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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-09-2018

Entrevista a Edgardo Mocca, que public El Antagonismo Argentino
La nuestra es una democracia limitada y en grave peligro

Lautaro Ortiz
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El politlogo y periodista analiza en su flamante libro la coyuntura argentina haciendo eje en el concepto mal llamado la grieta por el empobrecido lenguaje meditico. El antagonismo es la sustancia misma de la poltica, sostiene.

Considerado por la filsofa belga Chantal Mouffe como uno de los mejores analistas de la poltica argentina, el politlogo y periodista Edgardo Mocca acaba de editar El Antagonismo Argentino. Problema insoluble del neoliberalismo y causa de la crisis del gobierno de Macri, donde analiza la coyuntura poltica haciendo eje en el concepto de antagonismo, mal llamado la grieta por el empobrecido lenguaje meditico. El texto incluye algunos de sus artculos publicados en PginaI12 desde la llegada de Cambiemos al poder.

Cmo se lee el escenario poltico del presente desde el antagonismo?

Solemos llamar poltica a lo que hace el sistema poltico. Es decir, la red institucional que participa de modo ms o menos directo en las decisiones polticas. Hoy esa red no integra solamente a los actores formales de la poltica sino que incluye a otros no integrados al sistema segn las prescripciones legales o constitucionales: las grandes corporaciones, los medios concentrados, los sindicatos, el sistema judicial, entre muchos otros. El sistema es un pacto siempre inestable y contradictorio cuyo fin abstracto es el de evitar que los conflictos conduzcan al debilitamiento y eventual derrumbe de una determinada comunidad poltica. Sin embargo, el antagonismo es inerradicable de lo poltico. Ms an, para muchos autores cuya huella sigo desde Maquiavelo hasta los contemporneos Laclau, Mouffe, Badiou, entre otros el antagonismo es la sustancia misma de la poltica. Y las fuerzas antagnicas, cuando se constituyen como tales, no se limitan a la poltica institucional-formal sino que constituyen bloques que organizan y con los que se identifican amplios sectores sociales. Ese es el caso de Argentina actualmente.

Dos fuerzas en pugna

S, dos grandes fuerzas, heterogneas en su interior e intensas en sus demandas y en sus lenguajes, que disputan el poder. Si bien cada una de esas fuerzas neoliberales y nacional-populares, segn mi punto de vista tienen una historia larga en nuestro pas, su actual configuracin empieza a aparecer con la crisis y el derrumbe nacional de 2001. Por eso mi opinin es que para analizar adecuadamente nuestro presente hay que partir de ese antagonismo. Y de su carcter real y profundo, no reducible a las intenciones de tal o cual liderazgo. De otro modo se derrapa en todo tipo de moralismos, en la ancdota trivial y en la subestimacin de las fuerzas que actan en lo profundo de la sociedad argentina.

El antagonismo resulta entonces esencial para la comprensin del presente poltico

S. El lugar actual del antagonismo es central y nada se puede pensar sin l. Para explicar qu quiero decir, podramos comparar la situacin actual a la inmediatamente posterior a diciembre de 2001. A diferencia de aquel estallido espontneo y sin un eje poltico claro, lo que existe hoy es la memoria poltica de los aos posteriores al derrumbe, los aos del kirchnerismo.

Y cmo es esa memoria poltica?

No es una memoria vaga ni solamente sentimental. No es tampoco el patrimonio de sectas minoritarias. Es la conciencia de que se puede vivir de otra manera. Es el rescate de la huella de una experiencia poltica y no la aoranza de un imposible regreso. Por eso constituye un antagonismo poltico y no el accionar faccioso de un grupo organizado como suele presentrselo en los medios del establishment. Por eso no ver el antagonismo lleva a no entender nada. Y el antagonismo hay que insistir no es una divisin binaria y simplificada de la realidad sino la referencia a una capacidad que tienen mltiples actores de relativizar sus diferencias para expresarse de un modo dinmico y potente en la realidad actual. Qu estamos viendo hoy? Que incluso dirigentes y fuerzas que nunca se entendieron bien con los gobiernos de Nstor y Cristina hoy tienden a reagruparse con los protagonistas y los lderes de aquellas experiencias.

Cmo opera el antagonismo en la complejidad de la trama poltica?

El entramado poltico tiende a constituirse alrededor de este antagonismo. Por eso los analistas oficiales ven al kirchnerismo por todos lados, en cada protesta, en cada movilizacin. Porque no saben distinguir entre una fuerza poltica encuadrada y orgnica y un impulso conflictivo mucho ms amplio que hoy recorre la sociedad. Por eso pasa lo que pasa en la CGT donde se debilitan los sectores ms conciliadores. Por eso una parte influyente del peronismo que se haba ido de las cercanas de Cristina vuelve a dialogar con ella. No porque se hayan hecho kirchneristas sino porque la desastrosa experiencia macrista los aleja del gobierno. Y porque los sectores clara y definidamente opuestos al neoliberalismo tienden naturalmente a converger con quienes plantean una poltica antagnica. Lo mismo ocurre en las organizaciones sociales en general. Hay que insistir: no se trata de que el kirchnerismo crezca a expensas de otras fuerzas, ni mucho menos que las absorba. Se trata ms bien de nuevas configuraciones que desbordan los lmites de los partidos, las tendencias y los dirigentes.

Se avizora, entonces, un tiempo de reordenamiento de fuerzas?

La situacin est madura para un nuevo y potente realineamiento poltico. Por eso el establishment se desespera para encontrar una forma de gobernabilidad que excluya a estas fuerzas que se reagrupan. Hoy impacta cmo parte del dilogo entre la administracin local y el gobierno real (el FMI) versa sobre las condiciones sociales y polticas para la aplicacin del plan acordado. Y la foto de una discusin con los gobernadores sobre el presupuesto en la que no estaba el presupuesto! resulta bochornosa. Marca el grado de ansiedad que recorre al poder real en nuestro pas. Sin embargo esto todava no ha tomado la forma de un frente efectivo que pueda, llegado el momento, tomar una forma electoral. Pero reducir la tensa situacin actual a la preparacin de una boleta electoral para dentro de un ao sera un grave error. Lo principal en este momento es la unidad poltica. En el Congreso y en la calle. Entre los partidos y dirigentes pero sobre todo en la base del conflicto multisectorial que hoy se desarrolla contra el despojo del pas y de su pueblo.

Una unidad poltica y programtica que aglutine en lo diverso a una nueva mayora

Digmoslo as: los antagonismos no nacen para ser eternos y su solucin no es un consenso racional basado en la mutua comprensin. El antagonismo desemboca en la hegemona. Es decir, en una situacin tal en la que una de las partes logra constituirse en la expresin del conjunto. No del todo lo que sera una utopa totalitaria, sino de una voluntad ampliamente mayoritaria, capaz de establecer nuevas bases para la convivencia nacional. Incluso, nuevas bases constitucionales. Claro que todo esto es un planteo terico. Y nadie puede saber cunto tiempo y qu costos deparar la resolucin hegemnica de este antagonismo. Que por otra parte no es nuevo sino que es la herencia contempornea de la lucha entre dos concepciones de la nacin que vivieron enfrentadas durante toda nuestra historia.

La resolucin hegemnica del antagonismo argentino puede dar lugar, en algn momento, a la eliminacin del otro?

La idea de la eliminacin del otro no es necesariamente la forma que puede adoptar el antagonismo. Para no razonar en abstracto: yo no quiero la eliminacin de nadie, yo quiero la superacin de esta cclica experiencia que peridicamente nos pone frente a frente con la amenaza de la disolucin nacional. Y eso no fue ni es el fruto de errores. Es el resultado de un pas pensado para pocos. As se expres por ejemplo en la discusin del centenario de la patria. Esa concepcin debe ser, en mi opinin, derrotada definitivamente, as como Estados Unidos resolvi en la segunda mitad del siglo XIX la hegemona de la burguesa del norte frente al esclavismo del sur. Ojal que nuestro modo no pase por una guerra civil destructiva. Ni por ninguna otra forma de violencia generalizada. Las personas de mi generacin sufrimos mucho y perdimos mucho con la violencia. Una violencia cuya responsabilidad casi excluyente corresponde a los que instauraron un orden poltico de represin, persecucin y proscripcin que deriv en la noche sangrienta de la ltima dictadura. Para nada queremos eso. Nuestra ruta es la conquista de una hegemona poltico-cultural transformadora y no la violencia personal contra nadie.

Pero Cambiemos agita el sistema y transgrede los lmites del juego democrtico

Cambiemos es una versin particular, ms o menos novedosa, de la concepcin poltica de nuestras clases dominantes. No me sorprende para nada este giro insensible, autoritario y represivo que no es sino la profundizacin de lo que fue desde su inicio. El origen electoral legtimo del gobierno de Macri no los convierte en una fuerza democrtica. No es democrtico manipular el poder judicial, apoyarse en la complacencia de los dueos monoplicos de la palabra para censurar y perseguir opositores. No es democrtico utilizar a las fuerzas de seguridad como guardias pretorianas sin control alguno de las instituciones encargadas de ejercerlo. En fin, no es democrtica la enajenacin de la democracia cediendo el poder efectivo a una institucin supranacional manejada por la primera potencia mundial.

Y sin embargo, algunas voces crticas al Gobierno, las menos enfticas, utilizan la expresin democracia de baja intensidad

La nuestra es una democracia limitada, recortada y en grave peligro de convertirse en su exacto contrario. La democracia de Cambiemos est regida por el principio de hacer desaparecer del pas a aquellas fuerzas, dirigentes y personas a las que considera peligrosas para sus planes. Es el famoso cohete a la luna en el que Macri dijo que quera poner a los opositores reales a su gobierno.

Mientras tanto, Cambiemos insiste en proclamar la bsqueda de consensos y simultneamente avanza vorazmente hacia la restauracin conservadora

El macrismo dice que quiere avanzar hacia el consenso. Pero no acta en esa direccin. A tal punto que sus socios ms fieles en el supuesto campo de la oposicin empiezan a ver que no hay nada que esperar de esas buenas declaraciones de intenciones. El presupuesto no es un consenso. En el mejor de los casos para Macri (que hoy luce muy problemtico) ser el resultado de una extorsin que se ejecutar con todo el peso de los medios, las carpetas y otros usos y costumbres del moderno y democrtico gobierno. Ocurre que la palabra consenso tiene muy buena prensa. Y eso se explica: desde 1983 los argentinos y argentinas vivimos sin tener que soportar las terribles dictaduras del pasado (que tambin juraban en nombre de los consensos). Yo no dejara en manos de ellos el manejo de estos conceptos. Quiero un consenso grande, abrumadoramente mayoritario para recuperar un estado activo en defensa de los ms dbiles, con un proyecto industrial y productivo y una poltica internacional digna, y no mendicante como la actual. No es un consenso imposible. Lo veo ms factible que el consenso neocolonial que propone el macrismo.

Qu elementos conspiran para la falta de sustentabilidad poltica creciente que ofrece el Gobierno?

Los grupos dominantes creyeron encontrar en el macrismo la concrecin de un viejo sueo. El de una dominacin estable basada sobre un amplio consenso social. Por ahora lo que consiguieron es un triunfo electoral suficiente para invertir el curso de los acontecimientos posteriores al derrumbe de 2001, pero claramente insuficiente para darle consistencia a ese triunfo. Estamos ante un elenco de gobierno extremadamente ideolgico, voraz e insolvente en su desempeo prctico. El grupo de Ceos reunido en el equipo de gobierno cree de modo ferviente en el dogma del derrame. En eso es coherente con la vieja creencia oligrquica: lo que es bueno para los dueos de la tierra es bueno para el pas; quien quiera profundizar en esto no tiene ms que leer las peridicas editoriales programticas del diario La Nacin. Creen en eso aun cuando los proyectos que se guiaron por esa hoja de ruta terminaron sistemticamente fracasados y polticamente aislados. Pero tambin son voraces: aprovechan su situacin para desplegar sus negocios, particularmente financieros pero tambin extendidos a otros sectores, an a costa de contribuir as a aumentar sus problemas polticos y sus tensiones con otros segmentos del poder econmico. Tambin son ineficaces: ningn gobierno sale indemne de la contrastacin entre sus promesas y los hechos. Anunciaron una fcil derrota de la inflacin, crecimiento econmico y pobreza cero: los nmeros en todos esos aspectos y muchos otros deberan mejorar mucho para merecer ser calificados como malos. Los buenos negocios sectoriales conducen a malos rendimientos polticos y sociales. Y esto es un espiral en crecimiento.

Hoy se habla de una posible dolarizacin de la economa. Cree que de concretarse esto sera la parte final del proyecto que vino a instrumentar Cambiemos?

En principio y como premisa metodolgica que justamente desarrollo en el libro no creo en los procesos polticos inevitables, algo as como un futuro ya escrito. Lo que est claro es que la dolarizacin es una amenaza terminal para el pas. Sera la renuncia, no definitiva porque nada lo es, pero s grave y perjudicial por un largo perodo, no solamente para la economa sino para la propia existencia de la nacin como entidad independiente. Sera la renuncia total a nuestra soberana y abrira paso a la enajenacin de nuestro patrimonio social, cultural y ecolgico en una escala no conocida en un pas que conoci muchos procesos de este sentido. Lo que cabe esperar, y por lo que habra que trabajar es que el pueblo, la democracia argentina, llegue a tiempo para evitar ese dao formidable. El frente contra la dolarizacin tendra que estar por encima de cualquier bandera partidaria, tendra que ser una causa nacional.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/144960-la-nuestra-es-una-democracia-limitada-y-en-grave-peligro 



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