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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-10-2018

Boro como sintesis y como accion

Iaki Gil de San Vicente
Rebelin


Amigo Boro, al final de su autobiografa Vctor Serge escribe:

Muchas veces me he sentido al borde de una conclusin pesimista sobre la funcin del pensamiento (de la inteligencia) en la sociedad. He comprobado incesantemente, desde hace un cuarto de siglo, es decir, desde la estabilizacin de la revolucin rusa un poco antes de 1920, una tendencia general a la represin del pensamiento clarividente [] Las relaciones entre el error y el conocimiento justo son todava demasiado oscuras para que pueda pretenderse regularlos por autoridad; sin duda, los hombres necesitan largas trayectorias a travs de las hiptesis, los errores y los ensayos de la imaginacin para llegar a desbrozar conocimientos ms exactos, en parte provisionales: pues hay pocas exactitudes definitivas. Es decir que la libertad de pensamiento me parece uno de los valores ms esenciales.

Es tambin uno de los ms combatidos. En todas partes, sin cesar, he encontrado el miedo al pensamiento, la represin del pensamiento, como un sordo deseo absolutamente general de huir o de reprimir ese fermento de inquietud (Memorias de un revolucionario. Ediciones El caballito. Mxico 1973, pp. 425-426).

Vctor Serge muri en 1947 tras una vida militante caracterizada por la praxis, por vivir en el ojo del huracn y desde l escribir obras como El ao I de la revolucin rusa. Nunca se arrodill ante la injusticia y aunque supo aquilatar sus crticas a las necesidades de supervivencia de la revolucin, tampoco diluy su esencia, su contenido, sino que, en todo caso, adapt su forma, su continente, a las necesidades objetivas de la emancipacin humana para no facilitar las mentiras propagandsticas de los criminales. Serge estara de acuerdo con esta advertencia de Marcos Roitman Rosenmann: Cuando la izquierda no hace crtica, la derecha siempre gana. (https://borrokagaraia.wordpress.com/2018/09/18/cuando-la-izquierda-no-hace-critica-la-derecha-siempre-gana/)

La Europa libre de 1947 estaba de hecho bajo la vigilancia y control de la burguesa entregada a los brazos de EEUU, y organizando rpidamente ese instrumento de terror que es la OTAN. Serge se las haba pasado canutas, que se dice. No se suicid como W. Benjamin en 1940 escapndose de la trituradora nazi-franquista porque s aceptaba el criterio bsico de la necesidad de la militancia organizada en base a la probada visin estratgica en la que la autocrtica juega un papel clave. W. Benjamin, por razones de su historia, no desarroll tanto como Serge esta imprescindible dialctica de lo individual y de lo colectivo en el horno de la praxis. El pesimismo innegable que se desprende de sus palabras contiene por ello un innegable optimismo:

El participante y el testigo de los acontecimientos de nuestra poca se ve arrastrado a concluir contra la fatalidad histrica. Y si es evidente que las ms grandes lneas de la historia en marcha resultan de factores que nos rebasan, que no podemos dominar, de los que slo imperfecta y fragmentariamente tomamos conciencia, no es menos evidente que el carcter de los hechos histricos (y su orientacin misma en ciertos casos) depende bastante ampliamente de la capacidad de los hombres. [] Los hombres de mi generacin nacidos hacia 1890-, sobre todo los europeos, no escapan a la sensacin de haber vivido en una frontera, en el final de un mundo, en el comienzo de otro mundo. [] El porvenir se me presenta lleno de posibilidades ms grandes que las que entrevimos en el pasado. Ojal que la pasin, la experiencia y las faltas mismas de mi generacin combatiente aclaren un poco ms sus caminos (Memorias de un revolucionario. Ediciones El caballito. Mxico 1973, pp. 437-439-442).

Leyendo esto nos acordamos del Gramsci encarcelado: el pesimismo de la razn y el optimismo de la voluntad, y tambin del optimismo vital de Rosa Luxemburgo en sus cartas desde la crcel. Es la misma filosofa de la praxis la que une al italiano, a la polaca y al ruso-polaco nacido en Blgica. Aparentemente hay una discordancia entre el pesimismo de la razn gramsciana, la relativa tardanza de Rosa para comprender el fulgor bolchevique y la denuncia de Serge de la fatalidad histrica mediante la accin consciente que abre la va del porvenir. Pero es una apariencia, una trampa de la lgica formal. La salida del agujero nos la presenta, cmo no, Alfonso Sastre en un libro de obligada lectura:

La imaginacin asiste y ayuda- a la razn dialctica a conseguir el acceso a lugares de lo posible, en el marco de la realidad social e histrica, no alcanzables a un uso corto y estricto, no potico, del entendimiento de la realidad en acto, o sea, de la actualidad (Imaginacin, retrica y utopa. Hiru. Hondarribia 2010. P. 639)

La actualidad, amigo Boro, la actualidad abierta en canal gracias al bistur de la dialctica que, como praxis, no tiene miedo a nada, ni tampoco a sus propios descubrimientos. Pero la actualidad no es slo lo actual, sino la sntesis explosiva de las contradicciones sociales e histricas. Es por esto, porque t eres uno de los notarios revolucionarios que dais fe de la actualidad insoportable, por lo que quieren condenarte a seis aos de crcel. La burguesa llama periodismo a la profesin de embellecer, amputar y legitimar la actualidad negando que es simplemente el estallido de la unidad y lucha de contrarios.

Nosotras y nosotros, llamamos praxis revolucionaria a mostrar mediante el bistur de la dialctica no slo por qu y cmo explosionan los antagonismos, sino tambin y sobre todo las vas que abren, las posibilidades que generan, tendencias en las que debemos actuar tras la autocrtica de nuestros errores. Comprendes ahora amigo Boro por qu he recurrido a Serge y a las y los dems? Si en 1947 terminaba una poca y empezaba otra, lo mismo sucede ahora pero a una escala ms terrible y a la vez ms esperanzadora, o mejor decir, ms crtica en el pleno sentido de la palabra: momento de opcin.

Basta ver la podredumbre que casi nos asfixia: el Tribunal Supremo espaol salvando in extremis al ultraconservador Casado para que el PP pueda aliarse con los de Rivera para salvar a Espaa que va descendiendo imparablemente en la jerarqua imperialista porque sigue desplomndose su competitividad internacional. Desesperado, el bloque de clases dominante ataca por todas partes: Podemos mantiene su apoyo a la monarqua impuesto por el franquismo; la Iglesia roba todo lo que puede y protege a sus jauras de pederastas; la mayora de los jueces hacen odos sordos al terrorismo machista; el Ibex 35 lleva casi todas sus ganancias a parasos fiscales; militares fanticos ensalzan a la momia genocida; el 155 sigue y se pudren las prisioneras y prisioneros polticos; el Gobierno mantiene las reformas laborales de 2010, 2012 y todo lo que ha venido despus, desde la ley Mordaza hasta el actual proyecto de censurar la libertad de expresin mediante la santa alianza entre Snchez, Casado y Ribera Para qu seguir? Y Trump, Netanyahu, Salvini, Ivn Duque?

El capital como relacin social de explotacin necesita de estas y otras realidades para impedir que crezca y se auto organice el potencial revolucionario que existe en la nueva fase que se abre. Desde hace tiempo vena preparando el arsenal represivo que ahora quiere aplastarnos. Tan slo hace pocos aos, J. P. Garnier escribi esto:

Capitalismo, imperialismo, explotacin, dominacin, desposesin, opresin, alienacin Estas palabras, antao elevadas al rango de conceptos y vinculadas a la existencia de una guerra civil larvada, no tienen cabida en la democracia pacificada. Consideradas casi como palabrotas, han sido suprimidas del vocabulario que se emplea tanto en los tribunales como en las redacciones, en los anfiteatros universitarios o los plats de televisin. Y lo mismo les ha ocurrido a otros conceptos, cuyo origen beligerante les ha valido el calificativo de no operativos, como es el caso de clase, luchas, antagonismo, contradicciones, intereses, burguesa, proletariado, trabajadoresY qu decir tiene de aquellos vocablos que nos remiten a utopas quimricas, como emancipacin, socialismo2, comunismo o anarquismo! Todo el mundo sabe, y los investigadores los primeros, que recurrir a ese antiguo glosario es sinnimo de expresarse en una lengua muerta (Contra los territorios del poder. Virus, Barcelona 2006, p. 22).

Las lenguas muertas no sirven ya para transformar la realidad, por eso son muertas: con el galego, euskara, cataln, occitano, bretn quieren hacer eso. Matar una lengua, o si no les es posible reducirla a extica especialidad de fillogos, supone adems de desarraigar al pueblo que la usa, tambin cortar de cuajo su proceso de pensamiento crtico. Se piensa con conceptos. Tu sabes, amigo Boro, porque lo hemos hablado mientras degustbamos abundante atn exquisitamente asado, que los conceptos son imprescindibles. Cuando La Haine o cualquiera otra pgina roja se preocupa en todo segundo por socializar, divulgar y explicar conceptos como los referenciados por J. P. Garnier, est llevando a la prctica la teora del concepto. Una de las mejoras autoras que ha definido el contenido revolucionario de esta teora es Raya Dunayevskaya:

La teora del concepto elabora las categoras de la libertad, de la subjetividad, de la razn, la lgica de un movimiento por medio del cual el hombre se hace libre. Sus universales, pese a que son universales del pensamiento, son concretos () La doctrina del concepto expresa la determinacin subjetiva del hombre, la necesidad de hacerse dueo de s. Lo que se elabora en las categoras del pensamiento es la historia real de la humanidad. Que el concepto hegeliano de autorrealizacin se subvierta la revolucin en la traduccin de Marx- o no, lo cierto es que tambin para Hegel constituye una constante transformacin de la realidad y del pensamiento, que prepara un nuevo mundo. De ah, que desde el comienzo de la doctrina del concepto, vemos a Hegel tratando constantemente de separar su dialctica de la de Kant (Filosofa y revolucin. De Hegel a Sartre y de Marx a Mao. Siglo XXI, Mxico 2004 p. 39.)

O sea, cuando se lanz la ofensiva para arrancar del habla, del conocimiento y de la tica humana todos aquellos conceptos que expresan la libertad, el capital estaba yendo ms all de lo descrito por Sorge, porque l no habl de la extirpacin de la mdula del conocimiento, sino slo del simple miedo a pensar, de su prohibicin: el capital ha tenido que atacar hasta el mismo proceso de pensamiento porque la humanidad ha ido superando una a una sus represiones anteriores. Este es el secreto de la dura involucin represiva contra la libertad de expresin, contra la pedagoga liberadora mediante el plan Bolonia y el fundamentalismo religioso, contra la ciencia crtica, contra los colectivos de debate y formacin terica

Como ves, amigo Boro, la salvajada que el Estado quiere hacerte el prximo 3 de octubre, es una especie de sntesis del nivel represivo alcanzado en esa actualidad que Alfonso Sastre nos invita a desmenuzar en sus atrocidades concretas. S que conoces de sobra estas cosas pero reconozco que he aprovechado la denuncia de la barbarie para preparar el ambiente del debate que esperamos pueda realizarse el da 20 en Burgos. All nos veremos porque no basta con hablar, hay que organizar la prctica de la libertad. Y esta es la mejor forma que concluir esta cartita, por ahora, haciendo un llamado a la accin, a la pedagoga del ejemplo. F. Martnez Heredia comienza uno de los captulos de su libro sobre el Che, as: Hagamos que el ejemplo preceda a las palabras (Las ideas y la batalla del Che. Ciencias Sociales. La Habana, 2010, pp. 223 y ss.)

Pues eso, amigo Boro.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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