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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-10-2018

Violamos la Constitucin y qu?

Ren Fidel Gonzlez Garca
Rebelin


Compaero Miguel M. Daz-Canel Bermdez. Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la Repblica de Cuba.

Ciudadano:

Se siente la necesidad de escribir serenamente sobre la injusticia que se comete sobre uno cuando ella rebasa, por sus proporciones y alcances, y por los peligros que entraa para el pas que soamos la mayora de los cubanos, lo que de otro modo no sera ms que un episodio de la vida personal de cualquiera.

Durante ms de una dcada ense a generaciones de estudiantes de Derecho en el amor y respeto a la Constitucin, en la historia de nuestro Derecho, en los valores ms altos del civismo cubano.

Nada, ni nadie, podr cuestionar hasta hoy ni un pice la devocin y pasin, la tica y la coherencia entre ese ejercicio profesoral y mi vida personal.

Ahora que el pas junta e intenta hacer valer en el proceso de discusin de la reforma de la Constitucin sus sueos y metas, sus esperanzas y aspiraciones ms caras, su dignidad y el orgullo de pueblo libre, la inteligencia de las generaciones anteriores para la libertad, el decoro y la felicidad comn; ahora que precisamente por todo eso, o por la elemental defensa del honor propio y del destino de los mos le escribo, lo hago con el tranquilo valor de la honestidad.

Despojado arbitraria e ilegalmente de mi condicin de Profesor de Derecho desde hace dos aos, he visto durante ese mismo tiempo en el espurio inters de otorgar la impunidad a los responsables, en la cobarde pretensin de ocultar el delito flagrante y la violacin de derechos, en el oscuro afn de la soberbia que nace de vicio del despotismo y el irrespeto al otro, en el clculo venal de los beneficios y las ventajas probables de la obsecuencia de unos pocos, en la creencia de que desaparecer y me oscurecer en lo cotidiano, defraudar nuestra Constitucin e institucionalidad por aquellos a los que precisamente les corresponda defenderla por mandato constitucional y por responsabilidad ante el pueblo de Cuba.

Ahora que queremos hacer del Estado de Derecho la realizacin ms alta de la vocacin por la justicia del Socialismo en Cuba, escandaliza y enerva saber plenamente que el Consejo de Estado y el de Ministros, que ya dos direcciones seguidas de la Fiscala General de la Repblica han respondido con el silencio a m ejercicio formal y continuado en el tiempo del derecho constitucional de Queja y Peticin, y a la denuncia directa y pertinente de la comisin de delitos y de la violacin de la Constitucin por parte de altos funcionarios del Estado cubano.

Es contraproducente que funcionarios y un miembro del Comit Central del Partido Comunista de Cuba, advertidos primero de la posibilidad de esas violaciones y luego de su comisin, acten como si el denunciante fuere un enemigo ideolgico, le persigan, e incluso justifiquen abiertamente la conculcacin de los derechos y de la letra y el espritu de la Constitucin que el pueblo cubano se dio a s mismo para el Socialismo, en nombre de una falaz y por necesidad abyecta defensa de la Revolucin.

Duele, y sobre todo por la confianza depositada y por la responsabilidad y por la tica profesional debida a cada uno de nosotros, ver a nuestra prensa plana hacer tambin silencio, o tramitar sin pasin y ahnco, si es que lo hace, una grave denuncia como sta. Atreverse incluso, a irrespetar con una respuesta incivil y burocrtica a la madre comunista que escribi indignada a la direccin periodstica del Granma, no ya para proteger a uno de sus hijos como hacen todos los padres, sino para hacer cumplir la palabra, para invocar en la publicacin de la denuncia, la promesa de justicia empeada ante ella por Fidel cuando muy joven se fue a alfabetizar en las montaas del Oriente cubano.

Por qu tanto absurdo, tanta inconsecuencia? Se reacciona y se hace reaccionar al Gobierno ante una compra desproporcionada de manzanas en una tienda habanera y se ningunea la denuncia de la violacin de la Constitucin como un caso muy especfico y personal? Cmo entenderlo?

Acaso porque sta vez los denunciados formalmente ante nuestras autoridades, los presuntos delincuentes y violadores de la Constitucin son un miembro del Consejo de Ministros, el Ministro de la Educacin Superior, Jos Ramn Saborido Lodi, y la miembro del Consejo de Estado, Vice Ministra Primera de la Educacin Superior, Martha del Carmen Mesa Valenciano?

A ambos Usted los conoce, han sido antes y son ahora sus subordinados.

Es que son ya realmente intocables? Es que ya gozan de poder suficiente como para sentirse libres de rendir cuenta ante el pueblo, o para pisotear los derechos de cualquier ciudadano? Es que pueden negar tranquilamente la Repblica sin fueros ni privilegios que soara Mart?Violamos la Constitucin y qu?, nos dicen desde sus altos cargos?

sta vez no es un enemigo de la Revolucin quien le escribe de forma pblica a la persona que ahora ejerce la responsabilidad gubernamental ms importante la Republica por decisin de los representantes del pueblo cubano.

Es un ciudadano que entiende, incluso a riesgo de parecer ingenuo, que la terquedad de un hombre que cree en sus ideas es superior a cualquier circunstancia que enfrente, que no siente miedo, porque aquilata perfectamente que su responsabilidad cvica en la defensa de nuestra Constitucin y del imperio de la Ley ms all de lo personal, lo es tambin de las ideas, los principios y finalidad de la Revolucin en Cuba.

Ello es tambin, un ser o no ser.

No ha quedado recurso, o va legal, o social por usar en llamar, con discrecin y utilidad pblica, la atencin sobre los hechos y sus consecuencias.

Usted podr identificar fcilmente a quin corresponde ste nmero telefnico: 5 2861986, y quedar el registro de la comunicacin recientemente hecha para advertir de las violaciones iniciales, de trato posterior irrespetuoso y transgresor de sus propias normas por parte de algunas de nuestras ms importantes instituciones encargadas de preservar la legalidad socialista. De nada ha servido.

No miento, las pruebas estn a su disposicin y no pueden ser falseadas, pero tampoco le hago ruego alguno en sta misiva.

Ser acaso que acaba una poca y que se va con los ltimos hombres y mujeres de la Generacin del Centenario la rabia ante la injusticia de la que naci la Revolucin? Ser que los funcionarios pblicos que les continan carecen ya de la sensibilidad y el coraje necesario para poner freno a la arbitrariedad a menos que se lo indiquen, a menos que no les cause problemas?

Nos hace tanta falta la decencia, el valor de las personas buenas.

Bastara que apenas un rayo de luz hubiese dado a la denuncia de estos hechos para que nadie pudiera justificar de ninguna forma imaginable el incumplimiento de aquello a lo que estn obligados por la Ley. Quin podr exigirlo? un ciudadano? No parece ser posible. Es ese el Estado de Derecho Socialista que tendremos en lo adelante despus de aos luchando por l? Estado de Derecho para quin?

Avergenza que conste pblicamente que, por expulsar a un profesor y un militante revolucionario de una Universidad cubana, para ir contra su prestigio social y poltico se apele y escoja a conciencia entre nosotros a los peores y ms deleznables medios de difamacin y abuso de poder, que se le tilde cobardemente de lo peor que se puede tildar a un patriota cubano con todas las seguridades que brinda el poder.

Como si dicha la primera mentira no se pudiera hacer ms que seguir mintiendo, como si fuere posible hacerlo sin dejar entre los estudiantes y profesores que son educados y creen en la justicia y los derechos una estela de incertidumbre, de miedo, sin socavar, al fin, los valores de la libertad, de la igualdad jurdica y la democracia, la posibilidad misma de ser sinceros, por el modo grotesco e inmoral con que se paraliz la accin de los rganos de control de la legalidad. Quin tiene tanto poder en Cuba? Vale la pena sacrificar tanto por tan poco?

Como profesor de Derecho s que los valores, los principios y las virtudes que queremos formar como sociedad y proyecto poltico pueden ser reproducidos por el ejemplo personal, por la importancia y jerarqua social que alcancen en la sociedad, tanto como el oportunismo, la mentira, la simulacin, el irrespeto al otro. Qu es todo lo que se aprende cuando se aprende que se puede violar la Ley con impunidad? Qu se ensea?

He sentido asco junto a muchos de mis compaeros y estudiantes cada vez que les he visto a ellos mancillar en estos aos el concepto de Revolucin que Fidel leg a los cubanos ms humildes como la nica y delgada lnea tica, de respeto a los principios, al ser humano, que se puede tener para merecer el respeto de un pueblo.

Como hombre digno formado por mis padres y por mi tiempo, ni siquiera espero ya que me sea restituida mi condicin de profesor, como tampoco creo que alguna otra vez volver ensear Derecho en la amada Universidad de Oriente. No le escribo por eso.

Demasiado bien conozco el peaje que se paga a las conveniencias cuando se dice la verdad, cuando se es integro, incluso cuando se compruebe luego la injusticia cometida, la felona y la complicidad con ella.

Pero he tenido el enorme privilegio de poder compartir durante dos aos una ltima y prolongada clase. La de ser consecuente con las ideas y convicciones que profes siempre junto a mis compaeros de magisterio sin amargarme y perder mi raz de intelectual revolucionario y eso me basta.

Sus subordinados leern sta carta con seguridad. Y mi familia que ha visto con pavor el poder, la impunidad y la cobarda de unos pocos, su capacidad de conculcar y atropellar derechos e irrumpir en la vida de una persona, preferira que dejase de denunciar sus actos. Pero no se puede ser libre y esclavo al mismo tiempo.

Dentro de unos das una nia cubana cumplir su primer ao de vida, y mi lucha ciudadana es tambin por ella, por su futuro, por las metas de la Cuba que somos que ya estn en la Constitucin an vigente, por lo que se suea entre todos hoy, en lo que se salva de la dignidad plena del hombre en la discusin del proyecto constitucional.

Esa lucha irrenunciable reivindica para ella y expande a los tiempos venideros lo que escribiera hace mucho tiempo un joven abogado cubano: No s cul ser el placer vesnico de los opresores, en el ltigo que dejan caer como canes sobre la espalda humana, pero s s que hay una felicidad infinita en combatirlos, en levantar la mano fuerte y decir: No quiero ser esclavo!

Srvase Usted a responder de la forma que considere Cordialmente, Ren Fidel Gonzlez Garca.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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