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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-10-2018

La violencia desborda en Mozambique

Guadi Calvo
Rebelin


Mozambique, como la mayora de las naciones africanas, no ha podido escapar de las profundas heridas que han dejado siglos colonialismo, pstulas que todava supuran

El pas se independiz de Portugal, tras una guerra de diez aos (1964-1974) liderada por el Frente de Liberacin de Mozambique (Frelimo), que tras su triunfo estableci un gobierno, que en el marco de la Guerra Fra, se lo podra definir de izquierda, con nacionalizacin de empresas, ampliacin de derechos para sus ciudadanos, mejoras laborales, en salud, educacin y justicia.

La respuesta por parte de los Estados Unidos, y su principal socio en la regin por entonces el estado racista de Sudfrica, no tardaron en llegar y utilizando a Rhodesia, actual Zimbabwe, como base militar, mercenarios y disidentes anticomunistas enmascarados en lo que conoci como el Renamo (Resistencia Nacional Mozambiquea), sumergi al pas en una guerra civil que se extendera desde 1977 a 1992, que adems de la destruccin del tejido social y la devastacin de la infraestructura, gener ms de un milln de muertos y cinco millones de desplazados internos y ms de dos millones de refugiados en pases vecinos. Solo el campamento Luwani, en Malawi, aloj a un milln de mozambiqueos que huan del conflicto.

Ms all de 1992, la violencia continu impulsada por una ingente violencia social, ocasionada por las altas tasas de desempleo, exclusin, desigualdad social, inflacin y graves problemas en la educacin y la salud.

Este cctel ha provocado que desde el 2014, tras peleadas elecciones, alentado por el Renamo se multipliquen los ataques contra el transporte, infraestructuras y la poblacin civil en general. A esta nueva ola de violencia se la conoci como la guerra civil invisible, ya que fue negada por todos los actores e ignorada por los medios de comunicacin y organizaciones internacionales como Naciones Unidas.

Los conflictos armados que el pas sufre prcticamente sin interrupcin desde 1964 y agravados por la guerra civil, a pesar de haberse resuelto en 1992, se han mantenido prcticamente hasta hoy, ya que el Renano se ha mantenido activo en el centro y sur del pas,

En 2015 los enfrentamientos entre el ejrcito y combatientes ultraderechistas del Renamo, en las provincias de Tete, Zambezia y Sofala, oblig a ms de 6 mil mozambiqueos a refugiarse en el pueblo malau de Kapise, en el distrito fronterizo de Mwanza.

En agosto pasado, el presidente Filipe Nyusi, anunci un memorndum de entendimiento con la oposicin armada, en vista de las elecciones generales de octubre del prximo ao, en que 2019 y en las que el Nyusi aspira a presentarse por el Frelimo, partido que ha gobernado Mozambique desde su independencia en 1975.

Durante dcadas el pas apareci en la lista de las naciones ms dependientes de la ayuda internacional. A principio de este siglo, consigui un incremento sustancial de prstamos de los grandes grupos financieros mundiales, tras el descubrimiento de importantes yacimientos gasferos en aguas profundas frentes a costa de la nortea provincia de Cabo Delgado, que podran convertir a Mozambique en uno de los ms importantes exportadores mundiales. Sin duda una salida para superar las perennes crisis econmicas y su gigantesca deuda externa, incrementada por sus gastos militares y por el intento de alistar una flota atunera, cuya financiacin nunca lleg al pas y fue directamente a los armadores europeos, para lo que se emiti un dudoso bono atunero, que no ha puesto en marcha la industria pesquera, pero si incrementado la deuda.

Las exportaciones de gas tendran que haberse iniciado este ao y por diferentes cuestiones, en la que no escapa la guerra comercial chino-norteamericana se ha postergado para el 2022.

China ha mantenido una importante campaa de inversiones de Mozambique, al igual que en otras muchas naciones del continente, desplazando ostensiblemente a las bien las metrpolis y a los Estadios Unidos, que ya ha comenzado a reestructurar su presencia va intervencin armada en el continente, concentrndose en varias naciones del Sahel (Mali, Chad y Nger), como banco de pruebas, pero con una rpida expansin hacia la costa oriental de frica.

Gas y muyahidines.

Dada lo guerra econmica que muchas potencias occidentales y China, mantienen por el gas mozambiqueo, no es extraa la aparicin de grupos armados con apariencia de pertenecer a alguna banda afn al Daesh o al-Qaeda, que desde el ao pasado operan con espordicos ataques a diferentes aldeas de la provincia de Cabo Delgado, que en total ya ha dejado cerca de 50 muertos todos civiles. (Ver: Mozambique: El pas de la Kalashnikov.)

El jueves 20 la aldea de Paqueue, prxima al archipilago turstico de Quirimbas, donde se incendiaron 55 viviendas, 14 personas murieron, tras un asalto en que diez de los aldeanos fueron acribillados, tres quemados vivos y el ltimo decapitado.

La noche anterior, ms al norte de Paqueue, cerca de la frontera con Tanzania, una caravana militar fue atacada por un grupo armado, logrado asesinar a un alto oficial del ejrcito. Segn fuentes mozambiqueas Los atacantes vestan uniformes militares y armas de fuego de gran calibre.

Si bien en apariencia los atacantes podran ser muyahidines, tambin podran aparentarlo y en realidad los ataque apunten a perturbar las empresas gasferas que se estn instalando en la provincia de Cabo Delgado, pagados por empresas rivales.

La posibilidad de que sea un grupo vinculado al integrismo musulmn, lo seala que segn una investigacin de 2015, se habran detectado cerca de 100 clulas en la regin.

En la provincia de Cabo Delgado, se asienta la mayora de los musulmanes mozambiqueos que representan casi el 18% del total de la poblacin del pas cercana a los 30 millones. En 2014, en plena irrupcin del Daesh, algunos lderes religiosos, pidieron a su comunidad que adhieran al wahabismo, la formo ms extrema del islam sunita, a la que pertenecen tanto el Daesh, como al-Qaeda y, y cuyo epicentro es Arabia Saudita.

Para la mayora de las fuentes mozambiqueas los atacantes perteneceran al grupo wahabita como Ahlu Sunnah Wa-Jama, (Seguidores del Profeta), aunque comnmente son llamados por los lugareos al-Shabaab, por la banda somal, aunque no hay forma de vincularlos. Se estima que la banda integrista podra contar con uno mil hombres, divididos en 100 clulas, dirigida por un mullah. Este grupo podran, tambin, tener presencia en la regin de Kibiti en Tanzania, y se cree fueron entrenados tanto en Tanzania como en la Repblica Democrtica del Congo.

La mayora de los muyahidines de Ahlu Sunnah Wa-Jama, perteneceran a la etnia Kimwani, una de las ms minoritarias y que actuaran fundamentalmente en respuesta a la discriminacin poltica y econmica sufrida por decisin del gobierno central, al tiempo que son notorias las ventajas dadas a la Makonde, el grupo tribal al que pertenece el presidente Nyusi.

En la mayora de los ataques los terroristas utilizaron armas blancas como cuchillos y machetes, lo que sugiere que no tienen la suficiente financiacin para lograr acceso a mayor cantidad y calidad de armas o que carecen del suficiente entrenamiento para utilizar armas de fuego y explosivos. Aunque tras las derrotas de las bandas integristas en Siria e Irak, sobra ahora mano de obra entrenada para conformar un nuevo frente. Se teme que tambin podran comenzar a recibir financiamiento de aportantes extranjeros (Arabia Saudita o Qatar) y que ellos mismos estn apelando al contrabando de piedras, maderas preciosas y marfil, para armarse.

La ola de incursiones en el la provincia de Cabo Delgado, podra generar serios inconvenientes a la industria gasfera, la ltima esperanza de Mozambique, la inseguridad se sumar al costo de exploracin y logstica lo que retrasar los proyectos de extraccin de gas.

La estadounidense Anadarko un gigante mundial en el campo de la explotacin de petrleo y gas, debi evacuar a sus trabajadores en el rea y detener temporalmente las operaciones despus de que la Embajada Norteamrica en Maputo, diera un aviso respecto a la inseguridad en la zona y alertara de nuevos e inminentes ataques.

El presidente Filipe Nyusi, tendr que dilucidar si estos ataques son acciones verdaderas de muyahidines, peleas entre empresas rivales u operaciones de la oposicin para desacreditar su rol en mira de las elecciones de octubre de 2019. Lo que fuera se saldar con ms violencias, lo nico que parece abundar ms que el gas en Mozambique.

Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en frica, Medio Oriente y Asia Central. En Facebook: https://www.facebook.com/lineainternacionalGC.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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