacin a otro pas (12).

En un lenguaje menos eufemstico estas lneas se traducen de la siguiente manera: las materias primas estratgicas de estos pases se reservan para Francia.

Las partes contratantes acuerdan mantener sus relaciones econmicas en el marco de un rgimen preferencial recproco cuyas modalidades de aplicacin se podrn precisar por medio de acuerdos especiales. El objetivo de este rgimen preferencial es garantizar a cada parte unos mercados privilegiados, sobre todo en el dominio comercial y terciario, as como en el de las organizaciones de mercados.

Este enunciado se puede traducir de la siguiente manera en un lenguaje ms transparente: las exportaciones de productos agrcolas y mineros de los pases africanos se reservan a Francia y se concede prioritariamente a las empresas francesas el acceso a los mercados africanos. Adems, el Artculo 13 de este mismo acuerdo prev exonerar a las partes contratantes de los derechos de aduana. Desde el principio hubo fuertes crticas en la propia frica pero tambin en Francia y otras partes, recuerda el jurista internacional Guy Feuer al precisar as estas crticas: Los medios contestatarios consideraban que estos acuerdos eran un mero instrumento de explotacin (13). Los ejemplos citados bastan para ilustrar que estas crticas no eran exageradas. Los acuerdos bilaterales de cooperacin conciernen mucho menos a los Estados africanos que a los grandes grupos industriales franceses y a los cientos de sus filiales que trabajan en frica, resume el antroplogo congoleo Patrice Yengo (14).

El tiempo de las cumbres de la familia franco-africana

En el momento en que De Gaulle prepara activamente la transicin del colonialismo al neocolonialismo tanto la economa francesa como las de los dems Estados industrializados de Europa estn en plena transicin hacia una concentracin y una monopolizacin sin precedentes. El lder marroqu Mehdi Ben Barka (futuro organizador de la Conferencia de Solidaridad de los Pueblos de frica, Asia y Amrica Latina en enero de 1966) incluso considera que junto con la lucha de los pueblos es una de las causas de la descolonizacin preparada y del neocolonialismo:

Esta orientacin [neocolonial] no es una simple eleccin en el dominio de la poltica exterior, es la expresin de un cambio profundo en las estructuras del capitalismo occidental. Desde el momento en que tras la Segunda Guerra Mundial Europa occidental, gracias a la ayuda del Plan Marshall y a una interpenetracin cada vez mayor con la economa estadounidense, se aleja de las estructura s del siglo XIX para adaptarse al capitalismo estadounidense era normal que adoptara tambin las relaciones de Estados Unidos con el mundo; en una palabra, que tambin tuviera su Amrica Latina (15).

En otras palabras, el neocolonialismo marca el paso definitivo a la economa monopolstica con su dominio por parte de los grandes grupos industriales y financieros, y sus multinacionales. La evolucin de la cooperacin seguir a la de esta monopolizacin acompaada activamente por De Gaulle, Pompidou y despus Giscard. El acompaamiento estatal se concretiza desde el V Plan gaullista (1966-70) cuyo objetivo especfico es la constitucin o reforzamiento de una pequea cantidad de empresas o de grupos de talla internacional capaces de hacer frente a los grupos extranjeros (16).

Es un periodo de protesta contra los acuerdos franco-africanos que se expresa de diferentes maneras y a veces violentas en Mauritania, Congo. Camern, Nger, etc (17). Se impone una renovacin, que ser la oportunidad para llevar a cabo un verdadero giro de la cooperacin hacia el ultraliberalismo articulado con unas polticas de apoyo a la emergencia de grandes grupos industriales y financieros franceses. El VI Plan (1971-1975) tiene el siguiente objetivo, que resume as el presidente de la Repblica Georges Pompidou: Dar a la economa francesa su dimensin internacional llevando a cabo acuerdos internacionales y creando empresas de talla mundial (18). Giscard seguir en la misma direccin: No obstante, la voluntad de promover la inversin de las empresas francesas en el extranjero se refuerza bajo Valry Giscard dEstaing (19), resume el investigador en Ciencias Polticas Daniel Bach.

Son enormes las consecuencias sobre la cooperacin con frica en el plano de la llamada ayuda al desarrollo: oficialmente ya no se tratar de ayudar al desarrollo sino de ayudar a proyectos rentables; ya no se trata de una ayuda esencialmente pblica, sino de asociar al capital privado; la relacin ya no se concibe de manera bilateral sino que, al contrario, se incita a los pases africanos a recurrir al Banco Mundial y al FMI; del apoyo a Estados sometidos se pasa a incitar la privatizacin del sector pblico; el apoyo al desarrollo se abandona a beneficio de la economa productiva, etc. En pocas palabras, se instala el libre comercio con todo lo que conlleva de privatizaciones, endeudamientos, desarrollo desigual dentro de cada uno de los pases (entre un sector rentable y unas regiones intiles), espolio de tierras a beneficio de grandes empresas agroexportadoras, etc. Giscard dEstaing simboliza esta transicin hacia una cooperacin cuyo objetivo es una rentabilidad a corto plazo. El proyecto ya no es solo mantener una dependencia global sino maximizar el beneficio a corto plazo, como recuerda Daniel Bach:

Durante los siete aos de presidencia de V. Giscard dEstaing el gran propsito en el que se pretenda inscribir la poltica de cooperacin [] a menudo se margina a beneficio de preocupaciones econmicas inmediatas. El proyecto que contena el Informe Abelin (20) dejaba transparentar la visin de una cooperacin bilateral ntimamente unida al desarrollo de las actividades de la industria francesa en el extranjero. A partir de 1978 se retomar con vigor esta concepcin inscrita en uno de los informes del VII Plan []. En febrero de 1979, cuando V. Giscard dEstaing acude a Camern, se destaca oficialmente que la cooperacin debe ser de inters recproco pero tambin efectuarse preferentemente en los sectores en los que es deseable para Francia una activacin econmica. El gobierno francs va a confiar a un grupo de expertos la misin de investigar, sin que se cuestionen las dems finalidades de la cooperacin, cmo podran contribuir ms eficazmente los fondos pblicos al xito de la poltica de exportacin (21).

No solo no ha desaparecido la dependencia anterior, sino que se ha incrementado a lo largo de esta era de libre comercio. El peso acumulado de las multinacionales francesas y europeas ha aumentado la escisin entre un frica til hacia la que se dirige la ayuda y un frica intil que se hunde en la implosin y la desestructuracin social. Dentro de cada pas se ha acelerado la fragmentacin entre unas zonas tiles que reciben las inversiones y las zonas intiles, y ha reforzado las fuentes de conflicto vinculadas al descontento de las regiones abandonadas. La destruccin de la capacidad de intervencin de los Estados africanos genera un caos que no entorpece los negocios siempre que las zonas tiles estn protegidas en caso de necesidad por el ejrcito francs. Hay que tener en mente este proceso de dependencia neocolonial y su profundizacin posterior en la dcada de 1970 para aclarar la cuestin de las migraciones contemporneas. Lo mismo ocurre con los mltiples conflictos y guerras que sacuden al antiguo imperio colonial francs.

Este empeoramiento de la situacin solo es posible con un acompaamiento poltico, papel que se le otorgar a las famosas cumbres franco-africanas (desde la primera de Pars en 1972 a la ltima de Bamako en 2017), que han sido unos espacios de imposicin de las decisiones y orientaciones de Pars y Bruselas. Estos espacios tambin son lugares para gestionar insatisfacciones, los desacuerdos y las reivindicaciones inevitables debido a la regresin generalizada impuesta. La sociloga senegalesa Sow Fatou resume as cmo se representan estas cumbres los pueblos africanos: De estas cumbres se recordar que durante mucho tiempo las poblaciones africanas y muchos analistas de la poltica africana consideraron los encuentros de Francia con sus antiguas colonias reuniones de sindicatos de jefes de Estado africanos bajo la gida de Francia (22). Es indudable que no faltaron las protestas africanas, pero globalmente se imponen las decisiones estratgicas de Pars debido a la dependencia econmica, poltica y militar por una parte y debido a las amenazas francesas por otra. Veamos algunos ejemplos: aprobacin en la cumbre de Kigali de 1979 de la decisin francesa de deshacerse de Bokassa que tras trece aos de apoyo ininterrumpido se haba vuelto demasiado incmodo; reconocimiento en la cumbre de Kinshasa de 1982 de la legitimidad de Hissne Habr tras su golpe de Estado contra Goukouni Wede; aval dado por la cumbre de Biarritz en 1994 a la nueva estrategia militar francesa, es decir, a la creacin del RECAMP (Renforcement des Capacits Africaines de Maintien de la Paix [Fortalecimiento de la Capacidad Africana para el Mantenimiento de la Paz]) etc.

El escritor cameruns Mongo Beti critica estas cumbres como herramientas del neocolonialismo con ocasin de la de Yaund en 2011:

Qu beneficio sacan nuestras poblaciones de una cumbre franco-africana como esta? Absolutamente ninguno, todo lo contrario . [] Su nico objetivo e s celebrar a Paul Biya, gran amigo de Jacques Chirac, necesitado ms que nunca de reconocimiento . [] Desde hace ms de 40 aos Francia ha impuesto a las inocentes poblaciones africanas unos dictadores feroces que sirviendo sus intereses han sido el instrumento de una indignante explotacin de los recursos humanos y materiales de nuestro continente (23) .

Las cumbres no se contentan con ese papel. Tambin constituyen un contrapeso de la OUA y una presin sobre ella, para lo cual han estado abiertas a otros pases africanos que no fueran los del antiguo imperio colonial francs. En efecto, se pasa de siete jefes de Estado en la cumbre de Pars de 1973 a 53 en la cumbre de Bamako de 2017. La sospecha y la crtica de querer sustituir a la organizacin africana es tan frecuenta que Mitterrand se ve obligado a precisar en la cumbre de Kinshasa de 1982 que la cumbre franco-africana no es ni una institucin ni una organizacin. No pretende sustituir a nadie, mucho menos a la OUA. No tenemos ni el mandato para hacerlo ni la intencin. [] Corresponde a los africanos decidir por s mismos, en el nivel privilegiado de la OUA (24).

De Franafrique (*) a Eurafrique 

El giro giscardiano en materia de cooperacin se lleva a cabo en el contexto de la construccin de la Comunidad Europa y del aumento del poder del FMI y el Banco Mundial como instrumentos de Estados Unidos. El modelo guallista de un cara a cara entre cada pas y Francia da paso al multilateralismo. Pars cuenta con ganar as para sus multinacionales el acceso a los pases anglfonos y lusfonos a cambio de una funcin de gendarme para el conjunto de los pases europeos y ms ampliamente para el conjunto de las potencias occidentales. Por supuesto, este compromiso no est exento de conflictos de inters, pero constituye la base de la cooperacin con frica desde Giscard hasta nuestros das. Sin duda el neocolonialismo acab parcialmente con la poltica del coto privado de caza del colonialismo tradicional. [] Esta apertura no cuestiona la preponderancia cuanto menos relativa de Francia en materia de inversiones y de comercio exterior; tiene como contrapartida la reorganizacin francesa en unos pases que no pertenecan a su zona de influencia (25), resume el historiador y gegrafo Jean Suret-Canale.

El proyecto que se mantiene desde De Gaulle a Giscard de construir grandes grupos industriales y financieros se inscribe en la lgica de la construccin europea. Desde su concepcin, antes incluso de cualquier concretizacin, este proyecto estaba vinculado a las colonias. Ya en 1954 Aim Csaire denunciaba Eurafrique:

El colonialismo no est muerto. Para sobrevivir destaca en renovar sus formas; tras los tiempos brutales de la poltica de dominacin se han visto los tiempos ms hipcritas, aunque no menos nefastos, de la llamada poltica de asociacin o de unin . Ahora asistimos a la llamada poltica de integracin, cuyo objetivo es construir Eurafrique . Pero se ponga la mscara que se ponga, el colonialismo sigue siendo nocivo. Por mencionar solo su ltimo descubrimiento, Eurafrique,  est claro que sera la sustitucin de un viejo colonialismo nacional por un nuevo colonialismo an ms virulento, un colonialismo internacional cuyo gendarme vigilante ser a el soldado alemn (26) .

El anlisis de Csaire tiene un carcter visionario impresionante ya que est fechado antes del Tratado de Roma de 1957. Su nico error es que el soldado no es alemn sino francs, aunque ahora tambin defienda los intereses de las multinacionales alemanas. El Tratado de Roma que creaba la Comunidad Econmica Europea (CEE) comporta explcitamente una dimensin africana. Su Artculo 131 precisa: Los Estados miembros acuerdan asociar a la Comunidad los pases y territorios no europeos que mantienen relaciones particulares con Blgica, Francia, Italia y los Pases Bajos. Su Artculo 132 revela su verdadero objetivo: Los Estados miembros aplican a sus intercambios comerciales con los pases y territorios el rgimen que acuerden entre ellos en virtud del presente tratado (27). Como afirmaba Csaire, efectivamente se trata de un proyecto de neocolonizacin europeo.

Las independencias neocoloniales confirmarn esta asociacin entre la CEE y 18 antiguas colonias africana en la forma de los Acuerdos de Yaund de julio de 1963 renovados en 1969. El contexto y la relacin de fuerzas del periodo explican el contenido de estos acuerdos, que en muchos aspectos tienen en cuenta los intereses de los pases africanos. El contexto es el de un aumento de las luchas contra el neocolonialismo que se traduce en el Grupo de Casablanca, las conferencias panafricanas y afroasiticas, en el Grupo de los No Alineados, la Conferencia Tricontinental en 1966, etc. La intervencin militar y la injerencia sirven cada vez menos para limitar este aumento. El vincular estructuralmente a los pases que permanecen en el seno de las antiguas potencias coloniales se convierte en una necesidad. El segundo elemento es el proyecto europeo en plena Guerra Fra con la ambicin de constituir un tercer polo frente a Estados Unidos y la Unin Sovitica que funcione por su propia cuenta.

Para ello hay que garantizar que Europa se aprovisione de ciertas materias primas al tiempo que se aseguran las salidas de las antiguas colonias [] y perpetuar el papel fundamental que ejercen algunas empresas europeas en el comercio con estos pases (28), resume el economista congoleo Gildas Walter Gnanga. Por otra parte, Europa no es la nica que trata de utilizar la ayuda y la cooperacin en el marco de la Guerra Fra. En esa misma poca la Unin Sovitica ofrece a sus aliados unos prstamos a largo plazo y a bajo inters. Estados Unidos, por su parte, crea, bajo la cobertura del Banco Mundial, la International Development Association (IDA, Asociacin Internacional para el Desarrollo), cuyo objetivo es tambin proponer prstamos de bajo inters a un plazo de entre 25 y 40 aos. La cooperacin se convierte en un instrumento de propaganda en el marco de la Guerra Fra, resume el historiador Guia Migani (29).

Debido a este contexto las Convenciones de Yaund I (1963- 1969) y II (1969- 1974) tienen en cuenta los intereses de los pases africanos: se suprimen los derechos y tasas de aduana impuestos a los productos africanos en los mercados europeos, aunque se mantienen para los dems pases; en sentido inverso, los Estados africanos se comprometen a abrir su mercado con la exencin de los derechos de aduana, pero solo progresivamente y teniendo en cuenta los imperativos de sus economas; se crea un fondo europeo de 730 millones de dlares (el Fondo Europeo de Desarrollo, FED) dedicado a las infraestructuras de transportes, sociales y culturales o a la diversificacin de cultivos para contrarrestar la monoproduccin; se completa con un fondo de 170 millones de dlares para prstamos en condiciones especiales o con bonificacin de intereses; precios garantizados para algunos productos, etc.

A pesar de su carcter positivo para los Estados africanos, las Convenciones de Yaund no significan la ruptura con la dependencia y menos an el establecimiento de relaciones igualitarias. En efecto, Bruselas orienta su ayuda hacia los sectores agrcola y minero que se corresponden con sus necesidades, lo que tiene el efecto de lo que el periodista Tibor Mende denomina desde finales de la dcada una recolonizacin (30). A finales de la dcada de 1960 las economas de los pases africanos signatarios son an ms dependientes, ms extrovertidas y ms monoproductivas. Incluso el muy eurfilo y poco contestatario ministro de Economa de Costa de Marfil se ve obligado a constatarlo en 1969 en estos trminos:

La ayuda global de la que se han beneficiado los dieciocho es inferior a la prdida sufrida por estos pases debido a l descenso de los precios mundiales . Por otra parte, la mayor parte de la ayuda recibida se destina al desarrollo agrcola y ms concretamente a la agricultura de exportacin. As, mientras dure el deterioro en trminos de intercambio (31) las economas africanas seguirn perpetundose sobre unas bases contradictorias. Por un lado las economas se benefician de una ayuda y por otra s e las penaliza por haber sacado fruto de esta ayuda (32).

La adhesin de Reino Unido a la Comunidad Europea incluye en el orden del da la extensin de la asociacin europea a las antiguas colonias inglesas. Se inicia un nuevo ciclo de negociaciones sobre el fondo de un balance negativo en el caso de los pases africanos. La Convencin de Lom I firmada en 1975 con 46 pases de frica, el Caribe y el Pacfico (ACP) contiene, como las convenciones anteriores, muchos avances sobre el papel que se desmentirn rpidamente al ponerlos en prctica. La lgica sigue siendo la misma que la de los Acuerdos de Yaund en un proceso en tres tiempos que ya est perfeccionado : reconocimiento verbal de las reivindicaciones de los pases africanos, traduccin en medidas prometedoras en los acuerdos, desvitalizacin de estas medidas por medio del control de la orientacin de las ayudas por una parte y por otra la venta al mercado africano del exceso agrcola europeo a precios subvencionados. El establecimiento de un fondo de estabilizacin de los ingresos de exportacin (STABEX) cuyo objetivo es compensar las prdidas del precio de los productos agrcolas es el gran avance sobre el papel de Lom I concerniente a 48 productos bsicos. Un fondo similar para los productos mineros se instituye por medio de los acuerdos denominados Lom II (firmados con 57 Estados, la convencin cubre el periodo 1979-1984) y SYSMIN (Sistema de Desarrollo del Potencial Minero) para ocho productos mineros.

La Convencin de Lom III concierne a diez Estados europeos y 65 Estados ACP, incluidos todos los Estados del frica subsahariana con excepcin de Sudfrica y Namibia, todava ocupada por Sudfrica. La lgica es idntica a la de Lom II pero con una modificacin fundamental: con el pretexto de concentrarse en la seguridad alimentaria, esta Convencin inicia el llamado sistema de concentracin que obliga a cada Estado a elegir un sector prioritario sobre el que se concentra la ayuda. La consecuencia de ello es que se refuerza an ms la agricultura de exportacin y se abandonan las perspectivas de desarrollo industrial. La Convencin de Lom IV (que afecta a 70 pases ACP para el periodo 1989- 1999) se centra en la promocin de los derechos humanos, la democracia y la buena gobernanza, con lo que se inician los condicionamientos polticos para acceder a la ayuda. Impone adems el concepto de ajuste estructural defendido por el FMI y el Banco Mundial estipulando explcitamente que los pases que se sometan a l tendrn automticamente derecho a estos nuevos fondos de apoyo (33).

Es indudable que el principio de una compensacin de la bajada de los precios agrcolas en el mercado mundial (STABEX) (y en menor medida de los precios de las materias mineras, SYSMIN) es lo que explica el aumento de la cantidad de pases ACP signatarios. En efecto, las multinacionales disponen de muchos medios para hacer que bajen los precios de los productos agrcolas y minerales. Por consiguiente, este principio parece ser el reconocimiento y la consideracin de la desigualdad estructural del mercado mundial y, en particular, del continuo deterioro de los trminos de intercambio. Sin embargo, este principio justo se ha puesto al servicio de un aumento de la dependencia a travs de muchos medios:

El conjunto de estos factores y mecanismos llevan al jurista luxemburgus Marc Elvinger a hacer el siguiente balance:

Aunque STABEX es en cierto modo el elemento ms emblemtico de la poltica de cooperacin de la CEE en el sentido de que p uede p arece r dar un paso hacia el establecimiento de un nuevo orden econmico internacional , es susceptible de ser objeto de graves crticas que pueden ir hasta acusarle de no ser, por el contrario, sino un instrumento al servicio de la perpetuacin del pacto colonial. [] En estas condiciones se plantea, por supuesto, la cuestin de saber si STABEX no constituye una trampa al prometer la posibilidad de no tener que modificar radicalmente la divisin del trabajo Norte-Sur ajustando un poco las modalidades mientras que a fin de cuentas resulta incluso incapaz de hacerlo en tiempos de fuerte crisis . [] Aunque SYSMIN y STABEX difieren de forma importante en su modo de funcionamiento, lo esencial de las crticas dirigidas a STABEX se podra retomar a propsito de SYSMIN aadiendo que el principal motor del establecimiento de SYSMIN parece haber sido l a preocupacin por preservar la herramienta de produccin minera [de los pases] ACP a beneficio garantizar el aprovisionamiento minero de la Comunidad (34).  

El beso de la muerte de Europa a frica

Las negociaciones que se abren tras la Convencin de Lom IV se llevan a cabo en un mundo considerablemente modificado. La Guerra Fra termin definitivamente con la desaparicin de la Unin Sovitica en 1991 y con ella la necesidad de preservar a los aliados africanos. Tanto desde el interior de la Unin Europea como desde el exterior se multiplican las crticas acerca de la violacin de la competencia que constituyen los Acuerdos de Lom. En el interior de la Unin Europea las crticas provienen sobre todo de Alemania, que desde su reunificacin ha ganado peso en el seno de la Unin Europea. Del exterior son varios pases de Amrica Latina y las multinacionales estadounidenses instaladas en ellos quienes denuncian desde 1993 una competencia desleal y una discriminacin en la llamada crisis de la banana. Lo que est en juego en trminos de beneficio es inmenso puesto que desde 1995 la Unin Europea se ha convertido en el primer importador de bananas del mundo. Este reglamento [Reglamento de la UE adoptado en 1993 (35)] cuestionado incluso dentro de la Comunidad por Alemania (gran importador de bananas latinoamericanas) fue atacado sobre todo en el seno del GATT por pases de Amrica Latina, resumen la jurista Catherine Hagueneau-Moizard y el economista Thierry Montalieu (36).

Puesto que el conjunto de los pases europeos era signatario del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (General Agreement on Tariffs and Trade, GATT (37)), se mencionar este acuerdo para obligar a la Unin Europea a modificar las reglas de sus intercambios con los pases ACP:

Desde 1993 un panel (rgano del GATT encargado de arbitrar los conflictos comerciales) haba constatado que las exenciones de derechos de aduana resultantes de los Acuerdos de Lom eran contrarias a las reglas segn las cuales, por una parte, no se debe favorecer a los operadores nacionales (regla del trato nacional, Artculo III del GATT) y, por otra, el conjunto de los operadores deben beneficiarse del trato ms favorable (clusula de la nacin ms favorecida, Artculo 1 del GATT). La comunidad negoci entonces una excepcin que le permita mantener sus exenciones hasta febrero de 200 0 , fecha en la que deba terminar el ltimo Acuerdo de Lom (38).

La transformacin del GATT en una Organizacin Mundial de Comercio (OMC) en 1995 refuerza an ms las crticas. Estados Unidos recurre al rgano de Solucin de Diferencias (OSD) que condena en dos ocasiones a la UE en 1997 y 1998 por discriminacin en detrimento de terceros pases. En este contexto es en el que se inician las negociaciones tras la Convencin de Lom en 2000. En muchos sentidos los Acuerdos de Coton (firmados con 77 pases ACP) que se desprenden de ah son una ruptura, una regresin cargada de consecuencias para los pueblos africanos y un ataque ms a las soberanas nacionales. As, el artculo primero de estos acuerdos destaca que el objetivo ya no es solo el desarrollo sino la progresiva integracin en la economa mundial. Las exenciones aduaneras se mantienen hasta 2007 debido a una excepcin de la OMC, ya que el periodo transitorio se deba traducir en la firma de Acuerdos de Asociacin Econmica [] compatibles con las reglas de la OMC (Artculos 36 y 37). Por otra parte, el Artculo 96 plantea de la siguiente manera unas condicionamientos polticas: los derechos humanos, los principios democrticos y el Estado de derecho (39).

El tono del acuerdo y los trminos utilizados vuelven a introducir explcitamente una relacin de tutela que no deja de recordar a la famosa misin civilizadora de la colonizacin. Por una parte, Europa se exime totalmente de la catastrfica situacin de muchos pases africanos y, por otra, se erige en tutor de estos pases. El Acuerdo de Coton transmite una imagen negativa y a la vez restrictiva de frica: saqueo, incompetencia, corrupcin, ausencia de Estado de derecho, pobreza y retraso. Esto sirve para justificar la prdida de automatismo de la ayuda europea, el endurecimiento de las condiciones econmicas y polticas, y los procedimientos de sancin previstos, como la suspensin de fondos (40), explica el socilogo Raphal Ntambue Tshimbulu.

Los Acuerdos de Coton prevn el establecimiento de Acuerdos de Asociacin Econmica (AAE) con seis regiones del grupo ACP (el Caribe, frica Occidental, frica Oriental, frica Austral, frica Central y el Pacfico). De paso se tira a la basura la divisin regional de la Unin Africana a beneficio de otra decidida solo por los europeos. Progresivamente ya solo se hablar de los AAE y cada vez menos del dispositivo de Coton en el que se supone se deben insertar. Esta constatacin significa que los objetivos de liberalizacin del comercio priman explcitamente sobre los concernientes al desarrollo o la mejora de las condiciones de vida de las poblaciones.

Por lo que se refiere al contenido de los AAE, se trata simplemente de abrir totalmente el mercado africano a largo plazo suprimiendo el conjunto de los derechos de aduana. De este modo el pequeo productor de cebollas local compite directamente con la multinacional exportadora de cebollas. Los AAE prevn, en efecto, la supresin de los derechos de aduana de tres cuartas partes de las exportaciones de la Unin, mientras que esta seguir importando de frica Occidental todos sus productos que ya estn libres de impuestos. Un timo (41), resume el economista Jacques Berthelot, que califica estos acuerdos de beso de la muerte de Europa a frica. Otro economista, Jean Christophe Defraigne, aade: Por consiguiente, se trata de crear varias zonas de libre comercio en el seno del grupo ACP, lo que debera permitir a las multinacionales europeas operar ms eficazmente en el mbito regional (43).

Las consecuencias a largo plazo de estos acuerdos ultraliberales son catastrficas. La ONG belga Centre National de Coopration au Dveloppement (CNCD) las evala de la siguiente manera:

Una apertura de las economas provocar una prdida que se calcula entre el 26 % y el 38 % de los ingresos aduaneros para 2022 . Una apertura que adems es en sentido nico: frica no tiene prcticamente nada que exportar ms que materias primas (agrcolas, petroleras, metalrgicas), de las que priva a sus propias generaciones futuras por un beneficio casi nulo. Lo inverso no es cierto. Las inversiones extranjeras conocen en frica una regresin de la inversin rcord (40 %) lo que convierte a la zona en un fecundo man para los depredadores (43).  

Los futuros dramas africanos y las futuras travesas mortales del Mediterrneo que se desprenden inevitablemente de ellos se estn gestando en estos acuerdos ultraliberales que pretenden hacer competir a productores locales y multinacionales de forma libre y sin engaos.

Resistencias africanas

A pesar de su estrecha dependencia la mayora de los pases africanos rechazaron inicialmente ese timo, t anto ms cuanto que se estaba organizando un movimiento activista contra los AAE. Al final del periodo transitorio de los Acuerdos de Coton (2008) prcticamente ningn pas africano haba firmado los Acuerdos. La Cumbre Europa-frica celebrada en Lisboa en 2007 incluso fue testigo de una revuelta de los Estados africanos. El socilogo malgache Jean-Claude Rabeherifara resume as las razones de esta unidad indita desde hace mucho tiempo:

La mayora de los 53 Estados africanos, con excepcin de algunos pases con ingresos medios, se negaron de hecho a firmar los AAE ya que las poblaciones son cada vez ms conscientes de las trampas del saqueo y del tutelaje (de la recolonizacin, afirman algunos analistas ms claramente!) que despliegan . Aun siendo adalides del liberalismo , los Estados y gobiernos no estn dispuestos a enfrentarse a unas revueltas populares esperadas , que sera como cortar la rama sobre la que estn sentados (44).  

La respuesta europea no se har esperar y adoptar una forma doble. La primera es la de la amenaza de reducir la ayuda al desarrollo para aquellos pases que se nieguen a firmar los acuerdos y el chantaje de restaurar los derechos de aduana sobre sus exportaciones a Europa. La segunda fue la de la divisin estableciendo acuerdos bilaterales a pesar de que se supona que los AAE tenan una dimensin regional. Las presiones europeas harn ceder a la mayora de los Estados africanos. As en julio de 2014 se firmaron sucesivamente un AAE con los Estados de frica Occidental, otro con los Estados de frica Austral y un ltimo solo con Camern. Significativamente [el actual primer ministro de Costa de Marfil] Alassane Ouattara desempe un papel fundamental para imponer la decisin a los pases de frica Occidental. Recordemos que lleg al poder en 2011 en la dinmica de una intervencin militar francesa que llev a la escandalosa destitucin de Laurent Gbagbo. En 2016 le toca a frica Oriental firmar el acuerdo. Presiones, amenazas, divisiones, chantaje de aislamiento y si es necesario la espada de Damocles de una intervencin militar hicieron ceder a los Estados recalcitrantes.

Afortunadamente, tambin hay resistencia por parte de los movimientos populares: la red Third World Network Africa y el Congreso de Sindicatos de Ghana, la Plataforma de Organizaciones de la Sociedad Civil de frica Oriental sobre el Acuerdo de Coton (POSCAO, por sus siglas en francs), la Red de Organizaciones Campesinas y de Productores de frica Occidental (ROPPA, por sus siglas en francs), la Coalicin Nacional No a los AAE y la plataforma France Dgage [Francia lrgate] para frica Occidental, el Foro de Pequeos Explotadores Agrcolas en Kenia, etc.

Los primeros efectos se perciben en Senegal con la llegada del grupo Auchan [Alcampo] en 2015 que pone en peligro al pequeo comercio senegals. La plataforma France Dgage y la Unin General de Comerciantes e Industriales de Senegal  (UNACOIS , por sus siglas en francs ) llaman a movilizarse destacando la relacin entre el desarrollo de la gran distribucin y los AAE: Quieren que el gobierno les diga qu estudio de impacto hizo al firmar los Acuerdos de Asociacin Econmica. Preconizan la proteccin del comercio senegals por delante de la promocin de la economa extranjera y concretamente francesa (45).

Estos movimientos todava son muy insuficientes para cambi ar la relacin de fuerzas. Sin embargo, el inters de estas luchas no puede sino aumentar a medida que los AAE despliegu a n sus efectos desastroso s . La situacin creada por la violencia econmica de los AAE tambin alarma a los progresistas de Europa. La relacin de fuerzas tambin depende de su capacidad para movilizarse en apoyo a estas luchas que sin lugar a dudas van a llevar a cabo los pueblos africanos.

Notas:

* El trmino Franafrique designa el conjunto de las relaciones entre Francia y sus antiguas colonias africanas para denunciar el carcter ambiguo y opaco de la relacin. La Franafrique est constituida de redes de influencia y de lobbys de actores franceses y africanos que intervienen en los dominios econmicos, poltico y econmico para apropiarse tanto de las riquezas relacionadas con las materias primas como de la ayuda pblica al desarrollo. El trmino Eurafrique est formado sobre este trmino (N. de la t., tomado de la interesante definicin del trmino en http://www.toupie.org/Dictionnaire/France_afrique.htm).

(1) Guy Feuer, La rvision des accords de coopration franco-africains et franco-malgaches,  Annuaire Franais de Droit International, n 19, 1973, p. 720.

(2) Michel Debr, Lettre adresse Lon Mba date du 15 juillet 1960, citado en  Alfred Grosser, La politique extrieure de la Vme Rpublique, Fondation Nationale des Science Politiques, Pars, 1965, p. 74.

(3) Philippe Decraene, entrevista a Valrie Giscard dEstaing, Le Monde, 4 de mayo de 1976, http://discours.vie-publique.fr/notices/767033608.html, consultado el 14 de julio de 2018 a las 16:15.

(4) Parafraseamos al terico de la guerra Carl Von Clausewitz que ofrece la siguiente definicin de esta, todava de actualidad: La guerra es la continuacin de la poltica por otros medios.

(5) Ibid, p. 720.

(6) Yakouba Zerbo, La problmatique de lunit africaine (1958-1963) , Guerres mondiales et conflits contemporains, n 212, 2003/4, p. 120.

(7) Este grupo est formado por Ghana, Guinea [Conacry], Argelia, Mali, Marruecos y Repblica rabe Unida.

(8) Kwame Nkrumah, Le No-colonialisme. Dernier stade de limprialisme, Prsence Africaine, Pars, 2009 (1965), p. 245.

(9) Rueda de prensa del 11 de abril de 1961, https://fresques.ina.fr/de-gaulle/fiche-media/Gaulle00218/conference-de-presse-du-11-avril-1961.html, consultado el 14 de julio de 2018 a las 16:30.

(10) Rueda de prensa del 31 de enero de 1964, http://www.gaullisme.fr/2014/08/08/conference-de-presse-du-31-janvier-1964/, consultado el 14 de julio de 2018 a las 18:30.

(11) Rueda de prensa del 16 de abril 1964, https://fresques.ina.fr/de-gaulle/fiche-media/Gaulle00232/allocution-du-16-avril-1964.html, consultado el 14 de julio de 2018 a las 20:00.

(12) Accord particuliers conclus les 11, 13 et 15 aot 1960 entre le gouvernement de la rpublique franaise, de la rpublique centrafricaine, de la rpublique du Congo, et du Tchad, Annexe concernant les matires premires et produits stratgiques, http://wabeafrikaezingocentrafrique2009.over-blog.com/2016/09/les-accords-de-cooperation-rca-france-de-1960-signes-par-dacko-enfin-retrouves-et-exposes-par-des-patriotes-centrafricains.html, c consultado el 15 de julio de 2018 a las 10:02.

(13) Guy Feuer La rvision des accords de coopration franco-africains et franco-malgaches,  op. cit., p. 721.

(14) Patrice Yengo, Au cur de la domination: Etat franco-africain, systme de rseaux et criminalisation du politique, en VVAA, Rsistances et dissidences. LAfrique (centrale) des droits de lhomme, Rupture-Solidarit, n 4, tomo 2, 2002, p. 200.

(15) Mehdi Ben Barka, Option rvolutionnaire au Maroc, en Ecrits politiques 1957-1965, Pars, Syllepse, 1999, pp. 229-230.

(16) Cinquime plan de dveloppement conomique et social (1966-1970), Volumen 1, Imprimerie des journaux officiels, Pars, noviembre de 1965, p. 68.

(17) Yves Goussault, Lvolution de la coopration franco-africaine, Aujourdhui lAfrique, n 8, 1977, p. 4.

(18) Citado en Martin Verlet, Redploiement, intgration et politique de crise de limprialisme franais, en Limprialisme franais aujourdhui, Editions sociales, Pars, 1977, p. 15.

(19) Daniel Bach, La politique extrieure de Valry Giscard dEstaing, Presses de la Fondation Nationale de Sciences Politiques, Pars, 1985, p. 416.

(20) Este informe fechado en 1975 toma como pretexto la crisis mundial para justificar una importante reforma de la cooperacin a favor de las multinacionales francesas y europeas.

(21) Daniel Bach, La politique africaine de V. Giscard dEstaing : contraintes historiques et nouveaux espaces conomiques, Travaux et documents n 6, Centre dEtude dAfrique Noire de Burdeos, 1984, pp. 22-23.

(22) Fatou Sow, Langues, identits et enjeux de la recherche fministe, en Fatou Sow (dir.), La recherche fministe francophone. Langue, identits et enjeux, Karthala, Pars, 2009, p. 13.

(23) Mongo Betti, Billets dAfrique, octubre de 2000.

(24) Les 22 premires confrences des chefs dEtats de France et dAfrique, https://www.diplomatie.gouv.fr/IMG/pdf/B0100_-fiche22sommets.pdf, consultado el 16 de julio de 2018 a las 17:55.

(25) Jean Suret-Canale, Dix ans de politique franaise en Afrique (1974-1984),  Aujourdhui lAfrique, n 30, 1985, p. 6.

(26) Aim Csaire, Le colonialisme nest pas mort,  La Nouvelle Critique, n 51, enero de 1954, p. 28.

(27) James D. Thwaites, La mondialisation, Presses de lUniversit de Laval, 2004, p. 280.

(28) Gildas Walter Gnanga, Les Accords de Partenariat Economiques (APE) et les enjeux pour la CEMAC, Institut sous rgional de statistique et dconomie applique, Yaound, 2008, p. 5.

(29) Guia Migani, La France et lAfrique subsaharienne, 1957-1963 : histoire dune dcolonisation entre idaux eurafricains et politique de puissance, Bruselas, Peter Lang, 2008, p. 207.

(30) Tibor Mende, De laide la recolonisation, Seuil, Pars, 1972.

(31) Para una explicacin acerca de lo que significa la expresin trminos de intercambio, vase nuestro artculo anterior dedicado al franco CFA. [En castellano La obra negativa del colonialismo francs y europeo en frica. El franco CFA, una moneda colonial, servil y depredadora, http://rebelion.org/noticia.php?id=245472].

(32) Konan Bdi, La dgradation des cours des produits tropicaux et laction de la Communaut , Revue du march Commun, n 123, mayo de 1969, p. 225.

(33) Daniel Bach, Un ancrage la drive : la convention de Lom, Revue Tiers-Monde, n 136, 1993, p. 750.

(34) Marc Elvinger, De Yaound Lom IV,  Forum fr Politik, Gesellschaft und Kultur, n 106, noviembre de 1988, pp. 10-11.

(35) Este reglamento exonera de los derechos de aduana a las bananas de los pases ACP y lo fija en 100 ecus la tonelada para otros lugares de procedencia.

(36) Catherine Hagueneau-Moizard y Thierry Montalieu, Lvolution du partenariat UE-ACP de Lom Cotonou : de lexception la normalisation,  Mondes en dveloppement, n 128, 2004/4, p. 70.

(37) El acuerdo firmado por 23 pases en 1947 pretende liberalizar el comercio con el objetivo de disminuir y despus eliminar los aranceles aduaneros. As, por ejemplo, los aranceles aduaneros medios de los productos industriales pasan del 40 % en 1947 al 5 % en 1993. Lo que cincuenta aos ms tarde se denominar globalizacin tiene su origen en este acuerdo que quita a los Estados una de las herramientas de la soberana econmica.

(38) Catherine Hagueneau-Moizard et Thierry Montalieu, Lvolution du partenariat UE-ACP de Lom Cotonou : de lexception la normalisation,  op. cit., p. 70.

(39) Accord de partenariat entre les membres du groupe des Etats dAfrique, des Carabes et du Pacifique, dune part, et la Communaut europenne et ses Etats membres, dautre part, 23 juin 2000, JO n L317 del 15 de diciembre de 2000, https://wallex.wallonie.be/PdfLoader.php?type=doc&linkpdf=8369-7516-45, consultado el 19 de julio de 2018 a las 10:15.

(40) Raphal Ntambue Tshimbulu, LUnion Europenne sous le feu de la critique, Le Monde Diplomatique, junio de 2002, p. 18.

(41) Jacques Berthelot, Le baiser de la mort, de lEurope lAfrique,  Le Monde Diplomatique, septiembre de 2014, p. 12.

(42) Jean-Christophe Defraigne, Introduction lconomie europenne, De Boeck, Louvain-la-Neuve, 2013, p. 364.

(43) Erik Rydberg, Les APE: vises commerciales de lUnion europenne , Les Cahiers de la Coopration Internationale, n 11, mayo de 2009, p. 11.

(44) Jean-Claude Rabeherifara, APE: Sursaut africain au sommet de Lisbonne,  Aujourdhui lAfrique, n 107, marzo de 2008, p. 3.

(45) Rama Gueye, Lconomie sngalaise en danger avec Auchan et les APE : la Plateforme France Dgage lance lalerte, Dakar midi, https://www.dakarmidi.net/actualite/leconomie-senegalaise-danger-auchan-ape-plateforme-france-degage-lance-lalerte/, consultado el 20 de julio de 2018 a las 17:30.

Fuente: http://bouamamas.wordpress.com/2018/08/05/loeuvre-negative-du-neocolonialisme-francais-et-europeen-en-afrique-les-accords-de-partenariat-economique-franc-ape-de-la-francafrique-a-leurafrique/

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.



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