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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-10-2018

Los Estados Unidos y la paz mundial

Jordi Crdoba
Rebelin


La lucha por la paz y el progreso es un objetivo por el que cualquier gobernante afirma trabajar. Sin embargo, las contradicciones y antagonismos existentes a nivel mundial parecen llevarnos por caminos muy diferentes. Conflictos entre diferentes potencias, entre pases ricos y pobres, conflictos sociales, nacionales o religiosos, ms o menos graves, en el interior de muchos estados, son a menudo noticia de primera pgina en los medios de comunicacin. En otros tiempos, buena parte de estos conflictos podan estar relacionados, directa o indirectamente, con la poltica de bloques, con una fuerte polarizacin en torno a los Estados Unidos de Amrica (EEUU) y de la Unin Sovitica (URSS). Hoy, muchos aos despus del final de la guerra fra y de la disolucin de la URSS, el equilibrio mundial sigue otros parmetros, pero los EEUU siguen siendo ms que nunca la potencia hegemnica, con el apoyo bsicamente de sus fieles socios de la Organizacin del Tratado del Atlntico Norte (OTAN), y tan slo Rusia y China como potencias independientes.

Los Estados Unidos estn especialmente obsesionados en mantener en todo el mundo regmenes fieles a sus intereses, aunque ello implique pasar por encima de decenas de miles de muertos, ya sean iraques, afganos o de cualquier nacionalidad. Si antes la excusa era el creciente "peligro sovitico", ahora es el enemigo islmico" y el llamado terrorismo internacional. Cualquier pas no aliado puede ser acusado de tener armas de destruccin masiva, de intentar construir armamento nuclear o, simplemente, de no respetar los derechos humanos, mientras las numerosas dictaduras y regmenes autoritarios fieles a EEUU son apoyados sin apenas ninguna objecin.

Los Estados Unidos son un pas preparado para la guerra permanente, con un descomunal potencial armamentstico. Si hablamos de armas atmicas, podemos recordar sus ms de 4.000 cabezas nucleares disponibles, con un alcance superior a 12.000 km, para ser lanzadas en cualquier momento mediante misiles intercontinentales terrestres como los Minuteman, misiles a bordo de los submarinos como los Trident, o bombarderos estratgicos como los B-52. Estn listos para demostrar la absoluta superioridad norteamericana sobre cualquier enemigo potencial, incluida Rusia, China, Irn o cualquier otra potencia, ya sea nuclear o no nuclear. Un potencial atmico que, desgraciadamente, ya ha sido utilizado en alguna ocasin, como recuerdan tristemente cada ao en Japn recordando a sus vctimas. Y si hablamos de armas convencionales, ya sean lanzacohetes y misiles de corto o medio alcance, vehculos blindados y carros de combate, helicpteros y aeronaves, cruceros, destructores, fragatas o portaaviones, necesitaremos varios artculos como este.

Los dirigentes estadounidenses hablan continuamente de acabar con las armas de destruccin masiva, pero nunca hasta ahora han mostrado ningn tipo de arrepentimiento por los cientos de miles de vctimas, hombres, mujeres y nios, que sus armas de destruccin masiva, en especial qumicas, bacteriolgicas y nucleares, han provocado en los ltimos 75 aos. Como en Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945, ocasionando una de las peores matanzas contra la poblacin civil de la historia de la humanidad. Como en Vietnam entre 1964 y 1973, donde al napalm, potente explosivo compuesto por gasolina y jabones de aluminio se le aada poliestireno y fsforo blanco, que quemaba vivas a sus vctimas incluso bajo el agua. Como en Irak tras la guerra del Golfo, donde el uso de explosivos con uranio empobrecido caus miles de muertos y provoc graves enfermedades durante muchos aos. Tan slo en las ltimas tres dcadas, ms de una docena de conflictos blicos han sido propiciados por Washington (entre ellos en Panam, Irak, Yugoslavia, Afganistn, nuevamente Irak, Libia, Siria...). En esas condiciones, hablar de paz y promover la guerra en cada rincn del mundo donde pueda haber una voz disidente contra EEUU y su supuesta y falsa "libertad de comercio" no deja de ser una absoluta hipocresa.

Tambin es muy fcil llenarse la boca de derechos humanos cuando se tiene a cerca de 3.000 personas esperando su ejecucin en el corredor de la muerte, cuando se rechaza la Corte Penal Internacional para impedir que pueda actuar contra posibles criminales de guerra de nacionalidad norteamericana. Y es fcil hablar de la reconstruccin de Afganistn, Irak u otros pases como si se tratara de una accin altruista, cuando las grandes corporaciones de la industria militar, petrolera o de diversos campos ms ligadas a la Casa Blanca y el Pentgono se frotan las manos pensando en los multimillonarios beneficios que esperan obtener, con una absoluta impunidad contra posibles transgresiones de las leyes del pas y de la legislacin internacional. Es evidente que la gran mayora de los ciudadanos norteamericanos no son los responsables de tales desatinos, pero cada da est ms claro que Donald Trump, como buena parte de sus antecesores, pretende imponer un orden internacional donde la democracia, la justicia social o la solidaridad, acaben pasando definitivamente a la historia.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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