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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-10-2018

Ms de 80 das de protesta llevan las obreras del sector textil de una fbrica en Itag por falta de pago de salarios, cesantas, primas y horas extras
De la esclavitud a la rebelda

Bibiana Ramrez
Prensa Rural


Son las 5:30 de la maana, hora de entrar a la fbrica de confecciones pero esta vez no a tejer ropa interior de hombre, mujer y nios para marcas reconocidas colombianas y extranjeras, sino a protestar para defender los derechos laborales, de los que nunca, por ms de 20 aos, supieron que existan. Quince mujeres de la empresa Integrated Apparel Solutions S.A IAS- desde hace tres meses se tomaron las instalaciones por falta de pago y garantas laborales y no saldrn de all hasta que se resuelva la situacin.

Estas quince obreras fueron las ltimas en quedar despus de varios despidos masivos hechos este ao. Para el 2009 eran 1.300 empleadas cuando la empresa tena como nombre Coditex (creada hace 40 aos) pero fue liquidada para luego conformar IAS ese mismo ao y con el mismo dueo, Mauricio Arriola, quien falleci en el 2014 y dej la empresa a su hijo Federico Arriola Moreno. Adems crearon otras empresas paralelas en el mismo sector textil en el municipio de Itag con las ganancias de sta. Para este ao slo quedaban 90 empleadas y 80 con contrato a trmino indefinido.

Lo que hay aqu es un desconocimiento sistemtico de derechos laborales, es decir una empresa que se empez a colgar con las obligaciones laborales a no pagar cesantas, a no pagar vacaciones, a no liquidar trabajadores que se iban, una serie de incumplimientos que terminan finalmente con la liquidacin. Del 2009 para ac no slo se cre IAS sino otras empresas con el mismo grupo de socios las cuales todas entraron en el mismo momento en liquidacin, entonces hay que estar muy pendientes por si eso es una maniobra fraudulenta para robar los derechos laborales de las trabajadoras, para no pagar las acreencias laborales, explica Fabio Gonzlez, abogado de las obreras.

La liquidacin de una empresa es el ltimo mecanismo al que se recurre despus de haber agotado otras posibilidades. Antes de eso, si el empresario es diligente y quiere conservar la fuente de empleo, antes de acarrear problemas sociales y humanitarios, lo que hace es entrar en un proceso de reorganizacin empresarial donde normaliza las deudas, los activos, llega a acuerdos con los empleados en un periodo de tiempo. Pero aqu sucedi todo lo contrario, a ellas nunca se les avis de las situaciones, sino que las iban llevando con engaos. Aqu lo que se present fue un problema con la mala administracin de la empresa.

Desde el ao 2017 dos mil empresas de confeccin se han cerrado en Antioquia por crisis financiera, incluso Fabricato suspendi operaciones por 15 das en agosto del ao pasado y en menos de siete meses 60 mil antioqueos se han quedado sin trabajo. En Colombia siete millones de personas viven de la industria textil. Uno de los principales problemas de esta crisis es el contrabando de telas que llegan de China, Bangladesh y Vietnam. O los altos costos de los hilos. Para esa misma fecha los empresarios anunciaron prdidas del 40% y tres meses despus hablaron del 70%.

Lo paradjico es que en el sector textil la preocupacin siempre va hacia los empresarios, por sus prdidas pero no hacia los trabajadores que son los que ms aportan a esa economa, especialmente mujeres; se pasan la vida entera frente a una mquina trabajando para un patrn.

La vida entre mquinas de coser

Adriana lleva 25 aos en la empresa y Rosalba 22. Ambas muy joviales. Cada una entraba a la fbrica, de afn, sin tiempo para conversar con sus compaeras, casi ninguna saba qu le pasaba a la otra. Las de unos mdulos no se conocan con las otras, terminaban de trabajar y todas salan corriendo para sus casas. Incluso la misma empresa al dividirlas por mdulos, tambin lograba dividirlas socialmente.

El calor dentro de la empresa es insoportable y eso que ninguna mquina est prendida. Evoco tiempo atrs cuando todos los mdulos tenan sus mquinas funcionando. Entre una y otra la distancia era muy corta. A los pies de una obrera estaba el motor de la mquina de la otra. Las posibilidades de moverse ah eran pocas. Quince minutos para desayunar, cepillarse, ir al bao, cinco para tomar la media maana.

La gran mayora de mujeres que trabajaban en IAS eran madres cabeza de hogar. Sus hijos se criaron solos, con la solidaridad de algn vecino, en ocasiones aguantaron hambre. Y la madre todos los das a sentarse frente a una mquina.

Qu significa una mquina para usted? Le pregunto a Adriana: Ahora no le veo el significado y me pone triste porque me hicieron tanto dao durante 25 aos que labor para alguien en quien yo cre y que pensaba en mi necesidad, pero no era as, resulta que l pudo levantar sus hijos de buena manera y yo los mos los tuve que dejar a medias porque l me falt a algo bueno que yo hice por la empresa. Lo que yo hice aqu en una mquina no vali de nada. Mi sentimiento hacia una mquina es de dolor.

Trabajaban ocho horas diarias como mnimo porque esas horas se podan alargar hasta diez, doce o ms. Sin pagarnos, decan: necesitamos esta produccin para Leonisa para poderles pagar a ustedes siquiera una semanita. Nos tenamos que doblar y nosotras Qu hacamos? Nos doblbamos. El pago no se vea por ningn lado. Nos hacan una reunin y nos decan que s haba entrado tanta planta pero que eso se fue para los servicios, para el arriendo, para algn proveedor y no qued nada para ustedes-. No tenamos para los pasajes y la empresa los consegua prestados, recuerda Adriana.

Y Rosalba tambin recuerda esos momentos donde tenan que aguantar de todo por la necesidad del trabajo: Joaqun Cabrera era uno de los que nos haca reuniones para decirnos que no haba pago. Le decamos que con qu bamos a volver al otro da y nos deca -vyanse para la Veracruz a volear llavero que all le dan los pasajes, consganse un mozo que l le da los pasajes-. Era denigrante porque despus de que no nos pagaban nos mandaban para all, es muy duro.

Todas se quejan de algn dolor en el cuerpo, sobre todo en la columna y los brazos. Eran ms de ocho horas haciendo el mismo movimiento. Casi no hablaban entre ellas. Los problemas familiares se sufran en silencio. Las sillas para trabajar no tenan nada de comodidad, eran de madera con cuero, como esas de cafetera, algunas la marcaban con su nombre para no perderla por que era la mejor que podan conseguir, incluso se presentaban discusiones porque otra la coga primero.

Todo el da nos la pasbamos con la cabeza agachada, no hablbamos. Pensbamos en producir. Al lado de cada mdulo haba un tablero donde cada hora lo venan a revisar y a preguntarnos por lo que habamos hecho. Nos calificaban, siempre nos exigan ms que porque supuestamente no estbamos cumpliendo, cuenta Adriana.

En diciembre les hacan integraciones y a cada mdulo les daban una camiseta de color diferente, entonces las del mismo color se hacan juntas, no socializaban con las otras y no lograban integrarse. Tantos aos en una misma empresa y siempre nos mantenan divididas, ahora es que nos damos cuenta de eso, agrega Rosalba.

Mujeres que se rebelan

A pesar de toda esa esclavitud que tuvieron que vivir algunas hasta 30 aos, seguan trabajando sin levantar la cabeza, sin hacer ningn reclamo. No tenan idea de sindicatos, ni siquiera de que tenan unos derechos como trabajadoras de una empresa. Este ao no les haban pagado el trabajo de dos meses, cuando normalmente el pago era cada ocho das. Vean que de la empresa sacaban mquinas con la excusa de que no haba personal para usarlas y estorbaban ah.

Se llevaron las mejores mquinas y nos dejaron las chatarras. Esto no alcanza para pagarnos todo lo que nos deben. Ellos cuando dijeron que iban a acabar con esto era porque ya haban sacado las cosas de ms valor. Cuando sacaban las mquinas nos decan que las iban a vender para podernos pagar. El dueo nos deca que esto iba a salir adelante y siempre nos daban ese nimo para que siguiramos trabajando, recuerda Rosalba.

Ya ellas se empezaron a preocupar. Decidieron buscar asesora y contar la situacin. Llegaron a la Central Unitaria de Trabajo CUT- despus de que el Ministerio de Trabajo las atendiera de mala manera.

All les ayudaron a crear un sindicato de base: SintraAIS. El 18 de mayo se constituye el sindicato y el 21 de mayo la empresa despide arbitrariamente a 14 empleadas, entre ellas a Adriana. El 25 de junio la Superintendencia notifica el proceso liquidatorio y nombran a Adrin Osorio Lopera, casualmente el mismo liquidador de Coditex. El 27 de junio ellas se declaran en custodia de los bienes de la compaa para que no terminen de sacar toda la maquinaria y los insumos porque es lo nico que queda para el pago de la deuda.

Nace un sindicato

El sindicato se cre ya al final, cuando casi todo estaba perdido, sin embargo el instinto las llev a dar un giro a sus vidas y a conocer las dificultades y ventajas que trae sindicalizarse. Yo no tena conocimiento de un sindicato, siempre me hablaban mal de eso y yo me lo crea. Ahora veo que es todo lo contrario, conoc leyes. Convencer a las compaeras es muy complicado. Nosotros llevbamos dos meses sin sueldo, en diciembre no nos pagaron la prima, no nos pagaron los intereses de la cesantas, con todo eso las muchachas no entendan la importancia de organizarnos y muchas se fueron a buscar otro empleo, afirma Rosalba.

Es comprensible que las otras mujeres hayan ido a otras fbricas a trabajar, en este caso es ms grande la necesidad de tener una entrada econmica para alimentar las familias ya que en Medelln no hay muchas opciones para tener una vida digna. Las que se quedaron celebran el nuevo camino que emprendieron; el de la resistencia.

He aprendido a ver la vida de otra manera. Por decir algo, uno primero se encontraba una protesta, una manifestacin en la calle, y deca -vean estos que lo hacen coger a uno de la tarde-. Uno no entenda porqu lo estaban haciendo. En este momento comprendo lo que significa salir a la calle o tomarse la fbrica, dice Rosalba entre risas.

El sindicato se crea un mes antes, sin que ellas supieran que la empresa iba a entrar en liquidacin. A las que despiden ese 21 de mayo es porque el representante legal se entera de la organizacin que ellas iniciaron. Esa misma semana hay chantajes. A algunas les dicen que renuncien al sindicato que esa empresa se va a acabar, y que si renuncian les dan trabajo en otra empresa. Seguramente ellas no van a recibir los justo, pero s lo que es legal. Ya saben que deben exigir el reconocimiento del fuero sindical, por eso el representante legal est demandado.

La situacin econmica para todas es compleja. Algunas tienen deudas con los bancos, a otras les toc recurrir a los familiares porque se quedaron sin con qu pagar el arriendo o llevar la comida. Por ahora estn haciendo ventas y recibiendo ayudas que van a un fondo comn y luego se distribuyen para mantener la lucha.

A la una de la tarde sonaba el timbre para salir del trabajo. Era el momento aorado. Ahora son las nueve de la noche y siguen ah, resistiendo, sin importar que no haya pago, pero tienen los pasajes y la comida que la solidaridad de sindicatos, movimientos sociales y de estudiantes les aporta diariamente. Todas coinciden en que este es el mejor momento vivido en la empresa, porque se dieron cuenta de que sus derechos fueron vulnerados y ahora los pueden defender. Se turnan entre todas para cuidar lo ltimo que les queda, unas mquinas viejas y lo ms valioso: la dignidad.


Fuente original: https://prensarural.org/spip/spip.php?article23528



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