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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-10-2018

Chile-Bolivia, el comienzo del fin

Manuel Cabieses Donoso
Rebelin


Despus del fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), lo nico razonable es que Chile y Bolivia inicien el dilogo amistoso que el mundo les est pidiendo. No basta con las comisiones que tratan problemas fronterizos, comerciales, migratorios, etc. El episodio de La Haya debe impulsar las relaciones chileno-bolivianas al ms alto nivel. Ha llegado el tiempo de reanudar relaciones diplomticas a nivel de embajadas para facilitar el dilogo. Y -por qu no?- de programar visitas presidenciales que subrayen la nueva etapa que comenzarn a vivir las relaciones de pases hermanos.

Hubo tiempos mejores en las relaciones chileno-bolivianas, como las de los aos 50 por ejemplo, cuando el canciller Horacio Walker, padre de la Democracia Cristiana, plante la idea de un corredor boliviano al Oceno Pacfico.

En abril de 1952 estall una revolucin nacionalista en Bolivia que tuvo importante influencia poltica en Chile. Los trabajadores bolivianos, en particular los mineros, junto con fuerzas policiales, se rebelaron contra el gobierno de la rosca oligrquica de Patio, Hochschild y Aramayo, amos de la minera. Fueron das de enfrentamientos que se vieron coronados por la victoria popular al costo de centenares de vidas. La gesta popular boliviana permiti la nacionalizacin de la minera, la reforma agraria, el voto universal y la disolucin y reforma del ejrcito (lo cual slo sera en apariencias). Fue la primera insurreccin de trabajadores en Amrica Latina. Pero todava faltaban siete aos para la primera revolucin socialista en una isla caribea, Cuba.

Los aos 50 eran de tendencias nacionalistas en Suramrica. Sin embargo estos movimientos polticos y sociales pronto mostraran sus limitaciones. La revolucin boliviana rpidamente se degrad bajo los gobiernos del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR). En 1964 el ejrcito le dio el golpe de gracias. Los aos 50, sin embargo, fueron la poca del peronismo en Argentina y de una plida rplica en Chile: el ibaismo. Con sus luces y sombras los procesos de Bolivia, Argentina y Chile se inter influenciaban y tenan en comn el barniz del nacionalismo.

La revolucin del MNR en Bolivia encontr eco solidario en Chile. El Partido Socialista Popular (Ral Ampuero, Clodomiro Almeyda), el Partido Agrario Laborista y el Partido Femenino (Mara de la Cruz) apoyaron ese proceso. En 1952 esos partidos levantaron la candidatura presidencial del ex dictador Carlos Ibez. La votacin femenina volc una impresionante mayora en favor del viejo general que levantaba una escoba para barrer la corrupcin de los gobiernos del Partido Radical. El presidente argentino, general Juan Domingo Pern, visit Chile y Bolivia. Fue orador en grandes asambleas populares en ambos pases.

En agosto de 1955 el presidente chileno Carlos Ibez del Campo, hizo una visita de estado a Bolivia. El embajador de Chile en La Paz, Alejandro Hales (que fue ministro de Ibez, Frei Montalva y Aylwin), haba preparado las condiciones para un positivo dilogo con el presidente Vctor Paz Estenssoro en el que se abord la mediterraneidad de Bolivia.

En los aos 70 el gobierno del presidente Salvador Allende efectu intentos por normalizar las relaciones. Sus propsitos encontraron odos receptivos en el breve gobierno popular del general Juan Jos Torres (asesinado en Argentina en 1976). Pero luego se estrellaron con la cerrada negativa de la dictadura del coronel Hugo Banzer, prohijada por EE.UU.

Las relaciones diplomticas, interrumpidas por Bolivia en 1962, las reanud en 1975 -hasta 1978- el abrazo de Charaa de los dictadores Pinochet y Banzer. Nuevamente Chile ofreci a Bolivia una salida al mar, iniciativa que frustr Per. El 2004 el presidente Ricardo Lagos ofreci a Bolivia relaciones aqu y ahora (Monterrey, Mxico). El 2006 el presidente Lagos asisti a la toma del poder del presidente Evo Morales, el primer presidente indgena de Amrica Latina. A su vez el mandatario boliviano asisti a la investidura presidencial de Michelle Bachelet y de Sebastin Piera (2010). Con este ltimo no solo dialog: tambin jug ftbol.

Lo que queremos significar con este recuento parcial de hechos positivos en las relaciones chileno-bolivianas, es que despus del fallo de la CIJ la actitud honorable y digna de ambos gobiernos es sentarse a dialogar. Somos hermanos y estamos destinados a hacer historia juntos. La guerra fratricida de 1879, impulsada por intereses oligrquicos en ambos pases y por los imperios britnico y norteamericano, tuvo consecuencias territoriales irreversibles por de pronto. El botn de guerra solo ser superado en tiempos de unidad e integracin latinoamericana que borrarn fronteras y chovinismos. Sin embargo una salida soberana al mar para Bolivia no es imposible hoy mediante una negociacin amistosa y desprejuiciada, con la mirada puesta en el futuro, tal como propusieron anteriores gobiernos chilenos.

La poltica de ni un centmetro cuadrado de costa para Bolivia, es irracional y va contra la lgica de la historia y de la justicia. Es vergonzoso que esa postura arrogante y chovinista, ni siquiera compartida por gobiernos reaccionarios como fueron los de Gonzlez Videla y Pinochet, sea respaldada por la mayora de los sectores polticos representados hoy en el Parlamento. Es otro reflejo del profundo retroceso que sufri la evolucin democrtica de nuestro pas a partir de 1973. Un fenmeno que ha corrodo los principios doctrinarios de partidos que se dicen de centro y de izquierda.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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