Portada :: EE.UU.
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-10-2018

Trump es la escisin en la clase dominante

Manuel E. Yepe
Diario Por esto! (Mrida)

Greg Godels, periodista estadounidense, sostiene que hay una batalla real y feroz entre grupos diferentes de los ms ricos y poderosos. La nica propuesta progresista es generar un movimiento verdaderamente independiente y anticapitalista que aborde las necesidades reales de los trabajadores.


Es bueno que muchos en la izquierda estadounidense estn empezando a ver los enfrentamientos de Trump y sus defensores contra la autodenominada "resistencia", como reflejo de una "divisin en la clase dominante".

As lo estima Greg Godels, el destacado periodista comunista estadounidense que sola usar el seudnimo de Zoltan Zigedy. Es un avance muy saludable porque descarta confusiones fomentadas por la direccin del partido demcrata, el sensacionalismo infantil y la simplicidad sin sentido de los medios de prensa capitalistas. Segn Godels se trata de una batalla real y feroz entre grupos diferentes de los ms ricos y poderosos, un conflicto que da un significado ms profundo a las extraas travesuras de la era Trump.

Detrs de las imgenes escabrosas e ilusorias de un vulgar corrupto como Trump, objetado slo por los "heroicos" protectores de la libertad y la seguridad (el FBI, la CIA, la NSA, etc.) se esconde una verdadera lucha por las ideas, los intereses y el porvenir. Es bueno que sean ms los que estn viendo una lucha entre los ricos y los poderosos disputando sus diferentes visiones del futuro del capitalismo: "una escisin en la clase dominante". Muchas veces en los ltimos dos aos, Greg Godels ha escrito sobre el surgimiento de alternativas para el fundamentalismo de mercado como el neoliberalismo y la globalizacin en la sabidura convencional de la clase dominante. Ha sostenido que el auge del nacionalismo econmico en economas avanzadas es expresin de esa alternativa. La intensificacin de la competencia en la poltica energtica se ofrece como un sntoma material del nacionalismo econmico, al igual que el desinters por mantener un teln de fondo relativamente pacfico para asegurar y promover el comercio.

Estados Unidos est ms interesado en vender armas que en resolver sus muchas guerras (se sabe que el Secretario de Estado Pompeo convenci a los miembros de la administracin Trump, avergonzados pblicamente por la matanza en Yemen, de que no se cortara por tal fechora el apoyo a Arabia Saud debido a la posible prdida de 2.000 millones de dlares en ventas de armas).

Una reciente reflexin de Joshua Green, corresponsal nacional de Bloomberg Businessweek, titulada Los dividendos de la ira, da cuenta de cmo el reconocimiento del cambiante terreno poltico provocado por la crisis y su consecuencia directa en el lema del nacionalismo econmico de Trump "Making America Great Again" explica cmo fue la ira por el rescate financiero lo que dio a Trump la presidencia. Green recuerda la infame reunin de Obama en la Casa Blanca con los directores generales de los principales bancos, en la que les dijo con franqueza: "Mi administracin es lo nico que hay entre ustedes y las horcas caudinas".

Reflexionando sobre esas palabras de Obama, Green advierte: Millones de personas perdieron su trabajo, su casa, su cuenta de retiro y cayeron fuera de la clase media. Muchos ms viven con una ansiedad que les roe. Los salarios estaban estticos cuando se desat la crisis y han permanecido as durante toda la recuperacin. Recientemente, la Oficina de Estadsticas Laborales inform que la participacin de los trabajadores estadounidenses en los ingresos no agrcolas ha cado casi a su nivel ms bajo despus de la Segunda Guerra Mundial.

Esta dura acusacin del capitalismo post-apocalptico capta bien las condiciones que han avivado el miedo a tales horcas. No se equivoquen; quienes gobiernan los principales centros capitalistas, prestan atencin a la ira, no para responderla, sino para desviarla. La historia de la poltica estadounidense en la ltima dcada es la historia de cmo las fuerzas que Obama y el partido demcrata no lograron contener reestructuraron el mundo desatando energas en la izquierda (Ocupar Wall Street) y en la derecha (el Tea Party). La masa crtica de las condiciones que llevaron a Donald Trump tuvo su gnesis en estas reacciones...."

Trump fue capaz de preparar una campaa basada en dar respuesta a la ira con medidas de nacionalismo econmico, patriotismo y, paradjicamente, partidismo para la clase obrera. Por supuesto que la idea de que Trump proyectaba construir un partido de los trabajadores o tena la intencin de transformar al Partido Republicano en "un partido de trabajadores" es ridcula, pero se recuerda que su campaa fue impulsada por la animosidad anti-inmigrante con el argumento de que les quitaban empleos. Cuando Trump declara su candidatura, los estadounidenses de todas las tendencias estaban amargados con las lites dirigentes de ambos partidos, y en ello descansa su oportunista posicin de atacar a stas, incluyendo las republicanas.

Slo un esfuerzo concertado para crear o nutrir un movimiento verdaderamente independiente y anticapitalista que aborde las necesidades reales de los trabajadores tiene sentido hoy, cuando los partidos burgueses sacrifican voluntariamente los intereses de los trabajadores en aras del capitalismo concluye Greg Godels.  

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter