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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-10-2018

Teresa de Calcuta, el ngel del infierno

Pablo M. M.
CTXT


<p>Teresa de Calcuta.</p> 

Teresa de Calcuta.

Una de las primeras decisiones que tom Donald Trump tras conquistar el Despacho Oval fue reponer el busto de Winston Churchill. Es habitual que los presidentes redecoren la estancia de acuerdo a sus preferencias ideolgicas, y tratndose del nclito neoyorkino, la faz de un genocida borracho le viene como rata muerta a cabeza anaranjada.

El antiguo jefe de gobierno del Reino Unido es uno de esos personajes que ha salido blanco impoluto de la lavadora de los tiempos. Dejad el pasado a la historia, pues yo tengo intencin de escribirla, dijo. Y su palabra se hizo verbo. Cada vez que a Churchill se le atribuye la autora intelectual de la derrota de los nazis, Alan Turing y nueve millones de soldados del Ejrcito Rojo se revuelven en sus tumbas.

Entre los prrafos de la historia silenciada, esa que redactan los vencedores, los dos millones de personas asesinadas de hambre en Bengala se han convertido en una insignificante mota de polvo que los aduladores del extinto premier britnico olvidan mencionar. Unos aos antes, en 1920, se convirti en el primer lder mundial en gasear a poblacin civil. Ocurri en Mesopotamia (actual Iraq) y perecieron 10.000 personas, vctimas del gas mostaza: No entiendo estos remilgos contra el uso del gas. Estoy completamente a favor de usar gases venenosos contra las tribus incivilizadas, dijo unos meses antes. Y su palabra se hizo verbo.

Otra de las que parece haber salido bien parada del inexorable paso del tiempo es Madeleine Albright. Esta misma semana, la ciudadana Ins Arrimadas haca suyas en las redes sociales unas palabras que la ex secretaria de Estado de los Estados Unidos pronunci durante una entrevista con el diario El Mundo: Lo que vemos en Espaa con Catalua ya lo vimos en Yugoslavia.

Resulta paradigmtico que la lder de un partido que receta, al menos ante la opinin pblica, concordia y buena vecindad para resolver el conflicto soberanista, amplifique el mensaje de una mujer cuya medicina para los Balcanes fueron bombas en Belgrado y limpieza tnica en Kosovo. Para Iraq, en cambio, fue mucho ms sibilina, con la imposicin de sanciones econmicas y un bloqueo de alimentos que a mediados de los aos 90 causaron una autntica catstrofe humanitaria. Medio milln de nios han muerto en Iraq. Eso es ms que en Hiroshima, ha merecido la pena?, pregunta la periodista Lesley Stahl. "Fue una eleccin difcil, pero creemos que ha merecido la pena", dijo Madeleine Albright. Y su palabra se hizo verbo.

El ngel del infierno

Supongo que ya estarn al tanto de la noticia; el titular del Juzgado de Instruccin nmero 11 de Madrid ha decidido procesar a Willy Toledo por un delito de ofensas a los sentimientos religiosos. La ltima vez que una persona fue condenada en Espaa por cagarse en Dios sucedi en 1977, as que slo falta un peldao para regresar a los buenos tiempos del tardofranquismo. La izquierda, as se definen ellos, anda revoltosa ante semejante ataque a la aconfesionalidad del Estado, y eso que, hace tan solo unos das, PSOE y Comproms pactaron cederle a la Comisin Islmica la designacin de los profesores que ensearn islam en los colegios de la Comunidad Valenciana. En lugar de sacar de las aulas las garras del catolicismo, meten ahora a los duendes del otro lado del ro, para terminar de transformar lo que debiera ser un centro de pensamiento crtico en una fbula sacra. Del materialismo histrico a esto.

Pero regresemos a Willy Toledo. El actor volvi a sacarle punto a su afilada verborrea en el programa FAQS de TV3. Interpelado sobre la madre Teresa de Calcuta dijo: Fue una de las mayores criminales de este planeta, entre las risas incrdulas del pblico. Toledo es un asiduo de la hiprbole, para magnificar sus mensajes y dejar un poso que perdure ms all de la volatilidad de las palabras. Si bien es cierto que en la lista de los mayores strapas de la historia hay candidatos de sobra que superan los mritos de la monja albanesa, no falta a la verdad cuando seala a la susodicha como un personaje muy alejado de ese ser de luz que ha quedado grabado en la memoria colectiva.

El puto cacahuete, as fue rebautizada por la revista Mongolia, es otra de esas grandes personalidades que al igual que Churchill y Madeleine Albright ha resultado congraciada por la pluma generosa de los escribanos de la historia.

El relato le atribuye a la Madre Teresa, nacida como Anjez Gonxhe Bojaxhiu, un sentido supremo del compromiso que le hizo abandonar su vida de familia acomodada para prestar auxilio a los ms pobres. Sus hospicios en los barrios desfavorecidos de Calcuta fueron refugio para miles de parias, y sus manos, siempre tendidas, el consuelo de los desahuciados que esperaban la llegada temprana de la muerte.

Pronto se convirti en un reclamo electoral para algunos de los ms importantes lderes polticos, convirtindose en una figura internacional que se paseaba por las calles mugrientas de los guetos de la India con el mismo semblante sereno que luca en las grandes alfombras de los palacios presidenciales. Tal fue su magnitud que en el ao 2003, el Papa Juan Pablo II orden su beatificacin al considerar probado que san con su mera presencia a un enfermo terminal. Trece aos ms tarde, ya con el anillo del Pescador en el dedo de Bergoglio, fue declarada santa en una de esas pomposas ceremonias tan propias del folclore religioso. Desde entonces, una ampolla con la sangre de la religiosa reposa a modo de reliquia en el museo del Vaticano.

La leyenda de la madre Teresa comienza a gestarse en 1968, cuando Malcolm Muggeridge, un periodista ultraconservador de la BBC, viaja a la India para conocer el trabajo de la misionera, del que resulta un reportaje edulcorado con un pestilente trasfondo mesinico. Otro plumilla de nombre Malcolm, pero de apellido Otero, y Santi Gimnez, han recogido en el libro El club de los execrables algunos de los pasajes ms desconocidos del relato vital de la monja: Una ultracatlica retrgrada que crea necesario el sufrimiento de los pobres, slo aceptaba el divorcio en las casas reales, consideraba que el aborto era el principal problema de la humanidad y adoraba el dinero de los ricos, a quienes siempre apoy, incluyendo dictaduras sanguinarias.

A mediados de los aos 90, la piel de cordero de la Madre Teresa comenz a resquebrajarse debido a un artculo publicado por Robin Fox, editor de la revista mdica The Lancet . Fox, que visit los hospicios de Calcuta en 1994, asegur no haber encontrado a una sola persona con conocimientos bsicos de medicina, situacin que provocaba que los pacientes fueran incorrectamente diagnosticados, hacinados en estancias donde se mezclaban a los enfermos terminales y con dolencias contagiosas, con otros potencialmente curables. Las afirmaciones de Fox fueron respaldadas dos aos despus por Mary Loudon, investigadora de la British Medical Journal y voluntaria de la congregacin de la monja en Calcuta, quien describi una serie de prcticas aberrantes, como la reutilizacin de agujas hipodrmicas, la negacin de analgsicos o las psimas condiciones de salubridad de los hospicios.

Uno de los mayores detractores de la religiosa fue el periodista y escritor britnico Christopher Hitchens, que acun el sobrenombre de "el ngel del infierno". Hitchens es autor de The misionary position: mother Teresa in theory and practice , un libro que jams ha sido editado en castellano y donde califica a la madre Teresa como una "entusiasta de la pobreza", aunque se codeaba con algunas de las fortunas ms pornogrficas del planeta. Era una habitual en las recepciones de Franois Duvalier, ms conocido como Papa Doc, dictador de Hait desde 1964 hasta su muerte en 1971, momento en el que fue sucedido por su hijo Jean Claude, o Baby Doc, quien mantuvo la tirana en el pas hasta su derrocamiento en 1986. "Los Duvalier aman a los pobres", dijo la madre Teresa.

Entre sus acaudalados mecenas tambin figura el nombre de Charles Keating, conocido como "el rey del bono basura". A finales de los aos 80, Keating estaf 3.000 millones de dlares a 23.000 inversores, en lo que fue uno de los mayores escndalos financieros en el pas norteamericano. Cuando fue detenido, la madre Teresa envi una carta al juez que se hizo cargo de la investigacin: "No s nada de los negocios de Charles Keating, pero s que ha sido generoso con los pobres de Dios". La religiosa adoleca de una doble vara de medir que oscilaba segn fuera el personaje al que someta al juicio de sus dogmas. Mientras que en 1996 se desplaz hasta Irlanda para apoyar a los contrarios a la legalizacin del divorcio, meses despus bendijo la separacin de la Princesa Diana de Gales, tambin filntropa de su causa.

Segn su visin fundamentalista de la fe, la miseria y el sufrimiento son experiencias que deben ser aceptadas como parte de la providencia divina. As se lo hizo creer a los heridos en la catstrofe de Bhopal, sucedida el 3 de diciembre de 1984 en esta regin homnima de la India. Una fuga en la fbrica de pesticidas de la Union Carbide provoc la muerte de 12.000 personas y dej heridas a otras 600.000. Animada por intereses desconocidos, presumiblemente espurios, la madre Teresa se desplaz a la zona para ofrecer consuelo a las vctimas; "Perdonad, perdonad", les repeta una y otra vez. Tal fue la insistencia que muchos de los afectados decidieron no iniciar acciones legales contra la empresa, circunstancia que deveng en que una de las mayores tragedias del pas se solucionara con ocho consejeros de la empresa condenados a dos aos de prisin y al pago de unas multas que oscilaban entre los 8.000 y los 10.000 euros. Por su parte, la corporacin, propiedad al 51% de un grupo estadounidense, pact una indemnizacin de 470 millones de dlares que fueron a parar al bolsillo de los polticos, mientras los heridos tuvieron que pagarse del suyo propio los elevados gastos mdicos.

Precisamente es en el tema pecuniario donde la labor de la misionera es especialmente oscura. Resulta imposible calcular con exactitud cunto dinero lleg a acumular la congregacin; lo intent el semanario alemn Stern , pero el Gobierno indio se neg a facilitar los datos alegando que se trataba de informacin confidencial; lo intent la Hacienda britnica, pero esta vez fue la Banca Vaticana, institucin a la que fueron transferidos los fondos de la comunidad tras el fallecimiento de su lder, quien se opuso a esclarecer el entuerto. En el ya mencionado Club de los Execrables recogen las palabras de una ex trabajadora de la orden en el barrio neoyorquino del Bronx, que cifra en 50 millones de dlares la fortuna de las Misioneras de la Caridad, slo en los Estados Unidos.

Son estas declaraciones, de antiguos colaboradores, las que han ayudado a destapar la cara menos visible de la Madre Teresa. Declaraciones como las de Colette Livermore en su libro Hope Endures: Leaving Mother Teresa, Losing Faith, and Searching for Meaning , donde califica a la religiosa como una "teloga del sufrimiento" que prohiba a las monjas buscar informacin mdica porque "Dios ama a los dbiles e ignorantes". Existen decenas de testimonios similares y todos coinciden en sealar el empeo de la albanesa por dotar al sufrimiento de un halo de romanticismo decadente. En 1995, el periodista espaol Jos Bustamante transcribi una conversacin entre la misionera y un enfermo terminal de cncer, que agonizaba en uno de sus hospicios:

- Ests sufriendo, como Cristo en la cruz, as que Jess debe estar besndote.

- Por favor, madre, dgale que pare de besarme.

Pero esta vez, su palabra, la de un nadie, no se hizo verbo.

Paradjicamente, cuando por su salud era la doliente, no result ser tan partidaria del sufrimiento. En dos ocasiones visit sendos hospitales de California; en 1991, cuando fue tratada de una neumona, y en 1997, debido a sus problemas cardiacos. Segn un estudio publicado por investigadores de las universidades canadienses de Ottawa y Montreal, la religiosa recibi cuidados paliativos en los ltimos aos de su vida. Para Christopher Hitchens, esta incongruencia se debe a que la madre Teresa apreciaba el padecimiento, siempre y cuando el enfermo fuera pobre, y ella estaba muy lejos de serlo.

"Nuestros sufrimientos son caricias bondadosas de Dios, llamndonos para que nos volvamos a l, y para hacernos reconocer que no somos nosotros los que controlamos nuestras vidas, sino que es Dios quien tiene el control, y podemos confiar plenamente en l", dijo. Y su palabra se hizo verbo.

Fuente: https://ctxt.es/es/20180926/Firmas/21971/@PABLOMM-el-mentidero.htm



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