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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-10-2018

Los libres

Ivn F. Mrida A.
Rebelin


Como se vanaglorian los perpetuos esbirros autocomplacientes que pululan las sociedades, contemplando y calificando los ndices de verdad, dando juicios definitivos sobre el bien y el mal, declarando cuando debemos avanzar y cuando debemos parar.

Caminando entre malezas que se denominan leyes, somos corruptibles dentro de lazos polticos jerarquizados que invierten los presupuesto de libertad para llamarla orden implcito dentro de la sociedad, un orden regulado, que va ms all de lo que puede ser tolerado, pero no tanto como para sumirnos en la nulidad absoluta.

Es la sociedad de los egostas la cual determina nuestros pareceres, nuestras actitudes hacia el final, nuestros intereses comunes y fines concretos. Las liberalizaciones de mercado, las manifestaciones de garantas individuales y constitucionales, las luchas vindicadoras de paz mundial, de filantropa y empata social son falsedades a medias.

De esta manera Cmo no tomar nuestros cuerpos y lanzarlos al abismo esperando que acabe la parasitaria vida humana? Si solo lo hiciramos seriamos contribuyentes a que en este mundo finito nuevas especies cooperativas surjan y continen su evolucin natural. Pero as como ellas luchan por prevalecer en su hbitat, nosotros no solo buscamos existir, tambin buscamos nuestro prevalecimiento hegemnico y absoluto acabando todo a nuestro paso.

Por esta postura tan absolutista Por qu no simplemente suicidar a toda la humanidad? Con Oppenheimer desarrollamos el proyecto Manhattan, continuamos nuestra lucha egosta y autocomplaciente y nos tenemos en la mira los unos a los otros, pero solo somos materia en descomposicin, organismos frgiles y determinados por nuestras condiciones sociales, organismos sumidos bajo nuestros instintos primarios; claro que est bien, aceptando que solo somos mamferos distinguidos por el uso de la razn, una razn que despert con el fuego y que podra acabar con lluvias de fuego nuclear.

Pero Por qu no simplemente exterminar a todas las entidades humanas que habitan el mundo? Siglos de imperios y alianzas, unas detrs de otras, hombres vienen y van como el trigo antes y despus de la cosecha, pocos nombres quedan en la memoria colectiva, pocos son recordados, labramos el camino de los protagonistas de la historia, pero despus no somos nada, luchamos por decisiones establecidas, salimos con una intencin ilusoria y fabulosa de felicidad humana, pero luego vemos en nuestro reflejo y encontramos senectud, miseria en la inteligencia, miseria en los presupuestos de verdad, debilidad en nuestros cuerpos tan frgiles y tan breves; somos la continuacin de un homnido que tardo cientos de miles de aos antes de entender el fuego y en cien aos pasamos de intentos de vuelo a exploracin espacial. Si es cierto, somos polvo de estrellas, y al darnos cuenta de nuestra simpleza animal solo podramos entendernos y dejar nuestros egos, pero ellos son parte de nuestras metas concluidas, de nuestras luchas acabadas. Hemos llegado muy lejos en este momento despus de millones de aos de evolucin y continuamos siendo los mismos canallas hipcritas.

Entonces Por qu no simplemente devastarnos con nuestras mismas armas? Y despus hablamos de organismos sociales internacionales que previenen el hambre, la muerte infantil, la exterminacin tnica; liberales, ortodoxos, pseudo-radicales, marxistas y estatistas, todos con una porcin de su verdad, pero todos buscando jugar un juego en el que el perdedor desaparece de la historia inmediata.

Qu es ms importante entonces para ellos? El resultado de suma cero, el placer nico para sus sentidos, controlar y desatar la venganza contra el que no quiere ser ordenado, vigilado y dirigido. Envidia, gula, avaricia, pereza, ira, soberbia, lujuria no estaban lejos de una afirmacin coherente los absolutistas religiosos, pero ellos son necesarios en nuestro mundo, son necesarios porque los poderes externos venden, comercian, y juegan con las debilidades ms grandes de aquel homnido moderno llamado homo sapiens. Qu sera de nuestras sociedades si dejramos nuestras debilidades y nos preocupramos por construir sociedades en las que prime el inters colectivo de los pueblos y no solo el individual de una o unas cuantas potencias? Utopas solo utopas les dicen! a los que se resisten a dejarse sumir en el mundo del Imperio, pocos y mucho ms dbiles, perseguidos y asesinados, solo se mata a los que van contra el rumbo prefijado por la historia de los victoriosos, se va contra los que quieren cambiar el plan de control global, se va contra los que quieren la racionalidad, pocos quedan! los dems solo son rebaos silenciados, y los pocos racionales creen que se superara el plan original, retrasando el tiempo de la autodestruccin humana; los ms inteligentes y astutos estn disfrutando el instante, los menos inteligentes estn desperdiciando sus vidas tratando de cambiar el destino que Estados Unidos y los grandes poderes han lanzado sobre el medio ambiente, sobre el mundo y sobre la humanidad, si esta es la realidad porque no callamos de una vez por todas?

Jams!... Todos los das mueren auto-silenciados, victimas, inocentes y seres padecientes, ciegos, sordos y mudos ante esta realidad. Y justamente es ah cuando debemos mantener nuestras voces elevadas, nuestros puos listos para la lucha, nuestras ideas listas para el debate, existiendo para demostrar que en un breve momento fuimos conscientes de nuestra realidad, con cuerpos y mentes que amaron, que vivieron y que lucharon sobre todas las cosas. El valor de nuestros cuerpos no se mide por la esteticidad que significa para el resto, ni de los accesorios con los que lo adornamos, sino de las acciones que concretamos hacia la realidad externa. Todo lo dems es ilusorio, las ideas todas pueden ser solo reflejos de una mente muy bien construida, pero las acciones se ven sometidas a todas las cuestiones, las pruebas externas y a todos los detractores de una accin vindicadora y directa. La accin es una cuestin compleja, las ideas son puras y muy bien establecidas como las frmulas matemticas de la economa. Todas ellas pueden ser perfectas si quitamos el factor humano, pero la realidad con sus complejidades va ms all de lo se puede nicamente pensar, estructurndonos y reformndonos.

Aterrorizados por una falsedad elocuente y nulificadora de todos los que quieren existir en este plano y dejar los absurdos de la trascendencia espiritual, dejar la cobarda del refugio divino, dejar de lado los dioses y salvadores, dolos y mrtires, siendo solo nosotros, aqu en este plano, en este mundo, con estos cuerpos, con estos defectos, con estos momentos nicos y preciosos. No existe nada ms. No existe ms temor, desafiamos a los amos, desafiamos las reglas perpetuadas por la ignorancia, desafiamos las reglas de control, desafiamos la conservacin y ahora que nos pueden ver, es que podemos pelear.

Los cobardes quieren la autodestruccin inmediata, vivir y dejar de existir, el sentimiento egosta de Ayn Rand llevado a la mxima expresin, el sentimiento econmico de Milton Friedman llevado al pedestal de la modernidad, el grito de Hobbes realizado en una humanidad supuestamente civilizada o la falacia de Marx sobre el divino Estado.

La Respuesta: los libres, luchando contra la dominacin sea de donde venga, como Durruti, Russell o Camus, demostrndonos que en nuestra unicidad podemos vivir sin dioses, ni amos.

Ivn F. Mrida A. es abogado internacionalista, ateo y libertario.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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