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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-10-2018

Globalizacin o desglobalizacin?

Eduardo Montes de Oca
Rebelin


Es moda entre algunos acadmicos y grandes medios de comunicacin proclamar que estamos entrando en un perodo de reversin de la trada y llevada globalizacin, la cual, al decir -en Pblico- del afamado socilogo Boaventura de Sousa Santos, ha dominado la economa, la poltica, la cultura y las relaciones internacionales en los ltimos 50 aos. Recordemos que este proceso consiste en interacciones ya previstas por Marx- en general protagonizadas por agentes de los mbitos ms diversos, ms que por los Estados. Cuando a estos atae, ven coartada la soberana en la regulacin, por los tratados de libre comercio, la integracin regional, de la que la Unin Europea es un buen ejemplo, o la creacin de agencias financieras multilaterales, como el Banco Mundial y el FMI.

Pero el fenmeno no deviene lineal, por supuesto. Resultara pertinente evocar que, desde hace ms de 20 aos, De Souza viene insistiendo en la complejidad dialctica, en el carcter contradictorio que se agolpa bajo el trmino. Reparemos, grosso modo, en que mucho de lo que se considera planetario haba sido originalmente particular, desde la hamburguesa McDonalds, al estrellato cinematogrfico activamente producido por Hollywood para rivalizar con las concepciones artsticas francesas e italianas que antes dominaban, hasta la democracia como rgimen poltico universalmente practicado en su versin neoliberal, ms norteamericana que la europea, antao tan socorrida.

Con la mundializacin no se eliminan las desigualdades sociales y las jerarquas entre pases o regiones. Estas se fortalecen. A despecho de grandilocuentes discursos, muchos reciben menor proteccin oficial: trabajadores industriales, campesinos, culturas nacionales o locales A causa de la mecnica trepidante, los sacrificados quedan sujetados a sus sitios de asentamiento y suelen salir de ellos forzados (refugiados, desplazados internos y transfronterizos) o falsamente por voluntad propia (emigrantes) [] Sin embargo, la resistencia de las vctimas se beneficiaba [se beneficia] a veces de las nuevas condiciones tecnolgicas ofrecidas por la globalizacin hegemnica (transportes ms baratos, facilidades de circulacin, internet, repertorios de narrativas potencialmente emancipadoras, como, por ejemplo, los derechos humanos), y se organizaba [se organiza] en movimientos y organizaciones sociales transnacionales [] La manifestacin ms visible de este tipo de globalizacin fue [es] el Foro Social Mundial, que se reuni por primera vez en 2001 en Porto Alegre (Brasil).

Tras este nervioso paneo, preguntmonos qu hay de nuevo para que uno que otro gur plantee el cacareado final. Las expresiones referidas, alega la fuente, son dinmicas nacionales y subnacionales. En cuanto a las primeras, se subraya el Brexit, por el que el Reino Unido (?) decidi abandonar la UE, y las polticas proteccionistas del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, as como su defensa del principio de soberana, oponindose a los tratados internacionales (sobre el libre comercio o el cambio climtico), mandando erigir muros para proteger las fronteras, involucrndose en guerras comerciales, entre otras, con Canad, China y Mxico.

Segn el citado articulista, con quien comulgamos, esto, lejos de configurar reflejos de desglobalizacin, lo constituyen de una nueva fase de globalizacin, ms dramtica, excluyente para la convivencia democrtica, si en s no implica su conclusin. Si analizamos los datos de la globalizacin de la economa, concluiremos que la liberalizacin y la privatizacin de la economa continan intensificndose con la orga de tratados de libre comercio actualmente en curso. La Unin Europea acaba de acordar con Canad un vasto tratado de libre comercio, el cual, entre otras cosas, expondr la alimentacin de los europeos a productos txicos prohibidos en Europa pero permitidos en Canad, un tratado cuyo principal objetivo es presionar a Estados Unidos para que forme parte. Fue ya aprobada la Alianza Transpacfica, liderada por Estados Unidos, para enfrentar a su principal rival: China. Y toda una nueva generacin de tratados de libre comercio est en curso, negociados fuera de la Organizacin Mundial del Comercio, sobre la liberalizacin y la privatizacin de servicios que en muchos pases hoy son pblicos, como la salud y la educacin. Si analizamos el sistema financiero, verificaremos que estamos ante el sector ms globalizado del capital y ms inmune a las regulaciones nacionales.

Por cierto, datos de conocimiento pblico son alarmantes: 28 empresas del sector financiero controlan 50 trillones de dlares, esto es, tres cuartas partes de la riqueza mundial contabilizada (el PIB mundial es de 80 trillones y adems habr otros 20 trillones en parasos fiscales). La gran mayora de esas instituciones est registrada en Amrica del Norte y en Europa. Su poder tiene tambin otra fuente: la rentabilidad de la inversin productiva (industrial) a nivel mundial es, como mximo, del 2,5 %, en tanto que la de la inversin financiera puede llegar al 7 %. Se trata de un sistema para el cual la soberana de 200 potenciales reguladores nacionales es irrelevante.

As que nos encontramos en una era donde la mundializacin se acenta de manera ms peligrosa, daina para los ms, patolgica. La apelacin al principio de soberana por parte del presidente de Estados Unidos acota De Souza Santos- es solo la huella de las desigualdades entre pases que la globalizacin neoliberal ha venido a acentuar. Al mismo tiempo que defiende el principio de soberana, Trump se reserva el derecho de invadir Irn y Corea del Norte. Tras haber destruido la relativa coherencia de la economa mexicana con el NAFTA y provocado la emigracin, Estados Unidos manda construir un muro para frenarla y pide a los mexicanos que paguen su construccin. Ello, adems de ordenar deportaciones en masa [] La globalizacin hegemnica se profundiza usando, entre muchas otras mscaras, la de la soberana dominante, que acadmicos desprevenidos y medios de comunicacin cmplices toman por desglobalizacin.

Preocupacin en la catedral

Como concitan la atencin analistas tales Juan Francisco Martn Seco, en Repblica de las ideas, a Davos se le tiene por la catedral de la globalizacin. No en balde fue en ese gora donde hace 20 aos el neoliberalismo econmico se sac la mscara y proclam con sumo descaro por boca de Tietmeyer, entonces presidente del Bundesbank: Los mercados sern los gendarmes de los poderes polticos, con lo que se quebraba la soberana popular. No obstante, prosigue el entendido, este ao en el idlico emplazamiento se ha mostrado honda preocupacin por los movimientos, asociaciones y partidos de variopinto jaez que estn surgiendo por doquier contra el Sistema y que cuentan como razn de ser los incrementos en la desigualdad que la misma globalizacin genera. Desigualdad que desasosiega a los contertulios no por filantropa, sino porque, se quejaron, est alcanzando niveles intolerables, incluso ahora que ha vuelto el crecimiento. No podemos acabar en un mundo con una lite cosmopolita y un ejrcito de trabajadores insatisfechos, algo que ira (va) contra el propio Sistema, alert un alto personaje entre los reunidos.

Hoy insiste Martn Seco- el incremento de la desigualdad es tan evidente que hasta en Davos se ha aceptado como un hecho incontestable. El informe Premiar el trabajo, no la riqueza, de Oxfam, pone de manifiesto que el 82% del crecimiento fue a parar al 1% ms privilegiado del mundo. Los desequilibrios obedecen no solo a que la parte de la renta que se destina a la retribucin de los trabajadores se haya reducido de forma sustancial con respecto al excedente empresarial, sino porque aun dentro del sector de asalariados, el abanico retributivo es cada vez ms amplio. Segn este informe, en Estados Unidos, por ejemplo, con poco ms de un da de trabajo, un director general gana lo mismo que un trabajador en todo un ao. Y la misma realidad la han puesto de manifiesto los sindicatos europeos con una imagen muy significativa, los altos ejecutivos que han participado estos cuatro das en el Foro de Davos han cobrado ms en ese corto periodo que la mayora de los ciudadanos en un ao y medio o dos de trabajo.

Entre los polticos que defendieron a capa y espada la multipolaridad y formaron un frente comn contra el proteccionismo a ultranza que parece defender Donald Trump, el presidente francs, Emmanuel Macron, sostuvo que el crecimiento econmico por s solo no basta para lograr el bien comn, porque ha dejado fuera del progreso a muchas personas. Si no le puedes asegurar a la gente, afirm, que la globalizacin es buena para ellos, habr nacionalistas y extremistas que quieran deshacerse del sistema. Y ganarn. Y no pasar solo en Francia, pasar en todos los pases. He ah el pecado original.

Amn de los consabidos paliativos mencionados en la Montaa Mgica, acota Seco, el problema de los mandatarios internacionales que en Davos se dan golpes de pecho, es que pretenden cuadrar el crculo. Por una parte glorifican a la globalizacin y afirman que sin ella no hay futuro econmico ni poltico, pero por otra son conscientes de que el incremento de la desigualdad la pone en peligro. No se dan cuenta, o no quieren drsela, de que lo uno va unido indefectiblemente a la otra. La globalizacin significa, tal como Tietmeyer anunci en ese mismo foro hace ya veintids aos, la entrega del poder a los mercados. Los gobiernos en buena medida han perdido su capacidad de actuar y de controlar al poder econmico, que impone sus condiciones. La liberalizacin de todos los mercados conduce de forma automtica y por su propia inercia a incrementar la desigualdad y los desniveles sociales.

Mas no caigamos en la ingenuidad: los Estados s intentan defender sus economas. La globalizacin solo cercena aquellas medidas proteccionistas que restringen los movimientos de capitales y que implican regulacin e intervencin de los mercados. Cuando se impone la globalizacin, el proteccionismo no desaparece, solo que el Estado cuenta con muchas menos armas, se apoya exclusivamente en la manipulacin del tipo de cambio y en el dumping laboral y fiscal. Incluso en el caso de los pases de la Eurozona tampoco pueden contar con la devaluacin de la moneda; luego, para proteger la competitividad, se ven obligados a utilizar como nicas medidas la reduccin de los costes sociales y fiscales. No es por casualidad que los pases que se sitan en la cola del nuevo ndice que antes se ha citado, sean los pases del sur de Europa, cuya enorme prdida de competitividad durante los primeros aos del Euro les ha arrastrado a deflaciones competitivas de crecidas dimensiones.

Donald, entrampado

Despus de perder la compostura arremetiendo contra la desleal China y medio orbe con respecto a los inicuos nexos comerciales y econmicos con los Estados Unidos, y hacer el amago de rendir tributo mximo al aislacionismo, en actos como la retirada del Acuerdo Transpacfico de Cooperacin Econmica (TPP, por sus siglas en ingls), del que se separ formalmente el 23 de enero de 2017, Donald Trump se avino a la clsica frase de Donde dije digo, digo Diego, y comenz, impdicamente, a coquetear con reincorporarse a aquello que en un inicio juzg potencial desastre. Un punto ms para los que descalifican las aseveraciones sobre la desglobalizacin. El hombre, que desde su campaa asegur que comenzara una era de tratados comerciales bilaterales justos, capaces de generar empleos e industrias puertas adentro, orden a su administracin un anlisis sobre el eventual regreso al TPP, como difundi el pasado 13 de abril The Washington Post. Claro, antes de mojarse coloc la ropa a buen recaudo. Conforme a una resea de Reuters, advirti que volvera solo si el acuerdo fuera sustancialmente mejor que el ofrecido por Barack Obama, su antecesor.

A todas estas, nos preguntamos los mviles del multimillonario mandatario para cantar la palinodia. Y con otros observadores, como Basem Tajeldine, llegamos a la conclusin, adems del hecho subterrneo de que, cual la hidra, la globalizacin posee tantas cabezas que, cuando cercenas una, aparece la otra donde menos se espera, este cambio de estrategia puede estar impulsado por la guerra comercial que EE.UU. emprendi contra China. (Nos referimos al intercambio de medidas luego de que Washington emitiera un memorando con el que impuso, el 22 de marzo pasado, nuevos aranceles a 1 300 productos del dragn asitico, por un valor de hasta 60 000 millones de dlares anuales, por robo de propiedad intelectual estadounidense, y que Beijing repudi ipso facto elevando los aranceles a 128 mercancas gringas).

No en vano un funcionario de la Casa Blanca, citado por el importante diario de la capital del Potomac, fue muy especfico al declarar que volver a ese acuerdo multilateral contrarrestara la competencia china. Empero, el entuerto va mucho ms all, pues, luego de la salida del To Sam, los miembros del TPP Australia, Brunei, Canad, Chile, Japn, Malasia, Mxico, Nueva Zelanda, Per, Singapur y Vietnam renegociaron las clusulas, eliminaron las demandas de Washington y derivaron en el Acuerdo Global y Progresivo para la Asociacin Transpacfico (CPTPP), tambin conocido como TPP-11, en vigencia al ratificarse por seis de los signatarios, y que, aun sin EE.UU., posibilita un mercado de 463 millones de habitantes, con un PIB per cpita promedio de 22 000 dlares . Tajeldine estima que incluso el ataque a Siria les ha servido [a Trump y compaa] para distraer a la opinin pblica del retroceso; pero no alcanz para nada. Lo que fue celebrado como una victoria de primer momento para EE.UU., con el paso de las horas se fue sustituyendo por incontables crticas a esa agresin unilateral".

Lo indudable es que, harto probada la raigambre de la globalizacin por agudos estudiosos, los fracasos del Sistema son inobjetablemente mltiples. Como enumera Alejandro Nadal, de La Jornada, el ritmo de desarrollo del capitalismo ha venido disminuyendo desde hace ms de 45 aos. Entre 1972 y 2017 la tasa de despegue anual del PIB de los 20 pases miembros de la OCDE se achic de 4.2 a 2.5 por ciento. Se trata de una tendencia de largo plazo y no de un problema coyuntural.

Asimismo, la desorbitada inyeccin de liquidez ha repercutido escasamente sobre la economa real (Japn durante los pasados decenios). Hay un dilema insalvable: si el Estado no endereza sus finanzas, el mercado de capitales le castigar. Perdida se halla la nica fuente de alguna legitimidad: la capacidad de mejorar el bienestar de las grandes masas de la poblacin, resultado que no depende de la acumulacin continua de capital, hogao en debilidad, sino de la redistribucin.

El cuarto factor, el ms importante, es que, si en ocasiones, la formacin no ha tenido ms remedio que respetar el hacer democrtico, cuando se ha sentido fuerte ha escogido el camino de la violencia y la represin. Si de la Gran Depresin, verbigracia, surge el Estado de Bienestar, recuperada la fuerza el guante de seda pas a segundo plano. Insistamos en la idea: en el presente, el crecimiento del entresijo financiero y la globalizacin de mercados y cadenas de valor se encargan de disciplinar a los gobiernos. Y estos, a sus pueblos.

Dentro de ese contexto, las elecciones suponen el camuflaje, pues no pueden trocar factores tales la desigualdad, que viene en andas de la mundializacin, ese fenmeno que no cesa, y se enra za, a pesar de la moda de negarlo entre algunos acadmicos y grandes medios de comunicacin.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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