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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-10-2018

Christine o Cristina

Ulises Bosia
El cohete a la luna

Estados Unidos ya es el principal sostn del gobierno, pero avanza la construccin de un frente patritico


El nuevo acuerdo con el FMI pone el centro del esfuerzo en garantizar el pago de la deuda y en permitir la continuidad del proceso de fuga de capitales, sacrificando la actividad econmica, el bolsillo popular y el empleo. Su aprobacin indica que entramos en una dinmica en la cual el ideal del desarrollo fue abandonado a cambio del de la sobrevida. Ya no se trata de vivir mejor ni de la revolucin de la alegra, sino solo de llegar a las elecciones de 2019.

Puede llegar al final de su mandato el gobierno? La pregunta est instalada, y hasta el propio Presidente asegura que va a seguir hasta el final. Si bien el panorama econmico parece contrastar con el optimismo gubernamental, a la vista del anlisis poltico hay una serie de indicios que diferencian la situacin actual de la de 2001 e invitan a no subestimar el derrotero y la peligrosidad del macrismo.

En primer lugar que todas las mediciones indican la existencia de una base social significativa que se mantiene firme junto al gobierno, cohesionada por el antikirchnerismo, movilizada y que tolera, e incluso exige, un nivel de violencia gubernamental indito desde hace muchos aos. La constancia de que tanto en las elecciones presidenciales del 89 como en las de 2003 existi alrededor de un 40 por ciento de la poblacin que vot opciones neoliberales conduce a no desconocer su existencia, incluso en un contexto de catstrofe econmica. Claro que no es sencillo convertir esa minora en una mayora que pueda ganar un balotaje. Pero s es posible gobernar apoyado en esa minora activa, siempre y cuando la segunda Alianza mantenga su capacidad de representarla, un punto clave que determin la cada de la primera Alianza.

En segundo lugar que la dependencia del pas respecto de los Estados Unidos dio un salto de calidad en el nuevo acuerdo con el FMI. El apoyo de Donald Trump a Macri se inscribe nada menos que en una de las prioridades de la poltica exterior norteamericana. El mismo da que el Presidente argentino anunciaba su enamoramiento de Christine Lagarde, Trump aseguraba ante la Asamblea General de las Naciones Unidas que aqu en el hemisferio occidental estamos comprometidos a mantener nuestra independencia de la intrusin de potencias extranjeras expansionistas y explicaba que ha sido la poltica formal de nuestro pas desde el presidente Monroe que rechacemos la interferencia de naciones extranjeras en este hemisferio y en nuestros propios asuntos. En 2001 los cambios de la poltica interior argentina no aparentaban amenazar el diseo norteamericano, como s podra hacerlo ahora el regreso del populismo, que defendi una poltica exterior no alineada con la potencia del norte. Tanto un nuevo gobierno del PT en Brasil como la profundizacin de la relacin entre Venezuela y China generan un contexto latinoamericano que enciende las luces amarillas en Washington.

En tercer lugar el peronismo dialoguista sabe que si le suelta la mano al gobierno no tiene ninguna garanta de que el poder caiga en sus manos, como s suceda en 2001, sino que por el contrario la hiptesis neoduhaldista podra conducir a un regreso del kirchnerismo. Y desde su clculo de intereses no hay razn para que prefiera ese escenario a una continuidad del macrismo. Pese al reiterado intento de relanzar un plan B confiable para el crculo rojo, con una foto entre el gobernador saliente de Salta, el senador saliente de Ro Negro, el ex diputado del Frente Renovador y el gobernador de Crdoba, este espacio poltico contina sin tener un asidero en las urnas que respalde sus ambiciones.

La construccin de un frente patritico

En espejo a la conversin del gobierno argentino en una administracin neocolonial, en nuestro pas se estn dando una serie de pasos que permiten proyectar la construccin de un frente patritico.

La formacin del Frente Sindical por el Modelo Nacional, la movilizacin conjunta con las CTA y los movimientos sociales a Plaza de Mayo el 24 de septiembre y los mltiples actos gremiales a lo largo y ancho del pas durante el paro general representan pasos fundamentales en el proceso de reagrupamiento de las organizaciones sindicales enfrentadas con el neoliberalismo. No solamente por la acumulacin de fuerza social que implican, imprescindible para enfrentar y derrotar el plan de ajuste, sino tambin porque asumieron un explcito perfil poltico.

A diferencia de otras oportunidades en las que prim el espritu de resistencia o el corporativismo sectorial, el acto en Ferro del nuevo agrupamiento opositor dentro de la CGT se plante aportar al regreso de un gobierno nacional y popular en 2019. Como seal Ana Natalucci, el planteo no se reduce a movilizarse, a diferencia del 2001, sino a ser convocados a participar para la definicin del programa del prximo gobierno. No se trata de un dato menor.

Asimismo, al interior de los movimientos sociales que agrupan a los trabajadores y trabajadoras de la economa popular surgi un sector referenciado en Juan Grabois que tambin se propone aportar a la construccin de un frente patritico liderado por Cristina Kirchner, junto a sectores juveniles y de izquierda. Ese planteo se apoya en la caracterizacin de que la ex Presidenta est sufriendo una persecucin judicial y en una reivindicacin crtica de sus gobiernos. Ese planteo quebr las ilusiones de que exista un frente poltico de los movimientos sociales enfrentado al liderazgo de Cristina, que se haba esbozado hace pocos meses.

Todos estos movimientos en el panorama del campo popular permiten imaginar de manera viable la construccin de un poderoso frente antineoliberal hacia las prximas elecciones, protagonizado por los sectores sociales movilizados. Podran incorporarse en las prximas semanas a esta dinmica sectores del movimiento feminista, de los organismos de Derechos Humanos, del movimiento estudiantil y los gremios docentes, de las organizaciones de cientficos e investigadores, de los trabajadores y trabajadoras de la cultura? Podr existir una convocatoria a la construccin colectiva de un programa de gobierno?

Por lo pronto vemos cmo se refuerza una creciente polarizacin alrededor del eje de la disputa hegemnica en nuestro pas: de un lado las fuerzas de la restauracin neoliberal y el alineamiento con los Estados Unidos; del otro lado las fuerzas que pueden permitir retomar y profundizar el rumbo nacional-popular.

Christine o Cristina.

Fuente: http://www.elcohetealaluna.com/christine-o-cristina/



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